Rin se quedó en esa habitación mirando el árbol, hacía un rato que Len se había ido pero seguía preguntándose porque no habían cortado ese árbol ya que se veía muy amenazante, después de un rato se acercó hacía la habitación, era bastante grande y amplia en el fondo, tenía un sofá donde anteriormente se había sentado Len, además de que la biblioteca era también muy grande, pasó sus dedos por uno de los pergaminos y lo tomó con ambas manos, lo abrió lentamente mirando el contenido, eran letras que no podía entender pero tenía muchos dibujos, así que se hacía una imagen de lo que quería decir. Luego miro los cristales del espejo, ese le había pertenecido a Len y ahora estaba roto al igual que el suyo, era una lástima que no hubiera podido aguantar, se sintió un poco mal debido a que se había quebrado por su egoísta deseo de ver a Len.

Siguió explorando esa habitación observando las cosas, había algunos juguetes en el suelo, ropa tirada por ahí, dibujos, cristales, cosas hechas con madera, espadas, etc. Era un sitio bastante interesante para estar, si ella pudiera entender la letra de los pergaminos se hubiera quedado leyéndolos pero era una lástima que ese mundo fuera tan diferente al suyo. Una vez se aburrió de ese lugar salió para mirar más el hogar de Len, tenía muchos corredores y habitaciones, la mayoría estaban cerradas por lo cual no podía verlas, pero lo poco que veía le gustaba; después llegó a algo que parecía ser una enorme muralla que rodeaba al castillo, se asomó por ella viendo a la ciudad, abrió los ojos sorprendida de ver todas las casas que lograban verse alrededor, aunque toda la ciudad le parecía un circulo rodeado de más círculos porque a la lejanía veía otra muralla rodeándola, luego más casas y luego más murallas. Miró hacía abajo viendo a todas las personas que caminaban por el lado de la muralla del castillo, ellos llevaban comida, animales y otras cosas mientras hablaban y sonreían, eso le agradó a Rin porque si un reino tenía ciudadanos felices era porque el rey era bueno. En eso cayó en cuenta de que las personas del castillo llamaban a Len "príncipe", eso significaba que él era el hijo del rey, ¿qué clase de persona sería el padre de Len?

— Oye tú — Alguien interrumpió sus pensamientos, ella miró hacía esa persona encontrándose con una chica de cabello castaño y ojos cafés que la miraba seriamente.

— ¡Bu-buenas tardes— Saludó Rin mientras se sonrojaba, esa persona llevaba una armadura y parecía ser alguien de autoridad.

— Buenas tardes — Ella se acercó sonriéndole para luego mirarla — ¿Qué estás haciendo aquí? — Rin le miró aun apenada.

— Solo veía… la ciudad — le señalo la rubia hacía allí, pero ella solo frunció el ceño.

— Me refería a que haces en el castillo, es de mala educación meterse sin ser invitada — Rin pestañeó un poco, la mayoría de las personas que trabajan en el castillo no sabían sobre su presencia así que era normal que la confundieran con una intrusa.

— Lo siento… yo soy una invitada — Intentó sonreír ella pero la mirada dura de la castaña le hacía temer — Del príncipe Len — Continuó, entonces ella dejo su mirada endurecida para verla sorprendida.

— Ah… me acuerdo de ti, eres la chica que querían vender en el mercado — Rin se enrojeció al escucharla.

— ¿Usted estuvo allá? — Rin se incomodó de que ella le hubiera visto en uno de sus peores momentos.

— Si, estaba disfrazada para identificar a esos cazadores — Rin sonrió.

— Entonces usted me salvo, muchas gracias — Agradeció ella mientras la castaña solo la veía tratando de identificarla.

— No necesitas agradecerme, el príncipe Len lo hizo — Le aclaró, pero Rin no borraba su sonrisa.

— Pero seguramente fue de ayuda para él, ¿cierto? — La castaña suspiró, en eso no podía negarlo, odiaba admitirlo pero en la última operación solo fue la asistente más que la comandante.

— Supongo, pero dejando eso de lado — Ella se acercó tomándola del mentón para detallarla mejor, los ojos azules de Rin se abrieron al verla de cerca — ¿Qué eres tú para el príncipe? — Ella no pudo evitar querer alejarse al oírla.

— ¿A qué se refiere? — Rin se alejó un poco, la mirada de ella volvió a volverse fría.

