— Por favor…
— Toshinori, sabes que no puedo tomar una decisión así a la ligera y tú aún-…
— Por favor, tomaré toda la responsabilidad.
El director Nedzu suspiró rendido, negarle algo a All Might era muy difícil. Era terco incluso cuando le había argumentado que aquello pondría en riesgo al resto de los estudiantes, que Aizawa estaría completamente en desacuerdo cuando despertara y qué él mismo temía por la integridad del héroe número uno, que aún estaba muy lesionado.
En ese momento, entró en la oficina Recovery Girl.
— ¿Cómo está ella? —Preguntó con prisas Toshinori.
— Ya está estable pero… —La mujer de mayor edad miró con seriedad al héroe, por su semblante se podía deducir que estaba bastante perturbada.— No sólo se trata del incidente que vivió contigo, Toshinori. La chica tenía altos niveles de toxicidad en su sangre, probablemente ha ingerido drogas desde hace mucho tiempo, drogas que no pude identificar. Y además… — Tomó una pausa para ordenar sus ideas, todavía estaba asombrada por la evolución de la menor.
— ¿Además?... —La instó a seguir, el rubio comenzaba a desesperarse con los silencios.
— Es bastante inusual su recuperación, pese a que recibió una toracotomía ya casi no tiene ninguna cicatriz en el costado, sólo quedó la marca. Es como si hubiera tenido meses de recuperación… y yo no tuve nada que ver.
Al escuchar aquello, All Might dio un suspiro de alivio. Cuando estuvo en aquel horripilante pabellón junto a la chica de cabellos verdes, realmente creyó que ella no sobreviviría. Pensó que su muerte era inminente aún cuando corrió lo más rápido que pudo devuelta a la Academia, cualquier persona normal habría fallecido.
— Ya veo —Susurró con calma, para posteriormente voltearse a mirar al director. — ¿Entonces?.
— No será alumna, se le dará un trabajo. Y a la menor provocación será enviada a prisión.
—0—
Izuku abrió los ojos con cansancio, su cuerpo se sentía entumecido y sus labios resecos. Sentía una sonda deslizarse por uno de sus brazos pero ya no había ningún dolor, podía imaginar que le estaban administrando algo para inhibirlo. Además, el lugar en el que estaba recostada se sentía mullido y las mantas cálidas, había un olor agradable y por el brillo de la habitación, no era difícil imaginarse que estaba lejos de aquellos laboratorios. Una mano se enlazaba a la suya.
— Que bueno que hayas despertado, ¿cómo te sientes?. —Preguntó una voz junto a ella. Estaba agotada, pero aún así giró sus ojos para mirarle. Junto a su cama se encontraba el héroe más aclamado de la nación, en su versión –según ella- más patética, mirándole con preocupación y tomando su mano con cuidado. Por los vendajes que traía notaba que también estaba herido y, por la cantidad de cosas en la habitación, supuso que llevaba muchas horas allí, tal vez días.
— ¿Qué… quieres…?.
— Mi chica… ¿cómo te llamas? —Cuestionó con suavidad el hombre. A lo que ella sólo le miró con indiferencia, y con un movimiento perezoso alejó su mano del mayor.
— ¿Dónde estoy?.
— Esta es la enfermería de la Academia Yüei. —Sonrió amable, cómo la chica no contestaba a sus preguntas sería mejor que él contestara a las suyas o no habría comunicación.
— ¿Por qué me trajiste aquí?.
— Trabajo aquí, creí que sería mejor que llevarte a un hospital.
— ¿Vas a entregarme?... —Cuestionó, mirando el cielo de la habitación con algo parecido a la resignación. No estaba atada a nada, pero sería absurdo tratar de huir en una institución llena de héroes profesionales y aspirantes a héroes, no llegaría muy lejos.
— No, sé que estabas voluntariamente con esos Villanos pero no te entregaré, te pondrían en una prisión… y sólo eres una niña. —Respondió tranquilo, captando la atención de la joven, que le veía sorprendida.
