Alas de libertad.
Cap. 4: Traición.
Mikasa Ackerman. Una bella joven de solamente 16 años. Su hermoso cabello azabache es su mayor atractivo, más sus habilidades en el combate son de temer. Mikasa siempre quiso ser la persona más importante en la vida de Eren Jaeger, su "hermano". Tuvo guardado sus sentimientos por mucho tiempo.
–Mikasa– Armin logra alcanzar a su amiga, deteniéndose en el tejado, donde hace unos momentos, partió Saya acompañando a Eren y su pequeña hija –entiendo que estés molesta, más respeta las decisiones de Eren al menos una sola vez en tu vida–trata de razonar con su amiga.
–no estoy molesta con Eren–le encara, demostrando un rostro más bien triste –estoy triste por 2 cosas. La primera es que Eren nunca confió en mí lo suficiente para contarme su amor por Leonhardt. La segunda es porque ella obtuvo lo que siempre quise desde que Eren me dio una oportunidad más para vivir–confesó –¿soy tan poco de fiar que no pudo siquiera decirme la verdad?–derrama lágrimas, puras, cristalinas y finas gotas transparentes que albergan tantos sentimientos.
– ¿Aún sigues preguntándote estupideces cuando tú mismo lo causaste?–aparece Rivaille, cruzado de brazos y manteniendo la compostura.
– ¿De qué habla?–Mikasa inmediatamente se limpió las lágrimas. No le agrada demostrar su debilidad frente a la persona que tanto rencor llego a despertar en su interior.
–Eren nunca dijo nada a ustedes por una simple razón–suspiro –no es por odio o falta de confianza, sino por temor a ser juzgado por aquellas personas que son su única familia–aclaró, ya relajado y usando un tono más bien paternal.
–pero Hanji–san–habla Armin buscando respuestas donde no las hay.
–Hanji los descubrió por casualidad–suspiró nuevamente, explicar cosas a chicos menos de edad, bien puede causarle migraña –no es sencillo–mirando a Mikasa –siempre lograste proteger a Eren, claro está a costa de tu propia felicidad y los propios pensamientos del involucrado–la pelinegra se silenció, ya que tiene razón en ello.
– ¡Eso no explica su silencio!–intervino Christa, bañada en finas lágrimas. A su lado, aparecen sus compañeros, tratando de buscar respuestas.
–tienes razón. Un estúpido discurso barato no explica sus acciones, más así es el amor–Rivaille entonces dejó ver un colgante que yace alrededor de su cuello – ¿saben que es esto?–los presentes niegan –es el colgante de Irvin–sentenció –dentro de él, yace la foto de la mujer que ama–confesó.
– ¡Que hermosa historia!–Christa sonrió, logrando que los varones, salvo Rivaille, decidan desviar el mirar ante tanta dulzura.
–No del todo–Rivaille se oscureció –ella fue juzgada por venir del exterior. Los presentes demostraban miedo en aquel entonces con solo verla–mostrándose triste –Irvin no tuvo opción que enviarla al exterior por años–apretando el medallón de oro.
–sargento–Armin le interrumpe –perdone mi atrevimiento pero… ¿acaso usted también se enamoró de la susodicha?–la sola pregunta hizo eco en los soldados recién graduados hace no más de 1 año. ¿Es verdad, el sargento Rivaille conoce el amor?
Negando –te equivocas Arlet. Alesha fue más bien una hermana para mí–confesó –trate de hacer todo lo que estuve en mis manos para mantenerla a salvo… Al final ella misma se entregó a las autoridades, recibiendo su condena justamente–cerró los ojos.
–enano–Mikasa le miró fríamente – ¿Por qué dejaron ir a Eren?–volvió el silencio.
–planean matarlo–confesó –temen que esa mocosa sea un peligro a futuro, así que enviaron a un grupo de asesinos a eliminar a ambos–suspiró –si quieren apoyarlo, no diré nada–sonriendo, para después señalar hacia un lugar en específico –parece ser que la pelea inicio–notando en la lejanía a Eren convertido en titán.
–lo mataran–Mikasa yace dispuesta a apoyar, más Jean le detiene.
–No lo hagas–fue su única respuesta.
–pero–guarda silencio al ver como un grupo de mujeres, cubiertas por una capa, pasan a su lado, corriendo a toda velocidad hacia el lugar donde se está llevando la batalla.
– ¿Quiénes son ellas?–Reiner se sorprende al verlas.
Bostezando –parece ser que el error de la humanidad es atacar a un titán dentro de las murallas–aparece Saya, cargando a la pequeña Hana entre sus brazos.
