Capítulo 3

—Entró con una herida de arma blanca en el abdomen, fractura abierta de tibia y hematomas por todo el cuerpo. Al parecer, cayó por un barranco. El problema es que antes tuvo un ataque…

— ¿Un shock?

—Sí. Gritaba que le dolía mucho.

—Puede que seáis unos inútiles y le hayáis administrado algún medicamento que le produjese una reacción.

—Las enfermeras leyeron su historial, y creo que están perfectamente capacitadas para administrarle a una adolescente calmantes que alivien el dolor de su pierna…

— ¿Adolescente?

Por primera vez desde que había dado con House, Wilson detectó cierto interés en su tono de voz, lo cual le agradó y provocó que una pequeña sonrisa de satisfacción floreciese entre sus labios.

—Quince años, a punto de cumplir los dieciséis.

— ¿Herida de arma blanca? Juraría que la época de peleas entre bandas quedó anclada en los 70.

—Ves demasiadas películas —Wilson puso los ojos en blanco, dándole un sorbo a su segundo café de la mañana.

—Y tú pareces no darte cuenta de que tiendo a ignorar los casos que mis colegas los de la zona de Urgencias pueden tratar sin dificultad —House se detuvo al final del pasillo que habían estado recorriendo todo este tiempo, justo antes de montar en el ascensor.

—Le dio un ataque sin motivo aparente. Te recuerdo que entró herida por una caída…

—Creo que te repites.

House pulsó el botón de la planta baja, pero Wilson se metió en la pequeña cavidad junto a él antes de que le diese tiempo a protestar.

—Y yo creo que tú no le estás dando a este caso la importancia que se merece.

— ¿Es familia tuya? ¿O simplemente te parece que está cachonda? Pensaba que a ti te iban más las treintañeras.

Wilson suspiró de puro aburrimiento sin poder evitarlo, aunque justo cuando House terminó la frase sintió una especie de punzada en el estómago. Recordó el abrazo de Bianca, y eso le produjo cierta emoción momentánea que, por fortuna, House no pudo apreciar en su inescrutable expresión. Aunque se sentía culpable por pensar en ella como una mujer, dadas las circunstancias y teniendo en cuenta que tampoco pasaría de los dieciséis, toda esa alarma por su nivel de perversión no era suficiente como para llevarse de golpe aquella extraña fantasía que había surgido hacía apenas una hora.

—Supongo que si te lo pido como un favor personal, seguirás negándote.

—Tienes una manía con eso de encariñarte con los pacientes…

El tintineo característico del ascensor al alcanzar una planta hizo que se detuviesen. Cuando las puertas se abrieron, House y Wilson se dieron de bruces con Bianca, quien esperaba frente al elevador.

— ¡Doctor! —exclamó ella, dando un pequeño paso— Estaba buscándole, iba a subir ahora mismo…

— ¿Quién es este bollito? —preguntó House entre murmullos acercándose al oído de su amigo, tras dar un repaso a las piernas de la chica con una sutil mirada lasciva.

—Bianca, él es el doctor House —la sonrisa de Wilson se volvió forzada, como si le molestase que él estuviese delante de la chica—. Se encarga del departamento de Diagnóstico, estaba sugiriéndole que se encargase de Naomi para averiguar que fue lo que provocó el ataque…

—No es la primera vez que le pasa.

La respuesta de Bianca dejó helados a los dos médicos, que se miraron entre ellos con intriga al conocer un nuevo dato tan esclarecedor.

— ¿Se repite a menudo? —House tomó la palabra, ya que Wilson parecía haber quedado petrificado.

—No, tanto como eso no… quiero decir, hará un par de semanas estábamos en mi casa viendo una peli y empezó a chillar. No decía nada, sólo gritaba y gritaba como si estuviese loca o algo así —Bianca torció el gesto, cruzándose de brazos—. No sé qué le pasó, pero conseguí que se tranquilizase pasados diez o quince minutos. Le di un vaso de agua y una toalla para que se secase el sudor, y la llevé a casa por si acaso se ponía más enferma.

— ¿Y no te diste cuenta, por casualidad, de que esa clase de reacciones no son una enfermedad común, como un catarro o una gastroenteritis?

—Yo no soy su enfermera. Y además, me dijo que su abuela se encargaría —respondió con hosquedad, entrecerrando los ojos y escrutando al doctor con la mirada.

House permaneció en silencio algunos segundos, pasando su mano sobre la áspera barba de varios días que cubría su rostro. Finalmente, volvió a montar en el ascensor bajo la sorprendida mirada de Wilson y Bianca, y lo único que dijo antes de que su imagen se perdiera al cerrarse las puertas fue un escueto y seco:

—Hablaré con mi equipo.


Siento que sea taaaaaaaaaaaaaaaaan corto :/

Rectifico: sé que la última vez modifiqué los personajes, porque en un principio iba a incluír algo de Hilson... pero al final no lo creí oportuno y continué con la historia tal y como la había imaginado. Siento si causé alguna confusión (hoy no hago más que pedir disculpas, jajaja)

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