CONDENADO.

IV

"Es la única forma que tengo de amarte, si lo aceptas o no, da igual"

Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto.

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¿Qué hora serian? Estaba oscuro, se encontraba en una zona en la que apenas si llegaba la luz de la casa principal, por lo que el cielo se veía completamente estrellado, precioso, efímero.

Hacia frio, salía vaho de su pequeña boca, sus piernas temblaban ya casi incontrolables y sus dientes castañeaban cada tanto, costaba respirar por el esfuerzo de su cuerpo en seguir caliente, completamente apretado.

Pero no podía moverse de ahí, completamente recostada sobre la mojada hierba, con brazos y piernas extendidos cual estrella, se encontraba Hinata observando el inmenso firmamento.

Por el momento no se movería de ahí, se sentía triste, así que no había razón alguna para moverse hasta que todo pasara, todo estuviera bien nuevamente.

¡ya está bien! - el grito furioso de su amo le saco de balance seguido del golpe que sufrió el mueble. - no me jodas más, tú y tus malditos caprichos pueden irse a la mierda Hinata ¡a la mierda! –

- ¿q-que sucede amo? - intento en vano tranquilizarlo. - y-yo lo siento si he c-cometido algún error y-yo… no

- ¡que te calles! Detesto escucharte. - vio el asco reflejado en esas negras pupilas que por momentos se volvían rojas, no… así no.- no haces mas joderme la existencia maldita sea

-a-amo n-no-

-vete. - su corazón termino de quebrarse con esa simple palabra. - no quiero verte.

Ni siquiera intento no derramar lágrimas, la verdad era que le había dolido, y mucho. ¿Por qué la trataba así? ¿Qué había hecho ella?

Nada a su parecer, solo había entrado llevando una pequeña merienda a su protector, encontrándolo en ese estado tan… furioso. ¿Qué había hecho? Solo pregunto si se encontraba bien, y luego al no obtener respuesta cual geisha decidió que lo mejor era callar… dolía, y dolía mucho.

Sobre todo, la manera en la que fue sacada de la habitación de su amo, como si fuera un vagabundo, una cualquiera a la que le cerraban la puerta en la cara, siendo las marcas rojizas en sus muñecas la prueba de ello, pronto se volverían moradas y se vería obligada a cargar con ellas como la muestra de ser una completa inútil. La verdad era que eso había pasado muchas veces en su corta vida, desplantes, tristezas, ojos fríos, regaños y gritos, pero nunca lo había sentido con tanta fuerza como ese día, su pequeño corazoncito retumbo de tristeza y dolor, hubo algo familiar en verle en ese estado, algo vago.

-a-amo estúpido. - susurro a la nada, mientras se limpiaba las lágrimas que caían por sus costados llegando hasta sus orejas.

¿Cuánto tiempo había pasado ahí? No lo sabía, solo que no quería moverse, que la buscasen, no le importaba, es más, dudaba que alguien la buscase. Sasuke-sama estaba enojado con ella, así que ¿Qué más daba? No había ningún motivo para siquiera intentar estar bien.

Más lagrimas cayeron, ¿caprichos? ¿Qué caprichos podría tener ella si toda su miserable vida la paso restringida? Hasta que llego él ni siquiera tenía idea acerca de los pequeños placeres de sentirse mimada… ¿pero él tenía una idea? No, por supuesto que no, para él solo existía él mismo y ella…

Ni siquiera era importante.

Lloro, desconsolada, al caer en cuenta de aquello, a su amo no le interesaba, ¿Qué hacía ella ahora? Dolía tanto, pero sin entender del todo aquel dolor, ella sabía muy en el fondo que no era imprescindible para él, entonces ¿Qué esperaba? Poco a poco fue sucumbiendo a ese letargo doloroso en el que se impuso, encaprichada y sin importarle absolutamente nada, ¿moriría ahí? ¿Qué tanto dolor podría llegar a soportar en un futuro si todo continuaba así? A sus cortos 14 años había derramado demasiadas lagrimas por su propio bien, y se durmió, en un letargo sin sueños.

