Aquí traigo otro capítulo por fin, espero que lo disfrutéis. ¡Gracias por los review a Medeci Amelee y a Miss Fenton! Es un placer ver que este experimento de fanfic agrada a alguien c': No creo que le quede mucho más, calculo que para el sexto capítulo lo dejaré terminado, más o menos.

Después de terminar este fic tengo pensado hacer otro Tasertricks con la trama más elaborada. Lo llevo pensando ya unos días y cuando termine este y tenga el esquema del nuevo fic terminado empezaré a publicar.

En fin, espero que os guste.

.

.

.

CAPITULO 4

Darcy despertó con unos no muy delicados golpes en la puerta.

-¿Darcy? Es la hora del desayuno. –Pudo escuchar la voz animada de Thor tras la puerta-.

-Cinco minutos más… -Se tapó hasta la cabeza y refunfuñó-.

-Te esperamos en el salón.

Cuando Darcy ya no escuchó los pesados pasos de Thor, se levantó con un suspiro y se vistió sin muchos ánimos.

Cuando cerró la puerta tras de sí se quedó unos segundos mirando fijamente la de la habitación de Loki y supuso que ya estaría con los demás.

Pero supuso mal, porque el Dios del engaño no estaba por ninguna parte.

-Buenos días. –Les dijo a Thor, Sif y a los tres guerreros mientras se sentaba en la mesa con ellos-.

Había un ambiente relajado y todos hablaban animadamente.

-Buenos días, Darcy. Estábamos hablando sobre ir esta tarde a entrenar. –Propuso Sif- Yo la verdad es que lo necesito, llevo mucho sin empuñar una espada.

La risa de la mujer se le contagió a Darcy y de repente ella recordó lo que había escuchado anoche y lo que había pasado con Loki.

-¿Quieres venir?

La chica salió de sus pensamientos y le sonrió a la otra mujer, asintiendo con la cabeza. Realmente quería saber cómo se sentía y tal vez en un momento a solas podría sacarle el tema disimuladamente.

-Pero yo no sé pelear ni empuñar ningún tipo de arma. –Dijo algo avergonzada entre tanto guerrero-.

-Tal vez podrías manejar algún tipo de arco o disparable. –Propuso Thor mientras tragaba el desayuno antes de seguir- Recuerdo cómo utilizabas aquél aparato midgardiano.

-¿Mi táser? –Darcy se sonrojó ante el recuerdo de haber electrocutado a Thor-.

-¡Eso! –Pero Thor rió con una sonora carcajada-.

-Yo puedo ayudarte con el arco, Lady Darcy. –Ofreció caballerosamente Fandrall- No creo que sea buena idea que vagues indefensa por aquí, y más al estar en el cuerpo de la persona más odiada de los nueve reinos.

-Bueno, tienes razón.

Darcy quedó con ellos por la tarde y cuando terminó de desayunar volvió hacia su habitación.

Quería arreglar las cosas con Loki, pero tampoco sentía que tuviera que disculparse con él, al fin y al cabo ella no hizo nada e incluso le respondió sinceramente al decirle que quería estar con él.

Cuando llegó a su puerta, antes de entrar se giró y picó en la de Loki, sin respuesta.

Darcy frunció el ceño molesta y apretó los puños, pegando una patada enrabietada en la puerta ajena y entrando en su habitación dando un portazo.

-Maldito Loki, ¿cómo puede ser tan infantil?

Pero justo después de susurrar esas palabras se dio cuenta de que ella también estaba actuando infantilmente.

Se tiró sobre su sofá con un gruñido sin saber qué hacer y miró el techo de su habitación durante un largo rato.

¿Cómo podía demostrarle a Loki que no mentía? Solo se le ocurría que ya se daría cuenta cuando fusionasen sus mentes, pero suponía que eso quedaba muy lejos, necesitaba otra solución.

Suspiró de nuevo y se hecho el pelo para atrás, soltando una maldición al notar un pinchazo en el hombro.

Se había olvidado de la herida, ¿cómo iba a entrenar si estaba aun así? De repente recordó que Loki le había comentado que sus médicos eran muy eficientes y que podrían curar su herida en un momento y salió de su habitación para buscar a alguien que pudiera darle direcciones.

Pasó de las doncellas de largo, iba a hacer un poco de caso a Loki y aparentaría ser él.

Al girar una esquina se encontró de cara con Frigga, sobresaltándola.

-P-perdón. –Dijo rehaciéndose del susto- ¡Ah! ¿Podría por favor decirme dónde está el médico Eir?

-Oh, querida, claro. Justo iba hacia esa dirección, sígueme. –Frigga hizo un movimiento con la mano para que le siguiera- Loki me dijo que estabas herida y que te llevaría hoy por la mañana a curarte eso, ¿no lo hizo?

