Adaptacion del libro "A Dance With a Duke" de Tessa Dare con los personajes de Candy Candy propiedad de Mizuki & Igarashi.

CAPITULO 4

Cuando la mañan llegó, Terrence todavia no habia encontrado la paz que le daba la alfombra de su biblioteca, pero lo que si habia encontrado era una gran cantidad de brandy que aprovechó a ingerir. Las vueltas en su cabeza ya no estaban. Pasó la mayoria de la noche en silencio, y eso lo ayudó. Aunque, él y Ashworth se habian retirado al jardin de Bellamy mientras Susana lloraba sobre el cuerpo abatido de su hermano, por un tacito acuerdo nadie habia hecho conversación. Habian pasado el recorrido del carruaje en una callada contemplación.

Él observaba por la ventana del carruaje el amanecer color gris mezclado con ámbar. Las calles de Londres estaban atestadas con vendedores de fruta y pescado, sirvientes y trabajadores en camino a sus puestos. El bullicio matinal atrasaba considerablemente el progreso del carruaje.

Pero él, no tenia gran prisa. Los otros dos hombres y la hermana de Charlie ya habian sido dejados en la casa Marlow. Él y lady Candice eran los unicos pasajeros en el coche, y era más que grato que el conductor tomara su tiempo. Por primera vez, Terrence no tenia prisa de estar solo.

"-Esta ha sido una noche más que extraordinaria" dijo suavemente, casi para él mismo.

"-En efecto," dijo ella

Fatiga, junto con la increible naturaleza de los eventos de esa noche, lo habian dejado en un estado extraño. Habia tomado muy en serio las recomendaciones de Susana. La muerte de Charlie, en efecto, habia sido un buen recordatorio de su propia fragilidad. "Recuerda que moriras". Si algo le pasara a él, Terrence no querria que Karen pasara por las mismas penas que Susana. Afortunadamente, habian acciones concretas que él podia tomar para evitar ese tipo de consecuencias, y estaba determinado a hacerlas. De hecho, esta misma mañana.

"-Fué un golpe muy duro," dijo él, "-pero parece que Susana lo tomó bien."

"-Puede parecerle asi, pero yo sé que no. La muerte de Charlie apenas si le esta pareciendo real. Cuando la conmosion se le vaya, va ser afectada con mucho dolor. La llamaré otra vez esta tarde, tal vez me ofreceré a pasar unos dias con ella." Candy le lanzó una mirada acusadora y dijo, "-Solo hasta que otros arreglos se hagan."

Él trató de comprender la rabia en el tono de voz de ella, pero no pudo. El tratar de entenderla, se estaba convirtiendo en un habito enloquesedor.

"-Su excelencia, si me permite hablar con libertad..."

"-Hasta ahora no he podido detenerla."

"-Su "oferta" a Susana fué inconsebible. Nunca he conocido una persona tan vana, arrogante, presuntuoso, engreido y sumamente cruel."

Las acusaciones sorprendieron a Terrence, pero no lo hirieron. Cuando se habla en un tono tan angustiado e irracional, las palabras son facil de esquivar.

Ella continuó: "- Por toda la evidencia, a usted le importan más los caballos que las personas."

"-Ha concluido erroneamente."

"-¡Oh! ¿He concluido erronamente?" dijo imitando su profundo tono de voz, "-¿Como?"

"-Es cierto que me da más gusto estar cerca de un caballo que de la mayoria de personas. Pero eso no significa que valoro más a los caballos que a las personas. Y no estoy persiguiendo la propiedad de Osiris simplemente porque es un caballo, sino por que es el caballo que estoy determinado a tener, a cualquier precio."

"-Precisamente." murmuró. "-A cualquier precio, incluyendo el de la amistad, dignidad y honor."

Terrence menió la cabeza. Seria inutil explicarle sus razones para querer ese caballo. Ella no lo entenderia, aunque él tratara.

El carruaje se sacudió y sus codos se toparon uno contra el otro. Se sentaron en el asiento que miraba hacia el frente. Terrence supuso que se debió pasar al otro asiento cuando los otros pasajeros se bajaron, eso era lo correcto, pero no tenia ganas de moverse. Candy estaba apoyada en él, solo un poco, sin duda estaba cansada. Y una vez más, se encontró disfrutando el suave peso del cuerpo de ella sobre el suyo.

