-¿Mi... mi cliente? -Nana intenta alejarse un poco, a contra corazón.
-Sí, no hemos acabado aún, ¿recuerdas? -Las manos del joven pelinegro bajan acariciando la morena piel de la chica, llegando hasta el kimono y bajándolo un poco.
-Pero es que tengo que volver al burdel, es muy tarde y... -El beso del joven Uchiha acalló las palabras de Nana, sellando sus labios.
Entonces, la puerta del apartamento de Sasuke se abrió sin previo aviso, mostrando a un joven de revoltosos cabellos dorados.
-Sasuke, siento mucho lo de hace un momento, vine a decirte algo importante que... -Naruto pudo ver como Nana y Sasuke rompían el intenso beso en cuanto oyeron sus palabras. Pero el rubio lo vio. Vio como el pelinegro besaba a una chica que para él era una desconocida.
-¿Naruto? -Susurró nervioso el Uchiha.
-Eres... Eres un idiota, un gran idiota. -El dolor fue palpable en los ojos del joven Uzumaki. Después de decir sus últimas palabras, desapareció rápidamente, saltando por encima del tejado y alejándose.
Sasuke se quedó con la boca abierta de par en par, sin saber qué hacer o decir. Parpadeó perplejo. Había visto perfectamente esa expresión de tristeza en los azules ojos de Naruto, incluso había visto cómo se humedecían para dar paso a las lágrimas. ¿Qué le pasaba a ese dobe?
-¿Por qué no me dijiste que tenías pareja? -La aguda voz de Nana le hizo salir del estado de shock en el que se había quedado el moreno.- Así que eran verdad los rumores entre ese chico y tú, ¿no? Ya me lo dijo Shikamaru antes de venir a tu casa... Le tendría que haber creído, él siempre tiene razón.
-¿P-pareja? ¿Pero qué dices? -Cada segundo que pasaba era más confuso para Sasuke.
Era cierto que él y Naruto siempre habían estado más unidos de lo normal, pero de eso a ser pareja había un gran abismo ya que los dos eran hombres. Y, claro, el Uchiha no estaba dispuesto a perder su orgullo solo por una persona, por muy importante que esa persona fuese.
-Adiós, Sasuke. No me busques nunca más. -Nana desapareció por la puerta abierta antes de que Sasuke pudiese reaccionar. La chica hizo ver que realmente era una kunoichi, pues saltó desde las escaleras hacia un tejado cercano, desapareciendo por las calles con rápidez mientras hacia ondear su kimono.
Sasuke Uchiha se quedó solo en su casa, con su mejor amigo enfadado y sin sexo cuando más lo necesitaba. Soltó un gruñido al ver en la situación en la que estaba y maldijo por lo bajo.
-Esto... ¿Sasuke-kun? -El aludido alzó rápidamente la cabeza, esperando encontrarse a una Nana arrepentida por sus duras palabras. Pero solo vio a una pelirrosa mirando dubitativa el interior del apartamento.- ¿Podemos hablar?
-¿Qué quieres, Sakura? -Sasuke se pasó una mano por la cara, levantándose del sofá. Tal vez la kunoichi pelirrosa pudiese servirle para apagar su fuego.- Pasa.
La chica de ojos esmeraldas entró con timidez en el apartamento y se quedó sentada frente al sofá, justo igual que el moreno. Este le hizo un movimiento con la cabeza para que se tomase asiento en el sofá, orden que la pelirrosa obedeció gustosa.
-Bueno, ¿y qué decías que querías viniendo tan tarde a mi casa? -Preguntó de nuevo el joven, volviéndose a sentar en el sofá, muy cerca de la chica.
-E-e-eh... Siento ser indiscreta, y perdona si te molesta la pregunta... -Tal y como Sasuke esperaba, Sakura se puso excesivamente nerviosa al sentir como él mismo se sentaba tan cercano a ella.- ¿Quién era esa chica de pelo negro que acaba de salir de tu casa?
La pregunta dejó helado al Uchiha. ¿Ella había visto como Nana se iba enfadada de su casa? Por lo menos no sabía cuál era su profesión y dónde se habían conocido...
-Era... una conocida. -Sasuke podía tener habilidades en casi todo, pero en mentir no era demasiado bueno.
-Oh, está bien. -La pupila de Tsunade dejó estar el tema al notar como el moreno intentaba mentir. Prefería la ignorancia a descubrir que era una amante o algo por el estilo.- En fin, debería irme.
Sakura se levantó del sofá, evitando la oscura mirada de Sasuke, hasta que este le cogió de la muñeca, evitando que se fuese. La chica parpadeó confusa y un rubor carmesí se pinzeló por sus pálidas mejillas.
-Sakura, ¿eres vírgen? -Preguntó sin rodeos el moreno, mirándole con intensidad.
-¿Q-qué... qué-qué dices, S-sasuke-kun? -Logró tartamudear la kunoichi, poniéndose como un tomate. Aún así, logró controlar como pudo la situación. Suspiró y con un susurró apenas audible, contestó.- S-sí, lo soy...
En realidad, Sasuke no se esperaba esa respuesta por parte de su compañera. Tal vez por una parte pensaba que era demasiado recatada y pura, pero nunca se le ocurrió que llegase vírgen a los dieciocho.
-Ah. -Dijo sin más Sasuke, soltando la muñeca de la chica y mirando hacia otra parte, desinteresado.- Puedes irte.
Sakura se quedó de pie, mirando incrédula como Sasuke le apartaba la mirada y se cruzaba de brazos. Era ahora o nunca. Ella quería perder su virginidad solo con una persona, y esa persona era él, desde siempre.
-No voy a irme. -Intentó hablar con seguridad, pero la nota de temor en la aguda voz de la chica no se pudo esconder.- ¿Qué importa si soy vírgen?
La oscura mirada del moreno se volvió a posar en la chica, ahora con más interés. Sus ojos brillaron de excitación mientras escrutaba su cuerpo con un deje de sonrisa burlona en sus labios.
-A mi no me importa que lo seas, debería importante a ti, Sakura. -Casi ronroneó sensualmente el Uchiha.- ¿Qué insinuas cuestionando conmigo tu virginidad?
-Como si no lo supieras ya, Sasuke-kun... -La pelirrosa bajó los ojos, avergonzada por sus propias palabras. ¿Qué estaba haciendo?
-A mi no me ronroneabas así, Sasuke-kun. -Dijo una aguda y cantarina voz desde una de las ventanas del oscuro apartamento.- Tal vez cuando me has dicho lo de "sigo siendo tu cliente", pero ni siquiera ahí has intentado seducirme de esa manera. ¿Estás desesperado, eh?
La voz soltó una risita que sonó como unas campanillas. Sasuke se petrificó al escuchar lo que esa conocida voz decía y se levantó rápidamente a encender las luces del apartamento y salir por fin de dudas sobre la dueña de esa voz, aunque para él estaba claro.
Cuando la luz se encendió, Sasuke y Sakura pudieron ver a una pelinegra subida en el borde de la ventana abierta, mirándoles con una sonrisa burlona. Efectivamente, era Nana.
-Eres molesta, Nana... -Murmuró el pelinegro, poniéndose una mano en la cara. Aún así no podía mentir, ya que una media sonrisa de alivio se dibujo en sus labios.