— Te estoy preguntando si eres su concubina —

— ¡¿Qué esta diciendo?! — Ella se alejó más, roja hasta las orejas, la chica miró su reacción divertida.

— ¿No te acuestas con él? — Ella negó rápidamente sin poderse sentir aun más avergonzada — Si me mientes entonces tendrás problemas — Le advirtió.

— ¡Len y yo solo somos amigos! — Intentó aclararle.

— Oh, le tienes suficiente confianza para llamarlo por su nombre — la chica formó una mueca complacida por molestar a la chica.

— Es que somos muy amigos — Volvió a decirle pero ella no parecía creerle mucho, ella siguió caminando por la muralla sin decirle algo más, Rin miró la dirección a donde ella se iba — Que persona tan desagradable — Susurró mientras se intentaba calmar.

Meiko miró a la chica una vez más, ella parecía verle algo enojada pero no le importaba, veía a esa chica como una trepadora que quería aprovecharse de su príncipe, pero ella no sería nada más para él que una aventura de algunas noches, no sabía mucho de ella pero le sorprendió que Len la tomará cargada entre sus brazos, pocas veces le había visto alterado pero cuando supo que él la había llevado a su dormitorio el otro día entonces hizo suposiciones.

Después de revisar las murallas caminó hasta el despacho, allí se encontró al príncipe con su asistente, Kaito. Se acercó al chico de azul y le puso una mano en el hombro.

— ¿Es buena idea dejar a una chica desconocida rondar por ahí? — Preguntó al chico mientras este le miraba algo cansado.

—No es mi culpa que este por ahí — Quiso defenderse él pero Len subió su mirada hasta ella.

— No la molestes — Le pidió mientras seguía firmando unos papeles.

— ¿A tu nuevo juguete? — Preguntó maliciosamente, Len suspiró.

— ¿A quién le dices juguete? — Len le miró irritado, ella sonrió complacida.

— Vamos, eres un príncipe, si quieres puedes acostarte con una o dos chicas, no le veo nada de malo — Kaito se apartó un poco de ella presintiendo que el ánimo de Len estaba empeorando.

— ¿Y desde cuándo yo hago eso? — Le cuestionó mientras la castaña borraba su sonrisa — Apenas y tengo tiempo para manejar este reino como para preocuparme por tener una o dos mujeres — Siguió hablando mientras tomaba más papeles — Además Rin no es un "juguete" es mi invitada —

— Con que invitada — Murmuró ella entrecerrando sus ojos sospechosamente — ¿Y dónde conociste a esta "invitada"? — Len preveía esa pregunta malintencionada.

— No es de tu incumbencia donde la conocí, pero te diré que la conozco desde hace mucho tiempo — Pero eso no le agradó a la chica.

— ¡Yo nunca he visto a esta chica! — Alzó un poco su voz — ¡He trabajado para ti desde hace mucho tiempo! ¡A mí no me engañas! — Len dejo lo que estaba haciendo para mirarla aburrido, puso su mejilla encima de su mano como soporte.

— Meiko, no lo sabes todo acerca de mí y Rin es una de esas cosas que prefiero mantener en secreto — Le respondió él tratando de no revelarle mucho sobre la chica.

— De acuerdo, pero no quiero sorpresas con ella, que tu juicio no se nuble por una mujer — Len suspiró, eso no podía prometerlo.

— Concuerdo con Meiko — Intervino Kaito modestamente haciendo que ambos lo miraran — desde que llegó, estas algo… irritable — Len suspiró de nuevo tratando de volver a concentrarse en su trabajo, firmando otra vez los papeles y poniendo el sello real.

— Aquí tienes — Len le entregó a Kaito los papeles y él los miro realmente preocupado por lo que decían.

— ¿Sabes que te van a odiar por esto? — Susurró mientras los contaba.

— Lo sé y no me importa, solo hazlo — Kaito miró hacía la chica y le entregó los papeles y ella los reviso.

— Así que cortaremos 26 cabezas — Ella sonrió complacida — Si esto te hace sentir mejor Kaito, ellos se lo merecen, fuimos a sus casas y encontramos más esclavos en pésimas condiciones, incluso se habían atrevido a marcarlos con hierro caliente — Pero eso no lo hacía sentir mejor, esas personas eran bastante influyentes y su muerte podía traer revueltas.

—Espero que no tengas que lamentarlo Len — Fue lo último que le dijo antes de dejar la habitación.


