Los personajes utilizados en este fanfic son propiedad de Akira Amano.
Aclaraciones y Advertencias: Los personajes no me pertenecen. OC. OCC. Una historia random con sus debidos momentos serios. (?)
Summary: Estabas en las vacaciones de tus quince años, en un pequeño pueblo donde probablemente nadie a excepción de tu abuela debía conocerte. Te sentías libre, como una chica normal cuya única preocupación eran los deberes escolares que los maestros dejaban para breve el receso escolar. Ah, pero nunca fuiste normal, y jamás lo serías después de conocer a Yamamoto Takeshi.
…
IV
…
Yamamoto realmente se había tomado enserio aquello de salir a trotar juntos. Cada mañana sin falta te esperaba a quince para las cinco afuera de la casa de tu abuela y de ahí partían a dar una vuelta alrededor de Namimori. Normalmente no intercambiaban muchas palabras en el trayecto, para mantener el ritmo, pero cuando aparecía Ryohei era imposible quedarse callados.
Luego de que Sasagawa desaparecía ―al parecer era pésimo orientándose y por esto es que solía dejarte abandonada―, tú y Takeshi hacían el trayecto restante, después entraban a descansar. En algún momento de la semana, tu abuela decidió que el muchacho podía ducharse en su casa luego de que tú terminases de usar el baño e incluso lo había invitado a cenar en distintas ocasiones; no te extrañó demasiado que ella le agarrase confianza a él, siendo tan simpático y ella una anciana cuya única compañía era un viejo gato y tú. Tal vez quería un poco más de compañía aparte de una nieta que vivía lejos, lo cual te hizo sentir un poco mal, ya que si fuese por ti la visitarías cada verano.
De todas formas tú no le comentaste nada. ¿Con qué derecho podías quejarte? Esa no era tu casa, y no es como si fuese algo demasiado problemático que Takeshi tuviese libre acceso a… bueno, sí era un problema. No tenías dónde esconderte ahora en el caso de que necesitaras evitarle y la excusa de «tengo planes con unos amigos» era impensable, porque tenían los mismos amigos.
Sí, sí. Tal vez estabas siendo un poco dramática, pero era la vida que tenías en la ciudad lo que te convirtió así. Querías tener un plan de contingencia. ¿O quizá solamente querías poner distancia entre ambos? Probablemente querías retrasar lo inevitable, porque Yamamoto se estaba acercando demasiado a tu secreto y tú ni siquiera habías develado completamente el suyo.
Lo único que tenías claro es que lo que sea que ocultaba Takeshi, estaba relacionado parcialmente a Tsunayoshi y los demás. Claramente las personas en tu nuevo grupo no eran normales y escondían algo, pero a pesar de que eran prácticamente un desfile de extravagancias, notabas que era el bebé de traje Armani quien parecía tenerlos bajo amenaza.
Raro.
Cuando los insultos de Gokudera estaban por pasar a algo más, Reborn era el que se presentaba de alguna forma extravagante, ¡el mocoso del diablo ni siquiera tenía que hablar! Al segundo siguiente el peli-plata estaba disculpándose y gritando que casi lo arruina.
¿Arruinar qué?
Notabas a Tsuna demasiado nervioso en esos momentos, pero también aliviado. Después era Takeshi el encargado de desviar tu atención, aunque probablemente él sabía que sospechabas algo desde el primer día.
Obviamente no querían que tú supieras lo que ellos escondían.
―¿Hisui?
Parpadeaste un par de veces, confundida, hasta que notaste que Yamamoto te observaba ligeramente preocupado. Seguro te quedaste en trance como idiota mientras pensabas. Que milagro el que no te tropezaras con nada.
―Lo siento, me quedé pensativa ―te disculpaste sinceramente―. ¿Qué decías?
―No pasa nada ―él se encogió de hombros.
