I HATE THIS PART
Clavos que sacan otros clavos
Tal vez uno de los tantos dilemas que enfrentamos después de un rompimiento es saber el tiempo correcto que debemos tomar antes de iniciar otra relación o comenzar a conocer gente nueva, a veces la sola idea nos parece aterradora y nos recluimos en un estado de confort y soltería antes de poner en juego nuestros sentimientos una vez mas, o simplemente somos más aventureros y decidimos aplicar ese dicho que dice que un clavo saca otro clavo justo como planeaba hacer el buen Corea aunque antes de enfocarnos con él tal vez deberíamos saber qué pasó con China después de la fuerte confesión de su hermano menor.
-No puedo creerlo… definitivamente no puedo creerlo…- mascullaba China que estaba sentado en el piso con los codos recargados en la mesa y la cabeza entre las manos recitando lo anterior como si se tratara de algún tipo de Sutra mientras que Hong Kong, sentado al otro lado de la mesa lo miraba sin interrumpirlo, con esa cara estoica.
El mayor de los asiáticos había estado en ese extraño estado desde la última visita de Corea así que el menor de todos no había dudado a la hora de llamar al resto de su familia para intentar buscar una manera para ayudar a China y dejara de una vez por todas esa patética actitud que a decir verdad ya lo estaba hartando un poco. Por lo tanto diez minutos después el timbre sonó anunciando la llegada de Japón y Taiwán que llegaban al rescate pues Tailandia y Vietnam no habían podido asistir por cuestiones de trabajo o tan solo porque no tenían la intensión de ir a soportar los lamentos de China.
-Llegamos tan rápido como pudimos- dijo Japón dejando sus zapatos en el recibidor al igual que Taiwán la cual aparte traía algunas bolsas con comida y mucho té porque seguro tendrían una larga conversación.
-Oigan, tampoco es como si se fuera a morir o algo así- les tranquilizó Hong Kong al ver la ansiedad en las caras de sus hermanos.
-Es que no te das cuenta de la gravedad del asunto, aun eres joven- le dijo Taiwán acariciándole la cabeza a la otra nación y mirándolo con algo de ternura aunque cabe destacar que la chica tampoco era muy experta en la materia y solo quería lucirse un poco con el más joven.
Así que los tres regresaron a la sala en donde vieron al asiático desparramado en el piso aun murmurando algunas cosas inentendibles en su propio idioma.
-Ah… China-san ¿Qué fue lo que te pasó? ¿Estás bien?- le preguntó Japón siempre con ese tono educado y cortes que tanto lo caracterizaban, ayudando al mayor a levantarse del piso.
-¡Japón! ¿Qué hago? ¡Corea se me declaró! aru- gritó de pronto China aferrándose como un niño pequeño a la cintura del otro oriental y todo se volvió un silencio incomodo.
-Querrás decir "Se me declaró otra vez"- le corrigió la única chica presente
-¿Cómo que otra vez aru?- preguntó el mayor de la familia separándose un poco de nipón viendo a todos con verdadera duda en su rostro.
-China-san… ¿Acaso tú no sabías que Corea estaba enamorado de ti?- preguntó Japón soltando al moreno de su cintura para poder sentarse a su lado y hablar del tema como la gente decente
-¡Por supuesto que no aru!- contestó sonrojándose de pronto por la vergüenza mientras que Taiwán azotaba sus manos contra la mesa con expresión de furia en su rostro.
-¡Cómo diablos nunca te diste cuenta si él se la pasaba pregonando todo su amor por ti!- le gritó enfadada a su hermano mayor que infló las mejillas haciendo un berrinche.
-Él no me pregonaba nada, me acosaba- corrigió el chino
-Acoso, amor ¿Cuál es la gran diferencia?- le restó importancia la menor sin saber que si había un mar de diferencia entre esos dos sustantivos pero en fin, para ella eran exactamente lo mismo -El punto de todo esto es que eres un idiota como para no haberte dado cuenta ¿Qué tan idiota se tiene que ser para no percatarse de algo así? Seguro también me vas a decir que no has notado que Rusia casi te tira su ropa interior en la cara- dijo enfadada la castaña abriendo un paquete de galletas mientras que Hong Kong iba a preparar algo de té.
