Hola, los personajes de Twilight no me pertenecen, y la historia es de Tatyperry, solo me adjudico la traducción.

Canciones del capítulo:

Tears and Rain – James Blunt (Jasper's POV)

A Rush Of Blood To The Head – Coldplay (Edward's POV)


Capítulo III ― A Rush Of Blood To The Head

Jasper's POV

13 de septiembre de 1942

No sé si este lugar puede ser llamado como pesadilla en la tierra. A veces, creo que las pesadillas suelen ser más leves. El hecho es que las cosas aquí son mucho peores de lo que cualquiera puede imaginar. Pero, después de estar aquí hace casi un año, terminé por descubrir que, como cualquier otro lugar en el mundo, existen algunas maneras y cosas que convierten tu estadía en el infierno más fácil o más difícil. Pero cada vez que un nuevo grupo de prisioneros llega, no hay cómo evitar el ambiente de tristeza por cada uno, por cada sueño despedazado.

Prácticamente todos los días llegan trenes llenos de prisioneros y la rutina se repite… filas se forman y las personas son divididas en grupos: los que vivirán y los que serán enviados al "baño", de donde nunca volverán. Después, los que consiguen sobrevivir, son rapados, reciben una única muda de ropa y son llevados a galpones, donde están por cuarenta días, para librarse de cualquier enfermedad y quien sabe qué más los alemanes piensan que pueden tener… Solo después de ese periodo es que los novatos pasan a convivir con los otros y reciben su función aquí dentro. Algunos van a trabajos forzados, otros sirven de conejillos de indias para experimentos médicos.

Yo, por suerte o azar, trabajo en la construcción de galpones que hacen que el campo aumente cada día más y pueda abrigar a más y más judíos. Edward llegó hace casi dos meses, y pronto se convirtió en un amigo. Él, así como yo, es médico y vivía en París. Desde su primer día después de la cuarentena, fue enviado a la misma litera que yo, y para la construcción también. Pero al pasar poco tiempo de convivencia, sabía que algo iba mal con mi amigo. Hace algunos días venía abusando de su suerte. Edward no era de los que perdían el tiempo, corriendo el riesgo de irritar a los alemanes, pero en los últimos días estaba en las nubes y yo, como muchas veces, tuve que hacer su trabajo también, para protegerlo. Pero hoy, simplemente se rehúsa a levantarse, y no tarda mucho para que algún soldado alemán venga a ver lo que está pasando.

―Hey, chico, ¿qué tienes? Vamos, levántate, debemos irnos.

―Déjame, Jasper. No es nada. No estoy con ánimo hoy.

―¿Con nada, Edward? ¿Y desde cuánto tenemos derecho a tener ánimo o no? No tener ánimo, mi amigo, es sinónimo de morir. Desde el inicio de la semana tu prácticamente no comes y no vienes rindiendo lo que los alemanes exigen. Vengo haciendo el tuyo y mi trabajo, y lo peor es que ni siquiera te das cuenta.

―¿Qué es lo que quieres, Jasper? ¿Qué esté sonriendo y canturreando mientras construyo lugares que servirán para aprisionar a otros de nosotros?

―No, Edward. Pero hacemos eso para intentar garantizar que otros puedan sobrevivir, o vamos a morir también. ¡Y de que todo esto va a acabar!

―No sé si quiero vivir. No sé ni siquiera si existe vida después de esto.

—¡Edward, debes actuar! ¡Si te entregas así, te van a matar! Reacciona, hombre, hazlo por la mujer a la que nombras todas las noches mientras duermes.

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Edward's POV

Bella. Hace casi dos meses que estoy en este infierno y aún sueño con ella todas las noches. Es por ella por quien duermo y me despierto todos los días, por más doloroso que fuese. Realmente no sé decir qué duele más: haber sido capturado y ver los sueños de Bella y míos desmoronarse, haber fallado al juramento de que nada nos separaría, ver que mis padres fueron capturados también, la mirada de desespero de mi madre al verme en ese mismo lugar o el dolor de ver a mi padre siendo asesinado a sangre fría cuando llegamos aquí ―debilitado por días y días de viaje bajo condiciones inhumanas―. O tal vez el mayor dolor fue esperar por horas a que mi mamá saliera del "baño", a donde había sido enviada con otras mujeres, y ver que las horas pasaban y ella nunca más regresaría…

El rostro de Bella y los recuerdos que traje conmigo son los que me salvan cuando solo puedo ver los ojos de mi madre y el rostro de mi padre al mirarme por última vez. Perdí todo, menos los recuerdos de la mujer que amé desde el primer intercambio de miradas.