– ¿Son… alas?–la mayoría de hecho se aterra al verla portar aquel par de las demoniacas.
–Saya–san–Rivaille miró a la pelinegra, para después señalar a la zona de batalla.
Riendo –no vendría a recoger a mi preciado sobrino sino traigo a mis espaldas los refuerzos necesarios para eliminar a cuanto humano ose interferir en mis planes–riendo –alguien que se atreva a tocar a mi preciado Eren, bien puede darse por muerto–mostrándose como alguien que, al contrario de Irvin, que sacrificara cualquier cosa por el bien de la humanidad; una persona que es capaz de sacrificar a la humanidad por proteger a esa persona especial.
– ¿Por qué sacrificas todo por Eren?–esta vez Christa bien demostró fortaleza al enfrentar a Saya.
–sencillo–suspirando pesadamente –Eren tiene el "controlador"–sonríe descaradamente –una herramienta que permite al usuario "poner" a un titán en contra de aquellos que intenten lastimarlo–sus alas comienzan a moverse, permitiendo que el cuerpo flote –si los humanos lo matan, la esperanza morirá–sentenció.
– ¡Entonces debemos!–Mikasa se detiene al ver surgir de aquel campo de batalla, el hermoso titán que alguna vez luchó a favor de Eren. La titán hembra.
Aplaudiendo – ¡Como se esperase de mi sobrina!–exclamó Saya contenta –capaz de invocar titanes a voluntad, sin siquiera transformarse en uno… Esplendido, definitivamente una persona fuerte–viendo a los alumnos –me retiro, debo matar a la unidad de reconocimiento–oculta sus alas, comenzando a saltar de casa en casa a una velocidad anormal.
–debe ser una broma–Rivaille emprende el viaje hacia la batalla, usando su equipo tridimensional para tratar de seguirle el paso a Saya.
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Llegando –que ra–se sorprende al verla. Una hermosa pelirroja, de opacos ojos azul celeste. Lleva puesto una capa que cubre la mayor parte de su tez albina, más se nota debajo de ello, un hermoso vestido blanco. Un par de botas estilo militar, de un profundo azul marino –Alesha–se aterra al verla correr con todo, llevando entre manos el equipo tridimensional que alguna vez le perteneció a Irvin – ¡FUE SUFICIENTE ALESHA, NO HAGAS ALGO DE LO CUAL TE ARREPIENTAS!–trata de razonar con ella, más le sorprende al ver como corta la nuca del titán de Eren, extrayendo el cuerpo semi inconsciente del joven y ponerlo a salvo.
–no permitiré que Eren–sama muera… Protegerlo es mi deber–Alesha esquiva de maneja majestuosa los ataques de los soldados más experimentados.
–Irvin–logra alcanzar a su salvador y superior – ¿Qué hacemos?–miró asombrado el brillo muerto en los ojos de su amigo.
–Mátenla–fue la simple orden que dio a conocer. Solo Rivaille notó el nudo en la garganta al momento de decir aquellas palabras.
–debes amarla tanto para permitir que muera u odiarla demasiado al preferir la libertad antes que tu amor–una encapuchada de pequeña estatura, se detiene frente a Irvin, sonriendo dulcemente –comprendo tu dolor, si estuviera en tu lugar, en definitiva la mataría sin pensar dos veces pero…–descubriendo su rostro, dejando ver una tez albina, adornada grácilmente por un par de ojos verde aguamarina y la misma sonrisa que demuestra compresión, para después dejar ver una sonrisa, más bien sádica.
–Ara hiciste enojar a la pequeña Rui–habla Saya, riendo de la misma forma –debes tener los pantalones bien puestos, Irvin–mirando a Alesha, quien acaricia las mejillas de Eren –protegerlo es tu deber ¿eh?... ¿Qué clase de hermana bien puede proteger a la persona que su adorada hermanita amó profundamente en el pasado? Deja de creerte la gran cosa Alesha, solo eres una herramienta en mi juego macabro–aclara, dejando sorprendido a muchos al verla tal cual una reina de la matanza sin preocupación hacia el prójimo, salvo el proteger a Eren y hacer cuanto sacrificio crea correcto para dicho propósito.
–No lo es–habló una dulce y suave melodía.
Tanto Saya como Alesha y todos los presentes, dirigen su mirar hacia el pequeño cuerpo que yace en los brazos de la pelinegra. Hana habló, defendiendo a su preciada tía. La hermana de Annie, su amada madre que dio todo tanto por el hombre que ama y la pequeña Hana, producto del amor que ambos se profetizan, incluso hasta estos días.
