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CAPÍTULO 4:
"Conociéndote"
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Santana lloraba amargamente abrazada a su amigo, la sola idea de perderlo la ponía mal y peor cuando se imaginaba la forma tan despiadada en que pudo haber pasado. Luego de llorar por lo que parecía una eternidad, lo cual conmovió mucho a Kurt, Santana se soltó del agarre y empezó a regañarlo por caminar solo por las calles oscuras a esas horas sabiendo los peligros que existen.
Kurt no sabía si prefería a la Santana que había estado llorando desesperada o a la que ahora lo estaba tratando como a hijo con todos esos regaños. En todo caso, adoraba a su amiga y agradecía tener a alguien que se preocupase tanto por él.
- ¿Pero de dónde salió Anderson? – preguntaba ya más calmada.
- No tengo idea, pero de no ser por él, ahora probablemente no estaría aquí – un escalofrío recorrió todo su cuerpo al imaginarse lo que le pudo haber pasado.
- Y tú que te has estado burlando de ese chico – dijo indignada.
- Yo nunca me he burlado de él Santana, no soy la clase de persona que haga esas cosas, lo sabes.
- Tal vez no has dicho nada, pero sí te has estado riendo de las estúpidas historias y bromas crueles que tus compañeros hacen acerca de él y viene siendo lo mismo, porque al reírte, los estás motivando a que continúen, además de celebrar lo que dicen.
Kurt se quedó en silencio mirando a su amiga, nunca había pensado en eso realmente, pero luego de analizarlo por varios minutos se dio cuenta de que ella tenía razón y se empezó a sentir mal por su compañero quien tenía que aguantar todas esas cosas y se enojó consigo mismo por lo que había estado haciendo.
- El tal Anderson debe ser muy noble – dijo la chica – mira que después de cómo te has comportado con él, todavía arriesgarse para ayudarte con esos tipos. Otro hubiera seguido de largo y te hubiese dejado ahí para que te las arreglases como pudieses.
- Lo sé y en estos momentos te aseguro que mi cabeza es un lío porque estoy pensando en muchas cosas. Lo que si tengo en claro es que el lunes voy a disculparme con él y a agradecerle nuevamente lo que hizo por mí.
- Tú eres bueno y noble también, no permitas que un grupo de desadaptados te arrastren y terminen convirtiéndote en algo que no eres – acarició su mejilla y lo besó – ahora creo que deberías darte un buen baño y acostarte a descansar, el cuerpo te ha de doler luego de la paliza que te dieron.
De pronto se dio cuenta de algo - así no puedo ir a casa, no quiero que mis padres vean los golpes que tengo en la cara y es verdad, el cuerpo me duele terriblemente. Los voy a llamar para cancelar, les diré que pospongamos las cosas para el próximo fin de semana -
- Llamaré a mi familia para decirles que no iré a verlos – dijo Santana – no voy a dejarte aquí solo en ese estado, me quedo a cuidarte y no te atrevas a protestar ni decir nada, la decisión está tomada – Kurt se quedó en silencio, él sabía que cuando a su amiga se le metía algo en la cabeza, nada ni nadie la hacía cambiar de opinión. Se acercó a ella y la abrazó depositando un suave beso en su frente "te quiero Mucho Santana, gracias por todo" – luego se dirigió al baño.
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Pasaron el fin de semana viendo películas, conversando sobre diferentes temas e ideando una forma en la que Kurt no sólo se disculpara sino también que pudiese ganarse la confianza de Anderson y tratar de ser amigos, ya que el chico parecía muy solitario.
Santana se encargó de que su amigo tomara desinflamatorios y de ayudarlo a curarse los golpes de la cara – mira tu hermoso rostro como está – decía haciendo pucheros – debemos asegurarnos que no te queden marcas – Kurt se dejaba curar y todo lo que su amiga le hacía porque se había vuelto algo vanidoso y no quería que su rostro se estropeara.