Todos los días, desde que llegué, sufro al pensar en la distancia que nos ha sido impuesta, sufro por no saber cómo Bella se las está arreglando, si está segura o no. Pero hoy el dolor es aún más insoportable. Hoy, mi Bella está cumpliendo veinticuatro años y no puedo estar a su lado, celebrando un año más de su presencia en mi vida. No tengo ni cómo saber si se está permitiendo celebrar o no. Puedo apostar que debe estar peleando con Renée por culpa de las fiestas y los regalos, como pasaba cada año, por lo menos desde que pasé a compartir sus cumpleaños…

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Flashback

13 de septiembre de 1937

Estaba ansioso por esa fiesta. Bella y yo nos habíamos acercado mucho desde que me mudé. Estábamos siempre juntos, estudiando, conversando, escuchando música. Bella adoraba escucharme tocar el piano, mientras yo adoraba verla hablar sobre su pasión por los libros y la escritura.

El regalo estaba escogido hace más de un mes. Una tarde fui a una joyería con papá, que quería comprar un anillo para mamá, y me fasciné por un collar con un colgante de corazón. Esa joya era la representación de Bella, y estaba seguro que quedaría perfecto en ella.

Apenas entré en la casa vecina, Renée vino a mi encuentro.

―¡Edward, que bueno que llegaste! Eres el único capaz de hacer que Bella aparezca. Se escondió y no logro encontrarla en ningún lugar.

―Voy a buscarla, señora Swan.

Caminé por la casa, pasando en medio de los invitados, intentando imaginar en qué lugar yo mismo me refugiaría, en el caso de que no quisiese ser encontrado. No tardé mucho para estar seguro de dónde encontraría a Bella.

―Finalmente encontré a la cumpleañera.

―¡Edward, viniste! ―exclamó Bella, girándose con una enorme sonrisa en el rostro.

―Claro que vine. Lo prometí, ¿no?

―Lo sé, pero creí que…

―Crees demasiado, tonta Bella ―dije, acariciando su mentón, y su rostro se coloreó instantáneamente―. Ah, y aquí está tu regalo. Feliz cumpleaños, Bella ―completé, estirándole una cajita de terciopelo.

―Edward, es maravilloso ―exclamó Bella, analizando el collar―. ¿Son diamantes? ―preguntó, ampliando los ojos―. No lo puedo aceptar, Edward.

―Shh… puedes y vas. Me acordé de ti apenas vi ese colgante. Y no veía la hora de poder verte con él. No me vas a hacer ese desplante, Bella.

Diciendo eso me di la vuelta y me paré detrás de ella, mientras Bella alzaba su cabello para que yo pudiese abrochar el collar en su cuello. No sé si fue mi respiración en su cuello o el simple roce de mi mano en su piel, pero un estremecimiento recorrió todo el cuerpo de Bella antes de que soltara su cabello y se girara nuevamente hacia mí, buscando la aprobación en mis ojos.

―Perfecto, como lo imaginé.

―Gracias ―dijo, abrazándome con fuerza―. Por todo… por el collar y también por estar aquí, conmigo.

―Siempre estaré ―respondí, levantando su mentón con un dedo y mirándola a los ojos.

Es difícil asegurar quién tomó la iniciativa. Nuestros ojos estaban conectados uno en el otro y, poco a poco, nos fuimos inclinando más y más hasta que nuestros rostros se encontraron a milímetros de distancia, y después no había ningún impedimento. Nuestros labios se encontraron de manera tímida, conociéndose. Ella abrió ligeramente la boca y aproveché para succionar su labio superior mientras ella mordisqueaba ligeramente mi labio inferior. Pedí permiso con mi lengua y rápidamente fui atendido. El beso continuó tranquilo, como si nada más importara en el mundo que no fuera nosotros dos y los sentimientos que nos rodeaban. Poco a poco nos apartamos nuevamente, en busca de aire.

