Ser un fantasma no es tan divertido como lo hacen ver en las películas. O al menos eso es lo que Chloe Price piensa, sí, al principio el poder flotar, atravesar paredes y desvanecerse a voluntad fueron habilidades con las que la joven punk se entretuvo un tiempo pero, cuando empiezas a intentar recordar recordar tu muerte, o ves como tu familia está de luto sin poder decirles nada, siendo testigo de cómo sus esperanzas se van perdiendo cada día hasta que no pueden más y abandonan la casa ninguna destreza importa.
Y si ser fantasma puede ser interesante también es muy solitario.
Joyce y David dejaron la casa una semana antes de que la nueva familia se mudara, Chloe lo observó todo desde el fondo, como su madre lloraba abrazada al ex militar mientras se despedía de su hija sin saber que ella la escuchaba, Chloe no sabía si los fantasmas son capaces de llorar pero cuando se acerco al cuerpo de la mujer para intentar darle un abrazo y sus manos simplemente la atravesaron Chloe sintió algo resbalar por sus mejillas, plasma, lágrimas llámenlo como quieran, pero la joven rebelde siguió llorando mientras veía como se alejaban.
Durante esa semana Chloe fue un desastre, sentía tristeza, remordimiento y frustración pues sin importar que hiciera no podía dejar la casa, su espíritu o alma no pasaba de la puerta de enfrente y la cerca del patio trasero. En ese tiempo pensó en su mamá y cómo debió de haberla abrazado más veces cuando aún podía, pensó en David y en que tal vez no era tan malo pero jamás se lo pudo decir, pensó en William y cuanto deseaba verlo de nuevo y pensó en Rachel y en cuanto extrañaba su risa, la manera en que sus ojos se iluminaban cuando hablaba de lo que harían al llegar Los Ángeles, de la vida que tendrían juntas y como no podía recordar que había pasada con ella. Chloe deseaba ser capaz de fumar un cigarrillo y que Rachel estuviera cumpliendo su sueño en ese momento.
Ya un poco más controlada, la adolescente vio a su familia por última vez cuando le entregaron las llaves de la casa a sus nuevos inquilinos, una pareja relativamente joven y su hija que no podría ser mayor que ella. "Supongo que ahora que soy fantasma no puedo envejecer… ¡19 por siempre perras!"
Cada miembro entró a la casa y comenzó a instalarse, un sentimiento amargo se apoderó del corazón de Chloe, esa era su casa y aunque no fuera de manera física ella todavía estaba ahí.
La joven fantasma fue hacia la que era-es su recámara, floto en una esquina del colchón y espero a ver si la chica nueva decidiría tomar la habitación como suya. Sin decepcionar, unos minutos después la puerta se abrió dejando ver a la joven castaña que se estremeció un poco provocando que Chloe levantara su ceja derecha "Okay…" observó como la chica revisaba su cuarto cuando repentinamente su mirada se poso en donde la joven punk se encontraba.
"Ella no puede verme… ¿verdad?" pensó la fantasma mientras veía como la otra chica se acercaba con una cámara en mano, era muy parecida al tipo de cámara que utilizaba su papá, polaroid, recordaba. El ángulo del visor estaba un poco abajo, aplacando la ansiedad de la punk "No, no puede verme." Bajo su mirada para observar que era a lo que en realidad le iba a sacar foto y vio una mariposa color azul, muy parecido al de su cabello.
Después del resplandor del flash Chloe observo a la fotógrafa revelar su imagen y sonreír satisfecha después de examinarla. "Mmm, tiene pecas." La punk inspeccionaba la apariencia física de su nueva acompañante de casa mientras que la susodicha dejaba sus cosas y cámara en el escritorio, era más bajita que Chloe, ojos azules y cabello castaño, vestía una blusa rosa con estampado de un venado blanco junto con unos jeans genéricos.
