Ya había pasado un mes desde aquella tragica noche, Rin seguía en el mismo estado de ánimo, sola, triste, no se alimentaba correctamente y cada noche era lo mismo, la misma pesadilla que no la dejaba dormir de la cual se deapertaba llorando y gritando, Kagome siempre estaba ahí para despertarla y reconfortala, las cosas no habían mejorado, antes, Rin practicaba para ser sacerdotisa, sus poderes espirituales, el arco y las espadas, ahora ya ni siquiera las tocaba.

Ya era medía noche, Rin no se atrevía a cerrar los ojos por miedo a tener otra vez la misma pesadilla, se levantó de la cama y camino hasta la puerta, la abrió y salió sin mirar atrás, camino lentamente con la mirada perdida, su color era más palido de lo normal, tenía ojeras.. pensaba en todo lo que le había pasado, ya no vería al su amo nunca más, él ya no quería saber nada de ella, estaba con otra mujer, muy pronto tendrían hijos, youkais de sangre pura que ella nunca hubiera podido darle, su cabello largo volaba por el viento, no tardó mucho en llegar a su destino, ahí estaba, en la orilla del acantilado junta a la gran cascada del rio de la aldea dispuesta a terminar con su sufrimiento.

Rin: No más dolor, no más lagrimas..- y una lagrima rodo por su mejilla.- la vida no es lo mismo sin usted señor Sesshomaru, no tengo a nadie.. estoy sola.

-No estás sola Rin- dijo inuyasha quien se percato de la ausencia de Rin y salió a buscarla. Rin giro la cabeza y lo vio, no había contado con éso en su plan.

Rin: Inuyasha no te acerques o no dudaré en saltar. -Estaba decidida.

Inuyasha: no cometas una locura, hay personas que te quieren y te necesitan.

Rin: no te metas Inuyasha! Es mi decisión! Es mi vida!-aún seguía llorando.

Inuyasha: olvidalo, no dejaré que lo hagas, no lo permitiré.

Rin: inuyasha porfavor!

Inuyasha: no! Porfavor tú Rin, escuchame, crees que la anciana Kaede querría esto para ti? Qué diría ella si estuviera aquí?

Rin: ella ya no está! Está muerta!- decía gritando sin dejar de llorar.- porqué haces ésto Inuyasha? Por qué me protejes? Déjame!

Inuyasha: porque se lo prometí!.- dijo alzando la voz ya cansado de la conversación.

Rin: ¿qué?.. ¿a quién?..

Inuyasha: a la anciana Kaede..

** Flash bak **

Inuyasha y la anciana Kaede se encontraron en el bosque mientras buscaban a Rin.

Kaede: Inuyasha la has encontrado?

Inuyasha: no, aún no, pero lo haré- dio la vuelta para volver a correr.

Kaede: Inuyasha!

Inuyasha: ahora qué anciana?- dijo al volverse hacía ella.

Kaede: prometeme que la cuidaras inuyasha! Ante cualquier cosa ella debe ser la prioridad..

Inuyasha: tranquila, la encontraré!- no comprendía por qué kaede le decía eso.

Kaede: Inuyasha prometelo!

Inuyasha: Está bien Kaede! Lo prometo, siempre la cuidare y protegeré, mi familia es mi prioridad y Rin forma parte de ella.

Kaede: bien, ahora hay que encontrarla.

** fin del flash bak **

Inuyasha: te protejo porque lo prometí y porque te quiero Rin.

Rin porfin había comprendido, debía vivir, éso era lo que quería la abuela Kaede para ella, que viviera y fuera feliz, sus piernas no le respondían y de un momento a otro estaba cayendo por el precipicio sin quererlo.

Inuyasha: ¡Rin no!- gritó mientras corría y saltaba para alcanzarla, ambos caían en dirección al agua, inuyasha la tomó de la cintura y la abrazó para protegerla del golpe, cayeron al agua y por suerte donde no había rocas, Inuyasha nadó, salió a la superficie y llevó a Rin en brazos hasta la orilla.

Inuyasha: Rin, ¿estás bien?

Rin: Inuyasha - tosió sacando algo de agua que había tragado. - perdón por causarte problemas.. - cerró los ojos y cayó inconciente.

Inuyasha la llevó a la choza, Kagome la atendió, y pronto todos se encontraban dormidos.

Dos años habían pasado desde el día en que Sesshomaru se había ido y desde que murió la abuela Kaede..