Permanecimos en silencio por largos segundos, hasta que las voces de los invitados y de Renée nos despertaron. Pude oír un largo suspiro salir de la boca de Bella mientras su rostro se mostraba fatigado. Definitivamente estaba hermosa, pero no era la expresión que se esperaba de una cumpleañera.

―¿Edward?

―¿Hum?

―Yo…

―Shh… no digas nada, Bella.

―Pero Edward, nosotros… ¿qué… qué fue eso?

―Un beso.

―Lo sé. ¿Pero por qué me besaste?

―Porque quería. La verdad, hace tempo que vengo queriendo hacer esto. Me gustas, Bella, y no solo como amiga. Pero si no sientes lo mismo… me contento con solo ser tu amigo. Lo que no podía, Bella, era quedarme…

―Edward, ¿te puedes callar por un instante? ―preguntó, fingiendo impaciencia―. También me gustas… pero como estaba segura de que nunca mirarías a alguien como yo, terminé por quedarme…

Solo que ella no logró terminar su frase pues, al segundo, su boca fue tomada por la mía en un beso aún más intenso que el anterior. Nuestras lenguas se batieron en un duelo como si quisieran recuperar el tiempo perdido, pero más pronto de lo que nos hubiese gustado, nuestros labios se separaron para recuperar el aliento.

―¿Bella? ―llamé mientras depositaba pequeños besos por su mejilla.

―¿Qué?

―Le prometí a tu mamá que te llevaría a tu fiesta. ¿Pero antes, me puedes decir por qué estas escondida dentro de esta casita de muñecas mientras tu fiesta de dieciocho años está sucediendo afuera?

―Eso es cosa de Renée. No quería ninguna fiesta. Este vestido es horrible y no conozco a la mayoría de las personas. Además, se le metió en la cabeza que a media noche tengo que bailar con mi novio. Pero ella "olvidó" que no tengo novio, o sea, de cualquier manera pasaré vergüenza. Si no bailo, porque Renée se volverá loca; y si bailo, porque sé que, torpe como soy, voy a terminar contra el piso ―dijo, con los ojos llenos de lágrimas y haciendo puchero.

―Hey, mírame ―dije, alzando su rostro en mi dirección y secando una lágrimas que comenzaba a caer por su mejilla―. En primer lugar, todos tus amigos están afuera y vinieron para celebrar contigo tu cumpleaños; en segundo lugar, ya tienes con quién bailar el vals, a no ser que no quieras bailar conmigo; y juro que no te dejaré caer. Todo es cuestión de quien te guía, y estarás a salvo conmigo. Y por último, estas hermosa en ese vestido.

―Estás diciendo eso porque eres mi amigo y le prometiste a mi mamá que me llevarías.

―No. Estoy diciéndolo porque es la verdad. Y si después de todo no quieres salir, está bien. Pasaré la noche entera aquí dentro, contigo; al final, no podría querer estar en otro lugar.

―Te adoro, Edward.

―Y yo te amo, mi Bella.

Fin del flashback

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―Edward, por el amor de Dios, levántate de esa cama y vamos.

―No aguanto más, Jasper. Si por lo menos pudiera saber si ella está bien, o que esto va a acabar pronto y voy a poder regresar junto a ella y recomenzar… pero no hay más esperanza para mí, amigo.

―Edward, confía en mí. Esta guerra no va a durar para siempre. También dejé a una persona esperando por mí allá afuera y es por ella que vivo cada día aquí. Y es por mi Alice que aún no he cometido una locura. Porque sé que donde quiera que ella esté, espera que sea fuerte y que luche para poder regresar junto a ella. No puedo garantizar que ella esté bien, pero voy a hacer lo posible para estar entero para ella cuando salga de aquí. El amor que siento por mi pequeña es el combustible que necesito para superar todo esto con la cabeza en alto. Haz de tu amor por…

―Bella.

―Haz de tu amor por Bella el combustible para seguir adelante.

―Was macht ihr hier, schmutzige Juden? (1)

Me congelo al escuchar esos gritos. Jasper tiene razón. ¿Qué estoy haciendo con mi vida? Y principalmente, con mi imprudencia estoy colocando a mi amigo en riesgo también. ¡Soy un idiota!

―Ya estamos camino al galpón, señor.

