Disclaimer: Los personajes en esta historia pertenecen al único y asombroso Rick Riordan, yo solo me los estoy tomando prestados por un rato y de verdad, pagaría por ser dueña de Percy, Nico, Thalía, Zöe, Febe y el resto de los personajes de PJO, lamentablemente y gracias a mi suerte, no lo son, no lo fueron y nunca lo serán, ¿Sabían que el disclaimer me da depresión?
Bueno, Bueno, allí les voy, no se si ya me perdí con las edades pero si fue así me dicen para corregirlo, aunque estoy un 99.9% segura de que eran así a como están. Uff, gracias a los que me dejan Reviews, los amo xD! Por cierto, este cap fue algo así como que divertido de escribir, tuve que hasta recurrir a los libros para encontrar un dato que se me andaba escapando, fue realmente divertido estar luchando con el libro a ver si me daba la página que necesitaba, pero valió la pena, aquí les dejo para que disfruten.
Seis años después (Percy tiene 15, Thalía 14 y Nico 10)
Era extraño ver a un chico de su edad solo y por aquellos lugares a aquellas horas, era casi media noche y estaba en medio del bosque, trataba de ser silencioso y ocultarse pero parecía tener una fascinación por pisar cada rama que se le ponía en el camino. Se veía un poco mayor para su edad, pero aún así seguía siendo un niño, los jeans raídos y las botas de cazador, con una camisa gris y una chaqueta de aviador, su piel morena, ojos oscuros y cabello negro revuelto que le caía sobre los hombros, una espada de hierro estigio firmemente sujeta a su mano, Nico Di Angelo estaba alerta ante cualquier señal del monstruo que buscaba.
Nico se detuvo de golpe y se escondió detrás de un árbol, dos grandes perros del infierno estaban a unos pasos de él, maldijo mentalmente y le rezó a su padre para que no pudieran olerlo, verán, Nico no es un chico normal, y no lo digo solo por el hecho de que esté cazando monstruos en un bosque que parece estar atestado de ellos, sino porque su padre no es un cualquiera. Hay chicos que creen que tener un padre famoso es cool, un actor, un cantante; otros se conforman con ser ricos, y tienen padres que son médicos, y abogados, y profesores. Pero no Nico, no, su padre no era otro más que el rey del inframundo, Hades, Dios de los muertos y los ricos, el anillo de calavera que el chico portaba lo identificaba como su hijo, pero la esencia de semidiós que despedía también atraía a los monstruos.
Quiso moverse despacio para rodear a los perros y evitar peleas inútiles, pero resultó pisando la rama más seca que encontró y el sonido que hizo al romperse lo podrían haber escuchado a varios metros de allí, el chico maldijo nuevamente y se puso en posición, alzando su espada, ambos perros habían venido a por él pero no podía dejar que lo hicieran croquetas tan fácilmente, había sido entrenado por los dioses y su velocidad era increíble, al igual que su habilidad, había conseguido repeler a los monstruos y mantenerlos alejados por un par de minutos, pero estaba en desventaja, eran dos contra uno y ya llevaba toda la noche cazando, se cansaría muy rápido si aquello seguía así. Uno de los perros lo atacó por la derecha, mostrándole sus filosísimos colmillos y tratando de intimidar al chico, pero Nico logró evitar el zarpazo y aprovechó su corta estatura para colarse por debajo de la pata del perro y clavarle la espada justo en el abdomen, la criatura explotó en una nube de polvo.
Para su mala suerte había descuidado su espalda y con el polvo era difícil ver, el perro restante se le lanzó al ataque, si no hubiera sido por el chico que intervino quizá Nico estaría muerto, pero alguien lo había salvado, era un muchacho unos años mayor, más alto y atlético, de piel bronceada y cabello negro rebelde, con unos ojos verdes azulados que brillaban a como siempre lo hacían cuando la matanza de monstruos estaba en juego. Llevaba unos pantalones camuflados y botas de cazador, junto con un hoodie negro, demasiado diferente a lo que llevaría en un día normal, en su mano estaba su espada, contracorriente, perfecta para alguien como él, Percy Jackson era hijo de Poseidón y podía controlar los mares a su placer, y aún en tierra podía hacer a los monstruos temblar y correr, de su cuello colgaba una cadena de plata y en ella había un dije, un tridente con una esmeralda en el centro, del mismo color que sus ojos.