-¡¿También Rusia?! Oh no, ¿Ahora cómo se supone los voy a ver a la cara? Esto es tan vergonzoso- decía China escondiendo su cara entre sus brazos sintiendo que se iba a derretir en cualquier momento.
-¡En serio que eres idiota!- le gritó la muchacha –no lo puedo creer- resopló finalmente dándole una agresiva mordida a su galleta
-Tampoco es como si estuviera al pendiente de esas cosas… ya estoy muy viejo para eso- comentó China intentando tranquilizarse sacando de una de sus anchas mangas su inseparable pipa y prendiéndola, inhalando el tabaco guardándolo un momento en su garganta para después dejarlo salir mientras intentaba poner en orden sus pensamientos.
Es difícil descubrir que alguien tan cercano siente ese tipo de cosas por ti, es como si de un momento a otro todo cambiara entre ustedes, entonces te preguntas si alguna vez lo habrás herido sin intenciones, si lo abrazaste tal vez demasiado fuerte haciéndole pensar cosas equivocadas sin darte cuenta del nivel de crueldad en tus inocentes acciones; es complicado pensar que ahora ya no lo podrás ver de la misma manera teniendo en cuenta en todo momento sus sentimientos por ti, tendrás que buscar las palabras correctas para dirigirte a esa persona para no decir algo indebido, tal vez limitar el contacto físico, ya no ser tan apegados porque eso le puede dar alas. A veces cuando eso pasa es como si hubiera un retroceso en su relación, en lugar de volverse más cercanos te ves obligado a imponer una notable distancia entre ustedes para que no haya malentendidos.
-Entonces, cuando Corea te preguntó si lo veías como a un igual ¿Por qué le dijiste que no?- preguntó de pronto Hong-Kong llegando cono una bandeja y algunas tazas de té
-Pues porque es la verdad, nunca podré ver a alguien a quien quiero como mi igual, cuando sientes cariño por una persona es porque es especial y no como todos los demás aru- contestó China como si fuera la cosa más normal del mundo haciendo que Taiwán se pusiera una mano en la cara pensando que todo sería menos complicado si China dijera las cosas de esa manera cuando estaba con Corea.
-Entonces creo que lo mejor sería aclarar el malentendido con Corea- propuso Japón sacando su celular dispuesto a ver una escena romántica y telenovelesca justo frente a él.
-No hagas eso, sería más cruel decirle que no lo odio ni nada pero que aun así no le correspondo aru- dijo China bajando el celular de Japón que ya estaba preparado para hacer una llamada a larga distancia.
-Si lo pones de esa manera tienes razón… ¿En serio no estás dispuesto a darle ni siquiera una oportunidad?- preguntó Taiwán un poco más calmada tras su tremendo arranque de ira.
-Ya te dije que estoy viejo para esas cosas- contestó China inhalando una vez más desde su pipa, dejando escapar el humo viendo las formas que se dibujaban en él pensando que el amor traía demasiados problemas e inconvenientes como para estar lidiando con ellos a sus casi cuatro mil años de edad.
Mientras tanto de vuelta en Inglaterra, Romano había decidido enclaustrarse en su habitación de hotel cual ermitaño antes de tener que salir a enfrentar al mundo que por cierto aun tenía un país llamado España así que hasta que ese pedazo de tierra no desapareciera mágicamente de la faz del planeta él no pondría un pie afuera… o por lo menos no hasta que su malestar emocional se aliviara porque después de ese encuentro en el baño de aquel pub no quería saber nada del español, sencillamente era demasiado doloroso, por más que hubieran pasado ya más de treinta días él seguía sin poder dominar sus sentimientos ¿Cómo diablos hacía el resto de la gente para superar eso? Ahora pensaba en Austria y en Hungría que justo se veían tan radiantes y sonrientes a pesar de que ellos habían terminado no solo un noviazgo sino un matrimonio ¿Cómo es que no murieron en el intento de salir adelante? Justo como Romano sentía que iba a hacer si su situación sentimental seguía así.
Pero mientras pensaba en todo eso su reciente ángel de la guardia tocó a la puerta, el único que había soportados sus borracheras, su llanto de ebrio, sus eternas maldiciones y sus arranques de ira: Veneciano ¿Qué haría sin él? Seguro lo mismo solo que sin compañía.
