Disclaimer: Shaman King no me pertenece esta grandiosa es obra de Hiroyuki Takei, esto lo hago solo por diversión, sin ningún fin de lucro.

Sumary: Las decisiones que tomaste te llevaron a ese hoyo que tu llamas vida, ¿Si tuvieras una oportunidad para corregir todo lo que paso, tendrías un final feliz o acabarías peor de cómo comenzaste?

Sin Retorno


¿Has puesto atención al sonido de tus pisadas mientras caminas por un sendero cubierto de piedras?, es una melodía pesada con el sabor a la melancolía del atardecer que se va apagando lentamente, mientras unas cuantas personas atraviesan el mismo camino acompañando tu metódica canción. Con el viento moviendo tus cabellos que desde que siempre han estado desordenados, no te preocupa ya que prestas atención a tus pensamientos revueltos.

Hola, ¿Cómo estás?, pregunté con alegría, ha pasado mucho tiempo desde tu última visita, te vez tan cambiado, en tu cara se han formado algunas arrugas casi podría asegurar que la vida no ha sido generosa contigo, ¿Por qué pones esa cara?, ¿Acaso no me reconoces?, Soy yo, tu viejo amigo que te conoce desde tus primeros tropiezos, al decir aquello me das una mirada dura o eso pretendes que sea, pero lo único que veo es a un animal herido, me detuve para contemplarte por completo y ahora que lo pienso quizá me he confundido, meneas la cabeza en señal de enfado, te he hecho perder tu tiempo con estas preguntas tontas; anda vuelve a la ciudad a los vicios que te aferran a la negación, que te anestesian contra el dolor y te vuelve indiferente. Te das la vuelta, continuas con tu andar y lo único que puedo decir después de este breve encuentro, es que eres alguien que solía conocer.


Horo Horo

Deberían prohibir el alcohol a las personas que como yo tenían un elaborado plan, el cual no admitía una grieta emocional, lo peor de aquel minúsculo fallo es que no me encontraba del todo ebrio ya que recordaba lo que sucedió con mucha claridad, y eran como cuchillas atacando mi cabeza una y otra vez. La adrenalina que sentía en aquel momento me mantuvo apegado a la desgraciada realidad.

Aunque no quisiera admitirlo, en aquel momento motivado por una furia que nació por el hecho ser manipulado por aquel sujeto que no nombraré (y solo espero volver a verle en su lecho de muerte), además de la sorpresa tan inesperada; los latidos de mi corazón eran frenéticos y el fingir, fue de nuevo la salida fácil a la acumulación de sentimientos que se generaron en mi interior.

Ahora que analizo mis emociones con mayor calma, la idea de caminar por aquel parque además de ser un instinto masoquista por revivir viejos tiempos, quería serenarme un poco caminando y no echar todo a perder, que no sirvió para nada, y no olvidemos la razón más importante, colmar la paciencia del chino.

Éramos completamente opuestos, pero lo conocía tan bien, más que a mí mismo; él perdía la mirada en el cielo pero siempre enfrentando la realidad buscando en las estrellas su siguiente paso, sin rodearse de la opinión del mundo, a menos que fuera alguien creyera merecedor de su confianza.

Yo conformándome con mirar los árboles, viéndolos torcidos y casi cayéndose pero soportando, viendo como la gente le ignora, mientras que yo continuaba mi camino lleno de piedras sin detenerme nunca, con los odios sordos del bullicio de las personas que a mi lado pasaban.

No había similitud claramente, pero nos atraíamos sin que pudiéramos evitarlo, un complemento que nunca pedí pero que me hacía sentir pleno cuando lo tuve mi lado.

Ese pensamiento cruzó mi mente fugazmente y en un arranque de furia o de estupidez, por un momento titubee y por poco termino besándolo, el acto en cuestión no era algo malo, al contrario deseaba hacerlo y me importaba un carajo si le estaba dejando el camino muy fácil, si es que quería tener un lugar en mi vida; él podría hacer lo que quisiera, sin embargo mi confianza estaba perdida para siempre, pero el poco orgullo que me quedaba me hizo retirarme antes de completar mis impulsos.

