Disclaimer: Los personajes y el mundo de Hora de Aventura son marcas registradas y no son de mi propiedad, todos los derechos pertenecen a Cartoon Network y demás empresas asociadas. Esta historia fue basada en diversos medios de la franquicia y fue elaborada por diversión sin fines de lucro.
La historia detrás del vampiro.
Bonnibel y Marceline observaban al enemigo llegar. Si este venía a atacar, sería la defensa más sencilla que hubiese habido jamás en el reino, puesto que lejos de ser un ejército de oozers o un batallón de los Chicos del Baño, era solo uno, y ni siquiera se veía que tuviera un arma o algo para atacar, o al menos defenderse.
—¡Traigo un mensaje para la líder de este campamento! —Grito el enviado de los Chicos del Baño ante los banana guardias que lo amenazaban con sus lanzas.
—¿Qué vas hacer? —Preguntó Marceline a Bonnibel.
—Escuchare el mensaje que trae. —Dijo Bonnibel con un tono serio y firme, mientras bajaba y veía la situación con recelo.
—Será mejor que te vayas de aquí antes de que venga la gran líder. —Dijo un banana guardia al enviado.
—Déjenlo. —Ordenó Bonnibel. —Quiero escuchar el mensaje. —
Los banana guardias obedecieron y bajaron sus lanzas.
—¿Qué es lo que quieres? — preguntó Bonnibel con autoridad.
—Vine en nombre del Líder de los Chicos del Baño, quiere tu rendición, y que le devuelvas al dragón.
—¿Por qué habría de hacerlo? —Preguntó con recelo la gran líder.
—Porque solo así perdonará a tu reino de la destrucción, además, el Jefe se ha vuelto muy poderoso, mientras que tu patético intento de ser más fuerte, se reduce a tener de tu lado a la hija de Abadeer. —Bonnibel miró a Marceline, que estaba flotando a su lado.
—Marceline, ¿De qué está hablando? — le pregunto extrañada Bonnibel.
—Yo... — dudo la chica vampiro.
—¿Acaso no le has dicho que tu padre es Hunson Abadeer el gobernante de la Nocheósfera? —Pregunto el mensajero dejando atónita a la gran líder.
—Marceline, ¿Eso es cierto? — preguntó Bonnibel desconcertada mientras Marceline dudaba y se quedaba en silencio.
—Respóndeme, para encerrar a este Chico del Baño por mentiroso. —Dijo con enojo, mientras que Marceline solo suspiro.
—Es cierto, mi papá es el gobernante de la Nocheósfera, pero no tengo mucha relación con él. —Respondió ella.
—¿Por qué no me lo habías dicho? ¡Creí que eras un vampiro! —exclamó Bonnibel.
—¡Pero lo soy! Escucha, tengo la habilidad de absorber almas por parte de mi papá, así que absorbí las de algunos vampiros hasta que uno me mordió. Absorber almas fue lo que me dio estos poderes, pero fue la mordida lo que me hizo débil ante el sol y lo que me hace beber sangre o el rojo de las cosas —
—¿Y por qué no me dijiste quien era tu padre? —
—No creí que fuera algo tan importante, además, ¡Casi no tengo relación con el! —
—Para mi es importante saber cuándo el padre de un amigo puede ser peligroso para mi reino. Tu papá es el peor demonio que existe, yo confié en ti, aléjate de mí... —Hizo una pausa y suspiró—Y de mi reino. — La gran líder no dijo nada más y miró hacia otro lado.
Marceline miro a Bonnibel, saco el radio que la gran líder le había dado y lo entregó a un banana guardia. Luego de eso se fue volando.
Gumbald aunque estaba algo lejos, pudo observar la escena y vio como Bonnibel estaba enojada tratando de no llorar.
—Dile a tu Líder que no nos rendiremos, que mis banana guardias, mis Guardianes de Chicle, mi tío y yo, nos defenderemos a como dé lugar. ¡Ahora vete! —Gritó la gran líder al mensajero.
Este dio una última mirada a Bonnibel y le advirtió.
