Sparks Fly, Tires Skid
por ochidvines
Capítulo 4: Cómo ser una anfitriona perfecta
...
Para todos quienes la conocían, Jane Bennet era afectuosamente conocida como Mary Poppins. Sí, era prácticamente perfecta en todos los sentidos – pero en realidad, la similitud era por su impensable bolso gigantesco.
Jane sacó tres potes de plástico de su cartera, y luego una botella de vino Yellow Tail. Elizabeth hizo una mueca y estiró su cuello para observar. "Sigue, sólo quiero ver si tienes un duende irlandés ahí dentro."
Jane la miró feo. Lizzy le sonrió. Tomó un sorbo de su cerveza antes de ofrecerle a su hermana, quién vaciló antes de aceptarla. "Por qué no" suspiró Jane, "mis nervios están disparados."
"Relájate, Janie. Serían estúpidos si no les gustas. Ignora lo último, tendrían que ser inhumanos para que no les gustaras" le aseguró Elizabeth.
Jane le sonrió agradecida. "Te amo. Gracias por limpiar."
"No hay necesidad de agradecerme" Lizzy se bajó del mostrador y abrió el refrigerador. "Me imaginé que Charlotte y yo moriríamos sofocadas dentro de nuestra colección de cajas de comida china y polvo eventualmente."
"Hay otra cosa de la que deseo hablarte" dijo Jane. Se afirmó un mechón de cabello rubio tras la oreja y se dio la vuelta.
Lizzy cerró el refrigerador con suspicacia. "¿Ordenaste comida china?"
"No" dijo Jane. "Lizzy, sabes que te amo…"
"Uh-huh." Levantó una ceja.
"Esta noche, ¿podrías ser… ya sabes, amable?" preguntó Jane. "Sé que no debo pedirte que seas amable con Charlie. Pero por favor sé amable con-"
"El imbécil al cual llama amigo" terminó Elizabeth.
Jane suspiró sonoramente. "No es tan malo."
"Disculpa, ¿estabas allí cuando insultó mi forma de manejar, mi apariencia y mi inteligencia?"
"Sí, pero-"
Lizzy le dio una mirada fulminante.
"Ok, está bien, es un poco idiota" admitió Jane, dándole una razón a Lizzy para reír. "Pero tú más que nadie debes saber que usualmente hay alguna historia pasada. ¿Por qué sería amigo de alguien tan bueno como Charlie?"
"Chantaje. Celos" sugirió Elizabeth. "Además, si a Charlie se le ocurre asesinar a alguien, tiene a un chico de traje para arreglarle todo." Los ojos de Lizzy se iluminaron por un momento, "¡Darcy es como ese chico en Munich que se deshace de toda la evidencia!"
"¿Realmente estás insinuando que el chico con el que estoy saliendo es un asesino y su mejor amigo limpia los rastros?" dijo Jane secamente.
"Síp."
Jane rodó los ojos.
Lizzy suspiró. "Está bien, intentaré comportarme de la mejor manera."
"Gracias."
Resultó que Will Darcy era el menor de los problemas de Lizzy. De hecho, fue sorprendente encontrarse que Charlie mantenía tan mala compañía. Su hermana y mejor amiga le hicieron a Elizabeth terriblemente difícil mantener su promesa. Pero aun así lo intentó. Cuando se abrió a puerta, Lizzy puso su mejor sonrisa educada para recibir a los invitados. Solo dos mujeres estaban en el pasillo.
Caroline Bingley era linda en su manera delgada y de pómulos esculpidos. Le sonrió a Jane, "Tú debes ser Jane. Soy Caroline. Esta es mi amiga de Nueva York, Rhiannon." La castaña que se encontraba a su lado las observó y se ajustó la correa de su cartera Chanel.
"¿Cómo la canción?" habló Lizzy. "¿Rhiannon? ¿Fleetwood Mac? ¿Stevie Nicks?"
Rhiannon la miró fríamente. "No. No sé qué es eso."
Y ahí va mi intento de la noche. Lizzy se preguntó si sería muy temprano para abrir la botella de vino.
"Esta es mi hermana menor, Elizabeth." Jane se movió a un lado, "Oh Dios, ¿dónde están mis modales? ¡Por favor, pasen!" Caroline le pasó su abrigo a Jane, quién lo colgó en uno de los ganchos. También tomó su paraguas. "No me había dado cuenta que está lloviendo."