Y ojala me hubiera ido lo más lejos que mis largas piernas me permitían, ¿Pero que hice en cambio? empezar a gritar una parte de lo que me estaba torturando en mi cabeza y que hasta ese momento era impensable que lo soltara como si nada, y sin embargo ahí estaba desahogándome con el chino que respondió a mis quejas con gritos, casi terminamos teniendo una pelea en medio del camino del dichoso parque, lo cual debía parar porque unos minutos después apostaría lo que sea, que por intervención divina iríamos de nuevo a la comisaria de la ciudad donde nos quedaríamos de nuevo en una celda toda la noche.

Fue irónico recordar aquella vez que lo invite a salir por primera vez, en realidad solo le hable por teléfono para decirle lo aburrido que me encontraba casi a punto de morir y en lugar de colgarme como regularmente lo hacía me ordenó que pasara por él para dar una vuelta, pues su estado de ánimo era bastante similar al mío, mi primera reacción fue: asombrarme, en realidad yo solo quería colmarle la paciencia y pelear por teléfono siguiendo la tradición de cada domingo, desde que el había vuelto a casa de sus padres, dejándome aquí solo, además en la posada no se encontraba nadie disponible ya que todos habían salido por su propia cuenta y me dejaron a mí, la persona que tiene problemas para dormir y se acuesta muy tarde, y que por ende se levanta al mediodía completamente solo y sin nada productivo que hacer.

Así pues no tuve más remedio que aceptar su proposición y fui a buscarlo hasta su casa, fui con todas las ganas que se puedan tener un domingo por la tarde, totalmente nulas, cuando lo vi me estaba esperando a fuera de su casa con la mirada perdida en el suelo, al verlo despistado quise tomarlo por sorpresa, me acerque con la lentitud de un lobo acechando a su presa, pero cuando puse atención en su ojos inmediatamente detuve aquel impulso, pues en aquel momento me recordó a cierta persona que veía en el espejo todos los días.

Por esa razón las ganas de molestarlo como siempre se esfumaron, pero mis buenas intenciones no fueron bien recibidas, al final de la velada cuando caminamos de regreso hacia su casa por este mismo sitio, le pregunte que si se la había pasado bien , me contestó que era solo un idiota y que le hacía perder su valioso tiempo, eso me hizo perder el control pues yo estaba haciendo el papel de idiota para que olvidará sus problemas.

Y ¿Qué recibía a cambio?, insultos y reproches, exploté como solo en estas ocasiones lo hacía, parecíamos un par de locos en medio del camino, unas cuantas personas se enteraron de sus problemas que tenía con su familia, y solo porque alteramos el orden público nos llevaron a la cárcel, lo cual no fue del todo malo porque recuerdo que me contó todo lo que le atormentaba con una sinceridad que envidie y además lo que me tocó de una forma especial , fue que me dijo que no quería que jugara a ser agradable, le bastaba que fuera solo yo, para que él pudiera ser solo Ren, y que nuestras pequeñas peleas le servían para desahogarse.

Fue algo especial, sin querer sonar cursi y fue el momento donde se construyó un puente de confianza que ahora en el presente no teníamos y no sería yo quien le tocara gritar todo lo que llevaba dentro , por eso detuve mi instinto natural de pelearme con el chino y me tranquilice o eso creí yo, el hecho de darle una amenaza llena de esperanzas, es lo que menos esperaba que saliera de mi boca.

Era un mar de confusiones, mis pensamientos no coordinan para nada con mis acciones, ¡estúpido chino!, solo lo veía una vez después de cuatro años, y mi caótica vida se empeoraba y no creía que esto fuera humanamente posible, y si esto no fuera lo peor del asunto mi cumpleaños se acercaba, y no me alegraba en lo absoluto con todos estos pensamientos nadando en mi cabeza.