—Piensa bien lo que has decidido, aun estas a tiempo. —Sin ninguna otra palabra más que decir, el mensajero se retiró.
—¿Gran líder, lo seguimos? —Preguntó un banana guardia.
—No, déjenlo ir —Ordenó Bonnibel, retirándose al interior del castillo. Gumbald sin embargo vio a su sobrina irse, y luego se quedó mirando pensativo el radio que Marceline le dio al banana guardia.
Marceline volaba bajo por el puerto en el que antes había un barco. Sobre el, fue donde peleo contra el rey vampiro hacía ya más de 100 años.
Después de que logro estacarlo durante la mordida que este le dio, empezó a sentir sed, mucha sed. Insistió a los pocos humanos que aún quedaban, en que se fueran porque aún había un vampiro con no-vida. Ella.
Aun cuando había jurado defender a los humanos de cualquier amenaza, no sabía de lo que podría llegar a ser capaz por culpa de la sed, y aunque una pequeña niña con un gorro de piel de conejo trato de convencerla para que fuera con ellos, Marceline se rehusó.
Tom el líder de la tribu de humanos sobrevivientes tenía razón, había lluviacornios, oozers y ahora ella misma. Los humanos no estaban a salvo.
Ella salió volando lejos a toda velocidad, mientras que su fiel perro Schwabl corría tras ella, y la pequeña niña veía con tristeza su partida.
Los primeros días fueron los más horribles de su vida, trataba de no beber sangre pero era inevitable puesto que la comida escaseaba ya que en un ambiente tan gris y apocalíptico no habían muchas cosas rojas, así que atrapó muchos animales cuando la sed era incontrolable llevándola al borde de la locura. Pero lo peor pasó durante una pesadilla, despertó y vio que tenía a su perro en las manos, había bebido su sangre mientras dormía, dejándolo apenas vivo. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho se sintió muy mal, ella odiaba a los vampiros y los empezó a cazar por haber matado a su amigo Daniel el unicornio vegano, y ahora ella como vampiro, casi había matado a su propio perro, el único amigo que le quedaba, el que la acompañó durante el tiempo que vivió en el centro comercial, no podía con la culpa y debía hacer algo, recordó que cuando era niña Simon le había platicado historias sobre los magos, y ella sabía que ellos tenían hechizos de renacimiento, encontró un campamento de magos en el bosque, y los espió escondida tras un arbusto, uno de ellos menciono un tal libro llamado "Enchiridion". Aunque intentó hablar con un mago para que le diera un hechizo para revivir a Schwabl, este la traicionó, parecía que le estaba apuntando las instrucciones en una hoja, pero de la nada le lanzó una bola de fuego desde su trasero, así que Marceline le quito el libro y volvió a casa, su perro esperaba. Busco entre las páginas y lo encontró, "como reanimar una bestia de las fauces de la muerte". Hizo el hechizo al pie de la letra, y lo logró, Schwabl revivió, ahora era un perro fantasma e inmortal. Después de eso, recordó que su padre le había dicho que los vampiros eran más antiguos que los humanos e hibernaron durante la era de hielo, y Simon le dijo que aria frio en todo el mundo por cientos de años, así que ella decidió que al no haber mucha comida, ni tampoco civilizaciones, hibernaría hasta que todo fuera diferente, así que ella y Schwabl encontraron una cueva, puso el Enchiridion como almohada, y allí pasaron cientos de años en hibernación, o eso creyó ella, porque el invierno paso después de poco más de cien años, muchos menos de los que creía.
Marceline salió de sus recuerdos y volvió al presente. Volaba bajo hasta que decidió aterrizar y caminar, cuando vio una lata de sopa de pollo vacía.
—Simon. —Recordó ella al ver la lata, la cual pateo con un poco de fuerza, se volvió a acercar a esta, y se acordó de Bonnibel pateando la lata con más fuerza y enojo.
—"Tu papá es el peor demonio que existe"—Dijo imitando a Bonnibel—Tonta lenta princesa —Concluyó con tristeza, mientras se sentaba sobre una caja de madera que había allí y empezaba a tocar su bajo.