-Ve~ hermanito ¿Otra vez no vas a salir? Hoy el día es soleado, tal vez a Inglaterra le pasó algo bueno- dijo el menor de los mellizos abriendo de par en par las cortinas viendo como su hermano mayor se encogía y se hacía un ovillo bajo las sabanas. Italia soltó un suspiro y fue hasta la cama subiéndose a ella y escabulléndose bajo los cobertores hasta poder encontrar a su hermano que frunció el seño al verlo enfrente tan sonriente como siempre.
-Vete, no quiero ver a nadie- le ordenó Romano empujando a Italia que rió un poco ante los anormalmente débiles empujones de su mellizo.
-Ven aquí, deja de hacerte el fuerte- dijo la parte Norte volviendo a acercarse a su hermano abrazándolo aun debajo de las sabanas sintiendo como el otro se resistía un poco
-Déjame en paz idiota- le regañó Romano al sentir los brazos del otro rodeándole y su nariz rozando con el pecho de Italia, se sentía como un idiota siendo abrazado de esa manera por su hermano menor, se suponía debía ser al revés.
-No te preocupes, puedes olvidarte del hermanito España y casarte conmigo, te prometo que seré un buen esposo ve~- le bromeó Italia sintiendo como el otro de nuevo se removía entre sus brazos.
-¡Yo no estoy pensando en ese bastardo! Además ¿Qué cosas tan asquerosas dices, cómo me puedo casar contigo si somos hermanos? Eso es incesto- le regañó Romano alzando un poco su cabeza viendo a su hermano reír como el tonto que era
-Eso no importa así siempre podremos estar juntos, yo te cuidaré bien- contestó el menor sin borrar su sonrisa percibiendo como el cuerpo de Romano se relajaba un poco.
-Pero tienes al macho patatas…- contestó Romano siguiéndole el juego a Italia que pareció pensativo
-Oh, es cierto, en ese caso tendré que serle infiel- dijo la parte norte guiñándole de manera juguetona un ojo a Romano que solo bajó de nuevo su cabeza
-¿Alguna vez te he dicho que eres un idiota?-le preguntó el mayor a su hermano mientras escondía bien su cara en el pecho de este.
-Sí, muchas veces- contestó Italia sintiendo como la parte sur le correspondía el abrazo –Dime hermanito… ¿En verdad quieres tanto a España?- le preguntó al otro y de nuevo el cuerpo entero del otro italiano se tensó… no contestó y solo se quedó abrazado al menor.
Si algo odiaba Romano aparte del hecho de que España aun viviera era que su inútil, estúpido y tonto hermano menor… en realidad no fuera un inútil, estúpido y tonto cuando se trataba de leerle el pensamiento ¿O era acaso que todos los hermanos menores tenían esa extraña habilidad de saber cuando algo te pasaba? Si era así maldecía a todos los hermanos menores por hacer ver a sus mayores como unos debiluchos vulnerables que se daban el lujo de quebrarse enfrente de ellos porque sabían que solo iban a escuchar sus patéticos lamentos sin decir nada hasta que terminaran para luego actuar como si nada… de verdad… malditos todos.
-Por cierto hermanito, esta noche Inglaterra hará una fiesta antes de la inauguración de las Olimpiadas ¿Iremos verdad?- preguntó de pronto Italia cambiando de pronto el tema.
-No, primero muerto que salir de este cuarto- contestó Romano retomando su mal humor.
-Ve~ vamos, por favor, por favor, por favor, por favor- comenzó a rogar Italia sacando de quicio a su consanguíneo
-¡Esta bien iremos pero ya cállate!- le respondió en un grito esperando que con eso el otro se callara de una vez por todas.
-Gracias hermanito- le agradeció Veneciano mientras que Romano agregaba otra maldición a su lista: Malditos todos los hermanos menores que aparte de leerte el pensamiento se vuelven unos insoportables cuando quieren algo y peor aún, lo consiguen.