"Diluviando" suspiró Caroline. Estaba peinando su cabello pelirrojo fuerte con sus dedos. "Los chicos están intentando encontrar aparcamiento. Deberían estar aquí pronto." Miró alrededor de la sala. "Lindo" dijo, de una manera que sugería lo contrario. Lizzy levantó las cejas. Jane no se dio cuenta.
"Oh, ¿les gustaría ver el resto del apartamento?" Jane les sonrió alegremente.
Rhiannon y Caroline intercambiaron una mirada. Caroline le sonrió de vuelta. "Claro, Jane querida, muéstranos el camino."
Lizzy tomó la oportunidad para alejarse a la cocina. Los platos estaban apilados en la mesa de la cocina, los cubiertos brillando a un lado. La mesa era solo para dos o tres personas. Seis era demasiado. Jane había aceptado la sugerencia de Lizzy de servir la cena al estilo buffet, lo que ahora parecía una idea poco impresionante en vista de las preferencias de sus invitadas. Lizzy se encogió de hombros y sacó la tapa de plástico de un plato de risotto. Como sea, lo superarán.
La puerta se abrió súbitamente y Lizzy levantó la mirada. Escuchó risas.
"Dijiste que podríamos compartir el paraguas" se escuchó una profunda y agitada voz.
"Lo estuve pensando" bromeó Charlie, "pero no quería que te hicieras la idea equivocada. Los bromances deben tener un límite." Lizzy escuchó. Hubo una pausa, y luego el sonido opacado de un golpe. "¡Auch!" dijo Charlie. "Creo que arrugaste mi camisa."
"Bien."
El celular de Charlie empezó a sonar. Suspiró, "Mira, anda a la cocina y pide una toalla. Creo que Jane está allí. Te sigo en un momento."
Lizzy decidió que era tiempo de irse. Después de todo, si evitaba a Will Darcy, podría exitosamente evadir el hacerle saber lo que pensaba de él. Pero se movió más rápido de lo que anticipó y casi chocaron en el marco de la puerta de la cocina.
"¡Jesús!" Elizabeth saltó hacia atrás sorprendida.
"Lo siento" musitó Darcy.
"Sí, bueno, deberías-" Lizzy miró hacia arriba y cerró la boca. Darcy se la quedó mirando, confundido. Pensó que quizás había sido la lluvia la que lo había vuelto irritantemente apuesto en ese momento, con el cabello oscuro desordenado y esos profundos ojos azules. Aw, mierda.
"¿Debería… qué?" la apuró Darcy.
"Deberías…" Lizzy jugó con su coleta y miró a su alrededor por alguna idea. "Comer."
"Debería comer" repitió él.
"Sí. Comida. Porque… tenemos" intentó Elizabeth. "Jane preparó la cena."
Darcy observó la mesa silenciosamente. Luego volvió a mirar a Elizabeth. "Mira, necesito una toalla."
Lizzy cruzó los brazos en su pecho.
"Por favor" añadió Darcy con un corto suspiro.
"El closet está en el pasillo, junto al baño."
Él asintió y se volvió.
Elizabeth fulminó con la mirada su espalda hasta que le ocurrió algo. No lo insulte. ¡No lo insulté! Marcó un victo bueno en su columna mental de sus logros. "Quizás si puedo cumplir mi problema esta noche. Soy genial."
En los próximos quince minutos, se las arregló para llamarlo un hipócrita delirante.
Estaban sentados en la sala. Lizzy estaba sentada con la espalda apoyada en el sillón donde estaba Jane, con las piernas estiradas y cruzadas en los tobillos. Un plato de risotto descansaba en su regazo y sostenía su segunda cerveza en una mano. La otra era ocupada para apuntar a Will Darcy, quién acababa de ser insultado por su gustos en películas.
"Woody Allen es el rey de las películas neoyorquinas bipolares y neuróticas" insistió Lizzy. "Tú eres de Nueva York. ¿Qué dices de eso?"
"Está sobrevalorado" insistió a su vez Darcy. "Y solo vivo en Nueva York desde la universidad. No es de dónde vengo".