"Es una larga eternidad
Ni siquiera tiene sentido
Quienes me importan se van
Quienes me importan me rechazan
Es una dura eternidad
Como fue que congeniamos
Tú serás princesa mientras que yo..."
—¡Rayos! —Dijo Marceline al tiempo que dejaba de tocar con enojo. —Ni siquiera rima —Dijo escuchando poco después una voz conocida.
—Es una buena canción—Escuchó decir a Gumbald.
—¡Sr. Gumbald! ¿Qué hace aquí? Mejor dicho ¿Cómo me encontró? —
—Soy un rastreador veterano, son pocas las cosas que no he podido encontrar como el amuleto de mi sobrina, las pistas solo me llevaron a un árbol y aunque busque entre las hojas no encontré nada. —Dijo Gumbald con tono de decepción.
—De acuerdo —Respondió Marceline pensativa. —¿Qué ocurre? —
—Escucha, sé que no debería entrometerme en esto, pero solo quería pedirte que le dieras tiempo a Bonnibel, es una gran líder, que se ha tomado muy en serio la responsabilidad de tener un reino y cuidar a su pueblo. —Aconsejó el veterano.
—Yo... —Dudo Marceline.
—Escucha, no hiciste nada malo, pero tal vez debiste decirle la verdad sobre quien es tu padre. —Hizo una pausa y continuo —Y tal vez deberías decirle también que eres la reina de los vampiros. —Dijo Gumbald.
Marceline se quedó sorprendida ante las palabras del veterano.
—¿Cómo lo supo? —Preguntó Marceline.
—Rastree tu origen hace tiempo cuando me enteré de lo del rey vampiro, y allí supe que quien lo había vencido fue la hija de Hunson Abadeer, incluso recuerdo que encontré la cueva del volcán en el que estabas —
Marceline estaba sorprendida de todo lo que Gumbald sabía de ella.
—¿Y por qué no le dijo usted a Bonnibel quien era yo? —
—Por qué no era yo quien debía decírselo, si no tú, y por no decírselo tu misma, un mensajero enemigo se lo dijo por ti. —Respondió.
—Lo sé—Suspiro ella.
—Pero solo dale tiempo y ella me pedirá que te busque. —Dijo Gumbald sonriente —Pero dime, ¿Cómo es que los Chicos del Baño sabían quién eres tú? —
—Hace un año, cuando recién desperté, salí ver al mundo y me encontré con el Líder en peligro así que lo rescaté de una horda de oozers, y al ver mis habilidades me preguntó cómo las obtuve, le dije quién era yo y quien era mi padre. Se comportó muy amable conmigo y hasta me ofreció un lugar en su banda pero yo lo rechacé, así que intentó capturarme pero no pudo, por eso preferí no decirle a Bonnibel quien era. —Respondió Marceline.
—¿Quién lo diría? Haber dicho quien eras te causo problemas, no haberlo dicho también te causo problemas —Dijo Gumbald con ironía.
Marceline suspiró y abrazó su bajo y mirando al piso con nostalgia sin estar segura de que pensar.
—Bonnie ha sido la única amiga que he tenido en mi vida, una larga no-vida. —
Respondió la chica vampiro pensativa.
—Ella haría cualquier cosa para proteger su reino y quienes le importan, cree que Abadeer es un peligro para el reino, y por lo tanto cree que también tú lo eres. —Dijo Gumbald.
—Supongo que en verdad lo soy, y lo pudo ver en mí. —Dijo Marceline.
—No, Bonnibel ha sido más dura con peligros mucho muy pequeños, y a ti te dio su confianza casi de inmediato aun cuando le dijiste que eras un vampiro, quiero decir, no ordenó a los banana guardias o a los guardianes de chicle que te detuvieran ¿O sí? —Preguntó Gumbald mientras que Marceline se quedó pensando con las palabras del veterano.
—En verdad estoy seguro de que te perdonará muy pronto, después de todo te volviste su amiga muy rápido. —
Marceline miro hacia el cielo estrellado pero no dijo nada.
