¿De quién creéis que será esa misteriosa mano? ¿Tendremos algún momento 'love is in the air' entre nuestros amiguitos? ¿Podrá Lanie ligarse a Espo? Seguid leyendo y lo descubriréis.

Kate giró al darse cuenta de que tenía una mano en el hombro, mientras giraba sobre si misma tenía en el pensamiento a una persona, Rick Castle, deseaba con todas sus fuerzas que fuera así, pero no lo fue; cuando giró completamente se quedó alucinada con aquella mano misteriosa que le seguía sujetando del hombro. Kate cambió la cara el instante al levantar la vista y ver a quien le pertenecía aquel brazo estilizado y esa mano; era Gina, cosa que a Kate como podréis comprender poca gracia le hizo.

-Hola renacuaja- se le escucho decir a Gina con un tono desafiante.- ¿Qué tal tu por aquí?, pensaba que no vendrías- acusó la rubia-¿As conseguido que papi te dejara venir?- puso una sonrisa desafiante y comenzó a reírse con una risa sarcástica; de esas que a Gina se le daban tan bien.

-Hola Gina- saludo Kate con poco agrado- Pues como ves si por aquí estoy y la verdad que está muy bien la fiesta- comentó la joven con una sonrisa falsa. Realmente odiaba esa situación, ¿no podía estar tranquila sin aquella arpía encima? Había venido a pasarlo bien, era el cumpleaños de Rick y lo último que quería era pasarlo mal.

-Me alegro por ti niñita Beckett- dijo Gina a carcajadas- Pero ándate con cuidado- y acto seguido le guiñó un ojo.

Lanie saltó en defensa de su amiga- ¡Perdona zorrita!- exclamó la morena- ¡Aquí menos amenazas! Quizás la que acabe peor parada eres tú- volvió a puntualizar Lanie.

Gina rio con ganas y se dio la vuelta con aires de grandeza, haciendo así que su larga melena se moviera. Kate intentó tranquilizar a Lanie, la cual se encontraba un tanto alterada, no era capaz de ver como su mejor amiga Kate era humillada por aquella arpía.

-Déjala Lanie, no merece la pena- comento Kate con mala cara- ¡Y ahora vamos a pasarlo bien! ¡Que no pare la fiesta!- nuestra protagonista cambio la cara por completo, ofreciéndole a su amiga una gran sonrisa cómplice y acto seguido -choco su cadera contra la de su amiga.

-¡Esa es mi chica!- exclamó Lanie.

Mientras las dos chicas seguían ensimismadas por la música, apareció un Rick Castle llevando dos copas; que al parecer contenía algún tipo de vino y se las pasó a las dos jóvenes que seguían a lo suyo. Castle iba acompañado de un par de amigos: el famoso Javier Espósito; o como todos lo llamaban, Espo, y otros tres chicos: Ryan, Josh y Nick.

Rick comenzó a hacer las correspondientes presentaciones entre chicos y chicas, se quedaron un rato, todos juntos mientras seguían bailando y compartiendo algún que otro comentario entre todos. Nuestras chicas se lo estaban pasando realmente bien, no pensaban que esos chicos iban a ser tan simpáticos.

Lanie no paraba de mirar a Espósito, se que se le notaba a leguas que quería estar con él, poco a poco esa copa de vino estaba haciendo efecto en la joven, no estaba acostumbrada a beber, pero tampoco iba a rechazársela, la copa se la había dado Rick Castle y a ese chico no se le puede decir que no.

Espo y Lanie comenzaron a acercarse poco a poco, parecía que se iban a devorar, pero no fue así, simplemente se cogieron de la cadera y comenzaron a bailar. Lanie no podía quitar la vista de aquellos labios carnosos y esos ojos tan grandes, que se oscurecían como pidiendo más. Los jóvenes siguieron ensimismados en su baile olvidándose de todo su alrededor; se regalaban alguna que otra sonrisa cómplice y se ruborizaban de vez en cuando. Lanie era joven, pero toda una experta en ganarse al que quisiera, y esa noche le estaba ayudando; por el momento había conseguido tener a Espósito más cerca.

Por otro lado se encontraba nuestra quería Kate Beckett, que hablaba con unos y con otros. La pobre se sentía algo agobiada, la gente no paraba de decirle lo guapa que estaba y a Kate eso la ponía muy nerviosa.

Mientras seguía envuelta entre todos esos comentarios; una mano rodeo su cadera, no sabía quién era, después de ese mal entendido con la mano en su hombro se esperaba cualquier cosa, pero esta mano era diferente: más grande, más morena y con algún que otro pelo oscuro.

-Kate, realmente estas preciosa - se escucho pronunciar cerca de su oído. La joven no pudo contenerse y puso su media sonrisa. Castle marcó un beso en el cuello de la chica. Y esto a nuestra Beckett le hizo ruborizarse. Este chico, podía hacer cualquier cosa con ella, todo le resultaba excitante, tenía unas ganas enormes de besarlo.