Rin seguía con su misión de explorar el castillo, pero su sentido de la orientación no era muy bueno así que terminó en algo parecido a un jardín enorme con muchos arbustos grandes, pero no era desagradable para Rin ya que le gustaba mucho la naturaleza, aunque parecía que esa parte del castillo no era muy custodiada, así que encontró la forma de salir a un bosque que había atrás. Ese sin duda era un punto débil que cualquiera podría usar para entrar pero ellos ya deberían de haberse enterado, ¿por qué no hacían nada?

— Yo no iría por allí — La chica se asustó ya que creyó que se encontraba sola, vio a una chica de cabello rosado atrás de ella que la observaba seriamente.

— Disculpe — Susurró Rin tratando de calmarse, ella detalló más a la joven mujer tenía unos ojos azules y una piel blanca de porcelana, además de ser extremadamente hermosa.

— No te preocupes, no te regaño solo te advierto— Le contestó ella educadamente, llevaba una canasta en el brazo con varias hojas y yerbas lo que llamo la atención de Rin — Esta zona es muy peligrosa, tiene plantas venenosas, arenas movedizas, y animales salvajes que podrían comerte — y cada vez que le enlistaba algo más, Rin se sentía mujer muerta al imaginarse las posibilidades de caer en algunas esas trampas.

— Gracias… es que yo no conozco por aquí — Le dijo ella, la chica le sonrió.

— Lo sé, a ti te trajo el príncipe Len ayer, ¿cierto? — Ella asintió levemente — Yo soy Luka, soy la doctora del castillo — Luka le sonrió amablemente a Rin.

— ¿Usted me trato ayer? — Preguntó Rin esa duda que tenía desde que se había levantado.

— No, ese fue el príncipe Len — Sonrió maliciosamente mientras veía la cara confundida de la chica.

— ¿Él? — Ella asintió levemente.

— Él solo me pidió unas cosas y luego se encerró en su habitación contigo, creo que hasta te cambio la ropa — Y la cara de Rin gradualmente fue cubriéndose de rojo.

— ¿Él hizo eso? — La chica asintió lentamente — Seguro no fue con mala intención… aunque esa chica me dijo que era su concubina, ¿significa que él me ha deshonrado?, ¡me tocaría casarme con él!, ¡mi corazón no esta listo para eso! — La chica borró su sonrisa al ver el estado de pánico de la rubia — Ah… es Len, él no se aprovecharía de mi mientras estoy enferma, ¿para qué me preocupo? — Rin se calmó mientras sonreía.

— Incluso el príncipe es un hombre — Le picó ella un poco más tratando de plantarle duda.

— Pero Len no me haría daño — Rin sonrió calmada — Él no es malo — Luka la veía seriamente, ella tenía mucha confianza en él.

— Yo no diría eso, el príncipe ha hecho cosas malas — Rin borró su sonrisa temerosa de lo que ella decía.

— ¿Qué cosas? — temió preguntar eso pero la chica parecía ser bastante seria con el asunto.

— Muchas, pero también ha hecho cosas muy buenas, así que yo no logró descifrar si es malo o bueno, pero quizás deberías reconsiderar tu posición — Luka cerró los ojos levemente tratando de no decirle algo malo, pero a Rin eso le había preocupado.

— Tal vez has malinterpretado sus acciones, estoy segura que él no quiere hacerle daño a alguien, pero supongo que estar en su posición no es algo fácil, a veces la gente con poder toma decisiones que no quiere tomar por el bien de la mayoría — Luka la escuchó atentamente, sonrió mientras se acercaba.

— Tienes razón, pero hay veces que la gente con poder toma decisiones que solo los beneficia a ellos, en especial los que tienen demasiado poder como el príncipe Len — Luka puso su mano en la cabeza de Rin y le acarició levemente — A veces me asusta que algún día simplemente decida matarnos a todos — Ella abrió los ojos asustada de escucharla, Len no mataría a alguien, ella estaba segura de eso — Así como lo hizo antes — Rin se alejó de ella, eso no era cierto.

— Él no es un asesino — Le defendió mientras entrecerraba sus ojos tratando de no llorar, Luka suspiró.

— ¿Sabes quién es él? — Preguntó suavemente mientras la veía — Pareciera que tú no eres de este lugar —

— No lo soy, vengo de muy lejos — Contestó desanimada no quería seguir escuchándola, ella era una mentirosa.

