¡Saludos a todos los que han dejado comentarios y que están siguiendo esta historia! Llegamos al capítulo 4, donde encontrarán una sorpresa musical, que nada tiene que ver con los gitanos. Una disculpa por el retraso, quedé sin internet practicamente todo el fin...

En un principio este capítulo estaba dedicado a la canción Cocktail Molotov, de Goran, pero no encontré la letra traducida por ningún lugar. Además, ya fue mucho Goran Bregovich…. Es difícil decidirse entre tantas canciones estupendas.

Capitulo 4:

Cade Shukar

"Para que bailen tan hermosamente, canto para los romaníes

Canto para los romaníes, lo juro por mi vida

Todo está bien para los romaníes cuando danzan

Hacen bien al viejo y al joven

Verlos bailar es tan hermoso que me hace llorar, no exagero, lo juro

No exagero, lo juro por dios."


Gato negro despertó cuando aún era de mañana. Giró a un lado, donde gata blanca dormía aún profundamente. Gato negro observó atentamente a la gata y luego a un lado para encontrarse con que dos figuras bajaban por las escaleras.

El gato se relajó, pues sabía que en la casa de cáncer no corría prácticamente ningún riesgo, y concentró la mirada en las dos figuras. Hacía varios días que se repetía la rutina de aquellas dos personas que caminaban hacia el coliseo.

Los seres humanos eran raros.

Resultó que Saskia era una alumna bastante resistente y cada vez protestaba menos (o al menos de forma menos grosera) por los entrenamientos físicos. Shura y Mascara de Muerte solían observar cada día los entrenamientos de Afrodita, pues tenían curiosidad de ver cómo por fin parecía lograr que la gitana lo obedeciera.

Máscara Mortal, en particular, encontraba en ello un pretexto perfecto para molestar a Afrodita con sus comentarios.

Pese a los buenos resultados, Afrodita se sentía bastante frustrado con su alumna. Aunque lograra dar las vueltas al coliseo cada vez más rápido, y aunque no respondiera tan mal cuando le mostraba como pelear contra un oponente, la falta de elegancia en sus movimientos era algo que lo irritaba profundamente.

Saskia improvisaba todo por más veces que repitiera un mismo movimiento. Todo lo hacía de manera descuidada, salvaje. Tanto en sus entrenamientos como en su forma de ser, sus respuestas o su modo de actuar.

Shura le había recomendado a Afrodita no empezar a molestarla con ese tipo de exigencias aún, pues a Saskia le sobraba tiempo y tenía mucho que aprender. Afrodita tuvo que morderse los labios y contar varias veces hasta 10 cuando Mascara Mortal comentó que "de cualquier forma, la elegancia y todo eso es lo menos importante para un caballero"

Sin embargo, llegó la semana en que comenzarían los entrenamientos con las rosas y Afrodita se encontró con una frustración mucho más terrible.

—¡Sólo son diez rosas, Saskia! ¡DIEZ!

—¡Sus Rosas del mal de ojo se las puede meter por el…!

—¡SASKIA!

La aprendiza se cruzó de brazos enojada, tomó aire y comenzó a quejarse a una gran velocidad y a gritos:

—Me dan dolor de cabeza y me duele el cuerpo y me desmayan y me dan nauseas y—comenzó a hablar en romaní—maldita brujería que me saca de quicio…

—ESA ES—Afrodita bajó el tono de su voz. Autocontrol, autocontrol—esa es la idea, Saskia.

—¡¿Entonces por qué tengo que encerrarme con ellas?!

—¡Para volverte inmune!

—¡¿Y cómo carajos hago eso?!

—Te lo he repetido al menos mil veces: ¡el cosmos, Saskia!, ¡el cosmos!

Saskia negó con la cabeza y golpeó el piso con los pies.

—¡"Cosmos"! ¡"Cosmos"!¡Sólo conoce esa palabra! ¡Suena justo como mi abuela Sabina cuando me hablaba todo el tiempo del matrimonio!

Afrodita cerró los ojos y se repitió mentalmente lo malo que era para su piel enojarse de ese modo. Dedicó un par de insultos en su idioma natal a Saskia y a su familia (abuela incluida) y finalmente contestó:

—Tienes que despertar esa fuerza en tu interior, ese universo, y entonces lograrás ser inmune a las rosas.

La gitana frunció el ceño bajo su máscara al oír esta explicación. Afrodita repetía eso del universo y la fuerza interior como si recitara parte de un no conseguía entenderlo, ni mucho menos sentir esa fuerza que la haría inmune a las rosas venenosas.

—¿Pero eso cómo lo hago?—insistió, aunque estaba segura de que no obtendría una explicación satisfaciente.

