._-_. Capítulo 3 ._-_.


POV NAMI


Desde que acepté ser su esposa todo se volvió un caos. Primero mi madre, que todos los días me recordaba la locura que estaba cometiendo. Pero era necesario, necesitábamos ese dinero y ella lo sabía. Por otro lado estaba Luffy, que parece bastante entusiasmado pero aún no confió mucho en él. Tengo miedo de darme la vuelta y que me apuñale por la espalda, al fin y al cabo trabaja en la industria de los negocios, así que es algo más o menos como su naturaleza.

Hoy tengo que ir a ver el vestido de novia que usaré. Traté de convencer a Luffy de usar un simple trajecito blanco, pero se opuso rotundamente diciéndome que la boda tenía que parecer lo más real posible: había que convencer a todos si quería cobrar su preciada herencia. Jamás imagine que alguien fuera tan superficial como para armar todo esto de un matrimonio falso por dinero, pero bueno, ese era su problema. Yo solo fingiría ser la enamorada esposa.

Me preparé para ir a la tienda de novias con mi madre, ella estaba realmente entusiasmada, lo que era raro, ya que había pasado toda la semana regañándome. La verdad me sorprendía verla tan contenta. Me acerqué a ella y le pregunté:

- ¿Porqué estas tan emocionada mamá?

Ella se gira y me mira con una sonrisa.

- Bueno, se que no tengo mucho tiempo, así que me entusiasma la idea de ir a escoger el vestido de novia de mi hija. - dijo emocionada - Aunque sea una boda falsa. - su cara se entristeció.

- Mamá, ven aquí. - Le tendí los brazos y ella se acercó. - Tú vas a estar siempre, tal vez no físicamente pero sí en mi corazón.

Ella asintió, estuvimos abrazadas unos minutos y luego se alejó secándose las lágrimas.

- Bueno... bueno hija, vayámonos que no quiero llegar tarde.

- Si, tienes razón. - Dije, tomé mi bolso y salimos de casa.

Estábamos frente a una enorme casa de ladrillo, saqué el papel para volver a ver la dirección. Sip, era aquí, toqué el timbre y una voz fina habló.

- ¿Si?

- Hola, tengo un cita reservada. - Dije nerviosa.

- Su nombre. - Dijo la voz.

- Nami Harrison.

Escuché un murmullo y luego la puerta se abrió, una mujer de unos cincuenta años apareció.

- Por aquí - dijo.

Tomé la mano de mi madre y entramos, abrí mis ojos al ver todo a mi alrededor. La tienda era enorme, había vestidos por todos lados, en maniquíes y colgados. A mi derecha había una joven con su madre, supongo, y frente a ellas una pasarela donde pasaban chicas desfilando con los vestidos. La mujer mayor nos llevó hasta uno de los enormes sofás blancos y nos pidió amablemente que nos sentáramos.

- Su asistente vendrá en un minuto. - dijo y se marchó.

Mi madre miraba asombrada por todo lo que la rodeaba, le tomé la mano. Ella me sonrió y comenzó a señalarme los vestidos que le gustaban, unos minutos después apareció una chica frente a mi, tendría mas o menos mi edad. Nos tendió la mano a mi madre y a mi.

- Hola soy Perona y hoy seré su asistente.

Su voz chillona me asustó. Me levanté y nos presenté.

- Hola Perona, yo soy Nami y ella es mi mamá Bellmere. - Ella asintió

- Un placer. Bueno chicas ¿tienen algún estilo en mente?, ¿mamá? - Preguntó mirando a mi madre.

- Pues la verdad no, pero espero que nos puedas ayudar. - Dijo ella tímida.

- Bien, bien... bueno descríbeme en una palabra cómo eres.

¿Cómo soy? No lo se. Bueno, me gusta lo simple, creo.

- ¿Sencilla? - Dije sin saber.

- Sencilla, bien. Y a usted mamá ¿con que le gustaría ver a su hija? - Mi mamá se sonrojó y me miró.