Asi como ese pequeño placer se esparcia en él, asi tambien lo hacia la curiosidad. No podia sacarse de la mente el deseo de seguir hablando con ella, de escuchar cualquier cosa que dijera. De descubrir, de saber, de entender.

Él dijo: "-Usted desdeña la importancia que pongo en los caballos,"

"-Asi es, con todo el respeto a los caballos."

"-¿Que es entonces, lo más importante para usted?"

"-Mi familia," contestó inmediatamente, "-y mi casa"

"-¿La casa en la plaza Bryanston?" Terrence no pudo ocultar su sorpresa. Por la dirección que ella habia dado, él sabia que seria una de esas casas nuevas que parecian cajas. No era precisamente una casa llena de historia y teñida por el tiempo en la que se imaginaba a alguien como Lady Candice Andrew viviendo.

"-No, no esa casa. Esa es la casa de Archie, construida al gusto de su esposa. Yo me refiero a mi casa ancestral, en Gloucestershire. El castillo Andrew esta en ruinas, pero tenemos una cabaña en donde veraneamos. Se llama Briarbank, por su posición, mira directamente al rio Wye."

"-Suena muy bien."

"-Y lo es. No creo que he visto una casa mejor situada que esa. Mamá y yo soliamos caminar cada mañana para recojer lavanda y ..." Ella suspiró. "-Todos mis más queridos recuerdos estan en Briarbank."

"-¿Se irá pronto de la ciudad para pasar el verano allá?"

Ella se tensó. "-No este año. Este año, mis hermanos decidieron rentarla. Verá, su excelencia, mi hermano Neil tiene una deuda que pagar."

"-Ya veo." él dijo despues de una pausa. "-Asi que esta es la verdadera raiz de su enojo, mi resistencia a perdonar la deuda de su hermano, no la oferta que le hice a Susana."

"-Bueno, la raiz de mi enojo ha crecido en varias ramas de irritacion, y su trato hacia Susana es una de ellas. Pero si. Esas es la raiz." levantando su quijada se volteó hacia la ventana.

Terrence no podia comprender su persistencia. Durante toda su vida, si habia algo en comun en las pocas personas que el admiraba, era la lealtad. Pero en este caso, esa cualidad estaba severamente puesta en el lugar erroneo. Ese hermano de ella estaba en un curso directo a arruinar a toda la familia.

"-No puedo ver como..."

"-Su excelencia," ella lo interrumpio con un gesto impaciente. "Llevando la cuenta, hemos pasado cerca de siete horas juntos. Y usted me ha hablado más en los ultimos minutos que en las casi siete horas convinadas. ¿Es siempre asi de parlanchin en las mañanas?"

¿Parlanchin?

Terrence habia sido llamado muchas cosas poco amables en su vida, pero ninguna de ellas lo habia acusado de parlanchin. Impresionante.

"-No." dijo serio. "-No lo soy. ¿Es usted siempre asi de hostil?"

Ella dió un suspiro. "-No, pero como usted dijo, ha sido una noche extraordinaria. Aún antes que usted llegara al baile de los Bunscombes."

Su comentario lo llevó de vuelta a esa oscura terraza, y mentalmente lo hizo buscar sus bolsillos por el pañuelo de ella. No le gustaria perderlo. Obviamente ella habia investido un gran cuidado en el diseño y la hechura. No como las otras damas que hacian esa clase de cosas para lucirse ante los demas, Candy habia tejido ese pequeño pedazo de lino nada más para su propio deleite. Eso lo intrigaba.

Tambien lo intrigaba el hecho de que todas sus palabras duras lo declaraban como su enemigo, pero su cuerpo parecia haber formado una amistad rapida con el de él. Ella todavia estaba recostada sobre él.

"-Yo no la intimido." él observó.

"-No," dijo ella divertida. "-Honestamente no, Lo hubiera hecho ayer, pero como dijo Susana, esta noche me ha enseñado que nadie es inmortal. Es una terrible realidad en muchos aspectos, pero por raro que paresca, lo encuentro liberador. La impertinencia tiene su encanto. Tendré que tener cuidado, o estaré en peligro de convertirme en una verdadera arpía" Se rió suavemente para ella misma. "-Ayer a esta hora, lo hubiera visto como el inacesible e impertinente Duque de Grandchester. Y usted, ni siquiera me huviera visto."