Y mientras Romano maldecía a toda clase de organismo viviente en la tierra y sus similares el Bad Friend Trio y Corea despertaban después de una larga noche de juerga, aunque cabe destacar que lo que se suponía era un trío de malos amigos ahora se había convertido casi en un cuarteto gracias a que Corea se unía a casi todas sus salidas y se había ganado un poco el afecto de Prusia y Francia, sobre todo al ver como había hecho enojar a Inglaterra al decirle casi todo el tiempo que todo lo que había en su casa "había sido originado en él" y como el británico no era alguien de mucha paciencia había explotado más de una vez queriendo reventarle la cabeza al coreano que solo huía de él riendo de manera inocente y juguetona.
Así que ahora ahí estaban los cuatro en una misma cama durmiendo en las posiciones más incomodas que seguro les acababan de provocar algunas contusiones. España abría lentamente sus ojos mientras veía como todo a su alrededor estaba al revés, o era solo que su cabeza estaba colgando del colchón lo que tal vez también explicaba su dolor de cabeza, por lo tanto se incorporó viendo a Corea usando su regazo como almohada mientras que Prusia estaba hasta el otro extremo de la cama con el pie de Francia en su cara y este tenía brazos y piernas extendidos como si toda la cama fuese suya.
-Buenos días- murmuró España esperando encontrar a alguien despierto en medio de esa sinfonía de ronquidos y murmullos adormilados
-Buenas…-contestó un medio despierto Corea que se frotaba los ojos tratando de espabilarse por completo, estirándose aun en la cama y viendo al español que intentaba incorporarse, luego vio a los otros dos que seguían sumergidos en su sueño profundo.
-Hay que bajar la voz para no despertarlos- le susurró España al asiático poniéndose un dedo frente a los labios y sonriendo mientras que Corea solo le correspondió la sonrisa y echó otra mirada al par restante de los malos amigos para luego reír con algo de malicia.
-Entonces lo mejor será no hablar- dijo en voz muy baja el oriental levantándose un poco hasta posicionarse frente a España acercándose peligrosamente a este que captó rápidamente las intenciones del pelinegro pero para su desgracia no podía retroceder ya que si lo hacía solo quedaría atrapado entre el colchón y Corea… sin embargo el atentado del oriental se vio frustrado a la hora en que Francia despertó.
-Bonjour mes amis- saludó el siempre elegante galo con un ojo abierto y el otro aun cerrado percatándose de lo cerca que estaban el español y el coreano.
-Disculpen ¿Interrumpí algo?- les preguntó flexionando una pierna y recargando su brazo en ella viendo con algo de morbo a los otros dos.
-No, nada en especial- dijo Corea separándose del sonrojado castaño que por un momento se había puesto realmente nervioso. -¿Y? ¿Qué haremos hoy?- preguntó cambiando el tema repentinamente para que Francia no siguiera viéndolos de esa manera tan extraña
-Pues hoy no podemos perdernos la fiesta de Angleterre, ayer estuvo presumiéndola tanto que no puedo permitirme faltar para arruinarla- respondió Francia comenzando a imaginar todas y cada una de las maneras en cómo podía hacer pasar una terrible noche al ingles, aquello casi se había convertido en un deporte para el galo.
En esto pensaban el francés y también el español cuando el celular de Corea comenzó a sonar así que el oriental se apresuró a buscar entre los cobertores y las botellas de champagne y vino su teléfono hasta que por fin logró encontrarlo.
-¿Diga?... Oh Japón, que gusto escucharte- decía mientras se bajaba de la cama para poder escuchar mejor al nipón mientras el otro par de europeos maquilaban alguna buena broma como si fueran adolescentes planeando alguna fechoría infantil.
-¿Vendrás a la fiesta de Inglaterra? ¡Qué bien!... oh… también mi aniki…- agregó bajando un poco el tono de su voz, dejando desvanecer su sonrisa, gestos que definitivamente nunca pasaban por alto para el país del amor y del romance.
-Claro, espero verlos aquí esta noche… hasta luego- y colgó para soltar un suspiro como si fuera su preparación para dibujar una gran sonrisa.
-¿Qué pasa amour? Parece como si te hubieran dado una mala noticia- le preguntó Francia suspicazmente al moreno que de nuevo hizo uso de sus dotes de actor de la vida real.
-No, para nada, de hecho me acaban de avisar que mis hermanos también fueron invitados a la fiesta así que habrá más gente para divertirnos- dijo soltando algunas cuantas carcajadas que obviamente no convencieron al francés, ahora si había algo realmente sospechoso en ese muchachito.