- Me gustaría verla en algo romántico y sencillo. También me gusta mucho el encaje y creo que se le vería lindo.

Sonreí, me gustaba el encaje. Siempre que veía algo con encaje me enamoraba, era como estar en otra época.

- Muy bien. - Dijo Perona. - Creo que tengo en mente el vestido perfecto, denme unos minutos y ya vuelvo.

Se giró y se fue a lo que parecía ser una gigante almacén.

- Estoy muy emocionada. - Me dijo mamá.

Me acerqué y la abracé muy fuerte. Seguimos mirando los vestidos. Unos minutos después Perona apareció con un vestido que me dejo sin aliento. Era hermoso.

- Este es un vestido de Rosa Clara, romántico, con escote en V, encaje en la espalda y una falda en corte A. Lo tenemos en rosa y en blanco, ¿qué les parece? - Me acerqué para ver mejor el vestido y una pequeña y rebelde lágrima se me escapó.

- Es hermoso. - Dije, tocándolo. Era perfecto.

- Bueno vamos a probártelo. - Dijo Perona y me llevó a uno de los probadores. Me ayudó a ponerme el vestido, definitivamente era hermoso, bellísimo. Ella sonrió - ¿se lo mostramos a mamá? - Preguntó emocionada.

- Claro que si. -

Salí del probador y mi madre inmediatamente se puso a llorar, lo que me hizo derramar alguna que otra lágrima. Era una magdalena de llorona.

- Ohh, Nami, estas hermosísima, definitivamente éste es el vestido. - Dijo mamá mirándome de arriba a abajo.

- Si, también lo creo. - Dije y me miré en el espejo.

Se me veía hermoso, me sentía como una princesa en él. Aún así, Perona me pidió que me probara otros vestidos. Lo hice y aunque todos eran hermosos, ya había tomado mi decisión.

Después de pagar el vestido volvimos a casa, mamá estaba agotada, la salida la había cansado mucho. Le dije que se fuera a la cama y fui a la cocina a prepararme algo de comer. Tenía antojo de tortilla, así que saqué todos los ingredientes y me puse a prepararla. Unos minutos después sonó el timbre. Me limpié las manos en el delantal y corrí a abrir la puerta. Cuando lo hice, me sorprendí al ver a Luffy allí.

- ¿Luffy? ¿Qué haces aquí? - Pregunté, ni siquiera sabía que tenía mi dirección.

- ¿Puedo pasar? - Preguntó.

Qué modales los míos, seguro mi madre me hubiera dado un tapa. Me hice a un lado y lo dejé entrar. Él observó todo e hizo una mueca.

- Lo siento, si hubiera sabido que venías hubiera limpiado un poco. - Dije molesta, no me gustó la manera en que miró mi casa, de seguro el vivía en algún apartamento de lujos con sirvientes que le hacen todo.

- No te preocupes, vine para saber como te fue en la compra del vestido, ¿elegiste alguno?

Bueno, si captó mi sarcasmo, lo ignoró completamente.

- Si, pero te vuelvo a repetir que no era necesario comprar un vestido de novia.

- Si, claro que si, mi prometida solo tendrá lo mejor. - Dijo altanero.

- Recuerda que soy tu prometida falsa.

Él esbozó una sonrisa.

- Si, bueno, es lo mismo.

Esto es un tanto incómodo, me giré y entré en la cocina.

- Justo estaba cocinando. - Dije, él me miró y luego me siguió. - ¿Te...te quieres quedar a comer? No es nada ostentoso, solo una simple tortilla.

- Me gusta la tortilla...¿necesitas ayuda? - Preguntó.

- ¿Tú me vas a ayudar? - Dije y me empecé a reír. El me miró algo ofendido.

- Ey, yo sé cocinar.- Lo miré. Él se encogió de hombros. - Un poco.

- Bueno, ¿por qué no empiezas pelando las papas? - Él asintió.

Le dí un delantal que decía "mejor chef del mundo" y además tenía el torso desnudo de un hombre dibujado.