— Eso lo explica — Ella sonrió mientras dejaba la canasta a un lado — Te contaré un poco sobre él — Rin la miró algo desconfiada de sus palabras, ella conocía a Len y sabía que tenía el corazón más bondadoso del mundo — El príncipe Len no es un asesino en esta vida, pero en su vida pasada lo fue —

— ¿Qué? — preguntó ella algo desconcertada por esa declaración.

— ¿Cómo explicarlo?, uhm… antes de nacer en esta vida, él había tenido otra vida hace mil años — Rin parpadeaba tratando de asimilar lo que decía pero no lograba entenderlo — Digamos que es como una historia que contaban desde hace mucho tiempo, hace mil años existieron tres deidades, o mejor dicho tres magos poderosos, el príncipe Len es la reencarnación del primer mago, eso dijeron — Rin solo asintió para que ella prosiguiera con la historia — Nuestros antepasados escapaban de unos horribles monstruos que los cazaban, entonces, milagrosamente ellos tres aparecieron salvando a la gente y ayudaron a fundar esta ciudad, construyeron una enorme barrera que mantiene a los monstruos alejados de las personas —Rin recordó que ya le habían mencionado esa barrera anteriormente.

— ¿Esa barrera mantiene alejado a los monstruos que están en el sur? — Luka asintió animadamente.

— Exacto, ellos la construyeron — Luka intentó aclarar su garganta para seguir con la historia — Después de que la construyeran todos vivían pacíficamente hasta que el primer mago enloqueció, mato a uno de los suyos y trato de matar a todos los ciudadanos de este reino, entonces el tercer mago lo tuvo que encerrar — Esto a Rin le afecto mucho, miraba a Luka sin creérselo del todo, ella había dicho que Len era la reencarnación de ese primer mago — Todos odiaban al primer mago, pero también le temían mucho, hizo tanto daño que incluso mil años después lo siguen odiando, entonces cuando la reina tuvo al príncipe llegó un clarividente y le dijo que el príncipe Len era la reencarnación del primer mago —

— ¿Quieres decir que le temes a Len porque alguien dijo que él era ese tal primer mago? — Rin frunció el ceño algo enojada.

— ¿Lo has visto hacer magia? — Rin asintió sin cambiar su expresión — En este tiempo solamente él tiene magia, esa es una prueba irrefutable de que el príncipe es el primer mago —

— ¿No existen otros magos en este mundo? — Luka sonrió y negó.

— Por ahora solo se sabe que el primer mago reencarnó, pero el segundo y el tercero no han aparecido en el mundo todavía —

— ¿Y no podría ser Len el segundo o el tercero? — Esa pregunta tomó a Luka desprevenida.

— Si así hubiera sido entonces lo hubieran dicho hace mucho tiempo — Pero Rin no estaba muy convencida.

— Pero Len no ha hecho nada malo en esta vida, es injusto que digas que mato a todos — Luka suspiró.

— Lo sé, pero el miedo persiste, cuando uno ve al príncipe hacer magia delante de tus ojos sabes perfectamente que estas en desventaja con él — La rubia recordó la cara de todos cuando Len quemó el plumero hace unas horas, ellos realmente le tenían miedo de que él las tomará en contra de ellos.

— Yo confió en Len, él no lastimaría a nadie — Rin sonrió para si misma, no podía confiar en las palabras de una desconocida antes que en las de Len, después le preguntaría a él sobre esa historia rara — Gracias por la historia — Ella empezó a caminar lejos de la chica de cabello rosado, no quería seguir hablando con ella sobre esas cosas sin sentido, la chica solo sonrió mientras la veía a la distancia.

Rin volvió a entrar al castillo, trató de volver por donde había llegado pero se perdió otra vez.


— Apropósito, ¿qué hago con esto? — Kaito puso un bolso delante del escritorio de Len, este le miro reconociendo que seguramente era de Rin.

— Dáselo a Rin — Kaito trato de abrir el bolso sacando todas las monedas que traía adentro.

— ¿No te parece esto sospechoso? — Le intentó persuadir, Len simplemente las tomó con la mano.

— ¿Por qué? — Len levantó una ceja sin estar convencido.

— Este metal es muy raro encontrarlo, ¿por qué ella tiene tantos? — Le cuestionó, Len solo sonrió.