Sin duda alguna, hubiera sido amable el negar eso. Decir, Oh, ciertamente yo la hubiera visto. La hubiera notado en una multitud de mujeres. Pero eso hubiera sido una mentira. Probablemente ella estaba en lo correcto. Si ellos se hubieran cruzado en la calle, a esa hora del dia anterior, él ni siquiera la hubiera volteado a ver dos veces. Y hubiera sido algo desafortunado, ya que ella lucia mejor viendola detalladamente. En ese momento, el estaba descubriendo que la calida luz del amanecer, le venia mejor a sus cualidades que las toscas sombras hechas por la luz de las velas. Se veia casi hermosa en la luz de la mañana.

Tocando la ventana con un dedo, ella dijo: "-Hoy, sé que solo somos humanos. Dos seres mortales llenos de imperfecciones. Solo una mujer y un hombre."

Con esas palabras, el espacio en el carruaje pareció haber colapsado al rededor de él. No en una manera sofocante u opresiva, sino en una manera que provocaba el placer de la cercania humana: Placer fisico e intimidad emocional. Habia sido mucho tiempo ya, desde que él habia disfrutado de eso. Habia pasado casi toda su vida adulta tratando de evitarlo. De seguro la naturaleza extraordinaria de los eventos de la noche pasada tenian la culpa, porque Terrence se encontró a sí mismo repentina e intensamente hambriento de eso.

Ni siquiera habia terminado de pensarlo cuando ella se acercó más. ¿Estaba buscando consuelo? ¿o lo estaba ofreciendo?

Solo un hombre y una mujer.

Despacio y deliberadamente, él levanto una de sus manos y la puso en la pierna de ella, unas cuantas pulgadas arriba de su rodilla.

El muslo de ella se tensó bajo su mano. Él no se movió, ni le interesó el sorprendido estado de ella. Él simplemente se quedo ayi, tocando la suave curva de su muslo y disfrutando de la manera que llenaba su mano.

Aunque por razones practicas él preferia a mujeres chiquitas y simplonas en el salón de baile, cuando se referia a la cama, los gustos de Terrence eran diferentes, él queria sustancia, en todos los sentidos. Le gustaban las mujeres que tuvieran algo que ofrecer, fisica e intelectualmente. Lady Candice cumplia con los dos requisitos.

Era verdad, ella no era la gran belleza, pero definitivamente era atractiva. Sus labios en particular, él los encontraba muy atrallentes. Eran llenos y voluptuosos, como el resto de ella, y de un tono rosa coral. Y encima de eso, estaba esa solitaria y obstinada peca, todabia aferrandose a la curva de su pecho izquierdo. La pequeña marca solo llamaba la atención en contraste a la cremosa perfección del seno que adornaba.

Y despues de pasar la noche caminando cerca de la sombra de la muerte, era natural que un hombre deseara... Bueno, que deseara y punto.

En resumen, él la deseaba. La deseaba ferozmente.

Él subió su mano por la pierna de ella, una pulgada, tal vez dos. Pasó más allá de su liguero. La respiración de Candy pasó de alterada a erratica mientras él movia su dedo pulgar de arriba a bajo en un ritmo suave y lento. Aplicó la fuerza suficiente a su toque como para mover la tela de su vestido, permitiendoles disfrutar la sensación de la seda resbalando sobre la piel desnuda de ella. Bajo la tela, su piel era de la flexibilidad perfecta. Comparada con la textura tensa y lisa de un pedaso de masa reposada, perfecta para agarrar, amasar y formar con sus manos.

Imagines eroticas inundaron su mente; deseo latia en su sangre. Queria levantarla y ponerla encima de sus piernas, enredando esas cremosas y abundantes curvas alrededor de su cuerpo. Enterraria su cara en esos magnificos senos y agarraria su trasero con las dos manos mientras la tomaba ayi mismo, dejando que el movimiento del carruaje los ayudara a llegar más y más cerca al clímax...

