N/A:¡Gracias por sus reviews! La cara de Arthur cuando vea las colonias hispanas se la debo, les prometo que sera el proximo capi ¡SIN FALTA! Tambien les digo que el capitulo 10 ya lo termine, y espero tener alguna idea para el capitulo 11. Heminia Figueira es un personaje mio.

APH Latino

Mama Portugal y Brasil

Portugal miro la selva que se expandía a su alrededor, sus ojos turquesa mostraban asombro. Herminia Figueira había zarpado dos días después de que su hermano Antonio lo hiciera, esperando seguir su ruta y ayudarlo un poco, ya que conociendo al español, sabia que seguramente se separaría de su flota. Lo que jamás se imagino fue que le pasara lo mismo. Solo esperaba que los azares del destino la ayudaran a regresar a Europa, o si no a ver cómo se las ingeniaba para volver al viejo mundo. Volvió a ver el gran rio que cruzaba la selva y trago gordo, pensando en todas las extrañas, bizarras y sobretodo peligrosas nuevas creaturas que podría vivir en esta selva.

-Eu preciso ter cuidado...- murmuro para sí misma. Podía haber jurado que algo le rozo la falda beige que traía puesta. Las botas que traía ya se le habían ensuciado cuando intento cruzar un riachuelo. Miro para todos lados hasta fijarse en el niño que le jalaba la falda, se le veía asustado- ¿você está fazendo aqui rapaz? (¿Qué estás haciendo aquí, pequeño?)

El niño la miro confundido por dos segundos antes de que le jalara la falda de nuevo y apuntara en una dirección en general.

-Sígueme- dijo el niño quedamente, se fijo que era muy moreno, con cabello rizo negro y unos ojos avellana. Lo que le sorprendió a Herminia fue que le hablara en el "idioma universal" que solo los países hablan. Se fijo en la bata blanca que traía el niño, parecía de manta, como la que sus hermanos italianos utilizaron cuando Abuelo Roma aun existía.

-¿Cómo te llamas?-le pregunto al niño, sin fijarse que lo seguía, ni si quiera se dio cuenta de cuando comenzaron a caminar.

-No tengo nombre… unos niños me llaman Brasil, pero ya no los he visto- dijo el niño mirando por donde venían.

-Niños como tu ¿verdad?- Brasil asintió. A lo mejor Antonio los vio y se los llevo a Europa… esos niños ya han de ser colonias españolas. Me pregunto quién mas habrá venido aquí. –Creo que yo sé donde están. Pero cuéntame de ti. ¿Tienes familia?- Brasil negó- ¿Vives con alguien en especifico?- negó de nuevo.- ¿Vives solo en la selva?- pregunto Herminia horrorizada, instintos maternos se apoderaron de ella. Se le achico el corazón cuando Brasil asintió. –Dime Brasil, ¿quieres vivir conmigo? Tengo una casa grande y te aseguro que veras a tus amigos. Yo cuidare y velare por ti, ¿está bien? Sería como una madre para ti. ¿Te gustaría? –A Brasil le brillaron los ojitos antes de asentir rápidamente. – De ahora en adelante serás Luciano Da Silva. No te daré mi apellido, es demasiado papeleo. Aparte, los países somos un poco como los humanos, nos llega la hora de volar del nido-dijo Herminia poniéndose en cuclillas para mirar a Brasil a los ojos y esbozar una radiante sonrisa, la cual Brasil regreso tímidamente.- Pero antes de que conozcas a toda tu nueva familia, hay que salir de la selva y buscar la costa.

Un sonriente Luciano la guio para poder salir de la espesa selva tropical. Cuando llegaron a la costa empezaron a buscar los bracos portugueses. Iban charlando alegremente, Luciano platicaba sobre su vida entre las tribus indígenas que vivían en el rio ahora conocido como el Amazonas, mientras que Herminia le contaba sobre su casa, su familia, los diferentes países de Europa y sus diversas costumbres. En el camino, Herminia le empezó a enseñar un poco de portugués, escribiendo las letras, signos de puntuación, palabras e incluso las reglas ortográficas en la arena. Especialmente cuando llegaron donde los barcos estaban, a pesar de que no había nadie a bordo. Pasaron una semana en el barco hasta que la tripulación regreso, para enseguida zarpar a la península Ibérica.