Las razones para olvidar son muchas, mi cerebro lo sabía perfectamente, a pesar de ello no lograba llevar acabo esa acción y dejar ir el dolor, recuerdo muy a mi pesar que mi padre me dijo una vez, que solo de un gran dolor se gana la verdadera fuerza, este pensamiento tal vez sea en lo único donde coincida con Lycan Usui, pues en el instante en el que salieron de su boca aquellas palabras se labraron en mi cerebro, como una bala que penetra en el cráneo, tan rápido, tan contundente.

De nuevo los ladridos de Terry me hicieron regresar a la realidad, le mire su cara de entusiasmo totalmente inocente alzando frenéticamente sus patitas me enternecían un poco, lo saque de su jaula para darle su comida , sabía que no debía tener favoritismo, pero no veía que ningún de los demás animalitos se quejara.

Lo coloque en el suelo y dio vueltas de felicidad a mi alrededor, mientras buscaba el alimento y lo repartía entre los demás canes, cuando llego su turno su entusiasmo empeoró y me ladraba constantemente para apresurarme.

Resisto el querer llevarlo a casa porque nunca estaría en aquel lugar tanto tiempo y necesitaba mucha atención este perrito, pero tampoco podía dejar de salir, es como un vicio, intentar dejarlo es tan difícil porque extrañaría el sonido al abrir una cerveza que se producía en unísono tantas veces, el caminar completamente ebrio hasta mi hogar era algo que se había apropiado de mi vida, es tan vital pero al mismo tiempo le odio no quiero estar atado a los vicios de la sociedad que solo están pudriéndome lentamente, pero no lo puedes evitar, te seducen, te atrapan y no te dejan ir, es el aire que se respira, las palabras que escuchas que te hacen entrar en aquel limbo.

Mire al cachorro comer envidiándolo de estar tan lejos de aquellas situaciones que solo enfrentan los seres humanos.


Ren Tao

La realidad, es difícil de aceptar para las personas, es incomoda cruel y sobretodo no se sabe que hacer después de mirarla de frente, te inmovilizaba y al mismo tiempo te sacude con ímpetu; yo no tenía problema con aceptarla , pero en este preciso instante me encuentro en un dilema al tenerla cara a cara y reconocer mi error, aunque sea solo conmigo mismo.

Era el momento que tanto espere desde la primera vez que cruzó mi mente , mi boleto de libertad y debería sentir una alegría rebosante en mi interior, y si estaba casi eufórico con una fachada de seriedad inquebrantable teniendo el papel enfrente de mi, pero solo por un segundo detuve cualquier movimiento del lapicero con un titubeo y no era porque me había arrepentido, puse mi firme en el mismo instante que ese pensamiento paso por mí mente, sin embargo ahí estaba como si estuviera remarcada en colores llamativos la manifestación física de la cruel realidad, en el lado superior izquierdo de aquel formulario me llama con su suma atención la fecha y es que aun que deseaba que hubiera un error no sería así.

Yo creía que faltaba al menos de dos semanas para que terminara diciembre, ¿Cómo se pierde casi un mes de tu vida?, me respondí a mí mismo con sarcasmo, así de fácil, y es bastante frustrante darte cuenta que te construyes una burbuja a tu alrededor mientras te sumías en tus problemas, para olvidar que el mundo no se detenía.

Si eso pasaba conmigo no quería ni imaginarme como lo pasaría Jeanne, admito que fui un poco cruel pero entre más vueltas se diera al asunto más doloroso seria, lo que teníamos que hacer era seguir adelante, no olvidar, porque eso era casi imposible o al menos considero que el olvido nos hace recaer en nuestros mismos errores.

Algunas veces creo esperaba demasiado de las personas. Aunque tenía un mal presentimiento emergiendo supongo que la forma en la que Jeanne se comportaba distaba mucho de su personalidad, pocos la conocían como realmente era, tras ese angelical y dulce rostro, se encontrarían, una frialdad casi rayando en la crueldad que no dudaría en mostrar si se le daba motivo, y aunque era poco posible, tenía la sensación que en el momento menos esperado sacara su as bajo la manga.