— Entonces…
— Te quedarás aquí, ambos sabemos que con tantos héroes cerca esto es tan o más seguro que una prisión. Tengo todos los permisos correspondientes, pero tendrás que cumplir con algunas reglas.
— ¿Y qué te hace pensar que las cumpliré?.
— Porque si no lo haces serás enviada a la prisión de máxima seguridad del país.
—0—
Se miró en el espejo con algo de desagrado. Portaba el clásico informe destinado a la enfermería de la Yüei, una bata blanca que le llegaba hasta las rodillas, con botones dorados y un prendedor de color azul en el centro del pecho. En otras circunstancias no se habría disgustado por un atuendo, pero por alguna razón aquella bata/vestido le hacía ver innecesariamente femenina. Pensó qué Recovery Girl, la médico que había estado cuidando de ella la semana que estuvo en recuperación, tenía mucho que ver con aquel ridículo uniforme, la mujer de mayor edad presentaba gustos demasiado infantiles.
Luego de que la anciana notara sus conocimientos en el área médica, le habían dado un trabajo como ayudante de enfermería. Aquel era uno de los requisitos para no ser entregada a las autoridades, conjuntamente con; no salir bajo ningún motivo de la escuela, no entrar en contacto con sus antiguos compañeros, no agredir a ningún integrante de la comunidad, y por último y más importante, no activar su recién adquirido Quirk. Si rompía a alguna de esas reglas sería enviada a una prisión de alta seguridad, lo cual era realmente inconveniente ya que escapar de un recinto así era casi imposible, y por aún, la pondrían bajo los efectos de un Quirk de autenticidad y tendría que dar una declaración. E Izuku prefería morir antes que delatar a la Liga.
Así estaban las cosas para ella; o se mordía la lengua y obedecía o se cortaba el cuello, no existían más opciones.
Unos golpes en la puerta la hicieron salir de sus pensamientos, y al voltearse pudo identificar a un muchacho de cabellos gris azulado y notables ojeras entraba a la habitación.
— Yo… ¿está la enfermera? —Preguntó sorprendido, no esperaba encontrarse con una chica allí, y menos una que portaba el uniforme de la enfermería y luciera de su edad, o quizás menos.
— De momento no está. Pero yo puedo ayudarte, ¿qué necesitas?.
— Pues… —Se acercó a ella para mostrarle sus manos, tenía varios rasguños pero no parecía nada grave. — Sólo necesito algunos parches para que no se infecte.
Izuku suspiró y le pidió que tomara asiento, hasta que encontrara la manera de salir de allí, tendría que realizar ese tipo de trabajos o llamaría la atención. Caminó hasta un estante para extraer un botiquín y lo depositó en un mesón, para luego acercar una silla y sentarse frente al chico, que se veía algo incomodo por su cercanía, especialmente cuando sus rodillas se rozaban.
— Puedo hacerlo sólo.
— No, hay que limpiar las heridas. —Le contestó de inmediato. Tomó un pedazo de algodón con unas pinzas y lo untó en suero fisiológico, para así, comenzar a desinfectar el área. Izuku no era una experta pero tenía el conocimiento básico para tratar a una persona, adquirido en su intento por ayudar a Tomura.
Ambos muchachos se mantuvieron en silencio durante todo el proceso. Ella porque prefería concentrarse en su labor y él porque no era una persona dada a la comunicación, pero aquel día haría una excepción sólo porque el rostro curioso de la peliverde ya era demasiado notorio.
— Gatos —Mencionó con simpleza, capturando la atención de Izuku, que incluso levantó su rostro para mirarle directamente.
—0—
Lamento muchísimo la demora, estuve haciendo algo de rol y me entretuve demasiado con el Tontoroki xd por cierto, cambié la portada (si leen la historia en wattpad subo imágenes y esas cosas con los capítulos.)