–Parece que ella opina diferente–Saya enseña a la pequeña Hana, estirando dulcemente sus brazos en dirección a Rivaille –ara no debes tocar a la basura–riendo de manera mas bien maternal.
–Richan–estirando sus brazos insistentemente.
Saya se acercó a Rivaille, quien parpadeo confuso al notar entre las manos de Hana una pequeñita flor en tono violeta. Parpadeo nuevamente al notar su tierna sonrisa al entregarle con trabajos la hermosa flor.
–Lo siento–se disculpó Hana, sonriendo plenamente. Rivaille yace sorprendido por el regalo que, un bebé recién nacido del sexo femenino, le otorgó.
–ya veo–Saya se resignó –Hana te pide disculpas en lugar de su madre por haber matado a la mujer que amaste–habló, dejando al soldado más que molesto.
– ¡DE QUE RAYOS HABLAS!–Rivaille tomó a Hana por el cuello, comenzando a amenazar su vida. Alesha se alertó, siendo detenida por un adormilado Eren.
–confió en Hana–sonrió débilmente.
–entiendo Eren–sama–Alesha se sentó, apoyando con cuidado a Eren en sus piernas, otorgándole un refugio –te protegeré cueste lo que cueste, después de todo es mi misión–dijo secamente.
–mocosa ingrata, sino fuera por tu madre, Petra…–grata es la sorpresa al ver un rostro hermosamente bello. Una fina joven de 15 años en apariencia, rasgos finos que hacen lucir a Christa como una mocosa de bajo nivel a ojos expertos. Una melena azabache, con tintes azules en algunas partes de ella. Un par de zafiros en tono escarlata, dejando ver un mirar por demás seductor.
–debes dejar al amor ir, probar del dulce néctar que la vida te ofrece, olvidar los rencores y encontrar la felicidad–habla con un hermoso cantar.
– ¡Quién eres tú!–Rivaille está a punto de matar a Hana.
–Me llamo Tomoko–se presenta –soy "la niña de los amigos"–sonriendo dulcemente –soy prima de Mikasa Ackerman… soy familiar de Eren–sama, mi deber es mantenerlo a salvo, gracias a una promesa con Petra–san–sonriendo amablemente.
– ¡Quién te crees que eres para llamarle por su nombre!–el soldado yace confundido, nervioso y bien parece que está a punto de cometer una locura.
–quiero que lo detengas Tomoko, por favor–una bella joven yace en modo astral al lado de Tomoko, quien observa con tristeza como la pequeña Hana bien parece estar a punto de morir.
–no puedo hacerlo, su corazón duda–habla por lo bajo, siendo reprendida por Irvin.
–deja de hablarle, la estas atando a este mundo–habló serio.
–no es una atadura, simplemente quiero hacerle entender a esa persona–señalando a Rivaille –cuan hermoso es el perdón. Suelta a Hana la lastimas–sonriendo amablemente.
–Hazle caso–le aconseja Alesha, quien acaricia el rostro inconsciente de Eren –Tomoko–sama puede transformarse en titán–riendo dulcemente.
–no aconsejes al enemigo, Alesha–le recrimina Saya.
–Lo lamento–se disculpó –es solo que es injusto no darle oportunidad, solamente es un humano después de todo–se silenció al ver los penetrantes ojos oscuros de Saya, teñirse de escarlata al delatar su furia interna.
–humano, animal o titán… A mis ojos son lo mismo, basura de bajo nivel que nunca entenderán una cosa… Los matare–mostrándose como alguien superior.
–lo sé–Alesha carga a Eren, entre sus brazos, tal cual un príncipe a su princesa –me retiro, protegerlo es mi deber después de todo–sonriendo débilmente, para luego lanzar una fugaz mirada a su ex amor –si nos persigues, no dudare en matarte, Irvin– preparándose para correr, colocando a Eren a sus espaldas en el acto.
– ¡si alguien siquiera le hace un rasguño a Eren, bien puede darse por muerto, ¿entendiste Alesha?!–Saya levantó su voz.
–si… ojousama–coloca el primer pie en el suelo, dando un paso. En un simple parpadeo, Alesha desaparece, llevando a Eren a cuestas.
– ¡Que!–Irvin se sorprende.
–Alesha no tiene la habilidad de transformarse en titán, tal como sucede con Eren, Ymir o incluso Tomoko. Alesha puede viajar a la velocidad del sonido, logrando poner a Eren a salvo sin siquiera tener que pelear–sonriendo arrogantemente –suelta a Hana u olvidare que te eh elegido como su prometido y acabare con tu vida–amenazó sin dudarlo.