Estaba perdiendo mi tiempo pensando en cosas sin importancia, me reprendí a mí mismo, y decidí que era tiempo de volver a trabajar y dejar de atormentarme con pequeños detalles como lo eran los cumpleaños de otros, no iba a volver a verlo.

Mire a ambos lados, esperando que Mati llegara ya me había acostumbrado a que interrumpiera mis lapsos de reflexión y charlara un rato conmigo acerca de tonterías, pero sin embargo no la veía por ningún lado, al buscarla con la mirada me detuve al mirar aquella planta que me había regalado y que ponía mucho esfuerzo en cuidarla dándole todo lo que necesitaba.

Estaba frente al computador ejerciendo mi rutina como un autónoma, me acribillan las dudas, es que pensar que en conoces a una persona no es tan seguro, eran personas al fin acabo, depositar en ellas un grado de ilusión, tenía un cierto riesgo, aunque tuvieras largos años de convivir con esa persona, no estabas exento de que te defraudara.

¿Horo, entra en esa categoría para ti?

Estúpida mente, puedo decir sin exagerar que la sensación que recorrió mi cuerpo fue como si me hubieran susurrado al oído sensualmente, furioso conmigo, me cuestionaba seriamente de qué lado estaría mi conciencia, se suponía que debo avanzar y olvidarlo, no mencionarlo en los momentos menos apropiados.

De nuevo quería negarme la realidad a mí mismo, pero no tenía esa capacidad, supongo que lo que antes me parecía una cualidad, es ahora un defecto que me está atormentando. Pero, regresando a la pregunta de mi conciencia, la respuesta es, el ainu entraba en una categoría distinta a los demás, por supuesto, no solo por lo obvio, sino porque las circunstancia así lo orillaron, fue un pacto silencioso sobre no hablar sobre su pasado, desde la primera vez que nos conocimos.

Verle aquel día de verano de hace cuatro años mientras yo me hospedaba en la pensión de los Asakura sucedió en el noche cuando solía tomar por aquel tiempo un paseo, como el que hago ahora pues me gusta estirar las piernas y no estar encerrado por muy acogedor que fuere el sitio donde estuviera.

Y ahí estaba yo, caminando despacio, disfrutando de una tranquila existencia en una casi oscuridad, cuando lo vi recargado contra aquel poste de luz, cabizbajo haciendo círculos en la tierra. Me pareció muy extraño encontrarme con un vagabundo por estos alrededores, al parecer uno extranjero por sus ropas, dude un momento si acercarme o no, ya que nunca sabes qué tipo de personas te encuentras, en ningún momento alzo la mirada, aun cuando yo lo mire por unos cuantos segundos, resignado a que no iba a hacer nada, regrese a la posada.

Este lugar era tan tranquilo, pensé, cuando abrí la puerta y un silencio absoluto me recibió y daba la sensación que la casa estaba totalmente desierta, sin embargo cada uno de sus ocupantes se encontraba en diferentes habitaciones y era tan grande el sitio que era muy raro que te toparas con alguna persona, excepto en la hora de la cena donde el bullicio era incontrolable rompiendo la habitual atmósfera sombría

Cada uno a esa hora de la tarde se encontraban en sus habitaciones, Yoh seguramente estaba escuchando su amada música, Anna estaba en la sala mirando alguna serie en la televisión, Ryu limpiando los baños gigantescos de la posada, y el haragán de Hao durmiendo.

Fui a mi recamara a sabiendas que nadie me perturbaría, ni siquiera Hao, para tomar un relajante y largo baño, no tuve la mayor idea del tiempo que paso, ya que cuando volví para cambiarme mire el reloj que estaba sobre un armario, que me avisaba que la hora de la cena.

Casi había olvidado al vagabundo extranjero, pero mi conciencia resaltó una parte altruista casi desconocida; sin embargo el factor desconocido de no saber nada sobre él, si estaba enfermo, hambriento, bien, eso no me ayudaba a olvidarlo.

Basta, me obligue a tranquilizarme, apelando a mi lado más racional, podría ser un psicópata y en este mundo cada vez más loco, no valía la pena arriesgarse.