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Llegó el lunes y Kurt estaba ya en la oficina esperando a que su compañero llegara para poder conversar con él, pero fue un día muy complicado y nadie paró de trabajar ni un instante, así que tuvo que esperar a la hora del almuerzo. Él sabía que Anderson nunca dejaba la oficina, siempre se quedaba trabajando mientras comía un sánduche que sacaba de su maletín.
- Hola Anderson! Quería agradecerte nuevamente por lo que hiciste por mí el viernes, siempre voy a estar en deuda contigo. Espero poder estar para lo que quieras o necesites – El chico no le contestaba – Mira, te traje un sundae de Subway, me he dado cuenta de que te gustan los sánduches y éste es delicioso, uno de mis favoritos de hecho – ya que su compañero lo dejó con la mano extendida, puso el sánduche en el escritorio – entiendo si estás ocupado, pero en verdad me gustaría que platiquemos, que seamos amigos…
- No tienes por qué hacer esto – dijo Anderson interrumpiéndolo – las cosas no van a cambiar aquí por eso – Kurt se sorprendió al escucharlo aunque no le gustó lo que dijo.
- Sabes que no es sólo por la ayuda que me diste, desde el inicio siempre he querido acercarme pero tú has puesto una barrera en medio y no entiendo por qué, pero no debería ser así, todos necesitamos amigos.
- Yo no necesito a nadie y ahora por favor déjame trabajar, ah y llévate tu sánduche, tengo el mío – Kurt se impactó con esas palabras y una mezcla de sentimientos lo invadió en ese momento – "lo compré para ti, no me lo voy a llevar y si no lo quieres ahora, llévatelo a casa y te lo comes más tarde, aunque había pensado que podíamos comer juntos ya que también traje uno para mi" – dijo esperanzado, pero no recibió ninguna respuesta, así que se fue cabizbajo a su escritorio y apenas probó un pedazo, el hambre se le había quitado.
Al llegar a casa le contó a Santana lo que había ocurrido, pero ella lo alentó para que no desanimara ni se diese por vencido, había dado un paso pequeño y era el hecho de que Anderson le hubiese hablado, así que debía seguir intentándolo.
Los días siguieron transcurriendo y cada tarde Kurt se acercaba a él y le dejaba un sánduche diferente sobre el escritorio y una nota con un mensaje positivo con la esperanza de obtener algún tipo de respuesta, pero eso no sucedía.
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Un día el chico de cabello rizado no se presentó en la oficina y Kurt se preocupó, nadie más parecía notar su ausencia, pero por alguna razón a él si le hacía falta ver a su compañero sentado diagonal suyo. Dos días después y Anderson no se aparecía por el edificio todavía, así que le preguntó a Tina por él y ella le dijo que estaba enfermo y había sido hospitalizado y eso lo preocupó mucho, les dio la noticia a sus compañeros pero ellos no le dieron mayor importancia, lo cual lo indignó y decidió que iría a visitarlo aunque sea solo.
Ya en el hospital se le hizo difícil dar con él pues en información le dijeron que habían varios Anderson ingresados y que debía dar el nombre, en ese momento Kurt lamentó no haberle preguntado a Tina, ella tiene la información de todos los de la empresa. Empezó a describir a su compañero y la enfermera esbozó una sonrisa – oh sí, el chico de la gran melena, es imposible no notarlo – Kurt sonrió ante esa respuesta y empezó a preguntar todos los por menores referente a por qué había sido ingresado y el tiempo que permanecería ahí.
Cuando entró a la habitación se dio cuenta de que el chico estaba dormido, así que decidió sentarse a un lado para esperar que despertara, pero cuando lo hizo estaba muy débil y apenas lo miró con sorpresa antes de volver a dormirse. Kurt iba todos los días en diferentes horarios a visitarlo y se extrañó de que nunca un familiar o un amigo se hiciera presente en todo ese tiempo.
Se estaba quedando dormido en la silla cuando escuchó que le hablaron, sacudió la cabeza y miró en todas las direcciones para buscar quien había sido – No sé por qué sigues viniendo, no tienes por qué hacerlo – Kurt se dio cuenta de que era Anderson el que le hablaba luego de despertarse.