-¿Estás bien?- El chico le sonrió y le tendió una mano a su primo, quién había terminado tropezando, con lo vergonzoso de la situación dejó escapar un gruñido y aceptó la mano que le ofrecían- Tomaré eso como un sí… ¡THALS!
-¿LO ENCONTRASTE?- Un grito cercano le contestó a Percy y de las sombras salió una chica, cercana a la edad de este y con el mismo cabello negro que parecía ser un rasgo de familia, ella tenía unos ojos hermosos, de un tono azul eléctrico, y su piel era blanca, llevaba un pantalón negro y botas, junto con una camisa que decía "Muérete Muñeca" y una jacket de cuero, llevaba un arco en la mano, el carcaj en la espalda y parecía contenta de haberse reunido con sus primos, examinó a Nico un segundo y luego le agarró el brazo y le dio una descarga- Eso te ganas por alejarte tanto.
-¡Auch!- El chico se frotó el brazo mientras Percy se aguantaba la risa, Thalía no era otra más que la princesa de los cielos, su padre era Zeus, Dios del rayo y el mismo cielo, no era una sorpresa que anduviera dándole toques eléctricos a sus primos cada vez que la hacían enfadar, ella se sacudió el cabello y dejó ver un par de pendientes con forma de rayo- Lo siento, auch… mujer ocupas relajarte un poco…
-No te atrevas a hablarme de esa manera, ¿Quién fue el que se perdió?- Le reclamó la chica, preparando otra descarga para su primito hijo de Hades, la chica tenía un temperamento bastante difícil y podía ser muy obstinada.
-No olvides mencionar que casi lo mata un perro del infierno….
-¡PERCY!- Gritó Nico, empujando a su primo y del suelo surgió una mano esquelética que se hizo del tobillo del muchacho, garantizando su caída.
-¡NICO!- Había gritado Thalía al mismo tiempo, empujando al menor y dándole un toque un poco más fuerte que el anterior, pero el chico la tomó de la mano al igual que Percy se tomó de la suya, en resultado, los tres terminaron en el suelo, usando al hijo de Poseidón como amortiguador- ¡Son los peores cazadores que he visto!
-En eso estoy de acuerdo- Dijo una chica cruzándose de brazos y mirándolos con reproche, Artemisa tenía ese aspecto de niña que les daba escalofríos a los "príncipes" del Olimpo, a sus espaldas había dos cazadores de verdad y ambas se estaban aguantando la risa- Por esto es que no admito chicos conmigo…
-¡Primita!- Nico fue el primero en ponerse de pie y saludar a la diosa, con muy poco decoro, y si cualquier otro lo hubiera intentado seguramente no habría sobrevivido, pero era Nico de quien estábamos hablando- ¿Qué tal preciosas?
-Cállate cabeza hueca- Thalía lo reprimió nuevamente, y alzó la mano en modo de amenaza, provocando que una de las cazadoras se echara a reír, era como de la edad de Percy, alta y agraciada, con largo cabello negro y ojos oscuros, llevaba una diadema de plata en la cabeza y era hermosa, despedía un aire de realeza difícil de soportar, al menos para la hija de Zeus- ¿De qué te ríes Zöe Nightshade?
-Oh disculpad, pero me ha parecido irónico como llamáis a tu familiar un cabeza hueca cuando vos misma sois una- En su voz estaba claro que seguía tratando de molestar a la otra chica, su forma de hablar era un poco extraña pero las cazadoras eran inmortales, pocos sabían la verdadera edad de la muchacha.
-¿Estarán en paz alguna vez?- Preguntó Percy, ya cansado de los constantes pleitos entre su prima y la cazadora, el chico les dedicó una sonrisa a las compañeras de Artemisa y una pequeña reverencia a modo de saludo- Zöe Nightshade, siempre hermosa; y Febe, siempre es un gusto.
-Jackson- Saludó la cazadora más grande, tenía un aspecto intimidante pero bastante simpática, a menos que fueras chico, claro.