Rin: Y yo que prometí estar siempre con él. - Se encontraba sentada sobre una roca en medio del bosque, observando el filo de su espada, recordando la ocasión en que pidió a aqulla estrella fugáz permanecer con el señor Sesshomaru para siempre. - que ingenua fuí.

Ella no podía olvidar la forma tan cruel en que sesshomaru la abandonó, cuando pensaba en ello su mirada se llenaba de odio y desprecio, no podía evitar sentir un gran rencor en su pecho, "Venganza", éso era lo que anhelaba, su mente se la pedía a gritos, su sangre le hervía de rabia, sus sentimientos habían dado un giro sorprendente, de la pequeña Rin de antes no quedaba nada, aquella chiquilla murió el día en que la anciana Kaede lo hizo, el día en que él la dejó.

- Pero mira que tenemos aquí Takeshi, una hermosa aldeana - dijo un sujeto llamado Ryu recorriendo el cuerpo de la chica con la mirada, este tipo iba acompañado por otro sujeto, era obvio que eran bandidos y se acercaban a Rin con malas intenciones.

Takeshi: No juegues con filo presiosa, te puedes cortar. - rió con avaricia.

Rin: Los bandidos como ustedes me dan asco. - mencionó con desdén mientras se ponía de pie, dejando su espada en el suelo.

Ryu: eres una insolente, te haremos gritar como la puta que eres! - amenazó el otro hombre ahora enfurecido acercandose peligrosamente hacia ella.

Rin: Quisiera ver éso. - soltó una risita burlonona.

Ryu la tomó del cuello apretandola violentamente, una sonrisa se dibujó en los labios de Rin, definitivamente éso era doloroso, pero Rin sabía cómo defenderse, bastó con un simple movimiento para que ese sujeto la soltara, Rin movió su brazo con fuerza incrustando dos de sus dedos en los ojos de Ryu tan profundo como pudo, el tipo enseguida la liberó.

Ryu: Hija de puta! - la maldició cubriendose sus ojos.

Takeshi: Maldita mocosa!

Takeshi desenvainó su espada y la blandió una vez de forma horizontal, Rin habilmente retrocedió, un poco mas y cortaba su abdomen, enseguida ella también tomó su espada del suelo para comenzar así una pelea, Ryu aun seguía en el suelo cubriendo sus ojos que sangraban, gritando maldiciones a la chica.

Las espadas chocaban sin cesar, para Rin no era mas que un juego, pues sabía manipular la espada con exelencia, Takeshi ya tenía varios cortes en el pecho y los brazos, Rin se encontraba ilesa, el hombre cada vez estaba más fuirioso y desesperado, Rin blandió su espada una vez más cortando gravemente el brazo de Takeshi haciendo que éste soltara la espada.

Takeshi: aaaaaah - cayó de rodillas con un grito de dolor con los ojos cerrados, al abrirlos notó la espada que se encontraba a pocos centimetros de su rostro.

Rin: No toleraré otro insulto. - advirtió. Ninguno de los dos bandidos respondió. Rin dio media vuelta y se fue del lugar dejando a los dos hombres en el suelo, por lo menos ya habia desahogado algo de su coraje.

En el palacio del oeste Sesshomaru no había podido dejar de pensar en Rin, pensó que podría olvidarse de ella pero no fue así, sentía dos cosas, algo que nunca antes había sentido, amor y arrepentimiento, sí, se arrepentía como nunca pensó algun día hacerlo.
Y ¿cómo borrar la ultima imagen que tuvo de su pequeña Rin? Parada bajo la lluvia, su ropa mojada y pegada a su cuerpo, su cabello cayendo comocascada por su espalda y su pecho, llorando y rogando que no la dejara, jamas pensó que sentiría algo así por una humana, pero.. en realidad ¿la amaba? "Amor" Esa palabra era desconocida para un youkai como él, pero ya estaba seguro de éso, se había enamorado como un loco de ella, amaba todo de ella, su sonrisa, inocencia, pureza, su forma de ser y de reír, quería descubrir cada parte de su cuerpo, deseaba tenerla entre sus brazos y hacerla suya.

Él no había tardado mucho en deshacerse de Sakura, no pudo soportarla, era egoista y vanidosa, no le daba espacio y se atrevía a contradecir a Sesshomaru, trató de domarlo pero éso Sesshomaru jamás lo permitiría, así que terminó con todo tipo de relación que había entre ellos, Sakura se fue furiosa y prometió vengarse.

Sesshomaru ya no lo soportaba más, necesitaba a Rin, necesitaba verla, abrazarla, necesitaba estar a su lado, protegerla... y lo haría, claro que lo haría, lucharía por ella, la recuperaría.