"Will creció en Connecticut" corrigió Caroline, dándole un golpecito en la rodilla. Estaban todos apretados como sardinas en el sillón, Rhiannon, Caroline y Darcy. Rhiannon y Darcy parecían incómodos, pero Caroline estaba perfectamente feliz. Le sonrió a Darcy, quién le devolvió una micro expresión similar a una sonrisa, pero no demasiado. Como fuera, desapareció inmediatamente.
"Nuestro tío vive en New Haven," dijo Jane, intentando conversar. "Lizzy y yo fuimos a visitarlo hace unos años. Es realmente lindo por allá. ¿Dónde vivías tú, Will?"
"Bridgeport," murmuró.
"¿Era agradable?"
"Sí." Eso acabó efectivamente la conversación. Jane sonrió y asintió y Elizabeth rodó los ojos. Es más fácil mantener una conversación con una tetera, lo juro. Observó a su hermana, que estaba intentando ser amable como siempre. Charlie además se veía un poco molesto.
"¿Alguien quiere más vino?" preguntó Jane.
Caroline levantó su vaso. Rhiannon le alcanzó a Jane su plato vacío, al igual que el de Caroline, al cual le quedaba la mitad de la comida. "Gracias por la comida," dijo Caroline.
"¿Ganaste tu guerra contra los carbohidratos?" preguntó Lizzy.
Caroline giró su cabeza y miró a la Bennet más joven. "¿Disculpa?"
Elizabeth simplemente le sonrió de vuelta.
"Te ayudaré a llevar los platos" dijo Charlie, poniéndose de pie. Recogió los platos y le sonrió genuinamente a Jane. "Muchas gracias por la cena. Estuvo deliciosa. Tendré que robar tu receta para el zitti."
"Nop, la protegeré con mi vida" le respondió Jane. Él rio y la siguió a la cocina. Lizzy los escuchó riendo y sonrió, mientras le sacaba la etiqueta a su botella. Jane tenía un pastel horneando en el horno y prepararía té y café. Les daría una buena cantidad de tiempo para coquetear y ser adorables. Lizzy podía arreglárselas un rato sola.
Caroline observaba las paredes con una mirada impasible. Su mirada se detuvo en la ventana. "Jane mencionó que tú y tu compañera redecoraron recientemente."
Elizabeth la miró. "Sip."
Caroline la miró por el rabillo de ojo. "Es muy… estilo granjero andrajoso chic. Las cortinas son iguales a las de mi tía abuela Stella." Le pegó un codazo a Will, "¿Te acuerda de ella, Will, la que vive en un asilo?"
"Sí." Darcy miraba su celular.
"¡Oh, me alegra tanto que te hayas fijado en esas cortinas!" dijo Lizzy felizmente. "Tienen una historia tan maravillosa."
"¿De verdad?" preguntó Caroline con falsa sinceridad.
"¡Sí! La última residente era una mujer de 86 años, Doris Clearwater. Fue salvajemente violentada hasta su muerte por un fiasco sobre una cadera prostética y nos tomó siete lavados sacar la sangre de esas cortinas," Lizzy las señaló. "Afortunadamente, Charlotte y yo conocemos un lugar de lavado muy bueno, el del Sr. Kwan. Un poco de bicarbonato antes y después y puf, como nuevas." Suspiró, "pensamos en reemplazarlas, pero queríamos honrar la memoria de la pobre Doris. Creo que manda un buen mensaje. Esa tela puede superar la violencia. Es metafórica."
Rhiannon y Caroline se quedaron mirando a Elizabeth como si no pudieran decidir que expresión facial era la apropiada. Al final escogieron confusión y algo de disgusto.
Darcy seguía mirando su celular, pero las comisuras de sus labios estaban algo levantadas. "Está bromeando," dijo después de un momento.
"No entendí," dijo Rhiannon.
Lizzy miró a Darcy. "¿De verdad, Sr. Darcy? ¿De verdad estoy mintiendo?"
"¿Pasó algo de verdad con esas cortinas?" Carolina los miró con una expresión horrorizada.
"Tienes un sentido del humor retorcido," le dijo Darcy a Lizzy, tomando un trago de su cerveza.
"Seh, eso es verdad. Recuerda que amenacé con herirte," dijo Elizabeth. "Además, puede que haya pensado que limpias escenas de crímenes para vivir."