De repente se escucho por el hilo musical de la casa a una joven Martha; anunciando que se iba a cortar la tarta y se procedería a abrir los regalos.

Rick tuvo que separarse de Kate y fue corriendo hacia la tarta- ¡Venga Kate!- le decía- ¡Te vas a perder como corto la tarta! – puntualizó regalándose una sonrisa.

La joven puso una sonrisa de tonta y le siguió el paso. Todo el mundo estaba cerca de la tarta, formando un semicírculo, al lado de él se encontraba Gina y Martha. El simple hecho de que Gina estuviera al lado de él hacía que Kate entrara en cólera.

-Kate tranquilízate, es su novia entiéndelo, tu no podrás tener nada con él, sois solo amigos- repetía una y otra vez en su cabeza. Esto realmente lo odiaba, cuando tenía algún momento bonito con él, siempre aparecía la asquerosa de Gina.

No muy lejos de aquella escena en la tarta se encontraba una Lanie un tanto borracha agarrada de la cadera de Espo. Se pusieron a merodear muy cerca del cumpleañero y la tarta, los dos iban que no se podían sostener en pié. Kate que los miraba a lo lejos no podía contener unas pequeñas risas viendo el estado de esos dos; estaban para una foto- se decía Kate para sí misma.

Lanie con toda la naturalidad del mundo se acercó a Gina y empezó a revolverle el pelo. La morena no paraba de gritar- ¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz!-

Pero como ya os imaginareis menuda voz tendría nuestra entrañable Lanie. Espósito se encontraba en el mismo estado que ella. Lanie no paraba de alborotarle el pelo a la rubia, mientras Espo no podía controlar las carcajadas.

Rick miraba la escena -se tapaba la boca con la mano-para así poder evitar que una risa floja saliera de sus labios. El joven soplo sus velas y Gina intento ayudarle a quitarlas, una vez apagadas.

Lanie y Espo seguían con sus tonterías muy cerca de la tarta. Espo levantó a Lanie mientras la giraba y aquellos dos perdieron el equilibrio. Lanie pego un pequeño empujón a Gina y la rubia cayó de bruces contra la gran tarta. Acto seguido todo empezó a ser risas, incluidas las de Castle que llevaba un buen rato conteniéndolas.

Gina se levantó maldiciendo a aquellos dos y salió corriendo para el interior de la casa. Al pobre Rick no le quedo más remedio que tragarse las carcajadas y seguir a su novia.

-¡Richard!- exclamó Gina con un tono de enfado- ¡Echa a esos dos de la fiesta!- volvió a decir- Desde que han llegado esas dos no hacen más que darme problemas – dramatizó.

-Tranquilízate Gina- intento calmar Castle- No sé a qué dos te refieres, pero no puedo decirle a nadie que se vaya, son mis invitados. ¿Qué clase de anfitrión sería? Además, ahora viene lo mejor- y le guiñó un ojo a la rubia.

-Pues si no se van esas dos me iré yo- puntualizó ella.

-Anda ya Gina, no digas tonterías, te cambias en un momento y listo- Castle la cogió de la cara entre sus manos y le dio un tierno beso en los labios- ¡Y ahora venga! ¡Cámbiate! – Le dio una palmada en el trasero y acto seguido se mordió el labio- ¡Estas para comerte!- comentó.

-Rick no cambias- y ella también se mordió el labio.

-Te espero fuera, que me estarán echando de menos- dijo Rick.

La fiesta había seguido y las copas no paraban de moverse de un lado a otro. Nuestra joven Beckett llevaba su segunda copa de vino, ella ante todo era responsable, pero claro, ya que nunca bebía se le estaba subiendo demás a la cabeza y eso ella no lo podía consentir, necesitaba tener todo bajo control.

-¡Hey pequeña! – se escuchó decir tras su espalda. Era Rick Castle, como no, con su perfecta sonrisa.

-¿Cómo va la fiesta Rick? ¿Animada?- soltó entre pequeñas risas.

-Ya sé a lo que te refieres, listilla- comentó Rick moviendo las cejas.

-Realmente nuestros amigos han puesto la guinda al pastel, ¡y vaya guinda tan grande!- exclamó Beckett con mayores carcajadas.

Los dos jóvenes siguieron riendo por aquella escena que habían vivido hacía apenas un rato.

-¿Te apetece una copa mientras nos damos una vuelta por el porche? – le propuso Rick.

La joven se ruborizó y no pudo articular palabra, parecía como si esa segunda copa de vino le estuviera haciendo un mayor efecto y empezaban a aparecerle aquellos colores en las mejillas.

Continuará…

Gracias por seguir leyendo mi fic, estoy bastante agradecida por el trato que se me está dando en esta primera historia. Intentaré escribir todo lo que pueda, ya que realmente ando muy enganchada escribir. Ya sabéis si os ha gustado review y follow, también me podéis comentar en twitter, una queja o un alago siempre es bueno para mejorar y seguir a delante.

¿Esperáis que estos dos lleguen a algo más en el siguiente capítulo? Comentadme! Besos.