Estaban camino al hogar de Tsunayoshi, pues ya era común que todos se reuniesen ahí. La casa de los Sawada era algo así como un cuartel o base de operaciones, aunque tú preferías llamarlo Hogar para Desamparados Anormales, ya que aparte de descubrir que la mayoría de tus conocidos vivían ahí, ninguno podía entrar en la categoría de lo común; todos tenían algún detalle en sus personalidades que los hacía simplemente únicos, aunque todavía no sabías si eso era algo malo o bueno.
La tropa apenas regular la conformaban Kyoko, quien era crédula a extremos ridículos y demasiado dulce para su propio bien; Haru era una descarada acosadora, cosplayer que carecía completamente de sentido común y juraba que algún día se casaría con Tsuna; finalmente Hana, quien tenía algún tipo de trauma o aversión extrema con los infantes, además de alta intolerancia a los chicos.
La tropa insana, como no, tenía dentro a Ryohei era como un auto de Fórmula 1 sin frenos siendo conducido a toda velocidad colina abajo; a veces, notabas cómo Chrome hablaba consigo misma cuando creía que nadie la veía; por último el Señor Mecha Corta, Gokudera al parecer era piro-maníaco ya que siempre amenazaba con volar en pedazos a la gente― Y por alguna razón sabías que lo decía seriamente.
Y ni siquiera ibas a hablar sobre Bianchi, Tsuna, Takeshi o Reborn.
Lo que te parecía inaudito es que Lambo fuese el más normal de todos, teniendo en cuenta que tenía cinco años y si ignorabas el perturbador hecho de que su cabello parecía ser un hoyo negro del cual sacaba dulces, juguetes inflables, entre otras cosas.
―Pregunté si tenías alguna idea sobre lo que Haru quiere mostrarnos.
Es cierto, Haru fue quien exigió una reunión hoy en casa de Tsuna ―no pudiste evitar preguntarte si alguien tuvo la consideración de pedir la opinión del castaño―, y sonaba muy emocionada por teléfono cuando te envió un e-mail anoche, la exagerada cantidad de emoticones lo certificaba. No dio detalles, dijo que les diría todo al día siguiente (hoy), por lo que como malditos curiosos que eran tenían que ir a investigar.
―No soy adivina ―te encogiste de hombros―. Pero mientras no tenga que ver con embutirnos en un cosplay estrafalario, no creo que sea algo malo.
Obtuviste una risa como respuesta.
Llegaron a la residencia Sawada. Saludaron a Tsunayoshi en la entrada y después a Nana, para luego dirigirse a la alcoba del primero. Ahí los esperaban todos.
―¡Llegan tarde, par de retrasados! ―reclamó Hayato con una vena hinchada en su frente.
Con el pasar de los días te diste cuenta de que él no era misógino, sino que simplemente era un Tsundere cuyo humor base era de los mil demonios.
―Eso es redundante, Estupidera ―contestaste, aburrida por el regaño sin fundamento―. Perdón por la tardanza de todas formas ―te disculpaste con los demás, quienes no le dieron importancia a diferencia del muchacho italiano.
―¡Yo! ―Yamamoto simplemente saludó a su manera.
―Y… ―Tsuna se vio obligado a iniciar la conversación―, ¿qué es lo que querías mostrarnos, Haru?
La mencionada saltó en su lugar. Como si hubiesen oprimido un interruptor, pasó de su usual alegría a una alegría extrema.
―¡Hahi! ―dijo―. ¡Miren lo que Haru consiguió-desu! ―de su bolsillo sacó un montón de tickets, los cuales dejó sobre la mesita de centro.
Todos la vieron con curiosidad.
―¿Y esos tickets son para…? ―lanzaste la interrogante al aire a pesar de que sabías que Miura no los dejaría con la información a medias.
―¡Un concierto-desu! ―exclamó con emoción.
―Paso ―declaró automáticamente Kurokawa, ella era una persona demasiado seria como para ir a un evento de esos―. Deberías saber a estas alturas que no me gustan esas cosas, Miura.