"Darcy es un abogado muy exitoso" dijo Caroline inútilmente.
"¿Qué? ¿Por qué se te ocurrió eso?" preguntó Darcy. Caroline se le quedo mirando con la boca abierta, molesta por el hecho de estar siendo ignorada.
"No lo sé, creo que es el traje" rio Lizzy. "Es sospechoso, ¿bueno? Estoy acostumbrada a la gente normal. Esa es mi clase de personas. Eres muy intenso, Darcy. Da un poco de miedo."
"Por favor, no te veías ni un poco asustada durante el accidente, solo enojada," soltó Darcy. "No creo que algo te asuste."
"Puede que tengas razón," se encogió de hombros Lizzy pasivamente.
"Espera, ¿esta es la chica?" le preguntó Caroline a Darcy, señalando a Elizabeth. "¿Esta es la chica que chocó su auto contra el tuyo?"
"Él chocó su auto contra el mío," corrigió Lizzy.
"La señalización," repitió Will.
"Oh, deja de joder. Estaba prendida."
"Sí, claro."
"Chico, no me pongas a prueba. Tengo un cuchillo de mantequilla."
Rhiannon miraba del uno al otro mientras peleaban, como si observara un partido de ping pong.
"¿Sabes cuánto me costó todo eso?" Darcy se deslizó hasta el borde del sillón, con los codos apoyados en las rodillas. "Lo menos que podrías hacer es tomar algo de la responsabilidad."
"¿Por qué?" preguntó Elizabeth. "No tengo ganas de seguir dándole vueltas al asunto."
Darcy la miró por un momento y luego asintió. "Supongo que tienes razón."
"Además, no fue mi culpa," dijo Lizzy rápidamente.
"¿Estás hablando en serio-?" Preguntó Darcy, exasperado.
Súbitamente hubo un zumbido eléctrico y todos se quedaron el silencio. Las luces parpadearon por un momento. Luego todo volvió a la normalidad.
"Eso fue extraño," murmuró Lizzy, levantándose. "¿Sigue lloviendo afuera?"
El rugido de un trueno se escuchó afuera, y luego la electricidad se cortó, inundando las habitación en la oscuridad absoluta.
"Mierda."
"¡Lizzy!" Jane la regañó desde la cocina.
"¡Ven aquí!"
"¡Pero y el pastel!"
"¡Que se joda el pastel!"
"¡Preferiría que no!" gritó Charlie.
El brillo del iPhone de Darcy llenó la habitación, mientras él observaba una habitación. "Aparentemente, las calles están inundadas."
Lizzy soltó una risita.
"¿Qué es tan entretenido?" le preguntó él.
"Creo que no había una manera más aburrida de decir eso."
"¡No me voy a quedar aquí! Insistió Caroline. Lizzy observó su silueta paseándose por la habitación. "¿Cómo vamos a volver?"
"Relájate, Carrie, solo tendremos que esperar a que amaine la tormenta," le aseguró Rhiannon.
"Sí, quédate sentada. Haremos entretenida la espera. Darcy, ven conmigo."
"Sí, no estoy tan seguro si-"
"¡Arriba!"
"¡Por Dios, auch! Está bien, ya me levanté, ¡de acuerdo!"
Lizzy y Darcy chocaron con Charlie y Jane en el pasillo cuando se dirigían a la cocina. "¡Off!" dijo Jane, tropezándose hacia atrás y Charlie la afirmó. Darcy iluminó el pasillo con su celular.
"Vamos pasando," dijo Charlie, tocándose un sombrero imaginario. "Hey, esperaremos a que amaine un poco para irnos. No manejaré en un lugar poco familiar con un clima como éste. Aunque en retrospectiva, probablemente debería haberme imaginado que esto pasaría, dada la lluvia".
"No te preocupes", dijo Elizabeth. "Nosotros vamos a ir a buscar velas y una linterna. Las cosas entretenidas".
En la cocina, Darcy sostuvo su teléfono sobre Lizzy mientras ésta se agachaba frente a uno de los estantes. Sacó cinco velas grandes y una linterna a baterías. "¡Siempre preparada!" sonrió alegremente Lizzy.
"Estoy tan orgulloso de ti", dijo Darcy secamente.
"Cállate".
