Disclaimers: Los personajes de Inazuma eleven no me pertenecen si que a los de Level-5.


Cap. 4

- maldición... - abriendo con pesadez los ojos - debo solucionar eso de los desmayos de una vez por tod... - no alcanza a terminar al sentir la respiración de alguien contra su mejilla. Lentamente gira su rostro hasta toparse con el del peliazul , el cual estaba muy cerca suyo - q-que e-esta... é-él aquí... m-muy cerca! – sin terminar de completar las frases se aleja todo nervioso y sonrojado hasta el otro lado de la cama.

Cuando ya se tranquilizo se levanta y se queda viendo seriamente, y con un suspiro de frustración lo levanta con cuidado de no despertarlo, hasta dejarlo recostado en la cama.

Busca entre los cajones de su ropero sacando un conjunto de ropa para cambiarse, camina hasta la puerta del baño que estaba en su habitación y a mitad de camino se detiene, volteando su rostro para ver de reojo al peliazul cerciorándose que aún duerme. Al ver que el chico no mostraba signos de despertar entra en el cuarto de baño y sierra la puerta lentamente sin hacer ruido alguno.

- ¿Por qué seguirá aquí? – se pregunta con notable curiosidad en la voz dando la llave del agua, dejando que la bañera se llene - ¿Qué are ahora?

Suspira pesadamente comenzando a desvestirse hasta quedar completamente desnudo, se mete a la bañera y se estora en la bañera para relajarse. Suspira hondamente, recordando recordando todo lo sucedido, sierra fuertemente los ojos sonrojándose al instante mientras agita de un lado a otro la cabeza intentando despejar sus pensamientos.

- * por que tuvo que enterarse… debí ponerse un candado al estupido día… libreta! Es una libre no un diario! * - se deja hundir en lo profundo de la bañera.


En la habitación.-

El peliazul habría perezosamente sus ojos removiéndose entre las sabanas de su alrededor, cuando ya se hallaba totalmente despierto un dulce aroma llega a su nariz, un suave olor a cerezos y a menta. Hundiendo su rostro el la almohada se da cuenta que de ella provenía aquella fragancia, la que de seguro seria de los sedosos cabellos del pelinegro.

- cierto… - recordando las ocasiones en que estuvo sumamente cerca del menor – este es el olor de Tetsuya… - sonriendo al recordarlo

El sonido de agua cayendo llama su atención, diciendo su vista a la puerta del baño para luego dirigirla a su lado en busca del otro chico. Recién percatándose de su ausencia.

Con cuidado sale de la bañera, dejando pequeños charcos de agua bajo sus pies. Coge una toalla la cual enrolla en su cintura y otra la cual usa para secar rápidamente su cabello.

- tsk… maldito cabello, me lo terminare cortando… - tratando de desenredarlo con un cepillo
- ¿Por qué? Si se te ve bien así… - le dice una voz tras de el

El pelinegro se tensa y voltea encontrándose con el peliazul que le estaba mirando fijamente desde el marco de la puerta. Siente como sus mejillas se sonrojan fuertemente mientras un tic en su ojo izquierdo aparece.

- ¡¿QUE HACES AQUÍ?


Mientras en la secundaria Raimon.-

Un peliverde se encontraba mirando preocupado un banco desocupado frente a el, después del accidente de la mañana y de que su peliazul amigo salía tras hermano mayor de la pequeña niña , no llego a la secundaria y eso le preocupaba, ya que el peliazul nunca falta a clases.

- Mido-chan, ya veras que Kazemaru estará bien … - un pelirrojo se le acerca al termina la hora de clases – tal vez tuvo algo que hacer y solo no pudo venir… - trato de animarlo

- pero Hiroto… y ¿si le paso algo? y ¿Qué tal si un camión o atropello? ¡¿o si fue secuestrado? - dice alarmado, al pelirrojo le cae una gotita al escuchar las exageradas ideas del otro – y si….

Es callado por los labios del otro sobre los suyos, sin pensar en nada mas corresponde al beso, rodeando sus brazos en el cuello del mas alto. El pelirrojo se separa viendo el fuerte sonrojo que cubrían las mejillas de su pareja sonriendo con ternura.

- no exageres tanto, Fubuki-kun también esta preocupado y Goenji le esta animando… ¿Por qué no llaman a Kazemaru? – el peliverde se la piensa unos segundo, para luego sonreír

- tienes razón Hiroto! – abrazándolo - ¿Cómo no se me ocurrió el llamarlo? Vamos, vamos! Antes de aquel el receso se acabe! - jaloneándolo para ir en búsqueda de sus dos amigos.


- Shirou , ya veras que Kazemaru aparecerá para la practica, ni que fuera el fin del mundo… - el menor solo le mira – no te preocupes tanto – dándole un corto beso en los labios sonrojándolo

- lo se Shuuya… demo , ¿sabes? – el pelicrema le ve atentamente – algo me dice que esta con el chico de la mañana

- ¿el que mataba a Endou con la mirada? – alzándose una ceja recibiendo un asentimiento solo un "si" - ¿Por qué piensas eso?

- bueno, es raro que luego que fuera a disculparse con el no allá regresado y que ni se ha visto aquel chico por aquí …

- ahora que lo dices… - es interrumpido por el llamado de un peliverde que se acercaba corriendo junto a un pelirrojo


De vuelta con Kazemaru y Tetsuya.-

- o-oye baja eso… - retrocediendo asustado – por que exageras tanto? Los dos somos chicos , no es para tanto – tratando de calmarlo con una sonrisa nerviosa y asustada

- que no es para tanto? QUE NO ES PARA TANTO? – dispuesto a golpearlo con un secador de cabello de color rosado(?) y dibujitos de gatitos blancos (?)– realmente no sabes respetar la privacidad de los demás!

- solo quería saber por que te demorabas tanto en salir…

- pudiste haber golpeado la puerta! ¡ No era necesario entrar! – lanzando lejos el objeto y caminando amenazante hacia el otro

- gomen, en serio perdóname , será la ultima vez, lo juro – sonrojándose al tenerlo frente a el

- mas te vale… - refunfuñando aún sonrojado. Al dar un paso hacia atrás para alejarse resbala por el caminito de agua que había dejado, y cuando se iba a ir de espaldas dio un paso hacia atrás cambiando su caída hacia el frente.

Ante el movimiento brusco ejercido el agarre de la toalla del pelinegro se desase , yendo a parar al suelo.

Tetsuya cae sobre el peliazul con ambos brazos a los lados del su rostro y sin querer besándolo, sonrojándose de inmediato por el beso y por el hecho, de estar sobre el completamente desnudo.

El peliazul se encontraba paralizado, sonrojado y abochornado . Ni siquiera tenia el control mental para manejar su cuerpo y terminar con aquel beso que tanto le estaba gustando, y apartarse de el. Su corazón estaba demasiado acelerado, su mente imaginaba un sin fin de cosas pervertidas con el pelinegro, pero algo interrumpía su conciencia le decía que no podía sentir todo eso con aquel chico que le había robado su primer beso… el ya estaba enamorado y de nadie mas que su portero, pero su corazón parecía decir y querer otra cosa.