-¿Y qué hacen por estos lados?- Thalía nunca estaba de humor para tratar con ellas, por alguna razón solía llevarse mal con las chicas y ellas solían ser hostiles en respuesta, era un gran lío- No es que me importe ni nada.
-De hecho venimos a recoger a una nueva integrante- La diosa sonrió y algo en esa sonrisa le dio una mala vibra a los tres chicos, nunca había nada bueno detrás de las sonrisas de Artemisa- Quizá la conozcan.
-¿Quizá? Yo estoy muy segura de que me conocen…- Una suave voz los interrumpió y de entre los árboles salió otra chica, cargando solamente una mochila.
-¡Bianca!- Nico se abalanzó sobre su hermana y le dio un abrazo tan fuerte que casi los tumba a ambos al piso, Bianca Di Angelo era bastante parecida a su hermanito, la misma piel olivácea, el mismo cabello negro y aquellos ojos oscuros, la madre de los chicos era una mujer hermosa y uno de los padres era actor, el otro era un Dios, no había manera de que sus hijos fueran feos- ¿Estás loca? No te puedes unir a las cazadoras… es peligroso.
-¿Más peligroso que ser atacada de repente mientras estoy en casa, o en la escuela?- Después de haber vivido con Nico tantos años, algo de su esencia parecía haberse aferrado a la chica y a su hogar, consiguiendo que algunos monstruos se presentaran ocasionalmente- Además, así podré verte más a menudo.
-¿Qué hay de mamá?- Thalía se tensó un poco al escuchar aquella palabra y Percy parecía encontrar el suelo cubierto de ramas muy interesante- ¿La dejaras sola?
-Mi padre la convenció de irse a vivir a la ciudad, estará bien, incluso mejor- Artemis le puso una mano en el hombro a la chica y le sonrió, Bianca estaba acostumbrada a los dioses, siempre celebraban el cumpleaños de Nico en su casa, con su madre y el resto de su "familia"- Siento haberme tardado, señora Artemisa.
-Te disculpo, y no hay necesidad para formalidades, pronto serás una de nosotros- La diosa miró a Nico, casi pidiéndole una disculpa y decidió ignorar a sus otros dos primos- ¿De verdad estás lista?
-Sí, señora- Nico quiso decir algo más, pero fue cortado por la mirada de su hermana, de verdad que estaba decidida a aquello- ¿Qué debo hacer?
-Repite después de mí- Le indicó Zöe, avanzando hacia ella con una sonrisa amable, del tipo que estaba reservada solo para chicas- Prometo seguir a la diosa Artemisa.
-Prometo seguir a la diosa Artemisa- Los ojos de Bianca estaban pegados a los de Zöe y todo rastro de nervios había desaparecido de su rostro, los tres semidioses observaban, sin poder hacer nada, a pesar de que ganas no les hacían falta.
-Doy la espalda a la compañía de los hombres, acepto ser doncella para siempre y me uno a la cacería- Bianca repitió las palabras de la otra chica y esta miró a su diosa- Si la señora Artemisa acepta tu compromiso, ya es vinculante.
-Artemis…- Nico empezó a formular una súplica pero no le dejaron terminar.
-Lo acepto- Una vez que las palabras dejaron la boca de la diosa, una luz plateada iluminó todo, no duró mucho y al irse no se notaba nada distinto en Bianca, pero ella parecía extrañada consigo misma- ¿Cómo te sientes?
-Más… fuerte- Sonrió la chica y las cazadoras le dieron una sonrisa de bienvenida.
-Recuerda tu promesa, siempre- Le dijo Febe, dándole una palmada en la espalda de manera amistosa- Bienvenida.
-¡APOLO!- Gritó de la nada Thalía, ya estaba harta de aquella escena y quería volver al Olimpo lo más pronto posible, quería bañarse y hundirse en la tina y quedarse allí por horas, quería lavarse todo rastro de cazadora que le hubiera quedado encima y no quería volver a verlas en un largo tiempo- Espero que te vaya bien, cazadora.