— Del lugar de donde ella viene es muy común, lo usan como dinero — Le contestó Len mientras hacía flotar todas las monedas — También lo usan para hacer joyas — Entonces el oro empezó a volverse líquido y acumularse para formar una enorme bola delante de los ojos de Kaito.

— ¿De dónde viene ella exactamente? — Pero Len no le contestó, se entretuvo jugando con la bola de oro, entonces decidió darle forma de un collar.

— También sirve para hacer objetos mágicos, es muy sensible a la magia, potencia la energía interna y se puede liberar más fácil — Len tomó el collar y se lo dio a Kaito, este lo tomó algo curioso.

— ¿Estás diciendo que si uso esto podré usar magia? — Len sonrió mientras lo miraba.

— ¿Te gustaría? — Él se sonrojo, Len se dio de cuenta de que la respuesta era afirmativa — No exactamente como yo, pero te protegerá si lo usas — Le explicó mejor, él se quedó mirando el objeto notando su brillo peculiar.

— ¿Exactamente cómo? — Preguntó, entonces Len decidió tirarle uno de sus libros sorprendiéndolo, él alzó una mano para protegerse pero el libro ni siquiera lo tocó ya que chocó con algo invisible — ¿Una barrera? — murmuró al darse cuenta, Len rio levemente.

— Tú la creaste cuando alzaste la mano, pero ten cuidado porque no funcionará siempre — Len se levantó y volvió a tocar el objeto con su índice — Tal vez funcione un par de veces más — Kaito parpadeó sorprendido.

— ¿Por qué no haces este tipo de cosas más seguido? — Preguntó él, Len lo miró seriamente.

— Mi antiguo yo lo hacía, pero solo se metió en problemas por eso — Kaito se dio de cuenta que le había recordado a Len su vida pasada y se sintió mal porque sabía que él odiaba recordarlo — el segundo también lo hacía, pero utilizaba más que nada en plantas y yerbas para potenciar sus efectos medicinales, por eso es que los médicos lo usan también — Len sonrió al recordar ese detalle.

— ¿Y el tercero? — Se atrevió a preguntar, Len solo ensanchó su sonrisa.

— Siempre ha sido egoísta, solo hacía esas cosas para mover lo que construía, pero no siempre para el beneficio de alguien más — Le contestó de buena gana — Mi antiguo yo lo mimaba demasiado — Terminó de contar él antes de entretenerse con otra cosa.

Kaito ya no le pregunto nada más, era la primera vez que veía a Len hablar sobre su vida pasada sin irritarse o entrar en depresión, miró de nuevo el collar sintiendo algo de rabia de que él se lo hubiera hecho con algo que trajo esa chica nueva.

— Oye, encárgate de la ejecución, no la hagas dentro del castillo, que sea afuera — Murmuró Len mirando por la ventana, Kaito se acercó hacía la ventana también y encontró la figura de la chica rubia caminando por el jardín, parecía perdida.

— No te gustan las ejecuciones públicas — Kaito le cuestionó su decisión, ya suponía que él no quería que esa niña viera tal espectáculo.

— No me gusta ninguna ejecución, pero esta es un mensaje — Respondió seriamente dándose media vuelta y volver a su escritorio donde tomó un libro y empezó a mirar su contenido.

— Entendido — Kaito le miró de reojo, la actitud del príncipe parecía cambiar cada vez que se encontraba con ella, por esta razón consideraba una amenaza a aquella chica.


Rin seguía caminando en los pasillos, nunca se iba a acostumbrar a un castillo grande, llegó a un salón con techo alto donde había una gran alfombra roja en el suelo, y en el medio había un trono, se acercó mirando que nadie la viera y lo toco, seguramente allí se sentaba el rey, pero no había más sillas o algo más lo cual le parecía extraño.

— ¿Qué estás haciendo? — De nuevo se sorprendió por una voz en su espalda, Rin se volteó inmediatamente tratando de fingir que no hacía nada malo.

— Yo… esto, ahm… — Luego miró que no era la chica de la armadura o la doctora, solo era Gumi — Ah, solo eres tú — Ella suspiró de alivió.

—Si, solo soy yo — Gumi enarco sus cejas en modo de enfado — ¿Por qué no me dijiste que eras la invitada del príncipe? — Ella se acercó mientras ponía sus manos en la cintura.