Si, ella podria ofrecerle toda clase de placeres, si fuera esa clase de mujer que seduce a los hombres de esa manera. El hecho de que estubiera soltera, no significaba que era virgen. De hecho, si no lo fuera, explicaria el porque de la solteria.

Solo habia una forma de averiguarlo.

Extendiendo sus dedos, le dió un suave apretón a la pierna de Candy.

Con un pequeño grito por el susto, le arrebato su falda, y cual cangrejo se fué moviendo hacia un lado hasta quedar sentada en la ezquina opuesta del asiento. Ayi, arrinconada se dedicó a ver fijamente atravez de la ventana ignorandolo secamente.

Bueno, eso lo aclaró.

Y ahora Terrence miraba a traves de su propia ventana rogando por un repentino atoramiento de trafico. Ya que se estaban acercando a la plaza Bryanston, y gracias a su vívida imaginación, no estaba en condiciones de ser visto en publico.

Para cuando el carruaje paró frente a un edificio al estilo rococo, su lujuria habia bajado. Bueno, un poco. Lo suficiente como para restaurar su silueta a un estado respetable. Terrence bajó primero y se quedó parado, ofreciendo su mano para asistir a Lady Candice en su bajada.

Ella lo ignoró, y hubiera pasado de largo si él no la hubiera agarrado del codo.

Ella lentamnete se volteo para enfrentarlo y le dijo: "-Su excelencia, le agradesco que me trajera a casa. No lo detendré más." Como él aún no la soltaba, ella le dijo entre dientes, "-Ya se puede ir."

"-¡Disparates!" contestó, llevandola hacia la puerta que ya un sirviente habia abierto. "-Yo la llevaré adentro. Debo hablar con su hermano."

"-Neil no esta aqui. Él tiene su recidencia en Piccadilly."

"-Él no, me refiero a Lord Andrew." Entraron en la casa. Solo una de las dos puertas estaban abiertas, cosa que los forzó a apretujarse momentaneamente. ¡Dios! Su cuerpo se sentia tan bien cerca del de él.

"-¿No imagino por que desea hablar con Archi?"

"-¿No?"

"-Él no le pagará la deuda de Neil, si eso es lo que quiere."

Candy obviamente no estaba pensando bien, pero Terry decidió no tomarlo a mal. Habia sido una noche muy larga despues de todo.

"-Frente a toda apariencia publica, yo la secuestre de un baile y la retube toda la noche. Sin duda su hermano apreciará una explicación."

Dirijiendose al mayordomo Terrence dijo: "-Esperaremos al Conde en su estudio."

Una vez ya en el estudio, se quedaron parados ayi, torpemente en el centro de la habitación. Como caballero, él no se podia sentar hasta que ella lo hiciera, y la idea de sentarse, aparentemente a ella no se le habia ocurrido. La mitad de su cabello se habia caido de su peinado dandole un aspecto ladeado. La seda verde que habia abrazado sus curvas la noche anterior ahora mostraba señas claras de fatiga.

Los ojos de Candy se abrieron desmesuradamente al ver la forma tan descarada en que él observaba sus curvas.

Terrence hizo una mueca que no mostraba arrepentimiento. "-Ese vestido como que ya ha cumplido con su servicio, y aún más, deberia de decir."

Candy se puso roja, desde el cuello hasta el cabello. Moviendo su boca varias veces al fin pudo decir: "-¿Ya terminó de insultarme?"

"-Yo no la insulté, ese vestido la insulta."

"-Usted," dijo ella haciendo un gesto de exasperación, "-Usted señor, no entiende a las mujeres, ¡para nada!"

"-¿Acaso hay algún hombre que pueda?"

"-¡Si!"

Terrence ladeó su cabeza y dijo "-Mencione a uno."

En ese momento el Conde Andrew entró. Su cabello estaba humedo y recien peinado, las mangas de su camisa todabia estaban abiertas. Obviamente, se habia vestido a prisa.

Él hizo una reverencia en dirección al duque. Lady Candice corrió e inmediatamente se tiró a los brazos de su hermano.

"-¡Candy! Por amor de Dios, ¿donde has estado?" Archie retiró a Candy del abrazo para verla. "-¿Que te paso?"