- ¿mmh? ¡¿Hina-chan?¡ –

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Se sentía pesada, como si hubiese corrido mucho el día anterior, sus ojos apenas si podía abrirlos de lo hinchados que se encontraban, y el dolor de cabeza no se hizo esperar, dudaba haber tenido un tan mal despertar alguna vez, aunque como pintaba su futuro, quizás debería de comenzar a acostumbrarse.

Suspiro, sabiendo que tendría que levantarse dentro de poco a preparar el desayuno de él, desearle con la mejor de las sonrisas y la mas hermosa y pulcra reverencia un buen día, él como siempre, no diría nada, no la miraría si quiera, tomaría todo lo que tuviera que tomar y se iría, sin mirar atrás… ¿siempre había sido así su relación?... ¿tan… cansada?

En lo que pareció un gemido de resignación, se propuso a levantar, de inmediato cayendo en cuenta de algo. Aquella no era su habitación y lo que portaba definitivamente no era su ropa. La recordaba vagamente, muy vagamente ¿quizás en un sueño? ¿quizás en otra vida? Los Hyuuga creían en la rencarnación, y el fuerte sentimiento de deja vu que tuvo no se le hizo del todo extraño.

-veo que despiertas hina-chan. - una voz demás conocida para ella le sorprendió, un joven vestido completamente de negro le miraba desde la puerta ¿hace cuánto estaba ahí? ¿Qué hacía ahí?

¿Aquello seria su cuarto?

- ¡s-sai-kun! – el primer pensamiento que tuvo al verle fue que su amo la mataría, porque ahí estaba Sai Hyuuga, y aquel era; lo más probable, su cuarto, y dicha instalación se encontraba en el lugar más prohibido para ella. Los patriarcales. - ¿usted me trajo? - su voz salió mas raposa de lo que pretendía, enserio le dolía todo y el miedo corría por su torrente sanguíneo haciéndole dificultosa la respiración.

No podía evitar sentir una vergüenza tremenda al pensar que aquel muchacho la vio en paños menores al quitarle sus prendas y ponerle una de las suyas, la enorme camiseta negra.

-le he encontrado durmiendo en el jardín hina-chan. – en su pecho se abrió un hueco y algo frio calo en su estómago, alguien más la había visto en ese estado deplorable- no debería de hacer eso… alguien podría preocuparse hina-chan. - le vio negar suavemente.

-n-no lo creo… yo n-no s-soy importante. - sonrió lo mejor que pudo. - muchas gracias p-por ayudarme s-sai-kun. - el hombre solo le vio con tristeza.

-no sabía donde se localizaba su habitación ahora, así que la traje a la mía… por supuesto, nadie le vio. - Hinata se sorprendió ante eso ultimo.

Asintió quedamente, las casas patriarcales quedaban lo más alejadas de lo que se consideraba la casa matriz, en donde residían los Uchihas, pegada a esa inmensa mansión de estilo imperial, se encontraban las casas de las mujeres; casas matriarcales, que estaba compuestas por sirvientas con implicación divina y niños, no se admitían hombres, y los niños al cumplir los 10 años se irían a los patriarcales para entrenar y volverse feroces, el único hombre que se permitía era Ko; alguna vez escucho de las mujeres que era un eunuco, más no se atrevía a preguntárselo directamente, por otro lado, todo Hyuuga normal y corriente; no candidato a compañero directo, vivía en los terrenos alejados, formaban sub-casas, familias, muchos trabajan en las empresas Uchiha, otros se dedicaban a la agricultura dentro de los grandes terrenos, era una muy grande comunidad y nunca había escuchado de alguno que quisiese irse. Si bien aquello era lo que Fugaku-dono le había contado, había escuchado también que aquel lugar, para los niños divinos, era el infierno en la tierra.