- Te ves bien - Dije riéndome a carcajadas. De seguro que hasta los vecinos escucharon mi risa.

- Que graciosa, además me queda genial el delantal ya que solo dice la verdad. - Le eché la lengua y él sonrió.

- Así que eres el mejor chef de mundo... ¿también tienes el cuerpaso? - Pregunté.

Él se acercó y me susurró al oído.

- ¿Por qué no lo averiguas?

Ufff, ¿soy yo o ha empezado a hacer calor? Me alejé de él antes de que hiciera alguna estupidez.

- Será mejor que empieces a pelar las papas - dije cambiando de tema.

- ¿Qué pasa? - dijo -¿Te asusta lo que puedas encontrar?

Suspiré fuerte, alguien necesita bajarle el ego al señorito aquí presente.

- Mira Luffy, admito que estas buenísimo, ¿quien no lo admitiría? - dije señalándolo – Pero recuerda que lo nuestro es un trato y no me gusta que me andes provocando ¿de acuerdo? Si quieres que esto funcione, compórtate.

- Vaya, así que estoy buenísimo.

- ¿Acaso es lo único que escuchaste de todo lo que dije?

- Escuché el resto, pero solo me importó esa parte - él se acercó y me tomó la cintura - Además ¿qué me hace falta que yo ya no tenga?

- Pues ... ¿sabes? no tengo por qué decirte nada. - dije y traté de alejarlo de mi - Luffy, apártate o... - Acercó su cara a la mía. Estábamos a un centímetro de distancia.

- ¿O qué? - me desafió.

- O... o voy a...

En ese momento se inclinó y cubrió mi boca con la suya. Traté de resistirme pero me presionó aún más. Después de unos segundos cedí y subí mis manos a su cuello, pasándolas por su cabello. Me apretó más a él y con su lengua me obligó a abrir mi boca, lo hice, me mordió el labio inferior y sentí su deseo crecer y presionarse contra mi vientre... Y entonces recuperé la cordura. Me separé de él pero no lo suficiente porque todavía me tenía agarrada.

- Esto esta mal - dije con la respiración entrecortada, él me miró por unos segundos. Luego se apartó y se arregló la ropa. Su mirada cambió totalmente.

- Tienes razón, lo siento, será mejor que me vaya.

Miré como se dio vuelta y se fue cerrando la puerta de un golpe. Wow, parece que se molestó bastante. Me apoyé en la encimera y respiré hondo. ¿Qué demonios acaba de pasar? pensé. La he jodido totalmente, no puedo creer lo que hice... ¡Lo besé! Mierda, mierda, mierda. Tranquila, todo va a estar bien, solo fue un simple beso, nada fuera de lo normal. Pero... ¡qué bien besaba! Sus labios suaves y carnosos y su juguetona lengua y...

- ¿Nami? - Me desperté de mi fantasía y vi a mamá bajando las escaleras, me acerqué a ayudarla.

- ¿Qué haces despierta? tienes que descansar - dije molesta.

- Es que escuché voces - dijo bajito.

- ¿Voces? - pregunté. Ella asintió - Oh, yo estaba tarareando algo, tal vez fue eso.

- Si, creo que fue eso - dijo mirándome seria.

- Si fue eso - aseguré.

La llevé a la sala, la dejé sentada en el sofá y me fui a terminar de cocinar. Ambas comimos en silencio, cuando terminamos levanté la mesa y la llevé a su cuarto, la acosté y bajé a ordenar un poco. La adrenalina del momento me había sacado el sueño. Traté de concentrarme en lo que estaba haciendo pero nada me sacaba de la cabeza el beso de Luffy y como me sujetó contra él. Se sentía tan fuerte... No. Deja de pensar en eso. Espero que esto de la boda no se vuelva un problema... Pero ¡¿qué digo?! Solo con ver lo que pasó hoy esta claro que lo será.

Estoy jodida.

Continuara…


Mañana de seguro tendre ojeras por publicarlo en mi hora de dormir, pero todo sea para dejar a mis amigos lectores y autores conformes por ahora… ;) :)