— Bueno, es que yo lo intenté pero no parabas de hablar y luego creí que lo que decías tenía sentido ya que yo fui rescatada por Len ayer, así que entraba en esa categoría donde te dieron ordenes — Gumi suspiró, no podía enojarse con ella por el malentendido.

— Lo siento por ponerte a limpiar — Se disculpó ella mientras la observa de pies a cabeza — ¿Están tus manos bien? — Gumi iba a tomarlas pero Rin las escondió detrás de su espalda.

— S-si, no te preocupes por eso, me dieron una crema que las sano — inventó rápidamente, Gumi solo alzó una ceja dudando de su actitud sospechosa.

— Esta bien Lady Rin — Rin solo parpadeó un poco al oírla.

— No tienes que llamarme así, "Rin" está bien — Gumi suspiró por lo que había dicho.

— Es descortés llamarla solo por su nombre — Le explicó ella, pero Rin siguió negando.

— No importa, Len no se enfadaría contigo solo por eso — Gumi la observó sospechando de sus palabras.

— ¿Qué título tiene usted? — Le preguntó acercándosele lentamente — Al menos para decirle así delante otras personas — La rubia sonrió.

— Bueno… no lo sé, aquí no poseo ninguno — La chica de cabello verde se sorprendió por su declaración.

— Pero usted es la invitada del príncipe y es imposible que sea una campesina ya que no sabe hacer las labores — Rin solo sonrió algo apenada por lo último que dijo.

— En mi casa me llamaban princesa — Gumi retrocedió un paso inquieta— pero yo creo que ya no lo soy, es como una formalidad porque una persona malvada sacó a mi familia del poder — Le explicó lo mejor que pudo ella, la chica solo cambió su cara a una de pena por ella.

— Eso debe ser horrible — Susurró ella, Rin asintió mientras miraba al suelo.

— Ya no importa, ahora estoy aquí — La rubia trato de sonreír, ella ya no estaba en su mundo así que no tenía ningún sentido pensar en esas cosas.

— Si, eso creo — Gumi le sonrió sinceramente, Rin se sintió dichosa de que por fin alguien en ese castillo le sonriera amablemente.

— Uhm, Gumi, ¿puedo preguntarte algo? — Gumi asintió para darle su permiso — Es que una chica me contó una historia sobre unos magos, ¿sabes algo sobre eso? — La cara de Gumi cambió radicalmente.

— ¿No sabes sobre ellos? — Rin negó levemente — Bien, sígueme— Gumi se dio la vuelta y empezó a caminar, Rin le seguía de cerca pero no sabía a donde se dirigía, entonces Gumi entró a una especie de capilla o eso creía Rin que era.

Ese cuarto tenía tres estatuas, las tres juntaban sus manos derechas en el centro, pero ella no podía ver bien las figuras porque estaban deterioradas, Gumi rodeó las estatuas y le señalo a la rubia un tapiz que había en el muro con unos dibujos extraños.

— Se supone que fue bordado después de que ellos murieron — Le dijo ella, Rin observaba el tapiz colgado en la pared — Hace mil años el mundo era atacado por unas criaturas a las que llamaban "lagartos", medían dos metros y eran más fuertes que diez hombres, atacaban todas las villas que encontraban y mataban a todos los humanos que encontraban — Gumi le enseñó los dibujos de esos tales lagartos, esas figuras mataban a las figuras humanas — No se sabe muy bien como obtuvieron los tres magos sus poderes, pero un día aparecieron en este reino, ellos fueron recibidos por el líder en ese momento — Los ojos azules de Rin pasaban por las tres figuras encapuchadas llegando a ese lugar bordado — Las historias los llaman "magos", pero algunos dicen que eran dioses que vinieron a ayudar a la humanidad—

— ¿Dioses? — Murmuró Rin tratando de comprender la historia.

— Si lo piensas, es difícil que un humano normal tenga los poderes que ellos tenían, se decía que ellos podían crear fuego a voluntad, también movían la tierra como si fuera un juego y el agua obedecía sus órdenes — Los ojos de Gumi empezaron a brillar de la emoción.

— Suenan muy poderosos — Rin solo sonreía al verla emocionada.

— Lo eran, en especial el primer mago — Gumi le señalo a la figura que parecía ser más grande que las otras dos — El primer mago fue el que peleo con los lagartos salvando la vida de muchas personas, él fue a la guerra mientras los otros dos magos se quedaban en la ciudad —

— ¿Por qué se quedaron ellos? — Preguntó Rin sin entender, Gumi solo alzó sus hombros dándole una respuesta incierta.