-No… Hoy no le vi con los demás desayunando y ni me abrió la puerta de su habitación cuando piqué. Ayer tuvimos una pequeña disputa, pero parecía muy molesto. –Darcy frunció el ceño, aun molesta-.

-Vaya… Tendrás que hacer que se dé cuenta tú misma de su error, porque él tiene la cabeza dura y no aceptará que está equivocado, o simplemente que debe de disculparse –Frigga sonrió pícara y continuó- ¿Por qué no haces que él venga a ti?

Darcy la miró intrigada.

-Tal vez puedas hacer que se ponga celoso.

El rubor no tardó en volver a las mejillas de Darcy, ¿celoso?, ¿Loki? Era imposible, simplemente estaba con ella porque tenía su cuerpo y porque era la única humana que había osado acercarse a él, según lo que le había dado a entender.

-No creo que funcione. –Admitió Darcy, pero recibió una risita de Frigga y mientras se le adelantaba un poco por el pasillo-.

-Inténtalo, Loki no muestra sus sentimientos positivos, pero tal vez algo como celos sí que lo muestre. –Frigga posó una de sus manos en el hombro sano de Darcy y le sonrió- Bueno, ya hemos llegado, entra y dile lo que te pasa y Eir te curará esa herida.

-Muchas gracias. –La joven le dedicó una sonrisa y se despidió de Frigga antes de entrar a la sala de curación-.

Mientras Eir le daba instrucciones (como la de estirarse en lo que parecía ser una camilla y que se quitase la camiseta), Darcy pensaba en lo que había hablado con la mayor.

La verdad es que la corta conversación que tuvo con ella le había hecho pensar en la madre con la que nunca llegó a entablar las típicas conversaciones de chicas y se entristeció levemente.

Pero descartó eso de su mente y se puso a pensar en algo para efectuar el plan que le había propuesto Frigga, aunque algo indecisa. No creía que Loki fuera a caer.

Cuando Darcy estuvo curada gracias a la brillante magia de Eir, que la dejó asombrada, le agradeció el trabajo un montón de veces y salió de la sala. Solo le quedaba una marca rosada donde había estado la terrible herida antes.

Darcy se volvió a dirigir a su cuarto y se puso a pensar en el plan.

.

.

.

Escuchó unos suaves golpes en su puerta y salió del cuarto vestida con ropa que le había señalado Thor y que según él eran las adecuadas para el entrenamiento.

Fuera de su habitación estaba esperándola Fandrall con una sonrisa.

-Lady Darcy, ¿estás lista? –Darcy asintió con una sonrisa y el chico la dirigió hasta la zona de entrenamiento como habían acordado-.

Fandrall era el único hombre con el que podría intentar darle celos a Loki, porque era el único que sabía de su condición y el que aun así se atrevería a cortejarla.

-Dime Lady Darcy…

-Llámame sólo Darcy, Fandrall. –Le sonrió y el chico le devolvió la sonrisa-.

-Bueno… Darcy, ¿trabajas en ese lugar aun siendo tan peligroso y no sabes nada de pelea? –Darcy se dio cuenta de que el chico no lo había dicho a mal y le respondió confundida-.

-¿Te refieres a S.H.I.E.L.D? –Él asintió mientras caminaba- No lo necesito, hay guardias armados por todas partes, aunque por si acaso llevo mi táser –ante la ceja levantada de Fandrall procedió a explicarse- es un aparato que produce descargas eléctricas, resumidamente. No hace falta tener conocimientos especiales para usarla.

Fandrall parecía sorprendido ante aquello.

-¿La próxima vez que vengas podrías traer una de esas "táser"?

Darcy iba a responder cuando vio de reojo moverse algo marrón, pero al girarse no había nada y volvió a mirar al frente con el ceño fruncido.

-Claro, si me dejan.

-No creo que haya… -Fandrall de repente cayó de culo al suelo, como si lo hubieran empujado desde delante- ¿pero qué…?

Darcy tuvo que aguantarse la risa mientras le tendía una mano para ayudarle a levantarse, que él aceptó.

-¿Te has resbalado? –Darcy intentó poner cara de preocupación pero no podía-.

-No. He sentido como si algo me hubiera dado un empujón. –Fandrall se tocó el pecho desconcertado- En serio, Lady Da… Digo, Darcy, que no me he resbalado.

Miró el levemente pálido rostro del chico y frunció el ceño.

-Bueno, como sea, sigamos.

Los dos jóvenes siguieron su camino sin más incidentes y llegaron a la sala de entrenamientos, que era un patio amplio. Había una parte que estaba cubierta por el techo donde en una esquina estaban todas las armas y demás accesorios y en la otra, las dianas y arcos y la parte descubierta que era donde se hacía el entrenamiento propiamente dicho.