—¡Concéntrate y busca tu fuerza interna, maldita sea!

El caballero no lograba explicarlo de otra manera: para él el cosmos era algo tan evidente desde hacia tanto tiempo que la idea de explicarlo en palabras le resultaba absurda. Ni siquiera recordaba cómo había logrado despertarlo en un principio.

Afrodita pensó en Marin, cuando se quejaba de que Seiya no había logrado despertar su cosmos hastapasados seis años de entrenamiento. Él no tenía tanta paciencia y preferiría asesinar a Saskia y volver a ser calificado de traidor que soportar la inutilidad de esa mujer durante tanto tiempo. Sacudió la cabeza ante tal idea, no se suponía que esas cosas pasaran por su cabeza.

Saskia observó en dirección a las rosas. Recordó una vez más la espantosa sensación de mareo, nauseas y debilidad que sentía al estar cerca de ellas, que en un principio le habían parecido inofensivas… La gitana negó con la cabeza enérgicamente y una venita sobresalió en la frente del caballero de Piscis.

—¡Sus rosas son horribles!

Para Afrodita esto fue el acabose.

—¡Mis rosas son hermosas! ¡Tú y tu inutilidad son lo horrible en esta habitación!

—¡No quiere que despierte mi khosmoenergìa! ¡Quiere que muera! ¡Mal de ojo! ¡Brujo!

—¡Se dice cosmoenergía! ¡Y si quisiera que murieras créeme que ya no estarías aquí!

—¡A la mierda su cosmoenergía!

Saskia se retiró a su habitación furiosa dejando a Afrodita contando mentalmente hasta el número que fuera. El caballero estaba tan enojado que ni siquiera se molestó en detenerla y se retiró a su propia habitación para intentar relajarse con sus rosas.

¿Cómo se suponía que lograría algo así?

Los siguientes días fueron de mal en peor, porque si bien los resultados físicos iban mejorando, Saskia ni siquiera parecía acercarse a despertar su cosmos y sin lograrlo no aprendería ningún ataque ni tampoco sería capaz de usar las rosas. La situación provocaba que en Piscis se vivieran momentos de agresividad y enojo que solían terminar con maestro y alumna retirándose a sus habitaciones cruzados de brazos y murmurando cosas en sus idiomas respectivos.

Afrodita tuvo que hacer gala de un autocontrol impresionante para no deshacerse de Saskia de una vez. Cada vez que sentía tentación de clavarle una rosa blanca, lanzarla al camino de rosas detrás de su templo o llenar su cama de rosas negras, respiraba profundo y recordaba a Shion, Athena, la humanidad, su templo o su honor.

Estaba comprometido a convertir a la gitana en una amazona decente. Se lo debía a su templo, a Shion y a Athena por darle esa segunda oportunidad…

…pero dioses, qué ganas de tirar a esa ruidosa gitana por las escaleras, al menos.

Ésta, por otra parte, estaba cada vez más frustrada. Ya comprendía un poco más acerca del santuario, Athena, los caballeros y sus poderes, pero estaba harta de no conseguir llegar más lejos. Sin esa "cosmoenergía" no distaba de ser como cualquier otro humano.

Ya estaba instalada ahí. Había encontrado un lugar en donde no esconderse y en donde no huir de policías o de personas hostiles, pero temía que si no conseguía volverse tan fuerte como los caballeros la sacarían del santuario a patadas y volvería a las calles de Atenas.

Comenzaba a tener pesadillas en las que estaba otra vez sola, otra vez desesperada por buscar cualquier trabajo miserable o la caridad de las personas pese a su orgullo. La horrible imagen de las calles oscuras y la idea de buscar refugio cerca de las tiendas departamentales invadía su cabeza.

No, tenía que quedarse en Piscis de algún modo. Soportar a Afrodita no era nada comparado con su vida anterior.

Tras un día especialmente desagradable, Afrodita bajó por las gradas del coliseo con mirada sombría. Aprendices y otros caballeros de inmediato le dejaron el paso libre, pues además el caballero traía en sus manos una rosa blanca.

Shura y Máscara de Muerte lo miraron llegar y sentarse entre ellos sin dejar de jugar con la rosa blanca. Shura y Máscara lo observaron a él, luego a la rosa y por prudencia se alejaron unos cuantos centímetros.

—Estuve a punto de lanzársela hoy—confesó finalmente Afrodita.

Máscara de Muerte y Shura se miraron entre sí y luego dirigieron su atención a Afrodita. El caballero de Piscis tenía varios cabellos fuera de su lugar. Se veía un tanto alterado y tenían miedo de que con cualquier palabra en falso decidiera usar su rosa blanca en uno de ellos dos.