Sai era uno de ellos, había sido derivado a las casas patriarcales al fondo, para ser entrenado en el arte de la guerra, para así, defender a su amo, ¿Cómo los entrenaban? Nadie sabía, solo se podía apreciar como estos se iban siendo niños y volvían siendo hombres, tétricos, silenciosos y sumisos.

Lo que había pasado ahí con ella, era algo que sabía, jamás podría contarle a su amo sin recibir un castigo terrible. Tenía estrictamente prohibido salir de lo que se consideraba, casa matriz. Nunca pregunto el porqué, no quería saber, no lo necesitaba, pero… ¿Qué había ahí? Si solo vivían esa humilde gente de su clan ¿Qué tanto peligro podría correr alguien como ella?

Alguien le comento, la única vez que pregunto, que aquel lugar seria su muerte.

Respiro forzosamente, mirándole con suplica. Necesitaba salir de ahí lo más rápido posible, su cuerpo temblaba y no podía controlar sus manos.

-Hey, tranquila… nadie te ha visto, te sacare de aquí lo prometo. -temblaba como una hoja, y su precario estado emocional no ayudaba en nada. - Hina-chan mirame. - le hizo caso. - nadie te hará daño hina-chan, sobre mi cadáver. -

-g-gracias sai-kun… hace tiempo que no le veía, d-disculpe mis modales. - se levantó de ahí como pudo, no pudiendo evitar la mirada de apreciación que vio en los ojos de Sai hacia sus piernas, le hizo sentir extremadamente incomoda.

-tranquila, es mi culpa…- le miro sin comprender. - no tengo acceso a la mansión, y hubiese sido realmente malo que los señores me vieran con usted, ya sabe… el amo Sasuke es- vio su sonrisa avergonzada. - la verdad tuve un poco de miedo y pensé que seria mejor traerla aquí…

Lo entendía, su amo era irracional y para ella estaba prohibido tener algún tipo de amistad con algún miembro varón del clan, nunca desestimo ni encontró excesivo su mandato, siempre fue mas bien solitaria por lo que si tenia prohibido el contacto con otros, solo le facilitaban las cosas, no tenia que esforzarse en hablar, y para ser francos, a ella solo con que su amo le hablara, era suficiente, pero aún así…

-venga, la llevare de regreso.

Se calzo como pudo sus sandalias, y no con menos vergüenza por sus vestimentas tan precarias, salieron.

¿Qué hora serian? ¿las 7 u 8? El sol ya había salido, alumbrando todo a su paso, la escarcha centellaba cual diamantes, y de su boca salían suaves nubes de vapor, pero no había tiempo de sentir frio, tenía que correr prácticamente por su vida, por que Sasuke-sama no se podía enterar que ella estuvo ahí, no solo le castigaría físicamente; como sabía muy bien que podía llegar a pasar, sino, que no la dejase salir por años, una vez te daban una orden, convenía cumplirla, y esa de no entrar a las casas patriarcales, era una expresamente dicha.

Sai la guiaba de la mano, deteniéndose de vez en cuando, ocultándose de ojos indiscretos que harían correr la voz de que una de las mujeres merodeaba por ahí, doblaron por un callejón que les conduciría hacia el pasadizo que conectaba con los jardines principales.

Hinata no podía evitar maravillarse con las estructuras medievales en las que vivían, casas estilo oriental, jardines preciosos de piedras y aguas que pronto se llenarían de nieve, era como saltar a otra época, si bien la mansión era de este estilo, con varios pisos superiores, muy similar a un templo, por dentro estaba ya modernizada, al menos en lo que eran las habitaciones, y la cocina.

A lo lejos pudo vislumbrar los campos de cultivos, con tierras fértiles y sin plantar aún, el invierno estaba ahí y todo ya había sido cosechado, sintió paz, sintió libertad y unas ansias de conocer que se ocultaba detrás de aquellas colinas, de aquellos bosques que se veían a lo lejos de un tono azulado, prácticamente se le llenaron los ojos de lagrimas al sentirse dichosa por esa preciosa oportunidad, única e irrepetible, porque jamás volvería a pisar esas tierras prohibidas.