Cuando llegaron a la casa de Portugal, ella me acondiciono un cuarto para el brasileño, y le dijo sobre su visita a España el día siguiente. Herminia tenía un mal presentimiento, el vivir en Europa le enseño a tomar sus precauciones, ya que los que no lo hacían (con la única excepción: Italia) desaparecían del mapa… literalmente. Cuando Luciano se fue a dormir, Herminia se puso a confeccionar unos trajes para él. Todo el tiempo anduvo preocupada, había algo que la mosqueaba. Podía adivinar lo que Antonio podría estar tramando. De seguro Antonio presumiría sus cuantiosas colonias en la próxima reunión de países, y seguramente Arthur y Francis lograrían quitarle una a la fuerza. Siempre sucedía lo mismo. Llámese tecnología, música o literatura, e incluso colonias, si mal no se equivocaba. Pero lo que más temía era que Antonio le intentara quitar a Luciano. Había que admitir que Antonio tenía las cartas a su favor, ya que él había llegado al nuevo continente antes que ella, la podía controlar fácilmente, tanto en Europa que en América, suponiendo de que sus colonias rodearan la de ella, tal y como en Europa.

La noche se convirtió en día, y después de un sencillo desayuno, La portuguesa y el pequeño brasileño se subieron al carruaje para ir a visitar al Oyabun España.

-¡HERMINIA QUERIDA!- Exclamo Antonio cuando la vio llegar a la casa. Detrás de él venían Romano y los niños. Antonio y Herminia se abrazaron rápidamente antes de que las presentaciones empezaran. Julio se le pego a Luciano como una lapa, empezaron a platicar amenamente antes de que Julio le presentara a sus nuevos hermanos. Herminia y Antonio los veían alegres, caras casi idénticas, solo que Antonio murmuraba "fusoso" y Herminia murmuraba "kawaii", Romano solo rodo los ojos antes de ir a saludar a Herminia-nee-chan.

-Herminia, ¿podríamos hablar a solas?-pregunto Antonio repentinamente- Romano, cuida de los niños.

Antonio la guio al comedor de la casa, oyó como Romano guiaba a todos a los campos de tomate que había detrás de la casa, junto del gran manzano que tenían, un columpio de madera que Antonio puso para Romano.

-Hermanita, sabes que…

-Antonio, vayamos al punto. Supongo que me alegaras que Luciano te pertenece porque tú estuviste en América antes que yo. Te entiendo, pero solo quería decirte de que me encariñé con el rapaz, y me gustaría que fuera mi colonia.- Dijo Herminia vehemente.

- Ay, hermanita, creo que este te quito unas cuantas horas de sueño, y lo siento, he estado pensando eso largo y tendido, se que pronto empezare a recibir amenazas de ceder algunas de mis colonias, y que será horrible porque sé que no podre cuidar de todas las colonias. Así que quiero que te quedes con Luciano, ten.- Antonio saco un pergamino de su saco y se lo paso a Herminia. Tratado de Tordesillas. –Logre que Isabel la firmara, solo falta la firma de tu jefe y la tuya. La Colonia de Brasil es toda tuya hermanita.

-¡Muito obrigado irmão! Gracias, muchísimas gracias-Exclamo Herminia antes de abrazar a Antonio, quien le regreso el abrazo gustosamente. Por la ventana, un celoso italiano los veía, pero no hizo nada ya que sus "hijos" y su nuevo "sobrino" lo miraban curiosos.

-Mama está todo rojo-Exclamo Catalina antes de agarrar una jugosa manzana que Luis Ángel le paso. Todos los chicos estaban trepados en el manzano, y las chicas estaban sentadas en las raíces del manzano. -¡Como esta manzana! ¿Qué creen que estarán discutiendo Tía Mimí y Papi Toño?

-¿Quién es Mimí?-pregunto Salvador.- ¿te refieres a Herminia?- Catalina asintió

-Es que me cuesta trabajo decir su nombre-dijo Catalina sonrojándose de vergüenza.