—¡Ya se! para adelantar el proceso yo hablare con ella y la haré reflexionar. —exclamo Gumbald.
Marceline sonrió ante la idea del veterano.
—¿De verdad? —
—Por supuesto —Respondió Gumbald sonriendo y devolviéndole el radio a Marceline —Y creo que se alegrará de saber que tienes esto contigo. —La chica vampiro tomo el radio y lo miro sonriente.
—Ahora, ¿Podrías prestarme tu hacha? —Preguntó Gumbald haciendo que Marceline sonriera ante el gesto espontaneo del veterano.
—Claro —Dijo al tiempo que le daba el bajo.
—Interesante —Dijo Gumbald pensativo. —La convertiste en un instrumento musical. —
—Si, Es el hacha de mi familia, me la dio mi papa cuando… —Marceline dejó de hablar y suspiró —No quiero hablar de eso —Dijo con melancolía.
Gumbald en un intento de distraer a Marceline le preguntó
—Mejor dime ¿Cómo fue que transformaste el hacha? —
Bonnibel buscaba ideas para hacer otra línea de defensa en caso de un ataque, ya fuera de los Chicos del Baño, oozers o cualquier otra amenaza, y al mismo tiempo, intentaba distraer su pensamiento de Marceline poniendo su mente a trabajar. Su cerebro no estaba funcionando bien después de enterarse del pasado de la chica vampiro.
Revisó la lista de ideas que tenía escritas, para ver que más se le ocurría.
"Cañón láser en el castillo"
"Gas para desmayar en los guardias de chicle"
Le vino una nueva idea y escribió:
"Gas de ajo para vampiros en los guardias de chicle"
—Pero que estoy pensando —Dijo la gran líder arrugando la hoja y arrojándola a la basura.
—Debo mantener mi mente ocupada —Se dijo a sí misma la gran líder enfocándose ahora en los planos del prototipo de un escudo de energía que cubriría a todo el reino con un campo de fuerza en caso de un ataque, ya estaba instalado, pero aún era inestable y estaba en fase de pruebas.
De pronto escuchó que tocaban la puerta de su habitación. Sacó su pistola de rayos y apunto a la puerta
—¿Quién es? — preguntó con desconfianza.
—Mentita, gran líder — dijeron del otro lado.
—¿Qué ocurre? —Preguntó Bonnibel relajándose y guardando el arma al escuchar la voz de su súbdito.
—La cena está servida — dijo la pequeña pastilla de menta retirándose con paso torpe.
—¡Ya voy! —Gritó la gran líder.
Fue hasta el comedor del palacio donde vio que estaba servido su habitual plato de spaghetti.
—Supongo que después de comer algo me sentiré mejor —Dijo sentándose a la mesa.
—¿Dónde estará mi tío? —Preguntó Bonnibel extrañada —Bueno, no puedo permitir que el espagueti se enfrié—
Se dispuso a comer, pero a la hora de querer enterrar el tenedor al spaghetti no pudo.
—¿Pero qué…? —
El spaghetti a través de una albóndiga libero en su cara un gas de color verde e hizo que le diera sueño, trato de no dormir, y sacar su arma pero el sueño le quito las fuerzas y dejó caer el de ceder ante el sueño, vio como el dulce cocinero la miraba.
Gumbald volvía al castillo después de haber pasado un rato platicando con Marceline. Era una chica muy agradable y rockera con muchas historias que contar, en especial de la época en la que cazaba vampiros.
Él estaba dispuesto a convencer a su sobrina de que Marceline era una útil aliada, pero más que eso el mismo consideraba que era la amiga que Bonnibel debería tener.
Desde que su sobrina empezó a construir el reino, se ha tomado las responsabilidades de líder muy enserio, a tal grado que no salía a divertirse, si salía a explorar, eran búsquedas de artefactos que necesitaba para algún invento o cosas de ciencia que él no comprendía muy bien, por más que Bonnibel se las explicara.
—Bonnibel, ¿Estás aquí? —
Preguntó al entrar al pasillo y dirigirse a la habitación de su sobrina
—¿Hola? —
Abrió la puerta y vio la habitación vacía. Buscó en el laboratorio y también lo encontró vacío.
