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Querido Desconocido
Una colaboración entre Japiera Clarividencia y ChieroCurissu
Disclaimer: HQ! pertenece a Furudate-sensei
En la carta anterior: Uno tiene la desfachatez de cambiar el apodo de Gomu Gomu a Mister Ace (porque no podría llamarlo jamás de la otra manera, una cosa de preferencias) y lo compara con un enano intenso y naranja, le describe su billetera, las impresiones que tiene Dos sobre Mister Ace, y sus propias impresiones acerca de la carga académica de su querido desconocido.
Sábado 02/05/2015
Gahhhh ¡Mister Ace! ¡Cómo no se me ocurrió a mí primero! Es un apodo demasiado genial, Uno-kun. ¿Y cómo dices que firmé? Gomu Gomu no Roqueto Yellow ¿qué? ¡Ya lo había olvidado! De hecho, ya olvidé todo lo que te escribí en la primera carta.
Cuando conversas por una plataforma de chat queda el registro de cada palabra, pero no sucede así con este tipo de comunicación. Me sentí muy desconcertado al darme cuenta que, en tu carta, estaban las respuestas y comentarios a preguntas que ya olvidé haber formulado.
En tu última carta, mencionas a mi amigo Akaashi, así que asumo que te hablé de él. Me habría gustado darle un sobrenombre a Akaashi, así como tú hiciste con tus amigos. Es un tragón ese Akaashi, un verdadero glotón. Igual que tú y Cuatro-kun, Akaashi y yo jugábamos vóley desde que éramos niños. Pero Akaashi se retiró al egresar de preparatoria, y ahora que ha dejado el deporte, noto que se está inflando.
Si no hubieses tardado tanto en tu respuesta, quizá recordaría más cosas de las que escribí. Dices que te llevó dos semanas responderme, pero de ahí a que metieras el sobre en el buzón te debió de llevar otra semana más. Por algún motivo la gente asume que soy malo en matemáticas, pero hasta la fecha Estadística ha sido el ramo en el que mejor me ha ido en la universidad. Actualmente curso Optimización, y espero que las integrales me ayuden a compensar el desastre que está resultando Lengua y Cultura Italiana. Uno-kun, solo quería aprender a pedir una pizza en italiano. Si era por idiomas, debí haber elegido Lengua y Cultura Polaca, pero hasta donde sé, ese curso no lo imparten en mi universidad.
¿Tú me ayudarías con mi malla curricular? Ahora ya sé que tengo que volver a escribir esta carta para guardarme una copia. O bien, sacarle una foto con el móvil. Quizá haga esto último. Mientras me decido, y por si tú tampoco has guardado una copia de tu carta, te recuerdo que en la misiva anterior me comentaste que mi carga académica carece de sentido, y que tu amigo Dos-kun cree que se trata de una broma de mi parte porque no tiene sentido mi vida.
Ahhh, lo sé, ¡no tiene ningún sentido! Realmente no sé qué hacer. Por favor Uno-kun, ayúdame en esta situación.
Además de Optimización y Lengua y Cultura Italiana, curso tres asignaturas más: Técnicas de Restauración de Arte, Climatología, y Ecología de Bosques. Apenas tengo tiempo para estudiar. Entreno vóleibol a diario, y hago yoga tres veces a la semana.
Además, con mi amigo de la tienda de vinilos, en Shimokita, ¿ya te hablé de él? Ponle que su nombre es Cat-man (luego que me llamases Mister Ace me he dado cuenta que los sobrenombres en inglés molan). Bueno, Cat-man tomó un taller de repostería con las marujas, los sábados por la tarde, pero como le da vergüenza ir solo, logró convencerme para que me inscribiera con él. Está bien, ya que Cat-man paga las clases de ambos, y siempre salimos con postres y pasteles como para comer toda una semana.
Sobre nuestra competencia, creo que voy muchos pasos adelante de ti, y que te descubriré antes que tú puedas tener una pista significativa sobre mí. En este punto, me gustaría que hiciéramos una apuesta. Si yo te descubro antes, me gustaría que me debieras un favor. No sé qué te gustaría a ti si llegas a ganar, pero yo lo que quiero es un favor tuyo. ¿No te parece cool cuando, en una película, el héroe le dice a quien se niega a prestarle ayuda: «me debes un favor»? Siempre es bueno tener favores por cobrar. A tiro de favores es que las grandes películas crean sus argumentos, y yo quisiera tener una gran vida, una vida tan grandiosa que no haya más remedio que proyectarla en una pantalla cinematográfica de veintidós por dieciséis metros como mínimo.
—Me debes un favor, Uno-kun —así te saludaré cuando nos encontremos.
Quizá solo sea una coincidencia. Los entendidos en estadística preferimos el término probabilidad. Mencionabas, en el inicio de la carta pasada, que creías que yo podía bien o ser un ace o bien una carnada. Y creías esto último porque, cuando jugabas en preparatoria, había un enano «intenso y naranja» que fungía de carnada, y aquello de alguna manera lo asociaste a mi billetera que brillaba.