Solo estaban Sif y Thor, que estaban sentados en una banca conversando.

-Buenas tardes, ¿Fandrall qué te pasa? –Thor preguntó a su amigo, que veía más serio y algo pálido-.

-No es nada, ¿dónde están los demás? –Preguntó el chico intentando serenarse-.

-Tenían cosas que hacer. –Les excusó Sif mientras se levantaba de un ágil salto-.

Darcy volvió a ver algo borroso en el límite de su campo de visión y al volverse a girar no vio nada, haciéndole pensar que tal vez estaría volviéndose loca.

-Darcy, ven, te enseñaré a sostener un arco. –Mientras Thor y Sif cogían sus espadas y empezaban a intercambiar algunos golpes suaves y repetitivos para practicar, Fandrall se acercó a la chica y le tendió un arco y una flecha-.

La chica le hizo caso en sus indicaciones y disparó a la diana, sin mucho éxito. Bueno, sin ninguno, falló estrepitosamente.

-Vaya… Es más complicado de lo que había pensado. –Darcy frunció el ceño y volvió a cargar el arma-.

-Un momento, posiciónate pero no dispares. –Darcy hizo lo que le había pedido y él se acercó- Tienes que tensar más el arco y levantar más el brazo, ¿me permites?

Darcy asintió y el chico se le acercó y le puso la mano bajo el antebrazo para levantárselo lo suficiente.

-Intenta apuntar ahora. –La joven sentía que le temblaba ligeramente la mano de tanto estirar y apuntó como buenamente pudo-.

Pero volvió a fallar, aunque no tanto como antes, ahora al menos la flecha acabó en la diana, cerca del borde.

-Bueno, es un avance. Seguiré practicando, tú puedes hacer lo que tengas que hacer. –Darcy le dedicó una sonrisa y el chico se la devolvió-.

-De acuerdo, si necesitas algo avísame.

-Vale, muchas gracias. –Darcy le dio un toque amistoso en el hombro y Fandrall se fue a coger otro arco para ponerse a practicar él también-.

-Creo que necesita algo más de ti. –De repente y de la nada, Loki apareció detrás de ellos, sorprendiéndoles-.

Darcy había pegado un bote y se le había ido la flecha fuera de la diana.

-¿L-Loki? ¿Qué necesito? –Se giraron los dos tiradores y Thor y Sif observaban a unos metros de distancia, alarmados por el grito de Darcy-.

-Tú sabrás, como dicen en Midgard: te lo comes con la mirada. –Le escupió Loki con una mirada fría-.

-¿Pero qué estás diciendo? –Darcy se sonrojó y frunció el ceño, cuando reparó el algo y se puso blanca como un papel-.

-Hermano, qué has hecho… -Thor se tapaba la boca con la mano y miraba estupefacto el cuerpo de Darcy-.

-¡Qué me has hecho! –Loki le cogió de los hombros y le zarandeó como si le fuera la vida en ello, hasta que lo empujó y lo tiró al suelo- ¡Te voy a matar, Loki! ¡YO TE MATO!

Loki sorprendido la cogió de las muñecas.

-Tranquilízate, es solo que el pelo me molestaba mucho. –Mientras Loki sonreía burlón podía sentir la ira de Darcy al ver que su hermosa melena larga y marrón ya no estaba en su lugar-.

Loki se había cortado el pelo por los hombros. SU pelo. Sin permiso.

La melena que tanto le había costado dejarse desde la muerte de sus padres. Se sentía mareada, quería su melena como a su vida, era lo único que mantenía del recuerdo de su madre, ya que había heredado todas las facciones faciales de su padre.

Darcy se soltó del fuerte agarre de Loki haciéndose daño y se levantó, con ganas de coger el arco que se le había caído de la impresión para clavarle una flecha entre ceja y ceja.

Y lo hubiera hecho si no fuera porque estaba en su cuerpo.

Así que solamente le miró con una mirada fría como el hielo, una mirada que nunca había dirigido a nadie, y se fue de allí sin rumbo ante la mirada sorprendida de todos.

Quería a Loki, le tenía aprecio, pero se había pasado. Mucho.

No solo la había ignorado, lo cual no era para tanto porque Darcy sabía que se le pasaría, si no que la había ido a humillar y estaba prácticamente segura de que la caída de Fandrall y las manchas borrosas habían sido él, y no habiendo suficiente con eso, le había cortado su pelo.

Es como si estás durmiendo con alguien con quien confías y te despiertas con el pelo cortado por esa persona.

Darcy estaba indignada, iracunda y decepcionada. Sabía que el chico no tenía ni idea de lo que era para ella esa parte de su cuerpo, pero no tenía excusa, era SU cuerpo.