—Qué raro — pensó Gumbald—Tal vez está en el comedor —
El veterano fue al lugar dicho y le llamo la atención también verlo vacío.
—Debería estar aquí —Pensó Gumbald.
De inmediato fue a la cocina, abrió el refrigerador agarro la leche de insecto y le dio un trago, después fue al comedor y se percató de algo en el suelo, la pistola de su sobrina.
Se levantó la tomó y la miro, estaba cargada y preparada cosa que levantó las sospechas de Gumbald sobre el paradero de Bonnibel.
Sin embargo lo que vio en la mesa fue lo que lo convencería de que algo había pasado a su sobrina, el plato de spaghetti estaba intacto.
—¡Oh no! algo le paso a Bonnibel—Dijo muy escandalizado —Ella nunca deja spaghetti, ¡Es su favorito! —
Corrió a la cocina y busco al dulce cocinero, escucho gemidos abajo del fregadero donde lo encontró atado.
—¿Qué pasó? —Preguntó ayudando a salir al frijol de gelatina verde y desatándolo.
—Un cocinero entro hasta aquí y me dijo que era nuevo, después me golpeo con un sartén y cuando desperté estaba atado allí abajo. —Respondió el cocinero.
—¿Y Bonnibel? —
—No lo sé, estaba inconsciente —Dijo el dulce cocinero sobando su cabeza.
—¡Tengo que encontrarla! —Gumbald sin siquiera soltar la leche de insecto corrió afuera del castillo.
—¡Atención banana guardias! Busquen a mi sobrina, hay posibilidades de que su gran líder... —Gumbald se detuvo, pensó y se dijo a si mismo —Aguarda, no les puedo decir que Bonnibel fue secuestrada, bajaría la moral de los banana guardias, piensa, ¡Lo tengo! —
—Mi sobrina está jugando al escondite para decidir quién será el nuevo comandante de los banana guardias —
—¡Si! —empezaron estos a aplaudir
—El primero que la encuentre será comandante —Dijo Gumbald, quien al ver que empezaban a buscar, tomo su mochila, metió la leche de insecto y salió corriendo a la casa
de la chica vampiro.
—¡¿Marceline, donde estás?! —Gritó Gumbald al llegar a la cueva.
—Sr. Gumbald hola de nuevo. —Dijo la chica vampiro flotando mientras jugaba con Schwabl.
—¡No hay tiempo! ¡Secuestraron a Bonnibel! —
—¿Qué? ¿Cómo es posible? —
—Alguien logro infiltrarse, debemos rescatarla. —
—Pero ella me dijo que me alejara de ella. —Dijo Marceline suspirando.
—Pues ve esto como una oportunidad de reivindicarte. —
Ella tomó fuerza y dijo
—Si me va a odiar que sea cuando este a salvo, andando. —Dijo Marceline dirigiéndose a la salida de la cueva.
—No tan rápido. —Dijo Gumbald deteniéndola.
—¿Qué sucede? — pregunto la chica vampiro.
—Olvidaste esto. —Dijo dándole a Marceline su bajo-hacha.
Continuará...
Agradezco a mi beta reader que me hiciera darme cuenta de un pequeño error cronológico en la historia que pude corregir antes de publicar el fanfic. otro cambio que también tuvo antes de la publicación es el pasado de Marceline, para este punto no había leído el Scrapbook, pero después de investigar mas sobre Marceline di con el libro y cambie el pasado que invente yo, por el que estaba en el libro.
Este capitulo marca la mitad del fanfic. Si les gusto dejen una review, se despide Elize y nos vemos el próximo viernes con el Episodio 5.
Reviews:
Guest: Pues lo que Marceline le iba a decir a la princesa, es lo mismo que le dijo a Gumbald en este episodio, que es la reina vampiro y sobre el líder de los chicos del baño, no había ninguna implicación romántica si a eso te referías con "confesarse" jeje, AUNQUE por el hecho de que la princesa es su amiga, empezó a sentirse culpable por no decirle la verdad sobre de quien era. :)
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