También señalaste, en otro párrafo, que eras foráneo de Tokio.
Y en tu carta primera, mencionaste que no lograste llegar a los nacionales cuando ibas en preparatoria, porque fuiste derrotado todos los años.
¿Me subestimabas, Uno-kun? No lo hagas, porque soy sagaz. Quizá no sea muy inteligente a la hora de elegir mi carga académica, y quizá sea un rematado idiota si se trata de Química Analítica, o de Italiano, pero «naranja», ¿no te parece un apelativo curioso para describir a una persona?
Da la casualidad que conozco a un chico de otra provincia, ¡un kohai! a quien las palabras «carnada», «intenso», pero por sobre todo «naranja» le quedan muy bien. ¡Mi kohai! Le enseñé varias de mis kill technic, y con ellas logró hacerse paso hasta los nacionales. También le enseñé el valor de vestirse bien, y en la tienda de recuerdos se compró una playera de lo más cool, igual a otra mía.
(Si bien lo mío no son ni la planificación de mis estudios, ni las químicas ni el italiano, que no se diga que carezco de estilo. Cuando dices que se te hace que yo soy una persona muy amarilla, llevas razón ¡soy radiante!, ¡soy un sol!).
Claramente, afirmar que tu carnada naranja y mi carnada naranja son la misma carnada naranja, equivale a afirmar que mi carnada naranja te derrotó en los play-offs, y eso reduciría mucho el nombre de candidatos. En un juicio, esta suposición carecería de validez y un abogado que se precie desecharía el argumento por ser circunstancial, pero nosotros los detectives preferimos el término corazonada, y las corazonadas se siguen para bien o para mal. Te iré introduciendo a la terminología de los detectives de a poco, porque noto que eres un amateur mientras que yo todo un experto.
Kuroo acaba de llegar. Le he dicho que escribo un ensayo en italiano. A diferencia tuya, no sé por qué no le he contado nada de esta correspondencia a mis amigos. Akaashi seguro sabe porque, de alguna manera, Akaashi siempre se entera de todo lo que guarda relación conmigo. Kuroo vino a buscarme para irnos juntos a nuestro curso de repostería, y mientras yo redacto mi presunto ensayo, él está ahí, metido en su celular, y por algún motivo aquella imagen me desquicia.
Al frente mío vive un polaco a quien yo llamo Polonia, porque no tengo idea cómo se pronuncia su verdadero nombre, que está escrito en el buzón contiguo al mío. No es un apodo muy genial, no como los tuyos, al menos. Es el único vecino con quien he intercambiado palabras, pese a que no nos entendemos. A veces, terminamos compartiendo monólogos extensos, cada uno en su propio tema. Yo sé que podría hablar de mis problemas del momento con Akaashi. Solo ocurre que él ya no tiene tanto tiempo, yo tampoco tengo tiempo, y Polonia vive cruzando el pasillo. A Polonia le hablé incluso de un proyecto de obra teatral que tengo pensado desde un buen tiempo. Es en realidad un musical de ciencia ficción ambientado en los ochenta.
Cuando entré a la universidad, y Cat-man me preguntó qué iba a estudiar, yo muy tonto le dije que «vóley». Nadie me explicó que, independiente de si pensaba hacer del deporte algo profesional, debía sacar un título de todas maneras. Últimamente he pensado en la dramaturgia, pero he pasado por tantas etapas…, para qué te cuento.
Los playoffs iniciarán después de la Golden Week, ¿has podido descansar? ¿Crees que lleguemos a enfrentarnos?
Cat-man se está impacientando, así que, querido Uno-kun… entrena duro.
Saludos a Cuatro-kun.
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Arrivederci,
Mister Ace
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P. D. 1 Acabo de volver de mi curso de repostería, que fue una mentira. ¡En la Golden Week tampoco hay clases de marujas! Me pregunto por qué ni a Catty ni a mí se nos encendió la ampolleta. Al final fuimos a la playa y comimos centolla.
P. D. 2 No hay solo polacos en mi edificio, también he visto un ruso albino, y un filipino que no habla japonés, pero sí se defiende en chino. Yo pienso que son todos sin papeles, hasta mi amigo Polonia. Todos son extranjeros, salvo yo que seguro me encontraron cara de poco japonés y por eso dejaron que me instalara aquí.
Gente: CAT-MAN ¿ES UNA BROMA?
Japi: Me desentiendo del todo.
Chiero: Yo también me desentiendo.
Gente: Pero, ¿no es que ustedes escriben esta historia?
Japi: Mister Ace se nos escapó de las manos.
Chiero: Es todo culpa de los polacos.
Gente: Ustedes no merecen vivir.
Efectivamente, no merecemos vivir. Pero aquí estamos, escribiendo fics. Gracias por leer :)
Japi&Chiero
