Antes que nada una disculpaaaaaaaaa! Se que tardé muchísimo en volver a publicar pero les compensaré, estoy publicando 2 capítulos seguidos que espero les gusten, muchas gracias por todos los comentarios y no saben qué alegría me dio que les haya gustado mi One-Shot (lagrimas de felicidad) ¡es hermoso! Ejem... bueno siguiendo con la historia, aquí va el cuarto capítulo.


- Inuyasha, ¿qué te parece si vamos a Kyoto?

- ¿Para qué quieres ir Aome? ¿Acaso no lo has visto antes?

- Si, pero quiero ver cómo era el Kyoto antiguo, ver a las geishas, los festivales… Vamos por favor, quiero ir…

Inuyasha gruñó y negó con la cabeza, le gustaba hacer repelar a esa mujer que tanto amaba, por otra parte Kyoto parecía el lugar perfecto para sus planes.

- Bueno… iremos durante la próxima luna nueva.


El teatro se hallaba a reventar, menos mal que Inuyasha era ahora humano, sino habría sido imposible ocultarlo. Por otro lado, las danzas eran bellísimas, las jóvenes se movían al unísono y aunque las historias eras muy tristes, hacían una hermosísima puesta en escena.

Comenzó entonces una historia particularmente hermosa que narraba el amor entre dos espíritus, uno de fuego y el otro de hielo, cada uno se declaraba su amor y la dificultad para unirse entre sí. Finalmente ambos se unían y creaban un perfecto equilibrio.

La chica que representaba el fuego era una jovencita de ojos color como el chocolate y cabello negro azabache, parecía que su piel fuera completamente blanca salvo por el rojo que usaba en sus ojos y sus labios que combinaban con el kimono que usaba el cual con el teñido y el movimiento de ella parecía que tenía llamas de verdad. Ella bailaba con muchísima delicadeza y emulaba perfectamente al espíritu que estaba representando. Pero había algo en ella que Aome hallaba conocido, había visto a esa chica en algún lado.


- ¡AOME! ¡AOME! ¡Soy yo! – Rin corría afuera del teatro, había reconocido a sus amigos mientras bailaba y una vez terminado su número se cambió aprisa para interceptarlos en la salida.

- ¡Increíble, si eras tú! – Dijo Aome asombrada – te ves tan…

- Crecida – intervino Inuyasha - ¿y dónde dejaste al tarado de mi hermano?

- Ya habrá momento de platicar todo eso – Loto apareció con una sonrisa – Hermanita preciosa ¿nos presentas?

- Claro, ellos son Inuyasha y Aome, chicos ella es Loto, mi hermana mayor.

- Mucho gusto – dijo Aome, Inuyasha por su parte observaba a la mujer, ella tenía algo particular pero no podía definir qué.

- Así que ahora eres una geisha –afirmó Aome.

- No, aún soy aprendiz – respondió Rin.

- ¿Qué les parece si se ven durante la noche y platican?

- ¿De verdad Loto? ¿Pero y nuestros compromisos?

- No te preocupes hermanita, te mereces una noche de descanso, sobre todo luego de tanto ensayo.

- Pero… por la noche, Inuyasha – las interrumpió Aome.

- No te preocupes Aome, conozco un lugar en Gion muy discreto – y le indicó el lugar donde se encontraba - ahora hermanita, volvamos a que termines de quitarte ese maquillaje y levantar nuestras cosas, así estarás libre esta noche para estar con tus amigos.


La luna volvía a brillar suavemente e Inuyasha jugueteaba con algo entre los dedos. Aome se acercó a él y le dijo.

- Apresúrate para que lleguemos con Rin.

- Antes quiero… quiero darte algo.

El inukai la tomó de la mano izquierda y la besó suavemente, luego colocó un bellísimo anillo: un zafiro tallado con forma de luna creciente recargado en un aro de oro blanco.

- Inuyasha… yo… es hermoso – dijo la joven sonrosada, antes de que le dijera otra cosa, el chico de cabellos plateados y orejitas la tomó de la cintura, la acercó a él y la besó.


- ¡Esto es maravilloso! – Rin no cabía de gusto - ¿Para cuándo?

- Me gustaría que fuera en verano – dijo Aome aún sonrojada, en el momento en que Rin vio el anillo que llevaba en el dedo adivinó todo.

- Creo que sería bueno casarnos en el campo Aome – dijo Inuyasha que parecía desbordar de alegría.

- Me tienen que invitar ¿eh? – dijo Rin.

- Claro que si, pero ahora cuéntanos, ¿cómo es que terminaste siendo aprendiz de geisha? – Preguntó Aome, tanto ella como Inuyasha se preguntaban cómo pasó.

- Sesshomaru le pidió a Loto que se encargara de eso, él le envía siempre dinero para todo lo que necesito. Loto y Sesshomaru se conocen desde hace varios años, antes de la guerra con Naraku, mi hermana era solo un poco más grande que yo ahora.

Ambos miraban a la joven con extrañeza, que Sesshomaru desembolsara esa cantidad de dinero les parecía increíble.

