SEEEEEEEEEEGUNDO CAP DEL DÍA SEÑORAS Y SEÑORES! Bueno bueno como pueden ver al final me decidí a subir de a dos cap al día para que sea de alguna forma mas rápida y continua la historia,a parte los capitulos tampoco son muy largos,en fin.. tranquilas,actualizare a diario (:
Capítulo 3
¿Qué debería usar para la fiesta?
Tenía este montón de ropa encima de mi cama, aun debatiendo en mi cabeza lo que iba a usar en LA FIESTA.
¿Pero por qué rayos parecía una típica chica superficial las cuales tienen miles de prendas y aun así no saben qué usar? No lo sé, me estaba comportando muy extraño últimamente. Usualmente solo escojo lo que esté limpio y a la vista, solo una olida para confirmar que pueda usarse y listo, me iba a la escuela.
Ahora tengo que pasar tres horas mirando el montón de ropa, sin saber cómo vestir, ¿sexy?, ¿al estilo Bella?, ¿conservadora? No tenía idea de esta mierda.
Así que simplemente pensé como Katia y opté por usar una blusa gris teñida con vuelos blancos, podía verse mi abdomen, pero me importaba una mierda, la verdad. Hoy saldría a divertirme, a enseñarles a Edward, Jasper y a Emmett, que Isabella Swan se había convertido en una fiestera profesional. Bueno, en fin, combiné mi blusa con unos claros jeans ajustados con un cinturón rosa neón y unas vans grises, todo lo acompañé con mi gorra (plana) favorita, la cual Edward me había obsequiado el día que ganó ese gran partido de fútbol contra la escuela de Bashmore, estaba tan feliz que lo hizo, me obsequió su gorra favorita.
—Hermanis, ¿ya estás lista? Edward y Jasper estarán aquí pronto. —Le escuché decir a Emmett tras mi puerta.
—¡Ya casi termino de arreglarme! —Le hice saber mientras me colocaba una pizca de brillo de labios.
La puerta se abrió haciéndome dar un respingo, Emmett asomó su cabeza con una expresión de confusión jodidamente graciosa.
—¿Acabas de decirme que tú, Isabella Marie Swan, estabas arreglándote? —Me preguntó de la forma más burlona que pudo. Puse los ojos en blanco, divertida.
—¿Quién eres y qué has hecho con mi hermana?
—Oh, jódete, Emmett —Le enseñé el dedo del medio y él soltó una carcajada—, ella sigue exactamente aquí.
—Síp, y espero que su asco hacia los hombres como los jodidos de mis amigos siga exactamente ahí también —Él al parecer escuchó con atención lo que había dicho y luego se echó a reír—.Sería realmente imposible que te fijaras en uno de ellos, no sé por qué me preocupo, te conozco lo suficiente.
Sí, claro… él tenía toda la razón del mundo. ¿Cierto?
—Estoy lista, vámonos. —Me limité a decir mientras le sonreía incómodamente.
—Bebé, cada vez me sorprendes más. —El comentario de Edward me hizo poner los ojos en blanco automáticamente.
Íbamos en camino a la fiesta en el auto de Jasper, el cual no dejaba de mirar por el retrovisor hacia donde nos encontrábamos Edward y yo, nuestros ojos se habían encontrado un par de veces, solo que traté de ignorarlo y no pensar el por qué se comportaba de esa forma.
—Te he dicho que odio cuando están encima de mí, apártate. —Empujé a Edward lejos mientras él se reía divertido.
—Eso no lo dirás cuando estén encima de ti haciendo tú sabes qué. —Comentó con una de sus asquerosas sonrisas.
—¡Ugh, eres un idiota! —Expresé asqueada, para volverme hacia el frente, cruzándome de brazos.
—Y me adoras. —Me susurró al oído mientras me plantaba un asqueroso beso en la mejilla.
Puse los ojos en blanco y sonreí. Esta noche no quería que nadie me molestara. Quería divertirme.
El olor a alcohol, marihuana y otras sustancias mezcladas, azotó violentamente mi nariz al momento de cruzar la puerta de la casa de Tyler Crowley, el anfitrión de la fiesta.
La música estaba tan alta que no pude escuchar lo que Emmett me dijo antes de desaparecer entre la multitud que se encontraba en la espaciosa sala, ¿o era el comedor? No tenía ni una jodida idea, todo el lugar estaba repleto de gente y las luces parpadeantes no me dejaban diferenciar los lugares.
—¡¿Quieres jugar?! —Jasper gritó en mi oído.
Me volví hacia él, para darme cuenta que estaba inclinado hacia mí, tanto que nuestras narices chocaron.
¿Y ahora por qué me sonrojaba?
—¡¿Jugar a qué?! —Le pregunté tratando de ignorar ese incómodo momento.
—A «gira la botella». —Intervino Edward con una sonrisa pícara en su rostro.
Oh no... ¿Qué estaban tramando?
—No creo que sea buena idea. —Negué con la cabeza mientras me encogía de hombros.
—¡¿Qué?! —Expresó Edward soltando una carcajada, mostrando sus perfectos dientes—. Bebé, tienes que vivir un poco, «gira la botella» es el juego más ardiente que existe en el mundo adolescente, claro, luego de «7 minutos en el paraíso».