―Ich habe nicht fragen woher gehet ihr, aber der Grund, ihr sind immer noch hier (2)

―Was ist denn hier los, Kumpel? (3) ―pregunta otro soldado, acercándose al primero―. Mira, mira, si es Edward Masen. Que placer volverlo a ver, Masen.

―Lástima que no puedo decir lo mismo, Newton.

―Solo mira… las personas acostumbran a decir que la vida es graciosa, ¿y no tienen razón? Te creías tanto y mira ahora donde estás, judío asqueroso. Y lo más gracioso, se puede decir que tu vida está en mis manos. Hum… definitivamente, la venganza es un plato que se come frío. ¿Se puede saber por qué tú y tu amigo están aquí en lugar de estar trabajando?

―Deja a Jasper fuera de esto, Newton. Tu problema es conmigo.

―Que heroico… siempre tan defensor de otros. Un día eso te va a costar la vida, Masen. Vamos. Afuera. ¡Ahora!

Es increíble cómo algunas personas no cambian nunca. Mike Newton, al parecer, es de ese tipo. Él tenía necesidad de aparecer e intentar imponerse por la fuerza. Imagino que la falta de inteligencia hace eso con las personas. En el fondo, estoy feliz de que haya aparecido. Cualquier otro implicaría a Jasper también, pero Newton me odia tanto que, a estas alturas, mientras caminamos hacia el área externa del campo, él solo pensará en una manera de causarme dolor.

―¿Y entonces, Newton? ¿Hacia dónde me estás llevando?

―Graciosito… no recuerdo haberte dado permiso de hablar, Masen. Pero ya que estás tan ansioso, podemos detenernos aquí. Colócate de espalda, con las manos arriba ―ordena Newton mientras amarraba mis manos en lo alto de un tronco―. Ahora, ¿qué tal si recuerdas la época en la que vivías en Alemania y empiezas a contar?

Eins

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Zwei

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Drei

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Vier

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Fünf

A cada número dicho en voz alta, Mike infiere un golpe con su látigo en mi espalda desnuda, descargando todo su odio en el flagelo. Ésta es la primera vez que sufro en carne propia uno de los castigos impuestos por los nazis, pero infelizmente, ya he presenciado otros. Sé que lo mínimo serán quince latigazos, pero en el caso de que otro soldado quisiese tener su turno en mi castigo, también tendrá su cuota de veinticinco, todo contado por mí. Y en el caso de que me equivoque al contar, comenzaré todo de nuevo. Sí, los nazis son las personas más sádicas que he tenido la posibilidad de conocer.

El dolor es lacerante y puedo sentir la sangre escurrir por mi espalda, pero no les daré el gusto de verme llorar. Jasper tiene razón, tengo que ser fuerte; por mí, por Bella y por mis padres… honraré la sangre que corre por mis venas.

Eres un chico muy valiente, ¿lo sabías? Solo mira, querido, nuestro hijo se está volviendo todo un hombrecito, ni siquiera lloró al caerse de la bicicleta.

Felicidades, hijo. No podría estar más orgulloso de ti. Estoy seguro de que serás un excelente médico.

No podría estar más realizada. Te amo, Edward.

ein-und-zwanzig

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zwei-und-zwanzig

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drei-und-zwanzig

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vier-und-zwanzig

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fünf-und-zwanzig

Finalmente acaba. Mike me hizo comenzar desde cero tres veces, alegando que no escuchaba o que mi pronunciación tenía acento francés, pero finalmente la tortura llega a su fin.

―Esta vez fui bueno, Masen, pero la próxima no sé si estaré de tan buen humor. Puedes estar seguro que estaré pendiente de ti. Como dije antes, fue un placer reencontrarte.

Sie da! Setzen Sie dieses dreckige Schwein hier raus! (4)

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―Bebe esto, chico. Necesitas ingerir bastante líquido para ayudar a la cicatrización. Voy a lavarte esas heridas.

―No es necesario, Jasper. Estoy bien.

―¿Qué es lo que está bien, Edward? Si no limpiamos bien eso, no va a tardar mucho en infectarse. Quédate aquí que ya regreso.

Minutos después Jasper está de regreso, con un paño húmedo y un tubito de lidocaína.

―¿Cómo lo conseguiste, Jasper?

―Alguien aquí dentro me debía algunos favores. Ahora, anda, déjame limpiar eso.