— No lo sé, nunca lo dicen — Le explicó ella — El primer mago logró llevar a esos monstruos hasta el sur donde trato de construir una gran muralla él solo — Le señalo ella la siguiente figura donde se veía al primer mago peleando solo — Luego él volvió y propuso construir una barrera mágica que retendría a los lagartos fuera de la ciudad, y allí ayudaron los otros dos magos — Luego se veía la figura de los tres juntando sus manos creando la gran barrera mágica.

— Pero él primer mago era una buena persona, ¿Por qué ella dijo cosas tan horribles sobre él? — Se preguntó Rin mirando el tapiz.

— Es que… él cambio de bando luego, no sé porque quería destruir todo lo que él creo, luego de unos años el primer mago trato de romper la barrera, incluso destruyó parte de la ciudad — Rin posó sus ojos en la parte del tapiz donde se mostraba su figura esparciendo fuego por toda la ciudad dibujada, incluso él dejaba entrar a los monstruos que una vez había expulsado.

— ¿Por qué? — Rin no podía creerlo, ¿por qué una persona tan buena haría algo tan horrible?

— Algunos dicen que enloqueció, otros dicen que él quería el puesto del rey y como no lo obtuvo decidió matarlos a todos — Rin entrecerró sus ojos viendo el final de la historia — El primer mago mató al segundo, y solamente el tercero pudo darle fin a su tiranía — Concluyó Gumi mostrando a la figura del pobre primer mago siendo encerrado por la tal figura del tercero.

— Que final tan lamentable — Susurró la rubia mirándolo, le parecía que todo era injusto con esa figura.

— Cuando el príncipe Len nació, se esparció el rumor de que él era la reencarnación del primer mago por haber nacido con poderes — Rin solo abrió los ojos asustada por esas palabras, eran las mismas que le había dicho esa chica de cabello rosado — Todos le tenían miedo y lo despreciaban pero el príncipe Len jamás ha hecho algo tan malo como lo hizo el primero, aunque ha sido muy estricto muchas veces, pero sus decisiones han sido partidas con justicia, o al menos así lo percibe la gente — Rin sintió un alivio transitorio por sus palabras.

— ¿Crees que Len sea malo? — Gumi se sorprendió por la pregunta, pero entonces sonrió.

— ¡Por supuesto que no!, este reino era un caos antes de que el heredara el trono, habían muchos males rondándonos, habían revueltas, ladrones, esclavizadores, hambruna, pero todas esas cosas las acabó él — Rin se alegró al oírla hablar así — Admito que hace cuatro años la situación era mejor, pero no lo culpo, es difícil mantener a todo el mundo contento — la rubia medito sobre eso, hace cuatro años que él y ella se habían separado.

— ¿Qué paso hace cuatro años? — Gumi borró su sonrisa.

— En ese entonces los otros señores empezaron a oponerse al reinado del príncipe, no sé porque pero intentaron sacarlo del trono, obviamente no lo lograron debido al inmenso poder que él tiene, pero en cada oportunidad organizan varias cosas para tratar de matarlo — Sus palabras asustaron a Rin.

— ¿Quieres decir que él está en riesgo de morir? — Gumi observó su cara asustada, asintió levemente para no asustarla.

— Pero no te preocupes, él que trate de matarlo es un idiota, ya has visto lo que él puede hacer, con solo chasquear los dedos puede incendiar cualquier cosa — Pero eso no hacía sentir mejor a Rin, en verdad temía de que algo malo le pasará a Len.

Tanta información solo la abrumaba, la historia de ese lugar era muy diferente al de su mundo, no eran las mismas creencias, al parecer ese cuento fantástico sobre magos y lagartos gigantes era cierto, parecía que algunos adoraban a esos magos y otros los odiaban, pero al final todos dependían del poder de ellos. Gumi le habló un poco más sobre el pasado de Len, al menos desde su perspectiva, parecía que últimamente tenían muchos problemas y era cada vez más difícil gobernar allí, no cualquiera podría hacerlo.

— ¿Dónde están los padres de Len? — Preguntó finalmente Rin, aunque ella ya infería la respuesta con la historia que Gumi le había contado.