—No creo querer besar a ningún chico asqueroso o aun peor, alguna chica. —Les dije aún no muy segura.
Sonaba divertido… y venía aquí a divertirme, así como lo hice en New Orleans. ¿Qué tenía que perder? Era una fiesta.
—Oh, vamos. —Edward me tomó del brazo y comenzó a arrastrarme hasta el grupo de personas sentadas en unos sofás.
Conocía a Bree, de mi clase de Historia el año pasado. Tyler, el anfitrión y amigo del alma de los chicos. Y a Alec, un chico bastante guapo y considerado decente por mí, lo conocí una vez que iba saliendo de su entrenamiento de natación y casi me lleva por delante.
Me cayó bastante bien, literalmente.
¿Entienden? ¿Literal? ¿Cayó? Bueno, ese fue un chiste bastante malo.
—¿Podemos unirnos? —Preguntó Jasper divertido, dándole un golpe en forma de saludo a Tyler.
—¡Mierda hombre, claro que sí! —Exclamó él mientras hacía espacio para nosotros— ¿Bella Swan? ¿Eres tú? ¡WOW! ¿Qué te pasó?
Traté de ignorar ese comentario.
—Pero les recomiendo que tomen esto antes de jugar. —Él sacó una botella con algo extraño dentro, no podía distinguir qué tipo de alcohol se trataba, solo sé que Edward le arrebató la botella de las manos y le dio un gran trago.
—¡MIERDA, MI GARGANTA SE QUEMA! —Se rio divertido—. Toma un poco, B.
Me extendió la botella, mirándome con ojos ansiosos, no podía decir que no, sabía que al final me convencería, así que mandé todo al infierno, la tomé entre mis dedos y me la llevé a la boca.
Sentí como si me hubiese tragado una cerilla encendida. Comencé a toser con fuerza hasta que abrí los ojos y podía ver a tres Edward mirándome aún, todo parecía estar dando vuelta. ¡¿Pero qué rayos era esto?! ¿Una clase de droga mezclada con alcohol?
Era una bomba.
Y estaba lista para jugar.
Digamos que al sentarme recuperé un poco mi visión, podía percatarme que el juego ya había comenzado y que por alguna razón, me sentía ansiosa.
Bree fue la primera que tuvo que besar a otra chica que no conocía y yo solo le pedía a Dios que no me tocara alguna, sería capaz de salir corriendo, bueno… si pudiera correr en estas condiciones.
Luego de 7 turnos más, Tyler giró la botella. La miré con atención mientras comenzaba a disminuir su velocidad. Alec y yo. Edward y yo. Una tal Christine y yo…
Se detuvo entonces.
Jasper y yo.
—Esto será épico, mis queridos amigos —Se burló Tyler irguiéndose en su puesto. ¿No era que estaba tan ebrio como nosotros?— Mi querido Jasper, haz tu magia… 5 segundos. Con lengua.
Me quedé quieta donde estaba en cuanto vi a Jasper levantándose de donde se encontraba, luciendo una de sus grandes sonrisas.
—¡Ve por ella, tigre! —Escuché que gritó Edward dándole una palmada en el trasero.
Comenzaba a sudar frío, ¿por qué me sentía tan nerviosa? Era solo un beso. Un beso de Jasper, Jasper Hale, el idiota que se lanza gases frente a mí, él que a veces se queda a dormir en casa y sale en calzoncillos sin importarle mi presencia. Ese Jasper que se tira a una diferente cada semana.
No tenía de qué preocuparme. No podía preocuparme por eso.
Solo tenía que besarlo y ya.
—Bien, hagamos esto. —Le dije cuando ya se encontraba frente a mí, estábamos cara a cara.
Él no dijo nada, simplemente bajó su mirada a mis labios y se quedó observándolos por unos largos segundos, se veía bastante concentrado y tranquilo. De repente, puso una mano sobre mi rostro y me acercó a él. Sus labios embistieron a los míos sin dejarme siquiera tomar aire.
Me sorprendí de su repentino cambio, pero eso no me detuvo para comenzar a corresponderle el beso. Mi mente no estaba funcionando bien, ya que lo único que pensaba era seguir devorando sus labios. Apretarlo más contra mí. Saborearlo por mucho más tiempo.
¿Por qué carajo pensaba en eso?
El toque de su lengua me hizo dar un respingo. Sin separarme de él, abrí aún más mi boca para darle paso a su lengua, que de un segundo a otro, ya se encontraba jugueteando con la mía. Sentía que estaba devorándome. Solté un pequeño gemido al notar que sus manos ahora estaban en mi cintura y las mías se movieron hacia su sedoso cabello.
—Hey, hey, ya han pasado como 10 segundos… —La voz de Edward se escuchaba bastante lejana.
Jadeé cuando Jasper se atrevió a mordisquear mi labio inferior, la sensación que me transmitía nunca la había experimentado antes.
—Ya estuvo… —Entonces, de un jalón, Edward nos separó.
Jasper y yo nos miramos directo a los ojos. Si sus labios se veían así de rojos, ¿qué quedaría con los míos?
Él no decía nada, ni se movía, solo estaba ahí… mirándome.
Y yo solo tenía que decir algo.
—Oh mi Dios.