-¡Thalía! Bianca yo…- Percy reprimió a su prima, pero esta ya había dado la vuelta y se había marchado, escupiendo la última palabra, el chico tomó un respiro y miró a la diosa, dudoso y luego abrazó a Bianca con fuerza, se había hecho amigo de la chica con el tiempo y aunque le molestaban un poco las cazadoras nunca llegaría a odiarlas- Disculpa a Thalía, ella es… bueno, Thalía… Buena suerte Bianca, adiós Zöe, Febe, Artemisa nos vemos en casa.
-Gracias Percy- El chico se fue detrás de su prima, dejando al menor de ellos un tiempo en privado con su hermana, ella le tendió los brazos y lo envolvió con ellos, casi aplastándolo, acariciándole el cabello- Nos veremos más a menudo, sigo siendo yo, todo estará bien.
-Todo estará bien- Repitió Nico en voz baja y haciendo uso de toda su fuerza de voluntad, dejó ir a su hermana, sonriéndole antes de marcharse con los otros chicos- ¡Nos vemos!
En el Olimpo
-¡Thalía, espera!- Nico se había ido a su cuarto y cuando la hija de Zeus intentó hacer lo mismo, Percy la tomó del brazo y la retuvo- Eso fue extremadamente grosero, entiendo que estés molesta, yo estoy molesto, pero Bianca es nuestra amiga, es la hermana de Nico y deberías respetar eso.
-¡Es una cazadora! ¡Una cazadora, Percy!- Una corriente eléctrica subió por el brazo del muchacho y la voz de Thalía cambio de enojada a sonar más bien triste- ¿Qué si sale herida? Es nuestra Bianca, no puedo creer que Artemisa la haya aceptado.
-Así que ese es el problema, ¿Nuestra Bianca?- Él entendía, también había sentido un hoyo en el estomago al escucharla decir que se uniría a la caza, cuando dijo su juramento había sentido un nudo en la garganta y al despedirse de ella con aquel abrazo estuvo tentado a no soltarla, era la única amiga que tenían fuera del Olimpo y la única que lo entendía además de sus primos- Sabes que Artemisa no dejará que le hagan daño, ¿cierto? Y que al unirse a la cacería estará más segura, ¿verdad?
-Lo sé, es solo que… va a sonar egoísta pero…- Los ojos azules eléctricos de la chica hacían parecer que estaba a punto de llorar, él sabía que era demasiado orgullosa para hacerlo y que se estaba conteniendo-… No quiero que ellas cambien a Bianca.
-No lo harán, créeme, ahora vete a dormir- Percy dijo aquello último haciendo su mejor personificación de Lady Hera, quién solía creer que las 6:00PM era buena hora para irse a la cama y ya eran más de las diez- Buenas noches pequeña anguila.
-Buenas noches cara de pez- Le sonrió ella, caminando a su habitación- Y gracias.
Percy se quedó solo en el jardín de Hera, donde su primo Apolo encontraba un buen lugar para aparcar su coche solar de vez en cuando, o al menos cuando lo sacaba a deshoras, el chico se sentó en una banca, frente a la gran fuente de oro y miró al cielo, el jardín era su lugar favorito porque era uno de los pocos lugares del Olimpo que carecían de tejados, podía ver directamente a las estrellas y respirar aire puro, a tanta altura era difícil que la contaminación de la ciudad le pudriera los pulmones. Pensó en Bianca y en la decisión que había hecho, ella tenía razón, ser una cazadora le permitiría ver a Nico con más frecuencia y aprendería a luchar para defenderse, cazaría monstruos y sería inmortal, ¿Qué más podía pedir? Siempre tendría a Percy como amigo y a Thalía se le pasaría la rabieta, si todo estaría bien, ¿Por qué se sentía un poco triste?
Quizá era porque ya no podría hablar tan libremente con la chica a como antes, a fin de cuentas las cazadoras no hablaban con los varones, pero eso nunca había detenido a Febe de competir con él en lo que pudieran o a Zöe de contarle historias de los tiempos antiguos, tampoco detenía a Artemisa ni a las otras cuarenta cazadoras que solían acompañarla de regalarle una sonrisa o tener una pequeña lucha. Quizá era porque la única persona con quién podía pasar un rato "normal" y olvidarse de que era un semidiós se había convertido en una cazadora, ya no podría olvidarse de los monstruos que intentaban matarlo cada vez que quería dar un paseo por Central Park, o de que era hijo de un dios cuando su amiga le debía lealtad a la diosa de la caza, o ir a comprar ropa extraña con ella y aquellos gorros que tanto le gustaban, porque seguramente Zöe sería quien la acompañara de ahora en más, porque ya no iban a ser solo Bianca, Thalía, Nico y Percy, ahora iban a ser Bianca, Zöe, Febe, Artemisa y Nico por un lado, mientras que Thalía estaría por su lado y Percy por el suyo, ya no había nadie afuera en el mundo real para él.