- Vengo porque me preocupa tu salud, no has estado nada bien y no puedo quedarme tranquilo sabiéndolo – dijo con la voz algo cansada – el moreno sólo lo miró y negó con la cabeza – pero él no lo iba a dejar solo ni a darse por vencido, así que empezó a hablar de diferentes cosas para distraerlo y de pronto el chico se rió ante uno de los comentarios del ojiazul.
- Wow es la primera vez que te escucho reír, me alegra haber sido el que provocó eso – dijo emocionado y siguió platicando con la esperanza de hacerle reír nuevamente.
Llegó el fin de semana y volvió a cancelarles a sus padres ya que no pensaba irse del hospital dejando a su compañero solo. Hablaba y hablaba de un sin número de cosas y hacía preguntas de todo tipo también, apenas había conseguido pequeñas risitas que Anderson trataba de ocultar, pero eso era suficiente para él… Como Santana le había dicho "esos son pequeños pasos".
- Nunca te cansas de hablar – dijo de pronto el moreno y Kurt se sonrojó ante eso – "No es mi intención molestar, sólo hacerte compañía, pero puedo estar callado si quieres. Es más, deberíamos invertir las cosas, yo me callo y tú hablas" – El chico lo miró y esbozó una diminuta sonrisa - voy a responder tres de tus preguntas y eso es todo lo que diré 1) Mi nombre es Blaine 2) Tengo 22 años y 3) Nadie viene a visitarme porque no tengo a nadie. No tengo familiares cercanos, mis padres murieron y no, no tengo amigos porque a nadie le interesa ser amigo de un maldito freaky – dijo con tristeza y la voz quebrada – y no digas que lo lamentas porque no es cierto, a nadie le importa nada de lo que tenga que ver conmigo - Ante esto Kurt se quedó helado y sintió un nudo en la garganta que no lo dejó hablar.
Respiró profundo por varios segundos y dijo con toda la firmeza que pudo en ese momento "Blaine es un lindo nombre, en verdad me gusta y te equivocas porque a mí sí me interesa, además de que me importas por eso vengo todos los días a verte, y si me lo permites quiero ser tu amigo".
Kurt se dio cuenta de que en los ojos de Blaine se acunaron varias lágrimas, lo que hizo al chico desviar la mirada hacia un lado y fruncir el ceño tratando de contenerse.
- Está bien dejar fluir los sentimientos, sabes. Guardar lo que sentimos no nos hace bien, a la larga sólo nos va lastimando. No tengas miedo de mostrar lo que sientes – puso su mano encima de la de su compañero, pero éste la quitó de inmediato.
- Lo siento, no quise incomodarte – dijo el castaño ante la reacción de Blaine y esperando tener una respuesta, pero no se imaginó lo que él le diría.
- No es verdad que te interese o te importe, si fuese cierto no te burlarías de mí como lo has estado haciendo junto a tus amiguitos de la oficina – Kurt sintió que se le helaba la sangre al escuchar eso y recordó por un momento todo lo que había platicado con Santana.
- Blaine, sobre eso quería hablar contigo, pero en la oficina nunca hay tiempo y luego te enfermaste y ya no se dio la oportunidad. Te pido mil disculpas con todo mi corazón, nunca fue mi intención hacerte sentir mal, no soy la clase de persona que le guste dañar a otros, no juzgo ni trato mal a los demás. Reconozco que en algunas ocasiones me reí de los comentarios que hicieron y eso fue totalmente incorrecto, no sé por qué me dejé llevar y no tengo excusa por hacerlo. Nada de lo que pueda decir me libra del error que cometí, pero te aseguro que soy 100% honesto al pedirte disculpas porque sí lo lamento y mucho, te herí y jamás fue mi intención.
- Dame la oportunidad de demostrarte que soy sincero en todo lo que he dicho, en mis disculpas, en lo mal que me siento por lastimarte, en que quiero ser tu amigo y en que sí me importas. Por favor Blaine, sólo una oportunidad – se acercó a él para tratar de tomar su mano y esta vez no fue rechazado.