- ¿Y nunca ha descuidado eso? – Preguntó finalmente Aome.

- Que yo sepa no – respondió Rin – mientras estuve estudiando Loto siempre me dio lo que me hacía falta, en la mayoría de los casos nuevo y ahora que inicié como maiko aunque estoy usando sus kimonos, muchos de los adornos son nuevos – y señaló una bellísima peineta lacada con hermosas perlas rosadas que simulaban una flor de cerezo.

- ¡Quien iba a decir que el tonto de mi hermano iba a ser tan…! - Y la frase de Inuyasha quedó en el aire ante la mirada acusadora de Aome.


- Así que el hermano de Sesshomaru y esa linda chica se casarán… me alegro por ellos, se ve que se quieren lo suficiente como para estar juntos muchos años.

Rin ya conocía de sobra las expresiones de Loto como para entender que lo que su hermana mayor quería decir es que esperaba que fueran felices mucho tiempo dado el amor que se notaba que se tenían. Loto despreciaba el matrimonio, ya que consideraba, salvo en algunos casos afortunados, que el hombre se casaba con la mujer solo por algún interés y que una vez satisfecho se perdía el encanto, lo que no sucedía con ellas como geishas.

En el momento que había regresado una alegre Rin se había enfrascado en describir a Loto a detalle la velada tan divertida que había pasado con sus amigos, hasta tocar el tema del compromiso.

- ¿Y cuándo se casarán? – preguntó Loto a su hermanita.

- El día del solsticio de verano… ¿podríamos ir?

- Lo siento mi Aiaru preciosa – a lo que Rin entristeció su mirada – el inicio del verano es una fecha muy ocupada para mi, tú por otro lado podrías ir.

- ¿En serio? ¡Yo sola! – Rin no cabía de emoción.

- No, sola no, le pediré a nuestro vestidor que te acompañe y te cuide, rentaré un carro para que vayas cómoda e incluso enviaré un regalo a la pareja.

- ¡Gracias Loto! – Dijo Rin mientras abrazaba a su hermana mayor.


Se hallaban a la entrada del castillo e Inuyasha aún dudaba.

- Me puedes repetir Aome ¿por qué venimos a ver a mi hermano?

- Lo invitaremos a la boda – respondió Aome decidida – es el único de tu sangre que puede ir, necesitamos a alguien que sea parte de nuestras familias. Además, no puede seguir siendo tan seco si esta haciendo todo lo que hace por Rin.

- Amo bonito, su hermano y esa chica Aome lo buscan – dijo Jaken con fastidio frente al trono de Sesshomaru quien como única respuesta fue levantar la mirada hacia los presentes.

- Vamos a casarnos y queremos que vayas – dijo Inuyasha luego de tomar aire a lo que Aome completó.

- Nadie de nuestras familias puede asistir y sería muy valioso para nosotros que tú estuvieras allí.

Luego de eso nadie dijo nada por varios minutos hasta que Inuyasha no pudiendo soportar más el silencio dijo - Rin se ha puesto muy hermosa – a lo que su silencioso hermano le dirigió la mirada y respondió.

- ¿Dónde viste a Rin?

- En Kyoto, en un festival de danza, se veía muy linda con el vestido de fuego que tenía puesto…

Sesshomaru solo escuchaba el parloteo de su hermano, ¿cómo era posible que su Rin participara en un festival? La niña ni siquiera sabía bailar, claro que era hermosa, el lo sabía mejor que nadie pero simplemente Loto no podía haber sido capaz.

Animado por su explicación Inuyasha se había ido acercando a su hermano, realmente Rin le había impresionado mucho y estaba muy hermosa, salvo por su amada Aome, y no notó cuando su medio hermano colocó su mano detrás de la nuca y dijo con voz aterciopelada y monocorde.

- Inuyasha… ¡ABAJO!- estrellándolo contra el piso para luego levantar su hermoso rostro.

- ¡Jaken aparécete frente a mi! – musitó.

El demonio sapo se acercó a su amo y respondió – Si amo boni… - y no pudo terminar su frase ya que Sesshomaru ahora lo estaba ahorcando con la estola que siempre llevaba sobre su hombro izquierdo. Luego de algunos quejidos y gruñidos de parte del pequeño demonio lo arrojó hacia la pared.

- Ahora dime sapo tonto absolutamente todo lo que sepas de Rin y no omitas nada…

- ¡Yo no se nada amo bonito! ¡Se lo juro! Loto nunca haba de ella ni me deja verla… bueno dijo algo de comenzar como aprendiz la última vez que fui hace unos meses. Pero si me permite Rin no tiene comparación con la otra joven que acompaña a Loto, aunque realmente no me parece que haya tomado a otra joven a su cuidado si tiene a Rin…

- Jaken, ¿esa chica es alta y delgada, con cabello muy obscuro y ojos color café muy intenso? – preguntó Aome.

- ¡Si, esa es! Lo ve amo bonito, la señorita Aome también vio a esa chica, como le digo Rin no tiene nada que hacer en comparación con esa jovencita.

- Jaken… esa chica es Rin.