–… Entiendo–soltando a Hana, tirándola al suelo como al más vil criminal –daré un reporte de "misión fallida". Solo lo hago por alguien, no es por ustedes–por alguna extraña razón, pensó en Mikasa, pero no la chica fuerte y obstinada que es la mayor parte del tiempo. Sino a una niña asustadiza, totalmente triste por haber perdido todo aquello que la mantiene feliz.
Entonces vino a la mente su recuerdo más preciado. Hace no más de 10 años, fue encontrado por Alesha, quien le mantuvo vivo, robando cualquier cosa que calmara aquel rugir en su estómago. Gracias a ella, Rivaille decidió entrar en la milicia, con la oportunidad de darle una mejor vida a la mujer que le protegió con todo.
–Rivaille… Sabes que es traición–habló Irvin.
Volteando a verlo –lo sé… Estoy preparado para recibir mi castigo–guardó silencio al notar como la titán hembra se le acercó, tomándolo entre sus manos e iniciando carrera, con Saya y las demás encapuchadas en el hombro, hacia la misma dirección donde partió Alesha.
Mikasa apareció, deslizándose con maestría por los obstáculos que se le presentan. Intentó acercarse, más algo le detuvo. Una débil sonrisa por parte de Tomoko. Una triste sonrisa. Una sonrisa… De lastima.
–No–aterrizó de rodillas en el techo, totalmente ida e incapaz de asimilarlo todo. Eren se marchó.
Eren prefirió irse a un lugar peligroso, donde la muerte abunda en cualquier momento.
Eren prefirió la libertad, antes que a la humanidad.
Mikasa derramó lágrimas. Lloró lo que tuvo que llorar, sufrió lo que tuvo que sufrir y… Amó lo que tuvo que amar.
Fin.
¡Listo! Al fin termine "Alas de libertad". A decir verdad, esta cortito, pero es lo planeado. Adoró a Hana, es mi personaje original (mío, no tocar), más siento lastima por ella, pues le tocó un destino cruel, al ser la única esperanza de la humanidad. Me encantó que Rivaille se fuera con ellos, aunque la humanidad esta en desventaja. A partir de hoy, iniciare "La titán y el demonio".
Firma: Shaoran Uchiha de Nikaido.
Annie: *cruzada de brazos* ¿a qué se debe este final tan carente de lógica?
Shaoran: *temblorosa* mil disculpas, simplemente es el "final de temporada".
Annie: *se levantan* dime qué rayos pasa con Adam.
Shaoran: *rojísima* ¡ESTO NO ES AMOR! *golpeando con todo a Rivaille*.
Hana: *entrando* ¡NO GOLPEES A RICHAN! *golpeando a Shaoran*.
Rivaille: *cargando a Shaoran* ¡MOCOSA, ES EL CAPITULO FINAL, POR LO MENOS COMPORTATE COMO TAL!
Hana: *llorando* ¡PERO ERES MI ESPOSO, ADEMÁS SHAORAN-SAN TIENE A ADAM-SAN PARA ELLO!
Adam: *entrando, junto a Eren, Yukihina y Alexander* ¡hey Shaoran! *notando que Rivaille la está cargando, a la vez que Hana llora* ¿qué rayos pasó aquí?
Los 3: es el final de temporada.
Caída general.
Annie: *le susurra a Shaoran* el camino es largo ¿o me equivoco?... Después de todo, Nimue no lo dejara ir.
Shaoran: *golpeando con todo a todos* ¡ESTO NO ES AMOR, ESTO NO ES AMOR!
Jesús:*entrando* de nuevo… *suspira, se acerca y comienza a acariciarla* tranquila, tranquila Shaoran, relájate.
Shaoran: *susurrando* esto no es amor, esto no es amor… ¡Esto no es amor!
Alexander: *riendo* tranquila, mejor despídete de los lectores.
Annie: cállate Alexander.
Eren: ya…
Hana: *abrazando a Rivaille* no me dejes.
Adam: *se acerca a Shaoran* ¿te encuentras bien? *acariciando su cabeza* no eres tu cuando te deprimes.
Shaoran: estoy bien *forzando una sonrisa*.
Adam: de acuerdo *la carga* vamos a platicar.
Y ambos se van, dejando el desmadre atrás.
(Pd. El último capítulo, incluye el cómo Eren se le declaró a Annie, al igual que Shaoran a Adam –ficción-).