-¡Hey! Bambini, entremos a la casa-les grito Romano desde la entrada de la cocina. Las chicas empezaron a correr, los chicos saltaron de las ramas y jugaron carreritas (el ultimo es un tomate podrido) hasta llegar a la cocina. Hubo empate de mínimo cuatro colonias, y todos venían bofados de tanto correr. Cuando entraron a la cocina olieron el chocolate que Itzel había preparado en la mañana para Antonio, quien casi no podía de tan amargo, y le había agregado un poco de azúcar. Sobra decir que fue éxito y todos quisieron su taza. Justamente Herminia está probando la nueva bebida.

-¡Esta delicioso! Hay que comercializarlo.

-Creo que dejare que el virrey de la Nueva España se encargue de eso-dijo Antonio al ver la mueca que hizo Pedro. El todavía creía en lo que representaba el chocolate para los aztecas, cosa que hace dos días Antonio casi consiguió que Romano se tomara una taza como experimento para quitarle su actitud tsundere por un tiempo, lástima que Efraín le había explicado el significado a Romano antes de que le diera un sorbo. Ese día se armo una gran pelea, que –sorprendentemente- gano Romano. Abuelo Roma no pudo haber estado más orgulloso de su nieto italiano, y decepcionado por su nieto español, pero se la estaba pasando de las mil maravillas junto con Germania, Azteca, Maya, Antigua Grecia, Antiguo Egipto e Inca como para haber intervenido (pidiéndole permiso a Dios para que le dejara visitar a sus bisnietos, pero se lo negaron de todos modos).

-Entonces, cada viernes, ¿nos juntamos para que los niños jueguen y toda la cosa?-pregunto Herminia

-¿E invitar a nuestros hermanos?-pregunto Antonio, Herminia asintió.

Y así la historia conoció "El Viernes Negro". Cada viernes los países latinos se reunían en la casa de algún país (cambiaba cada semana) y había fiesta. Puramente latina, ningún otro país era invitado. (N/A: El viernes negro es algo que me familia hacia hasta que mi abuelo murió, se ponía bien interesante la cosa, se juntaban tíos, primos y sobrinos, incluso los que estaban peleados o los que no se llevaban muy bien que digamos) Y según se dice que hasta a la fecha se siguen haciendo… pero el círculo ya no es tan cerrado como en sus inicios.

-¡Nos vemos pronto! ¡Luciano! ¡Apurate que já nos vamos!

-Ahí vou-exclamo desde la cocina antes de echarse a correr hacia donde estaban Herminia y Antonio. Todos lo siguieron y se despidieron rápidamente. Antonio y Romano los escoltaron hasta la entrada de la casa. Se despidieron de ellos y cerraron la puerta cuando el carruaje partió de la entrada.

-Romano, será mejor que le escribas a Veneciano y a Heracles, y yo le escribo a Francis, para ver lo del viernes. También, hay que preparar las cosas para cuando Arthur y Francis nos informen de sus nuevas colonias.

-¿Qué estas planeando?-pregunto Romano al ver la indescifrable cara del usualmente sonriente español.

-En lo que me dijo Herminia… o mejor dicho en lo que no me dijo

-¿Cómo sabes que te oculta algo?-pregunto Romano levemente celoso, Antonio me puso un brazo en sus hombros

-En teoría la crie, la quiero mucho, y me enoja que me esconda cosas. Odio hacerle de hermano sobreprotector. ¿Sabes qué? Cambiemos de tema y vamos por una paella que tengo hambre-dijo Antonio sonriente.

-Mejor pasta con mucha salsa de tomate- murmuro Romano sonrojado antes de librarse del abrazo del español

-¡Anda Romano no seas malo! ¡Dale un abrazo a Oyabun España!-dijo Antonio alzando los brazos, Romano se dio la media vuelta y se dirigió a la cocina, ignorando el sonrojo monumental que traía y al español dicho sea de paso. -¡Romano no seas tan malo conmigo, joder!

-¡Jodete pues!-le grito Romano.

-¡Mama, no digas groserías!-exclamaron las colonias, Jorge le cubrió los oídos a Fernanda, Pedro hizo lo mismo con Itzel, Francisco con Ana María y Luis Ángel con Catalina. El resto fulmino con la mirada a los dos europeos.