— Ellos fallecieron hace muchos años — Rin no podía sentirse más triste por saber la historia de Len, no sabía cuanta responsabilidad caía encima de sus hombros, ahora entendía porque pasaba la mayor parte del día ocupado.

— Gracias por contarme esto — Rin trato de sonreírle pero no se encontraba con mucho ánimo para hacerlo, no sabía que decirle a Len la próxima vez que lo viera.

— No te preocupes, es bueno charlar de vez en cuando, mantengo trabajando en este castillo que muy pocas veces me divierto — la rubia la veía sonreír, parecía que al final Gumi había disfrutado su compañía.

— ¿Me ayudas a volver a mi habitación?, estoy un poco cansada — la chica de ojos verdes la miró confundida.

— ¿Cuál era su habitación?, no me informaron que debía darle una — Rin trato de recordar la habitación en la que había despertado.

— Quizás si paso por allí pueda recordarla — Pero la sirvienta no pareció muy convencida de eso, pero no pudo oponerse a su petición.

Gumi la llevó por la habitación de invitados pero Rin no recordaba haber despertado allá, aunque no sabía si debía dormir en una de esas habitaciones, pero Gumi decidió no tomar riesgos y hacer enfadar otra vez al príncipe, por lo cual la llevo de nuevo por las habitaciones donde anteriormente dormía las personas con más status, Rin sonrió al ver la primera puerta que había visto en el día.

— Es esa, gracias Gumi — Pero la chica solo miraba esa puerta sin estar muy convencida de dejarla entrar.

— ¿Estás segura? — Le preguntó con voz temerosa, Rin asintió animadamente.

— Si, hasta mañana — Y la rubia entró sin esperar más, había tenido un día demasiado agitado y quería dormirse de una buena vez, al cerrar la puerta dejo a la chica hecha un manojo de nervios, pero prefirió no volverse a meter en problemas y se fue caminando antes de que la vieran.

Rin se acostó en la cama tomando las sabanas y oliéndolas, no sabía porque le encantaba el olor de esas sabanas, su aroma era como flores mezcladas con un no sé qué que le hacía enloquecer, se envolvió en ellas queriendo tener ese aroma encima de ella. Rápidamente cerró los ojos y concilió el sueño sin querer saber nada más.

Len también estaba cansado, para su sorpresa termino cenando solo ya que Gumi le había dicho que Rin había ido a la cama sin comer por estar supremamente cansada, trato de comprender que ella debía de estar agobiada con tanta información que había recibido hoy, lastimosamente debió seguir trabajando después de comer, tenía muchas cosas que atender, muchas cifras que revisar, además de planear el presupuesto que tenía, distribuirlo y revisar los problemas que tenía amontonados. Una vez terminó la mayoría se dirigió a su habitación bostezando, solo deseaba dormir doce horas al menos, todo lo que había vivido en los últimos dos días lo había cansado mentalmente, una vez se cambió de ropa se dio dé cuenta de que ya había alguien dormido en su cama. Se acercó lentamente mirando la cara pacifica de Rin al dormir, había olvidado decirle a alguien que le prepararan un cuarto, y seguramente ahora todo el mundo estaba durmiendo como para darle uno propio en momentos, se recostó a su lado mientras pasaba una mano por su pelo sintiendo la suavidad de este, sonrió levemente ya que nada parecía perturbarla; era tan distinto al día anterior que la había acostado allí mientras ella deliraba por la fiebre, tuvo que mandar por Luka para que le trajera algo de medicina, pero no era suficiente solo con eso, también uso su magia para curarla, lo cual lo dejo exhausto y lo obligo a dormirse en el sillón. Pero solo por hoy se dormiría a su lado, se acurrucó junto a ella mientras pasaba su brazo por su cintura, ella ni se mosqueó por este acto, por lo cual Len se permitió ser feliz por ese momento, en los sueños de ambos donde nada malo podía pasar.


Espero que se entienda, lamento no haberlo subido antes, hoy apenas cai en cuenta de que era 8, espero que no se hayan enredado mucho con la historia :v, es que empieza a ponerse muy complicada xDD, en fin~ , espero les siga gustando a pesar de ser una trama sacada de la nada y enredada(?), como ando en mi recta final de examenes no puedo contestarle reviews, pero traere el próximo cap el próximo mes C: (el 8 de diciembre es el dia de las velitas C:), quizas un poco antes, depende de mi estado de animo, pero ya voy a volver~