Aleje todos aquellos pensamientos, porque estaba usando al sujeto en cuestión para exteriorizar mis sentimientos. Así que con la trifulca de pensamientos no sentí el camino desde mi habitación hasta el comedor, donde la sorpresa de lo que ahí se encontraba me cayó como un rayo.

"El vagabundo", lo llame sin querer por suerte solo ocurrió en mi mente, al contrario de lo que paso hace unos minutos atrás, sus ojos oscuros se toparon con los míos.

Me sentí extraño no podía describirlo, era como si una fuerza totalmente opuesta me atrajera, y lo supe en ese mismo instante, una enemistad nacía a primera vista.

Yoh nos contó mientras el extraño devoraba la comida servida que cuando fue a comprar las cosas para la cena se lo encontró solo y desamparado y que no tuvo otra opción más que ayudarle, el castaño era una buena persona y eso lo sabía desde hace tiempo, y con el pasar de los años me lo seguiría confirmándomelo.

Algunas veces deseé que se me contagiara la confianza que tenía en las personas

Por decisión de la señora de la casa al recién llegado se le fue asignado casi todas las tareas del hogar, porque como bien intuía la rubia se hospedaría en la posaba y al no tener dinero para pagar de alguna manera debería hacerlo.

El aludido no se fijó en nadie más pues estaba muy ocupado succionando la comida, cuando termino de ingerir una exagerada cantidad de ella,(debía estar sumamente hambriento), explico que sufrió un robo tan solo poner un pie en la ciudad, que venía por unos asuntos de familiares, pidió asilo encomendándose a la generosidad de los Asakura, que haría cualquier cosa que le pidieran.

Pobre iluso, su suerte ya estaba echada.

Anna le hizo la lista de sus quehaceres, cuando termino de nombrar cada tarea que estaría bajo su responsabilidad, pensé, y al parecer todos en la mesa pensaron lo mismo, que era la nueva ama de llaves de la pensión. Sin embargo aun cuando la lista seguía y seguía, se sentía en confianza y sin desanimarse, y no cambio tiempo después, estaba casi siempre animado, como si la vida no le corriese.

No supe más de él, además de su nombre y su ciudad natal; y realmente en aquel entonces no quería saber mas.

Los recuerdos son tan envolventes que no necesitas dejar el presente, es un parpadeo, un soplo del pasado que es agridulce. Puedes hundirte un instante en el pasado pero cuando parpadeas estas de vuelta en la realidad y para ser más específico, en medio de un parque con un humeante vaso de café.

Pobre un sorbo, y sentí como me despabilaba, cambiar es difícil y más si lo haces de una manera tan abrupta como yo, suelen ocurrir ciertas recaídas necesarias para el cambio pues son la prueba que está ocurriendo pues sientes sentimientos tales como culpa, decepción y en mi caso incluiré la ira.

Deje el vaso de café en el suelo, solo quería cerrar mis ojos y descansar del mundo un poco, cerrar mis ojos y no pensar.

Cuando abrí mis ojos después de un breve lapso de tiempo, a lo mucho un minuto, encontré junto de mí, al dueño de mis dolores de cabeza, viéndome con la mirada más fría que jamás me dio, le sostuve la mirada enfrentándolo, y pudo durar un segundo o una eternidad hasta que él resopló y miro al otro lado.

— ¡Quién lo diría!, ¡Ren Tao durmiendo en una banqueta, como todo un vagabundo!— se mofo con una mueca que podía interpretarse como sonrisa, pero se veía demasiado falsa.

—Convivir contigo tanto tiempo tuvo sus efectos — replique esperando que perdiera la poca paciencia ya que nunca le gusto que lo llamara "vagabundo", pero no tuvo el efecto de deseado, ya que sus ojos brillaron con ira, dos candentes carbones a punto de prenderse se apagaron y miraron hacia el vacío con melancolía.

—Has cambiado— solté mirando en la misma dirección que él, y es que me parecía desdibujado, tan lejano a la persona que yo conocí,

— Estoy cansado— su semblante se volvió duro y sus cejas se juntaron para darle mayor seriedad a lo que acaba de decir.