―¡Hahi! ¡Pero no es un concierto cualquiera! ―insistió Haru―. ¡Estoy segura de que a Hana-san le gustará también-desu!
―¿De qué se trata, Haru-chan? ―inquirió Kyoko con su característica sonrisa―. Tal vez, si nos dices convencerás a Hana-chan de asistir.
Sasagawa podía tener sus momentos si le daba la gana, eh.
―¡Hahi! ―asintió la castaña―. Pues, se trata de un concierto de nada más ni nada menos que la "Violinista de Dubstep."
Prestaste profunda atención a las palabras de la estudiante de Midori.
—"¿Violinista de Dubstep?" ―Tsuna claramente no sabía de lo que Haru estaba hablando, y por las caras de los demás, ellos tampoco.
―¡Sí! Bueno, aunque ese es solo un apodo-desu ―explicó―. También toca hip hop, dance-pop, electrónica, además de dubstep. Es una idol muy popular-desu.
―¡Oh! ―Kyoko juntó sus palmas―. ¿Te refieres a Miyabi Midori?
―¡Así es-desu!
Miyabi Midori era, como bien dijo Haru, una idol muy popular. Incluso si no la conocían, definitivamente habían escuchado sobre ella en alguna ocasión. Sobresalía a diferencia de las otras idols en el mercado porque ella no cantaba, sino que ejecutaba performances tocando el violín mientras hacía danza contemporánea al ritmo de una música compuesta por ella. Decían que sus espectáculos eran increíbles.
Entonces, Miura buscó algo en su bolso y con mucho cuidado lo puso sobre la mesa. Se trataba de un papel doblado perfectamente en un cuadrado. Cuidadosamente lo desdobló y extendió en el mueble, descubriendo poco a poco lo que era: un poster.
En él aparecía una muchacha de cabello hasta la cintura, lacio, rubio platinado. Las pestañas que rodeaban sus ojos desmentían por completo cualquier especulación sobre un posible albinismo, eran negras como el ébano y tan largas que parecían postizas. Ojos de color avellana; es decir, un tono intermedio entre el verde con la iluminación adecuada y el café en la oscuridad. Su figura era menuda, con delgadas piernas y brazos, una ancha cadera y estrecha cintura, y un busto mediano que aparentaba ser más grande por el tamaño de su cuerpo. Llevaba puesto lo que un hermoso vestido negro similar a un tutú, con un corsé negro con escote de corazón y una alocada falda de tul en negro, rojo y blanco, sus piernas eran cubiertas por largas medias negras con rayas verticales. En el espacio entre su cuello y barbilla se encontraba un violín sostenido en perfecta pose.
Letras grandes y doradas en el poster apuntaban una fecha próxima. Ese mismo fin de semana, de hecho.
―Se ve interesante ―dijo Takeshi.
Eventualmente y de alguna forma que todavía no tienes clara, todos estuvieron de acuerdo con asistir al evento.
Tú no dijiste nada. Estabas tan enojada que no podías articular palabra.
Cuando regresaras a casa, llamarías a tu madre y sin duda ardería Troya. ¿Cómo se atrevía? ¡Estabas de vacaciones, maldición! Lo más irónico es que tu secreto fue expuesto delante de todos tus amigos y estos no tenían idea de que la dichosa Midori eras tú.
…
Continuará…
…
Nota de la Autora:
Miyabi Midori: Elegante verde. Hisui: Jade. ¿Captan el chiste?
Bueno, he aquí el secreto expuesto. ¿De dónde salió lo de violinista de dubsteb? En eso fue inspirado en una persona real, ¿han escuchado a Lindsey Stirling? Bueno, ella. Si no la han oído, recomiendo que le busquen en youtube, estoy segura de que les agradará; yo amo todas sus canciones y covers, pero les recomiendo Moon Trance, Master of Tides, Elements y Cryztallize que son mis favoritos. uvu
Bueno, eso es todo por hoy.