"-Charlie esta muerto," dijo, enterrando su cara en el pecho de su hermano.

"-¿Marlow?" dirijió su pregunta a Terrence.

Él asintió con su cabeza y dijo: "Fué atacado por maleantes anoche. Pasamos la noche atendiendo a su hermana. Estaba -y permanece- en estado de shock."

"-Me imagino, pobre Susana," dijo el conde mientras acariciaba el brazo de su hermana. "-Pobre Charlie, no puedo creerlo."

"-Yo tampoco." dijo Candy. "-Él era tan joven, tan lleno de vida y tan querido. Él era... " Sus ojos encontraron a los de Terry, "la respuesta a su pregunta, su excelencia. Un hombre de buen entendimiento. En todos los años que lo conoci, Charlie nunca me dijo una palabra grosera."

"-Bueno, no todos podemos ser Charlie, ¿o si?"

Ese amargo y mal concevido comentario fué pagado con un silencio frio. Hasta Terrence se dió cuenta que habia sido un comentario insensible, motivado por la envidia.

Envidia por un hombre muerto. Que tonteria.

Bueno, nada de esa nochea tenia sentido, desde el momento en que ella habia volado por el salón de baile para agarrar su mano. Él bailó y discutió con ella, la sacó del salón como un cavernicola, y entonces juntos pasaron la noche en una repentina vigilia. En una mañana que debio haberlo encontrado callado y pensativo, ella lo habia hecho parlanchin. Ahora se encontraba a si mismo dando golpes despreciables a un pobre muerto que se habia ganado una palabra amable de ella. Todo sumaba a una conclusión inescapable.

Se estaba enamorando de Candy Emilia Andrew.

¿Irracional? tal vez. ¿Inesperado? ciertamente. Pero ayi estaba.

El Conde habló: "-Gracias por traerla a casa, Su Excelencia."

Era una clara despedida, igual que la poco amable que ella le habia dado en la puerta: Se puede ir. Terrence permaneció sin inmutarse. Él era El Duque de Grandchester; él no seria despedido. Y una vez que ponia su mente en algo -o en alguien- no descansaba hasta hacerlo suyo.

Él dijo: "-Debo decirle algo, Andrew, que cuando nos enteramos de la muerte de Marlow, dejamos la residencia Buscombe juntos clandestinamente. Para los invitados debió parecer un acto ilicito."

"-Ya veo," dijo el conde arrugando la frente, "-pero nada pasó"

Terrence miró a Candy.

"-¿Candy?" dijo Archi, "-nada pasó, ¿verdad?"

"-Oh, no. No. Definitivamente no." Su profundo sonrojo no dió la impresión de que lo que dijo fuera verdad.

"-Ya veo." dijo Archi dirigiendose a Terrence. "-¿La gente hablará?"

"-Si, lo haran. No se puede evitar. De hecho, el chisme incrementara con el anuncio de la boda. Será mejor que hagamos el compromiso corto."

Silencio.

Los hermanos se quedaron viendolo con la boca abierta en shock. Terrence oscilaba despreocupado sobre sus talones, esperando.

Lady Candice dejó a su hermano y se dirigió a hacia la silla más cercana. ¡Por fin! se le habia ocurrido sentarse.

"-Perdoneme su Excelencia," dijo ella, "-Pero esta noche ha sido de verdad increible y parece haber indicios de que esta será una mañana cuestionable. ¿Creo que lo acabo de oir refiriendose a un compromiso?"

"-Si. El nuestro."

Más silencio.

Terrence aclaró su garganta: "-No es mi intención confundirlos. Dejeme aclararle mis intenciones. Andrew, estoy ofreciendole casarme con su hermana."

El Conde levantó una ceja y dijo: "-Querra decir, que esta pidiendo el honor de tener su mano en matrimonio."

"-¿No es eso lo que acabo de decir?"

"-No," dijo Candy con una pequeña sonrisa, "-No, definitivamente no fué eso." Con la mirada todavia puesta en Terry, Candy se dirigió a su hermano: "-¿Archi, podrias dejarnos solos?"

"-Esta bien, aunque no quiero" dijo su hermano. "-estaré esperando en la sala."

"-Gracias," dijo ella "-no nos tardaremos mucho."