Se sentía terrible , envidioso y egoísta al estar pensando en ello, pero Nico era suertudo, tenía una hermana increíble que daría todo por él y una madre extremadamente cariñosa, la primera vez que había visto a María Di Angelo se había sentido enfermo por una semana completa, la envidia comiéndole por dentro, era una mujer bellísima, amable, gentil y amaba a sus hijos de una manera sobrecogedora, había exigido poder ver a Nico aunque fuera una vez al año y se había mostrado acongojada cada vez que tenía que dejarlo ir. La madre de Thalía era otra cosa, solía tenerla en casa una vez al año y podían hablar por un rato, y abrazaría a su hija y le haría su comida favorita, aunque a fin de cuentas era un poco incomodo para ambas, teniendo el carácter que tenían, sin embargo, Thalía quería a su mamá y su mamá la quería también, a pesar de que la única muestra que daban de ello era un abrazo incomodo, un beso en la frente y un "cuídate mucho" una vez al año.
Percy no tenía a nadie, no tenía hermanos, y su madre había fallecido hacía diez años atrás, era difícil olvidar su hermosa sonrisa y siempre llevaba una foto de ella consigo, pero no podía verla más, ni hablar con ella, no podía abrazarla y decirle cuanto la quería, nunca podría sentarse a comer sus extraños platillos azules y reírse por horas sobre los clientes que llegaban a la dulcería con extravagantes pedidos, no podría volver al tiempo en que iban juntos a la playa y veían el mar por las noches, cuando ella le contaba historias sobre los dioses griegos hasta que se durmiera, todos esos momentos se habían ido y solo le quedaban como recuerdos. Percy había crecido, era más alto, más fuerte y más ágil, pero también era más valiente, más madura, más protector y también más hipócrita, pues aunque amaba a sus primos, les tenía envidia y poco podía hacer para evitarlo.
Se recostó en la banca y dobló sus brazos bajo su cabeza, para quedar frente a frente con las estrellas, y la luna estaba próxima a desaparecer en el cielo, era tarde y seguramente debería volver a su habitación, pero no quería, por esa noche se iba a quedar allí, e iba a pretender que estaba de vuelta en Montauk con su madre, tendidos en una colcha sobre el tejado de su vieja cabaña y mirando las constelaciones, escuchando las olas romper contra la arena y el viento acariciando sus rostros, su suave voz contándole cosas demasiado complicadas para un niño de cinco años que además tenía problemas para concentrarse y estarse quieto.
"Y ese de allá es Orión, le dicen el cazador, Hijo de Poseidón, Dios de los mares. ¿Sabías que Poseidón es un gran hombre? Yo sé lo que dicen las leyendas y los mitos, lo hacen parecer un mujeriego y un dios un poco complicado, pero la verdad es que es más sensible de lo que parece, y no te niego que le gusten mucho las mujeres, es solo que prefiere la libertad y amarrarlo, o pedirle que sea solo tuyo es algo imposible, ¿Intentarías meter el mar dentro de un jarro? No creo que pudieras, y aunque lo hicieras, las olas lo romperían, al mar hay que dejarlo libre, dejarle ser e ir con la corriente, ¿Verdad, Percy? Te estás quedando dormido, venga, vamos a dormir… Te quiero"
Aunque la banca fuese de piedra y dura, no habría podido dormir mejor en su cama suave, enorme y vacía, porque allí afuera, al aire libre y de cara al cielo nocturno, recordando la voz de su madre; era el mejor lugar en que podría dormir nunca, ya se las arreglaría con Lady Hera el día de mañana.
-Yo también te quiero…