Finalmente el resto de la tarde la usaron para reponerse de la anterior noche de fiesta y poder estar frescos como lechugas y llegar a molestar al británico, o al menos Francia esperaba eso porque Prusia, España y Corea solo buscaban tener un buen rato de diversión sin tener que hacer rabiar al ingles.
Todos llegaron al lugar de la reunión, el salón de eventos de uno de los hoteles más lujosos de Londres obviamente se notaban todas las intenciones de Inglaterra de lucirse una vez más enfrente de todos sus invitados aunque estos ya estaban un poco acostumbrados así que solo decidieron relajarse y disfrutar de la noche, pero todos parecían hacerlo menos Romano y China, ya que el primero estaba muy ocupado tratando de ignorar a España quedándose varios metros lejos de él al igual que el asiático que escapaba cada vez que veía a Rusia o a Corea a un radio de al menos tres metros. Mientras que Italia estaba muy emocionado al reunirse con Alemania y Japón, Corea no se despegaba de cierto español y Rusia solo se dedicaba a buscar con la mirada a una especifica personilla que le interesaba.
-¡Aniki!- llamó Corea al mayor una vez que lo vio no muy a lo lejos haciendo que este se sobresaltara y se sintiera realmente nervioso al tener que verle la cara, aquello era muy incomodo
-Ah… hola…- saludó China sin poder fijar sus ojos en los del otro asiático que parecía no entender que le pasaba a su hermano, actuaba raro.
-Que bueno que viniste, te quería presentar a España, bueno, ya lo conoces pero…- le decía tomando de la mano al chino que se soltó repentinamente
-No es necesario, como dijiste, ya lo conozco así que bueno… creo que voy a… otro lado… a hacer algo mas…- se excusó China alejándose lo más rápido posible del coreano que se quedó ahí parado siguiendo con la mirada al mayor que se perdía entre la gente y parecía huir de algún europeo del cual su cabeza sobresalía más que la del resto de los presentes.
Y en otras partes de ahí, Romano estaba como siempre en su estado de "púdrete-mundo-no-se-porque-carajos-estoy-aquí-si-lo-que-menos-quiero-hacer-en-este-momento-es-ver-a-un-montón-de-gente-siendo-feliz-mientras-que-yo-estoy-pasandola-como-la-mierda" así que el italiano solo se dedicó a quedarse en una esquina mirándolos a todos con esos ojos hostiles que prácticamente eran una advertencia de muerte para cualquiera que se atreviera a acercarse a él, o peor aún, se atreviera a dirigirle la palabra.
-Estúpido Veneciano ¿Para qué me trae si sabía que no quería venir?- se preguntaba entre dientes cruzándose de brazos en su lugar esperando que todo terminara rápido para así poder regresar a recluirse en su habitación de hotel y esperar a que el mundo se fuera al carajo o algo parecido, de verdad que lo que menos quería en esos momentos era estar rodeado de gente entre los que figuraban España, era como una tortura psicológica insoportable ¿Acaso Veneciano no había pensado en su salud mental? Pues al parecer no porque estaba muy entretenido platicando con el macho patatas y traicionándolo al estar conviviendo también con Japón, el hermano del chino ese que al parecer no se había separado del español bastardo…
Que por cierto, hablando de chinos y bastardos ahí estaban ese par, al parecer el chino insoportable ese intentaba sacar a bailar a España que parecía no querer hacerlo ¿De cuándo acá al idiota ese le daba pena bailar? Si cuando estaba con Romano nunca paraba de pedírselo…
-Vamos España ¡Por favor!- le pedía Corea al hispano mientras lo jalaba de un brazo queriendo arrastrarlo a la pista de baile.
-No, ya te dije que me da algo de vergüenza- mintió España pues el no conocía la vergüenza a la hora de bailar, lo que en realidad pasaba era que no quería que Romano lo viera con Corea actuando tan confianzudamente pues tenía que admitir que a pesar de llevar un mes separados y de que Corea lo atraía era difícil dejar de pensar en Romano, tal vez aun quería pensar que el italiano tomaría la iniciativa para buscar una reconciliación… aunque a juzgar por la actitud del sureño esos últimos días, era difícil esperar que algo así sucediera.