Si ya somos dos, pensé fuertemente pero no deje salir aquellas palabras.


Horo Horo

— Estoy cansado — cuando salieron esas palabras de mi boca, debí haber añadido, cansado de la vida, cansado de llevar esta carga conmigo y no poder liberarla.

Sin embargo no lo dije, dejaría que dedujera lo que quisiera de mi ambigua respuesta.

Ahí estábamos completamente solos, encontrándonos sin quererlo siguiendo la voluntad del destino que no hacía más que reírnos en nuestras caras.

Vamos, ¿Cuán probable, puede ser que te encuentres a aquella persona que no quieres ver?

Al parecer, un cien por ciento.

Me gustaría darme de golpes contra el poste de luz más cercano, repetidas veces, hasta dejarme inconsciente, y es que estoy aquí por mis buenas intenciones, sin ganas de beber y sin querer llegar a mi departamento comencé a vagar por la ciudad.

Iba a hacer un breve paseo y nada más, ¿Qué hay de malo en eso?

Es curioso como tu mente puede irse muy lejos pensando en otras cosas que no debería, y mi cabeza se va por las ramas, como en este preciso instante, algunos recuerdos alegres otros tristes, van pasando como pasa la pagina en un álbum de fotografías ; no es lo suficientemente lento para hacerme desangrar de dolor, pero tampoco tan rápido para hacerlo pasar por una pequeña punzada.

Ese momento que desconecte del mundo, mi cuerpo se puso en modo automático y recorrió el camino que se le era más familiar, no la posada de los Asakura, no la veterinaria.

Cuando desperté de mi trance, estaba en este estúpido parque.

Estando de frente de una estúpida banca, teniendo de frente al tipo más irritante que he conocido profundamente dormido, debería patearlo hasta hacerlo desangrar pero cierro mi puño, aguantándome las ganas y me senté de mala gana, no lo acomode pero fije mi mirada en él.

Después de minutos enteros mirándole, surtió efecto pues abrió los ojos y estos orbes dorados se fijaron en mí, y en lugar de huir, fingir demencia, encerrarme en mi departamento y no volver a salir jamás; lo que hice en cambio era lo que mi cerebro clasificaba como lógico, molestarlo, (además de que las primeras opciones me harían quedar como un completo cobarde e idiota.)

Fue un intercambio de insultos breve, y mi plan se volvió en mi contra, porque ya estaba perdiendo la paciencia, estúpido, me insulte obligándome a encontrar paciencia de donde pudiera a fin de no hacer el ridículo enfrente de él.

Aunque después de un silencio incomodo que duró varios segundos, me parecía que el ridículo se convertía en una buena solución a esta tortura, no soportaba escuchar un minuto más a los grillos, ni siquiera puedo quejarme del ruido de las personas, porque estamos completamente solos.

A la mierda con todo.

Iba a levantarme para irme directamente muy lejos de aquí, pero una mano inmovilizo mis movimientos, voltee pero su mirada se ocultaba tras esos mechones de cabello oscuro, como si me lo hubiera ordenado volvió a mi lugar, alzando su rostro con ligero rubor me miro a los ojos.

Lo maldije interiormente, yo con unas ansias inmensurables por besarlo y el con su maldita cara que me dejaba el camino tan fácil.

Estábamos tan cerca el uno del otro y en medio de nosotros las malditas ganas consumiéndonos con ferocidad, por muy raro que parezca iba a separarme de él y no dejarme tentar por aquellos labios ni por su mirada ya oscurecida.

Y sin previo aviso me beso, con furia y con una intensidad que ni siquiera cuando estuvimos juntos la mostró, me resistí con toda la fuerza de voluntad que tenía pero cada vez iba demando más y más, sus manos tocándome por todos los rincones de mi cuerpo, y fue entonces que cedí, mi cuerpo se dejó llevar por las sensaciones, y respondió de la misma forma.

