"¡No sé de qué diablos estás hablando!" dijo nervioso Blaine.
"Vas a negar que le diste una mamada a Finn mientras dormía" dijo Sam.
"Yo no hice tal cosa, a diferencia de ciertas personas que se desnudan por dinero" respondió Blaine.
"¿Qué quieres decir?" se alarmó Sam.
"Sé de tu trato con Burt, sé que le chupas la polla para que te quedes aquí".
Sam abrió los ojos con pánico, totalmente estático al verse descubierto.
Blaine disfrutaba de verlo así, a su merced; haciendo caso omiso a la presencia de Sam continuó pegando la oreja a la puerta de la habitación de Burt y tratar de averiguar con quien estaba follando.
"No puedes decírselo a nadie, mucho menos a Kurt" rogó Sam.
"¡Él no lo sabrá! Imagínate si se entera que su amigo le esta practicando sexo oral a su padre, no lo soportará" decía Blaine mientras caminaba de vuelta a la habitación de Finn.
"¡Espera! ¡Hablo enserio, no puede saber nadie, en especial Kurt! ¡Por favor!".
"Hagamos un trato, yo callaré tu trató con Burt y tú callas mi mamada clandestina a Finn".
"Entonces admites habérsela dado, quizás no somos tan diferentes, warbler" dijo Sam.
"¡No te atrevas a compararte conmigo! ¡Yo no me vendo!" respondió Blaine.
Un golpe se estrelló en el rostro del pelinegro, dejándolo aturdido por leves momentos antes de caer en el piso. Sam estaba más que molesto pero se contuvo, si el warbler decía algo todo estaba perdido. Le ofreció su mano y una disculpa al chico en el piso.
Blaine, algo adolorido, quiso responderle con otro golpe, pero un soñoliento Finn despertándose los alarmó lo suficiente como para olvidarse de sus riñas.
Sam con una velocidad tremenda salió corriendo de la habitación y Blaine se tumbó en la colchoneta donde dormía y fingió estarlo. Finn minutos segundos después volvió a sus sueños, pero sintiéndose algo pegajoso en su entrepierna.
Al día siguiente, con la llegada de Kurt y Carole a la casa, toda tensión entre Sam y Blaine se esfumó para no causar sospechas. Este últimos seguía preguntándose con quien estaba follando el padre de su novio.
"Hey nene, como te fue ayer con tus amigas" Blaine le preguntó a Kurt.
"Bien, aunque tuvimos un encuentro desagradable con alguien de quien no deseo ni recordar, solo diré que es culpa de Santana y de Tina" respondió Kurt algo nervioso.
Blaine no indagó más, pasó su brazo por sus hombros y deposito un casto beso en su mejilla. No tardó en notar que Sam lo miraba con recelo. Posesivamente volvió a darle otro beso a Kurt y Sam no tardó en salir de la habitación. Kurt al parecer también notó la actitud del rubio y, antes de poder hacer algo, Blaine cambió de tema.
"¡Oh! ¡Sammy más profundo! ¡Mámalo como si tu vida dependiera de ello! gemía Burt.
Sam miraba algo excitado y a la vez disgustado como la cabeza de Blaine bajaba y subía del pene del mayor, atragantándose conforme lo recibía más profundo, con los labios hinchados de tanto chupar y remolinando su lengua en la punta del pene para hacer gemir más fuerte al señor Hummel. Se sentía mal por engañar a Burt de esta manera, el hombre gemía su nombre pensando que era él quien le daba tal mamada; pero Blaine prácticamente lo había amenazado para hacer tal cosa. Así que en medio de la mamada del día, le propuso al señor Hummel ponerse una venda y amarar sus manos a la cama, para hacer más excitantes las cosas. Burt estuvo e acuerdo.
Blaine dejó libre el pene del mayor para tomar un poco de aire. Sam se burló, ninguna boca podía tomar mejor un pene grueso y grande que la suya.
"Hoy siento que tu boca tragona zorra esta algo más pequeña" comentó Burt.
"¡Vamos sigue! ¡Tómalo puta!".
Blaine amaba como Burt se retorcía con su boca, acunando sus testículos y luego lamiéndolos para el disfrute del mayor de los Hummel.
"¡No puedo más bebé! ¡Abre bien la boca que me vengo!" Burt soltó seis chorros de semen en la cara del warbler y gritando mientras lo hacía.
Blaine sonrió, le giñó a Sam y se fue de la habitación. Rápidamente el rubio fue y desató a Burt, al ver este último a Sam le estampó un beso.
"¡Gracias! ¡Realmente me haces sentir todo un adolescente otra vez!" le dijo Burt con cariño.
Sam quedó aturdido al escuchar lo último. Se sentía como un objeto sexual, solo para dar placer, la necesidad lo había hecho caer en una especie de mundo sexual. No disfrutaba como se debía del sexo y eso lo mortificaba. Él deseaba algo más, a alguien que no lo hiciera sentir como una puta y él sabía muy bien quien era esa persona.
"Te necesito" susurró a sus oídos.
Kurt volteó y lo que vio lo dejó sin palabras. Un espectacular cuerpo de dios griego estaba a unos centímetros y desnudo.
"Sam no podemos hacer esto, vístete y vete" respondió Kurt algo exaltado.
"¡Por favor! Déjame tenerte una noche, no te vas a arrepentir" insistió Sam.
Kurt lo miraba con nerviosismo, o quizás excitación. Su mente le decía que despidiera a su amigo de su habitación y se mantuviera fiel a su novio Blaine. ¡Blaine! Que iba decir su novio cuando se enterara que el sexy chico que se está quedado en su casa se le esta insinuando desnudo en medio de la noche para tener relaciones sexuales.
"Eres mi amigo, vives aquí, simplemente no podemos".
"Es porque soy rubio" bromeó Sam.
"Amo a Blaine, no puedo hacerle esto" respondió Kurt.
"Él no te ama lo suficiente".
"¿P-Por qué dices eso?" las sopechas de Kurt salieron a flote.
Sam dudó en decirle muchas cosas a Kurt, él era tan bueno que no merecía un novio tan promiscuo como Blaine. Tampoco podía decirle que su novio era dicto al sabor del pene de su padre y a dar mamadas a personas que duermen. Así que resumió todo en una sola frase.
"Él te engaña".
El teléfono de Kurt sonó, era Blaine.
"Hola nene, te llamaba para decirte que saldré esta noche con algunos amigos warblers y no podré llegar a nuestra cita, de verdad lo siento pero es que me insistieron tanto que no pude negarme".
"¿Irá Sebastian también?" preguntó Kurt muy abrumado.
"Ehh… bueno sí, pero ya te di-" no lo dejó terminar y colgó.
"Ahora todo tiene sentido" dijo Kurt antes de caer a los brazos de Sam.
"Déjame hacerte sentir mejor" le susurró Sam en sus oídos.
Kurt asintió y lo besó con necesidad, la frustración sexual se desbordó y Sam aprovechó cada segundo de esto, desvistiéndolo con salvajismo y mordiendo su cuello, dejando marcas.
Finalmente, Kurt se entregó a la pasión.