Cruzaron pequeños bosques, con senderos minúsculos por los cuales, imaginaba, solo transitaba Sai, y sin saberlo realmente, ya se encontraba en terreno familiar.

-s-sai-kun. - llamo la atención de este. - gracias… - se atrevió a hablar una vez estuvieron dentro de los jardines, alejados aún de todos más lo suficientemente cerca como ser vistos.

-no tengo idea del porque le he encontrado en ese estado hina-chan, pero quiero que entienda que eres importante, lo es para mí al menos.- le aseguro este, poniendo ambas manos sobre los pequeños hombros de su amiga, sonriéndole como siempre.- si algo… llega a pasar, búsqueme, sé que podré ayudarle ¿entiende a lo que me refiero? – era la primera vez que le veía serio, con ese rostro preocupado, y el entrecejo fruncido.- prométemelo hina-chan… -

-sí, y-yo te buscare si pasa algo… -le sonrió agradecida, se sentía bien, aunque fuese a espaldas de todo lo que se consideraba sagrado, tener a alguien a quien llamar "amigo"

-me tengo que ir hina-chan, no pasara mucho tiempo para que itachi-sama me busque… porfavor, cuídese, obedezca y … no haga nada imprudente, lo que hizo anoche… -

- ¡HINATA! - ambos saltaron ante el grito de un hombre que los veía asustado y contrariado. - Hinata por Kami-sama ¿Dónde te habías metido niña? Llevo cubriéndote toda la mañana con el amo Sasuke… ¿y que son esas ropas? –

-o-oh… ko-san…- no tenía idea como explicarse.

-ko-san, buenos días. - Sai saludaba muy respetuosamente al hombre que siempre vio como un padre. -

-n-no me digan que u-ustedes estaban juntos ¡¿Sai?!Explicate… sabes que ella no puede perder-

- ¡NO!... ella… la encontré desmayada y no pude evitar ayudarla, estaba oscuro y no le vi a usted por ningún sitio, no tuve más remedio que llevarla a mi cuarto, le aseguro con mi vida que no ha pasado nada Ko-san. - Sai aún no levantaba la cabeza, esperando la aprobación de este en una pronunciada reverencia.

-e-está bien niño, Kami, hina-chan ve a tu cuarto, date una ducha y por favor… nada de esto al joven amo, n-no sabemos que hará si… es un secreto ¿entiendes? – habló preocupado Ko, mientras Hinata temblaba visiblemente, vio como Ko se sacaba su grueso chaleco el cual era una especie de túnica, y la envolvía en él, no acostumbrado a verle tanta piel expuesta a la pequeña y dulce Hinata.

-g-gracias Ko-san…- dando una pequeña reverencia, miro por última vez a Sai, el cual se despedida con su ya tan característica sonrisa, le abrazo en un impulso, él se había puesto en peligro por ayudarle, por su estupidez ahora no sabía que pasaría, pero de igual forma le estaba agradecida. - m-me voy ahora… gracias Sai-kun, gracias. -

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-te dijeron que permanecieras alejada de ella Sai… itachi te lo ordeno. - habló Ko preocupado y no poco enojado. -

-lo sé… ¿pero que más podía hacer? La pobre estaba destrozada, de todas formas, ni tiempo tuve de hablar con ella…-

-Sai, eso que hiciste hoy fue peligroso, mi niño… - se sorprendió ante el abrazo que recibió de su superior, Ko siempre había sido condescendiente con él. - es difícil, pero… debes hacerlo, no permitiré que vuelvas a verla, es por tu bien… y el de ella. -

Él lo sabía, en el fondo anoche la estaba buscando, se había regodeado en su figura durmiente, imaginando que la secuestraba y la salvaba de toda esa mierda de mundo que les había tocado vivir, que se iban lejos donde los Uchiha y los Hyuuga no existían, en donde ningún mandato divino existía y Dios solo era un mero espectador de lo que sucedía, sin intervenir…

-llévele sus ropas Ko-san, por favor… no tienen nada ni he puesto carta alguna, no se preocupe. - sonrió como siempre, haciendo sonreír a Ko, para luego alejarse en un mar de incertidumbres, odio y tristezas.