-¿Estás seguro de que no quieres bailar?- intentó una vez más el asiático tan solo ganándose una risita nerviosa por parte de España como respuesta así que el pelinegro solo dio un leve resoplido resignándose –está bien…- dijo desistiendo de sus intentos. Por lo tanto se quedaron viendo al resto de las naciones que si habían tomado valor para bailar al menos una pieza porque Inglaterra por lo menos supo escoger un buen DJ para animar un poco la velada, sin embargo nunca iba a admitir que la idea del DJ había sido de Estados Unidos ya que el británico había querido llevar a un grupo en vivo que tocara un poco de punk de de la vieja escuela, cosa que obviamente no iba a ser del gusto de todos.
Sin que España se diera cuenta, Corea se había puesto detrás de él y pasó sus brazos sobre sus hombros abrazándolo y apoyando su barbilla en el hombro del español, dejando que sus mejillas rozaran y el castaño pudiera percibir un poco su calor y su respiración… sin embargo el hispano parecía absorto en sus propios pensamientos así que Corea volteó a ver esa cara que parecía tan concentrada, los ojos verdes que parecían fijos en un solo punto; el coreano siguió la dirección que apuntaban los ojos del europeo y que estaban puestos sobre Romano, el que tenía esa cara de malhumorado y que parecía no soportaría un momento más en ese lugar atiborrado de gente.
-España…- llamó Corea en voz baja para que el solo el castaño pudiera escucharlo pero este no dijo nada así que siguió hablando, poniendo una mano en una de las mejillas de España obligando a girar su rostro y encarándolo -¿Quieres que te ayude a olvidar a Romano?- le preguntó directamente al ojiverde que no supo que contestar y que ni siquiera pudo hacerlo ya que para cuando captó la pregunta Corea ya tenía sus labios sobre los suyos…
Corea sentía como si con ese beso estuviera tirando de nuevo los dados, poniendo como apuesta su corazón otra vez. Si quería superar a China, si quería encontrar el amor tenía que arriesgarlo todo apostándole a esa nueva persona que tanto le gustaba y que tal vez podría llegar a amar.
Arriesgarte a querer otra vez se siente igual que arrojarte de un avión con un paracaídas defectuoso, no sabes si caerás directo al piso o si el paracaídas abrirá y te salvará, en esto del amor se arriesga el todo por el todo, justo de la manera en como Corea hacía.
España mientras tanto era un manojo de pensamientos y sentimientos repentinos ¡Corea lo estaba besando! Y lo hacía con tanta decisión que casi intimidaba… pero España pensaba entre ese torbellino de confusiones que tal vez ese era el siguiente paso a su recuperación. No estaba ganando nada en esperar a Romano, solo se hacía daño a si mismo mas del que ya se había hecho el ultimo tiempo que estuvo con el italiano y ya no quería que el estar con alguien doliera, así que correspondió el beso porque no había nada de malo en querer buscar la felicidad ¿Verdad?
Todos comenzaron a hacer ruidos y bitores a su alrededor, llamando así la atención de otros, entre ellos la de Romano que aun malhumorado volteó a ver por qué tanto ridículo ajetreo y hubiera deseado no haberlo hecho ya que solo volteó para encontrarse con una escena que le hizo caer en la cuenta de que todos somos reemplazables.
Cuando un clavo saca a otro clavo el tercero en cuestión queda inservible y se va a la basura, siendo desechado y reemplazado sin miramientos… tal vez cuando aplicamos esta filosofía nunca pensamos en ello.
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Chan chan chan casi pude escuchar el corazón de Romano haciendo "Crack". Corea toma la iniciativa y España se deja llevar pero Romano no se quedará de brazos cruzados (eso pareció resumen de capitulo de telenovela)
Bueno, ¡Mil gracias por seguir leyendo! Por supuesto que también muchas gracias por seguir comentando y sintiendo empatía por nuestros protagonistas, espero sigan leyendo esta historia y estos líos amorosos XD.
Que por cierto, por ahí Kurai Ikari (saludos) decía que Corea estaba actuando Like a Boss… créanme, seguirá haciéndolo jujuju
