Capítulo cuatro: El descubrimiento

Remus caminaba alegremente por un prado con flores lilas. Una brisa suave e irreal soplaba sus cabellos y ponía en movimiento a las nubes, que en realidad eran suaves ovejas. Se dio vuelta y vio, parado junto a una calabaza estaba el amor de su vida: Fang. Fuera de sí por la alegría, Remus comenzó a correr hacía él, pero justo cuando lo estaba alcanzando, se dio cuenta de que se había convertido en Sirius, que estaba transformado en perrito. Remus se sintió tan frustrado y enojado que sin pensarlo, le dio una fuerte patada en la altura de las costillas que para su sorpresa, produjo un extraño ruido a metal…

-ay-Remus se despertó sobresaltado; había pateado la cama de Sirius, que ahora se deslizaba velozmente sobre sus cuatro ruedas, contra las demás camas de la enfermería.

-Lupin! Qué cree que hace-grito Mme Pomfrey, mientras frenaba las camillas con un hechizo.- De todos los alumnos que tuve (incluyendo a James Potter que bate records) usted es el que más tiempo pasa en esta enfermería! Ya conoce perfectamente las normas!

-Sí, claro, lo que pasa es que me quedé dormido y tuve una pesadilla-Remus se sonrojó un poco por la incomodidad de la situación- Y...…perdón.

-Y encima tiene chocolate en las manos- lo criticó la enfermera-no sabe que no se puede comer aquí adentro otra cosa que no sea remedios o pociones?

-Perdón…

-Nada de eso. Usted y sus golosinas se van ya de ac�! Y mañana lo quiero ver a primera hora, para que me explique que hacía vagando por ahí con Black tan entrada ya la noche!

-pero…

-Nada de peros! Afuera!

Con un suspiro, Remus salió del lugar y se vio cara a cara con la profesora Mc.Gonagall.

-Profesora-se sobresaltó.

-Buenas noches, Lupin. Lo acompaño a su sala común.

-Realmente, no es necesario, profesora- contestó Remus, que había pensado juntarse con James en la biblioteca.

-Yo le voy a decir que es necesario y que no, Lupin. Ahora, sería tan amable de seguirme?

-Sí, profesora-dijo Remus.

-esa voz…- dijo Sirius desde su camilla- tan suave y musical, tan encantadora, como la de una sirena…

Mme. Pomfrey lo miró, muy preocupada, pensando que la voz de Mc.Gonagall era todo menos musical y armoniosa. Se acercó para tomarle la temperatura, pensando que talvez tenía fiebre, o peor, se estaba quedando sordo.


-Un rayo de sol le dio en la cara. Remus parpadeó lentamente y para su desgracia, vio que Peter, completamente dormido, se había abrazado a él como si fuese un oso de peluche.

AH! Peter soltame-gritó, librándose de las pegajosas y gorditas manos de su amigo. Después, sin escuchar las excusas que Peter le daba acerca de que se había asustado mucho la noche anterior, se puso una túnica que encontró en la cama de James y salió corriendo de la habitación.

Justo cuando hubo salido a la sala común, se acordó que tenía que buscar a Sirius; así que se encaminó hacía la enfermería, todavía un poco asqueado por lo que le había pasado.

-Buenos días Mme. Pomfrey, cómo está Sirius?

-Hola Lupin, Está mejor, pero todavía no me doy cuenta de lo que pudo haber causado esta reacción en su piel.

-Cómo que no sabe?

-Tengo una sospecha…Usted sabe si Black ha estado consumiendo pociones de algún tipo?

-No sé, no tengo idea, pero porqué no se lo preguntamos a él?

- Bueno, sí pero para que cause este tipo de reacciones tiene que ser una poción casera, que no está aprobada por un sanador.

-Ah… que raro…

-Si, es muy raro todo esto...

-Bueno, yo tengo que irme, si Sirius llega a despertarse, por favor, avíseme.-Y salió de la enfermería para ir a buscar a James.

-Lupin- lo llamó la voz de la profesora Mc. Gonagall, que estaba entrando a la enfermería.

-Si profesora?

-avísele a la Sra. Pince que ya voy para all�!

-a dónde!

- A la biblioteca!

Sirius se levantó al escuchar nuevamente la voz de la profesora, que sonaba como música a sus oídos. En cuanto abrió sus ojos la vio, y se quedó pensando que había algo nuevo en la apariencia de su profesora, algo especial. Definitivamente era un cambio positivo en su aspecto, parecía más joven y más simpática que lo habitual.(N/A: pobre, está divagando)


-Sra. Pince, qué le pasa-preguntó Remus

-nada, querido, solo me cayó mal un plato de ravioles que comí al mediodía.

-No se preocupe que la profesora Mc.Gonagall fue a buscar a la enfermera. Después de decir esto, miró a su alrededor y vio a James durmiendo con su cabeza descansando sobre un libro pesado y polvoriento. Lo despertó.

-Remus! Ya descubrí quién es la chica de la foto! Es la profesora Mc.Gonagall!


Bueno, al fin terminé el capítulo( creo que me quedó un poco más corto), espero sus reviews