Solo esperaba que no tuviesen problemas por lo que hizo, Itachi podía tener muchos espiás y haría lo que fuera por su querido hermano menor.

Hasta incluso matar a su compañero.

-Bendita sean las doncellas que, en sus almas y sangre, descansa tu paz. - habló al aire mientras caminaba por las vacías calles patriarcales aspirando el dulce aroma que dejo ella por todo el lugar, se regodearía en aquel futón impregnado de su olor, y vería como todos aquellos hombres comenzaban a perder los estribos.

Kaguya era sin duda una perra morbosa.

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Camino despacio, se sentía en una pequeña aura de paz, Sai siempre había bueno con ella, claro que luego de la salida de Itachi-sama de la casa matriz, yéndose a estudiar a la prefectura vecina, no había tenido oportunidad de hablar con él, había olvidado por completo lo amable y bondadoso que podía ser.

"pero quiero que entiendas que eres importante, lo eres para mí al menos"

Sonrió ante el recuerdo, aunque sabía que esa tristeza que sentía jamás se iría, porque podía ser importante para el mundo entero, pero si el ser de su vida; por el cual existía, no la tomaba en cuenta ¿Qué sentido tenía?

- ¿se puede saber dónde mierda estabas? – el terror la embargo, ahí parado frente al que era la puerta de su habitación se encontraba él, ¿es que no había ido a clases? Se veía mal, si mal no recordaba llevaba las mismas ropas de ayer y tenía unas profundas ojeras, su piel estaba opaca y no había brillo en sus ojos. - ¿y que son esas ropas Hinata? – percibió su imponencia, su aura negra y alma inestable, todo en el gritaba fuerza, y violencia.

No pudo hacer algo por no desesperarse, nunca había sido una buena mentirosa, jamás había tenido que mentir por algo la verdad, pero Kami-sama, tenía miedo ¿Qué le podía hacer? Su amo a veces era impredecible.

-y-yo… - las palabras no salían, temblaba como una hoja al viento, no se atrevió a mirarle. - y-yo estaba…

- ¡hina-chan! Has olvidado tus ropas. - ko apareció como caído del cielo. -oh, Sasuke-sama, Hinata ha sufrido un pequeño percance en la lavandería, mi señor, lamento que la tenga que presenciar en tales fachas…-

- ¿no he dicho expresamente que Hinata no va a la lavandería? - ambos saltaron en sus sitios ante su oscura voz, Ko sonrió nervioso. Sasuke estaba completamente voluble, no era bueno llevarle la contraria.

-lo siento mi señor, pero una de las mujeres tal parece que no sabía y la ha llevado ahí sin consultármelo…

- ¿es ahí en donde habías estado toda la mañana? - Sasuke ahora se dirigía a ella, ella solo pudo asentir nerviosa, esperando que le atribuyera su miedo al que había desobedecido esa orden… y no otra. - bien.

-tome Hinata-chan, luego será el turno de este piso, así que por el momento guarde las ropas, estas aún muy mojadas así que… le aconsejo que no las mescle con el resto. - podía sentir la presión de la mirada de Sasuke sobre ella, observándola, analizándola. - l-luego me devuelve la playera… -con una pequeña reverencia, se despido de Sasuke, dejándolos solos en el pasillo.

Comenzaba a asfixiarse.

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-p-pase porfavor- miro como su amo entraba a su pequeño cuarto, observándolo, analizándolo, se veía tenso, esperaba que nunca descubriese su falta, y menos que paso la noche en la habitación de otro hombre, aunque no hubiese pasado nada, sería difícil de explicar. - ¿le m-molesta que m-me dé una ducha? –

-Hmp. – vio como este negaba un poco con la cabeza. - te esperare.