El chino dejo escapar un jadeo, e hizo que nos separamos un poco para tomar aire, no podía detenerme y él lo tampoco pero este no era el lugar, nos obligamos a separarnos e irnos a un lugar más cómodo y que estuviera cerca de aquí.

Le hice una señal para que me siguiera, no lo pensó dos veces y nos encaminamos hacia mi casa, pasamos por el mar de gente intentando disimular nuestras ansias, yo miraba a mi alrededor intentado distraerme, lo mire de reojo para ver como mandaba un mensaje, seguramente a su esposa.

Algo parecido a la culpa, me aguijoneo el corazón, no debería hacerlo, cuestiones morales atacaron mis ganas pero no lograban disminuirlas, era un egoísta, lo reconozco pero la responsabilidad no era enteramente mía.

Repasando los pro y contra, llegamos a mi departamento, me detuve delante de la puerta, no me recordaba el camino hasta aquí, pues teníamos que pasar un pasillo donde vivían mis vecinos.

Pero antes de entrar, dude, mi conciencia me dio una punzada de culpa nuevamente.

Él se quiso acercar a mí para continuar lo que empezamos en el parque.

— ¿Y tu esposa? — murmure ronco impidiendo que se acercara a mí.

— Estoy a un paso de divorciarme— sentencio, mirándome fijamente y aunque sonaba al típico cliché que se le dice a una amante en alguna de esas novelas baratas, le creí, su miraba me lo confirmaba, no posea la habilidad de mentir— Nunca debí hacerlo, solo me estaba mintiendo a mí mismo y ya no quiero hacerlo nunca más — Termino su oración intentando besarme pero me separe enseguida de Ren, no podía hacerlo, me podía más el orgullo, no lo podía negar y sus palabras me recordaban una y otra vez, que había sido un idiota y que l solo había jugado con mis sentimientos.

— Es hora que te vayas — le di la espalda para abrir la puerta de mi apartamento, esto había llegado demasiado lejos, no lo veía pero sabía que estaba desconcertado y se quedó en silencio, abrí la puerta que rechino pues no le daba mucho mantenimiento e iba a cerrar para dejarlo solo con sus pensamientos cuando una mano detuvo mi acción y sus ojos de gato se fijaron en mí.

—No me daré por vencido tan fácilmente, sé que he sido un idiota pero intentare remediarlo — y con su declaración dicha de manera tan imperiosa, se dio la vuelta, yo fruncí el ceño y cerré la puerta, pero estaba aturdido por lo que acaba de decir y por la seriedad de sus palabras.

Sería una batalla campal entre mi orgullo y su tenacidad; no veía quien ganaría pero de una cosa si estaba seguro, necesitaba urgentemente una ducha de agua helada.


Notas de la Autora:

Antes de cualquier cosa disculpen la demora, déjenme decir, que soy la peor persona del mundo, lo se, lo se, pero la escuela se pone peor a medida que avanzan los semestres y la condenada inspiración se va sin dejar rastro.

Pero en vez de deshacerme en excusas, les presento este capítulo, que fue hecho con mucho amor, las cosas se están calentando, o Horo es quien lo está haciendo, Ren no le da tregua y tal parece que se encuentran aun sin quererlo, pero yo no les creo mucho eso, ahora saben un poco más del pasado de los dos, el de Ren se revelara pronto, y las razones de su separación se vuelven más claras.

El texto del principio es una pista acerca de los sentimientos, puede ser de ambos personajes o solo de uno ya se dará a entender más adelante, pero por ahora se quedaran con un Ren bastante despistado, quien lo diría, en este mundo pueden pasar muchas cosas así ya veremos que sorpresas habrá en el siguiente capítulo, el final se acerca, aunque lo crean, es una historia corta pero intentare dejar todo lo más claro posible, así que dejen sus comentarios que si tienen cuenta en fanfiction les enviare una respuesta y a los que no tengan se los contestare en el profile, anímense se aceptan las críticas.

Por cierto esto también es mi regalo de cumpleaños c: asi que si quieren darme un regalo escribanme comentariosxD yo los aceptare con gusto.

Bueno me despido les mando un abrazo enorme.