"¿Podrías no volver a pegarme?"
"No".
Darcy soltó accidentalmente su teléfono y rebotó en el suelo. La cocina se envolvió en la oscuridad instantáneamente. Ambos achicaron los ojos.
"Mierda."
"Muy bien", dijo Lizzy burlesca.
"¿Dónde está?"
"Auch, eso no es".
"Lo siento".
"Está bien, hazte atrás por un momento", le avisó Lizzy. "Me voy a levantar con las velas".
"No puedo hacerme hacia atrás. ¿Dónde se supone que puedo ponerme? Estoy prácticamente contra el refrigerador. O lo que sea esto. ¿Esto es el refrigerador?" preguntó Darcy.
¿Estás hiperventilando? Cálmate". Se escuchó el movimiento de tela y luego Lizzy dijo, "Me estoy levantando lentamente, estás advertido". Esperó un momento, antes de escucharla reír, "¡Y lo logré! Toma, sostén esta vela."
Darcy estiró su mano e inmediatamente la retiró. "Eso no era la vela, ¿cierto?"
"No, acabas de tocarme un pecho. Así se hace, muy apropiado. ¿Lo disfrutaste?"
"No es como si lo hubiera hecho intencionalmente", dijo Darcy rápidamente.
"Está bien, voy a pasarte las velas, una a una. ¿Listo?"
"Sí".
Después de pasar cinco minutos tratando de no pegar, tropezar, empujar, insultar o acosar sexualmente sin querer, Darcy y Elizabeth lograron volver a la sala. Él incuso había recuperado su teléfono. Prendieron las velas, una a una, en la mesita de centro. Una luz dorada se extendió por la habitación, creando sombras fantasmagóricas en las paredes.
"Historias de fantasmas. Vamos", dijo Charlie con una sonrisa.
"Dios, Charlie, crece", dijo Caroline con una mueca.
Charlie la imitó y Lizzy se rio.
Jane se trajo de la cocina una bolsa de malvaviscos y brochetas de madera que usualmente usaban para el kebab. "¿Por qué no?" dijo encogiéndose de hombros cuando Lizzy la miró.
"Somos adorables", sonrió Lizzy. Pasó a los demás las brochetas. La bolsa de malvaviscos siguió pronto después.
Después de unos minutos, todos estaban más relajados. Charlie estaba sentado frete a la mesa de centro, observando como una de las llamas derretía su malvavisco. "Estar así te recuerda a cómo eran antes las cosas, ¿saben? Sin la constante tecnología. Nada de televisiones, ni computadores. Nada de luces artificiales y pantallas LCD.
"Es cierto", dijo Jane silenciosamente,
Lizzy apuntó con la cabeza a Darcy, quién parecía tener la cara azul debido a la pantalla de su celular. "Seh, no creo que sea un sentimiento compartido por todos".
Caroline levantó su propia celular irritada, "La señal apesta aquí".
Rhiannon se había quedado dormida en el sillón. Caroline le dirigió una mirada asesina, como su estuviera decepcionada de haber perdido a la inconciencia a alguien que estaba de su lado.
"Aquí todo es tan silencioso", dijo Charlie en la ventana, mirando como la lluvia arremetía contra ésta. "Me encanta".
"Charlie va arrendar una cabaña y vivirá en los bosques por un año", murmuró Will.
"Eso es muy Henry Davis Thoreau de tu parte", le sonrió Lizzy. "Lleva repelente de insectos".
"Will sólo está siendo un idiota".
"Gracias".
Caroline suspiró fuertemente y decidió buscar otro tipo de apoyo. Apoyó la cabeza en el hombro de Will y tomo su brazo entre los de ella. "¿Qué estás haciendo, Will?"
"Trato de ver mi bandeja de entrada. Sin mucho éxito", suspiró Darcy.
"Eres tan trabajador. Deberías tomarte un momento de relajo. He escuchado que el estrés es muy malo para ti", insistió Caroline.
"¿También leíste ese artículo?" dijo Lizzy, abriendo su boca en sorpresa.
Charlie rio.
El rostro de Caroline asustaba un poco a la luz de las velas. Todos los ángulos rectos que eran considerados hermosos y esculpidos la hacían ver siniestra. El hecho de que estaba intentando a asesinar a Elizabeth con la mirada era solo la guinda de la torta. Se volvió nuevamente a Will.