Se sentía sumamente nerviosa, Sasuke-sama estaba fuera, a unos pasos de sí misma, esperándole, observando su entorno, ¿esta era la primera vez que él le visitaba? Probablemente, no recordaba otra, no desde que le cambiaron de cuarto.

Nunca entendió por qué le cambiaron de cuarto.

Esperaba que el agua llevara toda esa tristeza que tenía acumulada, suponía que siempre habría una primera vez para todo, ella ya se acostumbraría a él nuevamente, se moldearía a su personalidad, otra vez.

Un poco ausente enredo su cuerpo entre las grandes toallas, tendría que levar la playera de Sai, luego se la haría llegar con Ko-san con alguna nota de agradecimiento ¿O sería demasiado notorio? Quizás lo mejor era solo enviarla así, sin más. Suficiente suerte había tenido en ese día, no quería tentar al destino.

- ¿me odias? – se sorprendió y sonrojo al ver a su amo en la puerta del baño, este estaba recargado sobre el marco, con la mirada gacha y las manos en los bolsillos, no le había sentido entrar, ¿Qué tanto podía irse en sus pensamientos? Apretó la toalla a su cuerpo, no quería pasar más vergüenzas frente a él.

Negó suavemente, nunca podría odiarle, por más malos tratos que sufriera, por más groserías, lágrimas y reclamos, jamás podría odiarle, no estaba en su naturaleza odiar.

-n-nunca podría amo. - hablo al fin, sintiéndose inmediatamente abrazada, sonrojada por la cercanía de él vistiendo ella de esa manera.

-pensé que te perdería… no, pensé que ya no volverías a mí. - vio por el espejo como este le miraba, apoyando su mentón sobre su pequeño hombro, cerrando sus oscuros ojos al mundo, apretándola aún más a su cuerpo.

Las lágrimas acudieron a sus ojos, expresando su tristeza y felicidad a partes igualadas, porque sabía, que él la busco, que él se preocupó, que él estaba arrepentido…

-no te alejes… porfavor. - lo último fue un susurro casi imperceptible, que la desestabilizo, era su manera de pedir perdón, de lamerle las heridas y decirle que aquello no volvería a pasar. - esta mierda saca lo peor de mí, no te rindas conmigo. – dijo al fin su amo, dándole vuelta, enfrentando aquella dura mirada oscura que parecía volverse miel al observarla.

Vio como le tomaba sus pequeñas muñecas magulladas, besando y acariciando los nacientes hematomas, mientras hacia presionar su palma contra su varonil rostro. Sus miradas se encontraron, rojo contra perla.

- ¿me temes? – le dolió escuchar aquella pregunta.

-a veces… -esos ojos rojos se cerraron en una mueca de lo que parecía dolor. - s-solo usted tiene el poder de darme vida y destruirme al mismo tiempo. - susurro, muy bajito, casi como una plegaria.

Volvió a sentir esos fuertes brazos rodearla, estaba en su hogar, en su lugar en el universo, y se sintió tan bien, tan amada de cierta forma.

Había muchas cosas que no entendía, tampoco se molestaba en entender, ella siempre viviría el mundo que él quisiese que viviese, no mas allá de los limites que él interpusiera, pero por una fracción de segundo, al ver aquellos grandes paisajes de detrás de la puerta, aquellas casas antiguas… deseo saber quizás un poco más de lo que tenían permitido y vivir un poco más de lo que le dejaban.

Y eso le asusto.

