Pelear al lado de Maege Mormont fue una experiencia que Asha no cambiaría por nada. La mujer era todo un ejemplo de cómo ser a la vez guerrera y una dama, no bordando junto al fuego sino gobernando con honor y justicia. Asha, que no pensó llegar a gustar de la Isla del Oso, se retractó de todo lo malo dicho sobre los Mormont en menos de un mes.
Sus dos años ahí se convirtieron en enseñanza y aprendizaje. Maege fue su tutora en asuntos de política, insistiendo que toda mujer debe saber sobre la soga que los hombres usan para atarlas. Dacey la enseñó a usar el mazo tan bien como Urri, cuando vivía, le enseñó a utilizar el hacha. Alysanne le mostró que una guerrera puede ser una madre. Lyra le mostró que ser femenina no la hacía débil. Jorelle, de su misma edad, le mostró que ser una niña no la hacía menos madura.
Su favorita de todas las Mormont fue Lyanna, sin duda alguna. La pequeña tenía cuatro años cuando Asha partió de Isla del Oso y lloró como si su propia madre se fuera. Janos y Mariane, rogaron por acompañarla.
Asha tuvo que partir sola, sin embargo. El Rey Quellon falleció y la presencia de Asha era requerida en Pyke. No lograba imaginar por qué, pero navegó gustosa en el barco que Rodrick envió para ella.
Le gustó sentirse Capitán. Viento Negro navegó con suavidad sobre las olas y no hubo contratiempo alguno que la detuviera de llegar a Cabo Kraken a tiempo para reunirse con Theon, su hermano pequeño. Jamás imaginó encontrarlo en un barco propio, pues lo recordaba pequeño y regordete, tiritando y sonriendo.
— ¿Asha? —él llamó desde la cubierta de su navío. Era de madera más oscura que el de ella, pero el mástil era tan blanco como un arciano y Asha supuso que sería un regalo de Lord Stark.
— Hermano —ella contestó y se colgó de una cuerda para brincar con destreza hasta el barco de Theon.
— Bienvenida al Corazón del mar, supongo.
Ella bufó riéndose.
— ¿Corazón del mar? ¿Qué clase de nombre es ese?
Theon enrrojeció.
— Sansa pensó que era un buen nombre —dijo por lo bajo, avergonzado.
— ¿La hija de Lord Stark? No me digas que estás enamorado de una doncella de las tierras verdes?
Su hermano le golpeó el hombro como cuando eran niños y eso conmovió a Asha. Se arrojó hacia él en un abrazo y se permitió sentir el cariño de su familia, algo que llevaba años sin experimentar.
— Comamos algo —dijo Theon, rompiendo el abrazo—. ¿Te quedas aquí, o abordamos tu barcoluengo?
— Viento Negro —dijo ella, mirando a sus hombres en la cubierta. Trabajaban bien bajo sus órdenes a pesar de que llevaba apenas un mes de Capitán. Confiaba en ellos—. Comamos aquí. Cuéntame de Invernalia.
Theon sonrió. Era una sonrisa muy distinta a las que de niño mostraba. Le contó muchas de sus historias con Robb Stark, Sansa Stark, los chicos menores, el bastardo de Stark, e incluso de Lord Stark. A su hermano, al parecer, le fue tan bien como a ella misma.
— ¿Para qué crees que nos han pedido regresar? —preguntó Theon después de terminar el pan azucarado.
Ella se encogió de hombros. Era algo que no había mencionado Balon en su carta.
— ¿Haz recibido cartas de Pyke? —le preguntó Asha a cambio.
Theon asintió.
— De todos menos de Euron y Maron. ¿Crees que tenga que ver con eso?
Asha no quiso contestar. En Isla del Oso se enteró de lo que Euron hizo a la esposa de Victarion semanas antes de que partieran de Pyke. Mirando hacia atrás, era algo oscuro que ella prefería olvidar. Le preocupaba su tío Victarion, el hombre que a pesar de su lealtad hacia su hermano recibió a cambio un crímen que Asha consideró imperdonable.
— Supongo que lo sabremos pronto.
Ella regresó al Viento Negro antes de que el sol se pusiera. Las nubes que se arremolinaban señalaban tormenta y aunque su tripulación sabía qué hacer, era su deber como Capitán comandarlos. Eso no sólo lo aprendió de su familia, sino de las Mormont. Todo aquello que fuera su responsabilidad, merecía su detallada atención. Así funcionaba Isla del Oso, el Muro comandado por Jeor Mormont, y el Norte comandado por Lord Stark. También era así en las Islas, supuso.
Se decía que su abuelo pasó mucho tiempo en el mar con diversos Capitanes en diversos barcos, en distintos pueblos viendo vivir a las personas. Así se enteró de los problemas de las Islas y les buscó remedio. Asha deseó con el corazón que las Islas no hayan perdido su esencia con tantos cambios que su abuelo realizó.
Al llegar a Pyke descubrió que cambió para bien.
Al entrar al castillo vió que su familia no estaba.
Al llegar a la Silla de Piedramar, Asha vió a Euron sentado.
— Mierda —dijo Theon.