"¿Has sabido de tu hermana últimamente?" preguntó Caroline.
"A comienzos de la semana, sí" murmuró Darcy.
"La próxima vez que le hables, mándale mis cariños. La extraño. Es tan encantadora".
"Caroline, conociste solo una vez a Georgie cuando fuimos a un juego de los Yankees", le recordó Charlie.
"Se formó un lazo. Nos mandamos mensajes".
"Entonces quizás deberías ser tú quien le manda tus cariños", sugirió Lizzy, sacándole lo quemado a su malvavisco. Le sonrió inocentemente a Caroline.
"No tengo señal".
"Lástima".
La pelea de miradas continuó. El desagrado de Caroline hacia Elizabeth ya casi ni se podía ocultar. Esto hizo a Lizzy sonreír.
"¿No crees que Charlotte ya debería haber llegado?" dijo Jane preocupadamente. Revisó la hora en su celular.
"Por favor, Charlotte salió esta noche con un solo propósito", aseguró Lizzy. "A esa chica le va a tocar".
Jane cerró su celular de golpe. "Mejor que no la llamemos, entonces".
Charlie rio.
Después de la medianoche la lluvia amainó a una llovizna y las pistas se volvieron un poco más manejables, como indicó el reporte de tráfico del celular de Darcy. Caroline nunca había sido más feliz; se abotonó su abrigo a una velocidad alarmante. Darcy se puso el suyo y se subió la capucha. Lizzy le pasó un paraguas de su closet. Él le agradeció con incomodidad.
Charlie fue el último en dejar el apartamento, porque estaba diciéndole palabras dulce a Jane y se detuvo a besarla. Lizzy los espiaba desde la cocina. Fue en ese momento que la electricidad volvió. La puerta se cerró y Jane volvió a la cocina, sonrojada y sonriendo.
"¡Mira!" gritó Elizabeth. "¡Su beso generó suficiente poder para traer de vuelta la electricidad! Podrían mantener al mundo a base de su amor."
"Cállate", rio Jane, dándole un golpe en el brazo. Se tocó la boca y sonrió abiertamente. "Wow, me gusta tanto. Me asusta un poco lo mucho que me gusta, Lizzy".
"No lo estés. Él es maravilloso, sólo acéptalo", dijo Lizzy. Estaba poniendo los platos en el lavavajillas y se detuvo para buscar una botella de detergente bajo el lavabo.
Jane se apoyó contra el mesón y miró a su hermana. "Por cierto, eso fue muy considerado de tu parte, prestarle tu paraguas a Darcy". Levantó una ceja sugerentemente y sonrió.
"Oh, no lo psicoanalices, Janie, estoy secretamente esperando que le llegue un rayo".
"¡Eres terrible!" rio Jane. "Dale al chico un respiro".
"No, gracias".
"Will es un chico agradable, creo. Simplemente es tímido".
"Debemos estar hablando de dos personas distintas", murmuró Lizzy.
Jane suspiró. "¡Te ayudó a buscar las velas!"
Lizzy apretó los labios para detener la risa. No le iba a contar a Jane que Will Darcy la había tocado sin querer. "Hey, vamos a terminarnos la botella de vino", le sugirió. "Y el pastel, terminemos el pastel. Los necesito a ambos después de esta noche".
"Lo siento, cariño", dijo Jane riendo mientras la abrazaba.
"Yo no. Estás feliz. Valió la pena".
23 de enero del 2014
¡Hola a todos! Siento mucho mucho no haber vuelto en diciembre como había dicho. Resulta que el término de semestre en la universidad me colapsó por completo. Es una maravilla que esté aquí escribiéndoles esta excusa y no en un psiquiátrico llorando. Sí, fue así de malo.
Como sea, di mi última prueba este 10 de enero pasado y me he puesto a traducir en mis tiempos libres. Empecé un blog por si quieren pasarse a saber qué ando haciendo y para que me pongan presión xD Es: conniebubbles(punto)blogspot(punto)com - El link también lo dejaré en mi profile.
¿Les gustó el capítulo? Ha entrado la famosa Caroline Bingley a escena. Ya verán que hace en este mundo moderno. Espero que nos leamos pronto.
Besos,
Connie.