Después de acomodar sus cosas la joven salió de la habitación dejando a Chloe con sus pensamientos. Después de un rato la fantasma observó la cámara de nuevo y se acercó a ella, concentrándose lo más que pudo intentó tomarla para descubrir que, en efecto, podía moverla un poco. Esto hizo que la joven sonriera de manera traviesa, "Hora de darle la bienvenida a la nueva familia".
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Chloe no tenía nada en contra de Max, nombre que descubrió gracias a sus padres, y aunque la primera vez sí había sido venganza (vamos, rompió el preciado globo de nieve que William le había dado en su cumpleaños) la fantasma se entretenía intentando asustar a la fotógrafa, cuando Max tiró uno de los bolates que Chloe había hecho de Rachel, le robó una fotografía que había visto en su diario y le había gustado mucho, Max movió sus CD's, Chloe le escondió su mochila y así pasaron los días hasta que algo impresionada la joven de cabello azul vio como Max recolectaba todas sus antiguas pertenencias y las ponía en un rincón del cuarto, ahora Chloe estaba curiosa de que tan lejos llegaría la otra muchacha con sus travesuras.
Su respuesta llego en noches casi enteras sin dormir en las que la fotógrafa investigaba como ponerse en contacto con espíritus, la incredulidad de Chloe creció cuando vio que la otra joven había comprado velas y una grabadora de sonido, no importaba cuando se esforzara Max, no sería capaz de poder hablar con ella; Chloe había intentado interactuar con los otros inquilinos de la casa, se la pasaba gritando ¡BOO-yah! Cada vez que veía a los padres de Max y nunca obtuvo una respuesta, eso no la sorprendió para nada, pero si le extrañó que tampoco podía mover ninguna de sus pertenencias, solo las de su hija…
La noche para hablar con los muertos llegó y Chloe flotó con sus piernas cruzadas a lado de la muchacha cuando preparó su ritual y se puso a hacerle preguntas.
-¿Eres Chloe Price?- Esa era fácil
-Sí-
-¿Quieres, eh, quieres comunicarte conmigo?-
-Hmm, si pudiera lo haría, créeme, esto de ser fantasma es aburrido-
-O, ¿tienes algún mensaje para tu familia?- Ah, esa era una buena pregunta, Chloe perdió la atención mientras pensaba en que le podría decir a su familia, ¿que estaba bien? Se encontraba encerrada en la propiedad así que no creía eso, ¿qué no se preocupen, ahora está en un lugar mejor? Mentira de nuevo. Después de un rato la fantasma se aburrió y decidió hacer su broma una vez más.
Mientras Max escuchaba la grabación Chloe se iba acercando a ella, lentamente, preparándose, al tiempo en que la fotógrafa escuchaba su vos saliendo de la grabadora Chloe notaba como sus mejillas se teñían de un suave rojo "Vaya Max, para ser una nerd eres bastante bonita"
La grabación casi llegaba al final cuando:
-¡BOO-yah!- Chloe observó como la otra muchacha dio un brinco y volteó a verla.
-¿Lo entiendes? Como un fantasma punk-
Chloe Price estaba acostumbrada a un tipo de reacción a esa broma: ser ignorada y seguir con lo suyo. Así que no es mucho decir que el grito que salió de la boca de la castaña fue tan sorpresivo que casi le provoca un infarto, ya saben, si su corazón latiera.
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¿Adivinen quién no esta muerta?
Chloe no. Okay, me detengo.
Una disculpa ENORME por la tardanza, la escuela estaba matándome poco a poco, luego tuve algunos problemas de salud sin contar el drama y trauma por culpa de The 100... (fuckjrot)
Pero, aquí esta por fin el nuevo capítulo, una pequeña mirada dentro de la mente de Chloe y cómo le ha ido como fantasma, no les voy a mentir, la última escena fue la que hizo que este fanfic existiera en primer lugar y estaba muy emocionada por escribirla.
Espero les haya gustado, pueden pasar a mi tumblr a gritarme por no actualizar más seguido: elizabethwolf.
Como siempre, muchísimas gracias por comentar, darle favorito y seguir, me ponen una sonrisa en la cara con las notificaciones.
Sin más, me despido.
Elizabeth Wolf.
