Recorrió con la mirada su lado de la habitación. Estaba hecho un asco. La cama estaba sin hacer y las sabanas estaban en el piso, el cesto de basura estaba al tope de pañuelos, en una esquina se encontraban sus flechas doradas todas regadas y su arco...colgaba del candelabro. Su armario parecía vomitar prendas rosa pastel y blanco, su escritorio estaba lleno de hojas y el organizador se había volteado, tirando plumas, lápices, gomas, clips y demás útiles escolares, además de que un brassier colgaba de la silla.

Soltó un largo suspiro y se dirigió a baño. Limpio el espejo y se horrorizo con lo que vio: su cara estaba pálida como un muerto, sus labios secos daban miedo y sus ojos, extremadamente rojos e hinchados, revelaban que obviamente había estado llorando.

-Wow...Cupid, ¿qué diantres te paso?-dijo Blondie apoyada desde el marco de la puerta viendo el demacrado aspecto de la chica pelirrosa.

Cupid dio un respingo y se apresuró a tomar el maquillaje del estante donde acomodaban sus cosas de aseo y arreglo personal.

-Nada Blondie, solamente estoy cansada- dijo mientras aplicaba a su cara una base de polvo.

-Si, claro...- dijo la rubia mientras sacaba su mirrorphone.

Cupid trato de arreglarse para que no se notara su noche de tristeza. Se despidió de Blondio y salió del cuarto, no tan entusiasmada de empezar el día. Aún faltaban unos minutos para comenzar clases, así que decidió ir al balcón a pasar el rato, al fin de cuentas no tenía muchas ganas de desayunar.

La pelirrosa miro el bello cielo azul de aquel día y se puso a pensar en cómo es que cayó perdidamente enamorada de Dexter Charming. Y de repente, recordó el momento cuando lo conoció.

Flashback

Cupid estaba algo nerviosa por su nueva escuela. Seria transferida de Monster High a Ever After High, la escuela para los hijos de los personajes de cuentos. Sentía su estómago pesado y extraño, los nervios la volvían torpe y fofa. Se despidió de sus amigos en MH y tomo valor, todo el que tenía, para cruzar el portal.

Sin duda EAH tenía un paisaje mucho más hermoso de MH. Grandes extensiones de terreno verde salpicadas de múltiples flores de todos los colores. Altos árboles con lindos pájaros cantando melodiosamente. Y lo mejor de todo, era el bello castillo de mármol blanco que se alzaba frente a ella. Tal vez terminaría gustándole su nueva escuela.

Cupido comenzó a subir las escaleras para adentrarse a la construcción, pero se llevó una sorpresa cuando en el lobby no había ni una alma. "Supongo que todos están en clase" pensó Cupid mientras comenzaba a caminar con la intención de llegar a la oficina del Director.

Después de andar un rato, la consejera del amor comenzó a desesperarse, el castillo era enorme y no encontraba las oficinas, sin mencionar que no había ni una sola persona en los pasillos. Cupid empezó a ponerse muy nerviosa, pensado que todo esto era una mala broma de sus amigos de MH.

Al doblar la esquina la pelirrosa chocó contra algo... O más bien alguien.

-¡Oh gort! Mil disculpas- dijo una voz masculina mientras pasaba su brazo alrededor de su cintura para ayudarla a levantarse.

-Gracias a Eros que encuentro a alguien, pensé que este lugar estaba vacío- Cupid termino de alisar su falda rosa pastel para levantar la mirada hacia el muchacho con el que se topó, pero lo que vio la dejo sin aliento.

Unos ojos tan azules que el cielo era nada a comparado a ellos. Un cabello castaño algo despeinado acompañado de una linda corona y una hermosa sonrisa. El chico era tan guapo que Narciso se quedaba atrás por mucho...

-Tú eres la chica nueva, ¿no?- le dijo el muchacho mientras la ayudaba con los libros que cargaba entre sus brazos.

Cupid se quedó embobada un momento hasta que por fin logro formular una palabras.

-Si...esa...esa..esa soy yo- dijo riendo tontamente- Soy Cupid, hija de Eros.

-Mucho gusto Cupid, yo soy umm... Dexter Charming, hijo del príncipe encantador- dijo alzando su hombros.

Cupid sonrió y cuando por fin logro pensar en algo ingenioso para decir la campana sonó. Y de repente, todo el pasillo se llenó de alumnos.

-Si gustas te puedo llevar con el Director Grimm- le dijo el muchacho amablemente.

Cupid solo sonrió dulcemente.

Fin del Flashback

La hija del dios del amor soltó un suspiro y no pudo evitar sonreír un poco. Dexter Charming era un chico sumamente dulce y tierno. Era una lástima que el chico no correspondiera sus sentimientos...

No. No se suponía que debía sentirse así. Dexter era su amigo, y debía apoyarlo y ayudarlo a conseguir el amor de su princesa oscura.

Era algo irónico, que la hija del dios del amor, sufriera de un amor correspondido. Cupid ladeo la cabeza y sonrío levemente. De todas maneras, su corazón seguiría funcionando, así que más le valía superar la situación.

La pelirrosa limpio unas cuantas lagrimas que se deslizaron por su mejilla y se dispuso a mostrarle al mundo que podría seguir adelante