Se preguntaba por qué había hecho semejante barbaridad cuando ella no le había hecho nada. Solo se había curado por la mañana y había ido a entrenar con Fandrall, Sif y Thor. El joven caballero le ayudó con el arco y luego apareció Loki.

La chica se paró en medio del jardín y se dio cuenta.

¿Estaba celoso?

Aun si lo estuviera no tendría excusa, lo que había hecho era de muy mal gusto. Darcy seguiría molesta de todas formas, ya le daba igual el plan.

La luz del día empezaba a dar paso a las dos lunas de Asgard y Darcy se preguntó cómo sería el cielo de aquel lugar de noche, así que vagó aun molesta por la inmensidad de los jardines. Incluso llegó a pensar que era un bosque en algunas partes.

Entonces se dio cuenta de que no parecía un bosque, si no que en efecto era uno. Estaba comunicado con los jardines y cuando se giró para el palacio lo vio en todo su esplendor, bañado en las últimas luces del día, bastante lejos.

Había estado caminando media hora sin darse cuenta.

Al ver que para volver solo tenía que ir recto decidió seguir su camino un poco más, curiosa y olvidándose de su enfado. Delante de ella se erguía un pequeño altiplano, un prado desnudo de árboles y de arbustos, y decidió que se sentaría a descansar un rato.

La verdad es que hacía mucho que no tenía un tiempo así para ella sola.

Siempre estaba con Jane, o últimamente con Loki.

Se estiró y empezó a pensar en lo que había pasado esa tarde.

Vale, tal vez se había puesto demasiado agresiva, pero Loki se había pasado. Viéndolo ahora Darcy se sentía un poco estúpida, al fin y al cabo podía pedirle que rehiciera su pelo como estaba antes con su magia, que seguramente podría hacerlo sin esfuerzo y suspiró.

Ahora se sentía ridícula. Quería hablar con Loki, hacer las paces, pero tampoco quería ser ella quien diera el primer paso.

Se estiró en el prado observando la lenta ascensión de las dos lunas mientras pensaba.

Pero de repente sintió unos pasos pesados viniendo de detrás de ella, poniéndola en guardia mientras se sentaba.

-Soy yo, Darcy. –Le habló suavemente-.

La chica le miró con el ceño levemente fruncido y se quedó sentada, mirando de nuevo al cielo.

-¿Qué quieres ahora? –Loki notó un deje de tristeza y se sentó a su lado-.

-Iba a decirte que cuando te devuelva tu cuerpo haré que vuelvas a tener el pelo largo.

La chica lo miró fijamente y se relajó un poco.

-No sé por qué te pusiste tan agresiva, pero tampoco era mi intención. Esperaba de tu parte sorpresa y algo de molestia, no semejante reacción. –Admitió Loki-.

Pero Darcy no respondía, seguía mirando el cielo que ya brillaba con las luces verde y roja de las lunas.

-Lo siento.

Loki vio como la chica se giró hacia él sorprendida.

-No, no lo voy a repetir. –El chico se cruzó de brazos y ella le sonrió-.

-Te perdono. –Loki le sonrió- Solo si me dices por qué le hiciste eso a Fandrall y por qué dijiste eso de mí.

Un gruñido de inconformidad se escuchó y Darcy se fijó en que Loki tenía el ceño fruncido.

-¿No es obvio? ¿Qué iba a pensar la gente si me viera con un tipo como él cortejándonos por los pasillos de palacio?

-Estabas celoso. –Sentenció Darcy mientras se estiraba en el suelo-.

Loki la miró como si estuviera loca.

-¿Qué dices? ¿Por qué iba a estarlo?

-La excusa que acabas de soltar es tan poco convincente como tú ahora mismo. –La chica rió ante la cara de estupefacción de Loki y él se estiró a su lado-.

Los dos jóvenes admiraban el cielo lleno de estrellas, sin la contaminación propia de la Tierra Darcy podía ver infinidad de estrellas e incluso podía diferenciar algún punto mayor que podría ser un planeta.

Pero se perdió ante la vista de las dos lunas, hasta que escuchó la voz de Loki en un susurró, casi tan bajo como un soplo de aire.

-No te merece.

La chica no estaba segura de haber escuchado bien, o de haber escuchado en general.

-¿Qué? –Se apoyó en su brazo derecho y miró a Loki, pero él giró la cara hacia la otra dirección-.

-Nada.

La chica sonrió sin saber muy bien por qué y le cogió de la mano antes de volver a estirarse de nuevo.

Loki le dio un apretón en la mano.

-¿Tal vez deberíamos volver? –Preguntó Darcy dándose cuenta de que llevaban bastante rato absortos ante el impresionante cielo-.

-No. –Notó un deje de posesión en su voz mientras entrelazaba sus dedos con los de ella- Un rato más.