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NOTAS

Edite este capitulo tres veces por que no me convencía, pero creo que quedo decente, me agrada el resultado, una Hinata resignada, un Sasuke demasiado frustrado hasta para decir algo, y un ¡Sai! Para los que preguntan si existe una unión homosexual, espero que este capitulo haya respondido algo de sus dudas, pero creo que en el siguiente capitulo se habla más de eso (si, ya lo tengo escrito más sin editar jiji) se viene también el cumpleaños de Hinata, me parece que lo hare a modo "ESPECIAL" ¿Qué me dicen? ¿Un poco más tranquilo sin ahondar mucho en la trama?

¡Estoy profundamente agradecida por todos los seguidores que alcanzo este fic! Es como ¿enserio? Y los favoritos ¿alguien quiere explicarme que sucede? Jaja me hacen feliz, y no saben lo tranquila que me dejan el saber que aceptan, les gusta, y entienden lo que intento transmitirles, que esta bien en la lectura más no en la vida real, me dejan con paz interior chicas.

Mis mas afectuosos saludos y agradecimientos a:

ANA-SAMA (me dio algo cuando comentaste que este Sasuke se parece al real, en serio que intento, pero no sabia si lo lograba, gracias)

GpeDeAmerica (que linda, gracias)

Mel Blackstone: Los Hyuuga son siervos de los Uchihas por mandato divino, compañeros de consuelo para sus demonios, ya que los Uchihas están malditos y traían desgracias al mundo por sus tristezas y odios ¿Qué mejor que entregarles a alguien que los ame incondicionalmente, con todo lo que eso conlleva? e_e solo eso te puedo decir, lo demás es secreto aún jijij saluditos

Sandra D: e_e eres de las mías, mentes sucias

Miracle of the Moon: la verdad, lo mejor son las pequeñas situaciones que trascienden a lo cotidiano, y claramente Sasuke ya comienza a pensar en "cosas", Hinata tiene que comenzar a espabilarse e_e Saluditos

Dagorfly: gracias querida, es un deleite para mi que leas y logres apreciar lo que intento escribir. saludos

Conia06: ciertamente es un problema que tenemos nosotras sobre romantizar lo "in-romantisable" si me permites la expresión, supongo que, al ser seres mas sentimentales, logramos ver amor en todos lados. Y por supuesto que haremos que Sasuke se suba por las paredes jaja.

: no sabes la alegría que me da saber que has leído mi otra historia, y si, la tengo tiradita ahí, termine un arco argumental y me quede sin inspiración, tengo algo escrito pero no lo considero bueno, ya llegara el día supongo, sé lo que pasara luego, más lo que me complica es el "durante" jaja al menos en esta me encuentro full ideas, así que por el momento solo te puedo ofrecer esto. Muchas gracias por comentar.

Yna-Senpai: ciertamente Itachi haría muy bien de Uke jaja, en mi otra historia le puse un marido, en esta le pongo un sirviente, ciertamente creo que tengo una fijación con él jaja

Ridesh: oh por dios, me honra que esperes algo de mi jaja intentare cubrir tus expectativas lo mejor que pueda.

Alejamoya06: por lo que tengo previsto, me parece que faltan aún dos capítulos para el ingreso de Hinata al colegio, (y yo que iba a intentar hacer una historia corta) y se nos viene el desmadre jaja saludos.

Ginko-chan: me has hecho reír un montón con eso de muy macho y nada de plumas jajaja tranquila, que aquí es muy macho jajaja preservare la hombría de itachi-sama, lo prometo jajaja. Saludos ginko-chan.

JaquilineSlytherin: muchas gracias por comentar, y ciertamente yo estoy igual de ansiosa de ver como avanza esto PD: también soy de Slytherin.

UchihaYumiko-chan: Sasuke posesivo nos da la vida a todas jaja, gracias por comentar, saluditos.

No pude evitar responderles a cada una de ustedes, que, si bien podría responder por directo, soy una persona muy sentimental, y me encanta la idea que esto quede guardado aquí, no se si lo haga siempre, ya que al menos hoy recién tuve tiempo de preparar el capitulo para su subida, pero os prometo que intentare responder lo más que pueda sus dudas.

Nos leemos por ahí.

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