Esta es una colección de viñetas que pertenece a una actividad del foro "Proyecto 1-8", llamada "Escribe a partir de una palabra".
Digimon no me pertenece, solamente juego con sus personajes.
Calendario de palabras
Capítulo IV. Irusu
Irusu: pretender no estar en casa cuando alguien golpea tu puerta. Propuesta por SkuAg
—¡Yamato, abre! —se escuchó al ritmo de los golpes en la puerta—. ¡Yaaaaamaaaa! Tengo un nuevo juego de play y quiero estrenarlo. Yaaaamaaaa…
El rubio gruñó, girándose en la cama. El reloj de su mesilla de noche marcaba las 9:30 de la mañana y sabiendo que era sábado, maldijo por tener que hacer caso al plasta de Taichi a esas horas tan tempranas. Con intención de rugirle en la cara y cerrarle la puerta de golpe en la cara se levantó, poniéndose unos calzoncillos para ocultar su desnudez; sabía que después terminaría por abrirle, porque el castaño era muy insistente cuando quería y tocaría el timbre hasta hacerlo arder, pero estaba deseando ver su cara por la mirilla antes de ello. Estaba ya por salir del dormitorio cuando una dulce voz lo llamó desde la cama.
—¿Yama? —preguntó, somnolienta—. ¿A dónde vas?
Yamato se giró y se encontró con una visión que aún le asombraba encontrarse por las mañanas. Mimi estaba apoyada en la almohada, mirándolo con ojos entrecerrados por el sueño y con solamente una sábana tapando su cuerpo, que él sabía desnudo. Se había mudado con él tan solo hacía dos semanas y todavía se sorprendía haberse acomodado tan rápidamente a la situación ya que él llevaba demasiado tiempo siendo un lobo solitario.
—¿Yama? —insistió ella cuando el rubio se quedó pensativo.
Él meneó la cabeza, despejando su mente, y miró de reojo el pasillo, recordando brevemente a Taichi. Pero ese pensamiento duró poco cuando la mujer en la cama huizo un mohín y dejó las sábanas resbalar por su torso, haciendo que su pecho quedase descubierto.
—Vuelve a la cama, Yama —susurró con voz seductora—. Me gusta cuando me despierto entre tus brazos y me comes a besos…
Yamato se olvidó al instante de Taichi y en un par de grandes zancadas volvió a meterse a la cama, abalanzándose sobre la castaña, quién rió, encantada. Entre besos, los suspiros no tardaron en llegar, junto con caricias necesitadas y apresuradas. Pero de repente los gritos de Taichi, que parecían haber cesado, regresaron.
—¡Yaaaaaamaaaa! —lloriqueó el castaño a lo lejos—. ¡Yaaamaaa!
El hombre lo ignoró, siguiendo con su labor de mordisquear el cuello de Mimi, pero ella lo empujó suavemente, frunciendo el ceño.
—¿Ese es Taichi? —el rubio solamente hizo un sonidito afirmativo, continuando a lo suyo—. Espera, ¿no deberíamos abrirle?
—Olvídate de él —le dijo mirándola a los ojos—. Si ve que no abrimos pensará que no estamos y se irá.
—Pero… —Mimi no llegó a terminar la frase porque Yamato la besó y las intenciones de hacer caso a nadie más se fueron al garete.
La pareja no se levantó de la cama. Taichi insistió unos minutos más, que apenas escucharon, y después se fue. Dos horas más tarde, cuando ya estaban desayunando, Yamato vio un mensaje de Taichi en su teléfono echándole la bronca y preguntándole donde estaban. El rubio rió, burlón, y respondió rápidamente.
—¿Qué pasa? —preguntó Mimi sorbiendo de su café—. ¿Con quién hablas?
—Era Taichi —respondió Yamato sonriendo mientras cogía la taza de sus manos y la dejaba en la mesa—. Me decía que a ver dónde estábamos y que vaya a su casa a jugar a la play; que Sora puede estar contigo.
—¡Oh! —la castaña se dejó levantar de la silla por el hombre—. ¿Y vas a ir?
—Nada de eso —el rubio la alzó en brazos y ella se sostuvo de su cuello dando un gritito—. Le he dicho que estamos fuera así que… he conseguido un fin de semana entero para nosotros.
—Eso suena muy bien, señor Ishida —ronroneó ella—. ¿Y cuál es el plan?
—De momento —susurró Yamato caminando de vuelta al dormitorio—, no pienso dejarte salir de la cama en unas cuantas horas. Y después ya veremos.
Mimi rió, encantada, y la pareja desapareció en la habitación.
Desde luego, podía parecer que era algo cruel mentir a Taichi y dejarle plantado en la puerta, pero no todos los días se conseguía un fin de semana en pareja.
Y eso no había dinero que lo pagase.
Hoy es el día del mimato para mí. ¡Ya voy dos! Y eso que llevaba ni sé el tiempo sin publicar. Lo dedico a todas mis mimatas, que las tengo abandonadas por problemas de mi vida personal y quería darles regalito hoy.
Espero que os guste.
¡Nos leemos!
Mid*