―Pero Jasper, si te encuentran con eso…

―No todos aquí dentro están de acuerdo con el régimen, Edward. Solo necesitas no meterte e líos y conocer a las personas correctas. Pero por lo que pude ver, en tu caso va a ser complicado… ese tipo parece tenerte un odio mortal.

―Newton es un idiota.

―Habla bajo, hombre. Dios me libre de que alguien te escuche diciendo eso. Pero entonces, ¿me vas a contar el porqué de todo ese odio?

―¿Y tú me vas a contar de qué más eres capaz con esos favores a ciertas personas?

―Hecho.

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―¿Quieres decir que tú y Newton estudiaron en la misma escuela en Alemania y que llegaste en el momento en que él iba a violar a una chica en el almacén, logrando que lo expulsaran?

―Para que veas. Siempre fue un canalla.

―Cuidado, Edward. Una de las cosas que necesitas entender es que aquí dentro no siempre se puede hablar lo que se piensa. Las paredes tienes oídos y un comentario mal interpretado te puede costar la vida.

―¿Pero y tú?

―Llegué aquí al principio, en una de los primeros grupos de prisioneros. El campo era muy diferente de lo que es hoy, no había toda esa estructura montada. Una noche, uno de los soldados se enfermó y no había ningún médico alemán para cuidarlo. Uno de los coroneles comenzó a gritar, preguntando si había algún médico entre nosotros y yo me presenté. Traté al soldado y de alguna manera quedó agradecido, y desde entonces consigo algunas cosas a través de él. Me consigue cigarros, bebida, algunos medicamentos cuando los necesito y, de vez en cuando, viene hasta aquí solo para echarme un ojo y decirme si Alice está bien o no.

―¡Jasper! ¡Eso es!

―¿Eso es qué?

―Podemos aprovechar ese "contrato" y tratar a los judíos aquí, evitando que se enfermen o se mueran. Vamos a crear una especie de consultorio clandestino.

―Wow… ¡calma ahí, hombre! Primero, no tengo cómo conseguir tantos medicamentos, y después, algo de ese tipo llamaría la atención de los nazis. Y si algo así es descubierto, todos seremos asesinados. No te olvides de que el tal Newton estará vigilando todos tus pasos.

―Con Newton yo me entiendo. Si me mata, su diversión acaba. El infeliz va a hacer de mi vida un infierno, algo más no hará la diferencia. Perro que ladra no muerde. ¿Y entonces, Dr. Whitlock? ¿Aceptas ser mi compañero en esta misión? Estoy seguro de que tu Alice estará muy orgullosa.

―Ese es un golpe sucio, Edward. Involucrar el recuerdo de mi Alice es un golpe bajo. Pero está bien… acepto.

―Nunca dije que jugaba limpio, Jasper. Porque aquí dentro, cada uno lucha con las armas que tiene.

―Me gusta eso, es así como se habla. Vamos a demostrarles a esos alemanes lo imbéciles que son y que podemos engañarlos aún debajo de sus narices.

Y por primera vez en casi dos meses de confinamiento no solo tengo los recuerdos de Bella para impulsarme. Tengo un proyecto y, más que eso, estoy seguro que no solo Alice estará orgullosa cuando todo esto acabe.


NOTA DE AUTORA:

(1) Was macht ihr hier, schmutzige Juden?: ¿Qué están haciendo aquí, judíos inmundos?

(2) Ich habe nicht fragen woher gehet ihr, aber der Grund, ihr sind immer noch hier: No pregunté hacia donde van, sino la razón por la cual todavía están aquí.

(3) Was ist denn hier los, Kumpel?: ¿Qué está pasando aquí compañero?

(4) Sie da! Setzen Sie dieses dreckige Schwein hier raus!: ¡Hey, tú! Saca a ese cerdo asqueroso fuera de aquí.


Esto es todo, por hoy :'( ¿No se quedan con un nudo en la garganta o lágrimas derramándose? Yo sí, me dolió mucho lo de sus padres y la situación en la que están, mi Ed sufriendo y ese imbécil de Newton… Espero con ansias sus opiniones, reacciones, insultos **

Muchas gracias por sus alertas, favoritos y sus bellos reviews, son un pago grandioso. No me da mucho tiempo de responderlos, pero los leo y muchas gracias por ello.

Nos leemos en 15 días.

Beijos

Merce