—Parece que no te está yendo muy bien con Saskia—dijo Shura tras armarse de coraje.

Afrodita negó con la cabeza.

—¡No quiero hablar de esto!

Bajó la cabeza con abatimiento, aunque él mismo había traído el tema a la luz. La rosa blanca seguía en sus manos, pero ahora no parecía tener ánimos de querer sonrió.

—Sabía que te costaría trabajo adaptarte a ella.

— ¡Adaptarme! ¡Oh, dioses! ¡Esmás que esto! ¡Es una inútil!

—Y tiene un carácter difícil.

—¡Uf! Maestro de carácterdifícil y alumna de carácterdifícil— se burló Máscara, a quien las poses de desesperación que Afrodita tomaba le hacían definitivamente mucha gracia. Hay que tener en cuenta que Afrodita quejándose era como una diva de opera quejándose.

—¡Cállate, Máscara! ¡Esa gitana me saca de quicio! No ha logrado entender la importancia de su situación y por más que se lo explico simplemente no lo acepta. No está motivada, sin motivación su cosmos no reacciona, y sin su cosmos reaccionando no puedo enseñarle nada.

—¡Estás dando vueltas de pura desesperación!—exclamó Mascara Mortal divertido.

Shura negó con la cabeza y miró a Afrodita tranquilamente.

—Creo que el problema es que no sabes tratar con ella. No servirá de nada que hables de "buscar su fuerza interior" y esos discursos que les funcionaron a Camus o a Marin.

—¿Entonces qué se supone que hago?

—Lo que recuerdo de haber tratado con gitanos (aunque creo que se puede aplicar a cualquier persona acostumbrada a la vida fuera del santuario) es que tienes que hablar de cosas más concretas. Especialmente en este caso: recuerda que esta mujer ha vivido vaya a saber cómo durante muchos años. No van a interesarle cuestiones espirituales y virtuosas.

—¿A qué te refieres?—Afrodita levantó la cabeza y miró a Shura con curiosidad.

Shura se encogió de hombros.

—Prométele algo más concreto, tal vez algo material. Lo del amor, la justicia y la fuerza interior lo aprenderá conforme siga su entrenamiento.

Afrodita observó la rosa que sostenía y la pasó de una mano a otra distraídamente, pensando en las palabras del caballero de capricornio. Realmente no se le ocurría cómo aplicar esa idea. ¿Qué podía prometerle a Saskia?

Tal vez podía insistir en lo miserable que era su vida fuera del santuario, pero eso no le constaba y tampoco creía que la chica nunca lo pensara.

—Hablemos de otra cosa—concluyó bajando la mirada–.Necesito relajarme para retener los impulsos asesinos que tengo hacia ella.

Shura y Máscara se voltearon a ver, el caballero de Cáncer echó a reír sádicamente mientras Afrodita protestaba y los tres amigos pasaron la tarde juntos.

A la mañana siguiente Saskia despertó muy temprano y de muy mal humor: Cada día Afrodita obtenía más motivos para reírse de ella. Ese día no tocaba entrenamiento, así que no tenía que levantarse de la cama, pero de sólo pensar en volver a entrenar con él al día siguiente se fastidiaba más.

Cuando vivía en su caravana, solía ponerse a bailar por horas para quitarse cualquier rastro de mal humor y así se alistaba para cualquier cosa, pero allí...

Miró a su alrededor frunciendo el ceño. El cuarto estaba demasiado vacío para su gusto. Durante unos segundos proyectó como hacer de esa una habitación más a su estilo, más romaní. Necesitaba más belleza en ese cuarto. Tal vez ese día podría bajar al pueblo para conseguir telas de colores, o algo así.

—Pero no tengo dinero...—murmuró. Al darse cuenta de que su problema de no contar con recursos no había terminado al entrar al santuario, dejó escapar un gruñido. ¿De dónde sacaban los caballeros dinero para comprarse las cosas de ocio, por ejemplo?

¿Los caballeros dorados tenían sueldo? ¿Bastaba con pedirle dinero a Shion?

"I've been cheated by you, since I don't know when..."

La música la sacó de sus pensamientos. La aprendiza elevó una ceja, extrañada.

"So I've made up my mind, it must come to an end..."

Saskia se levantó de la cama y caminó hacia la puerta. Asomó la cabeza, curiosa de saber de dónde podía venir la canción.

"Look at me now...will I ever learn? I don't know how…"

El sonido le indicó que la música provenía probablemente de la habitación privada de su maestro. Saskia frunció el ceño ¿Era en serio?

"...But I suddenly lose control... there's a fire beneath my soul..."

Salió de su cuarto y caminó en dirección a la música, cruzándose de brazos.

"Just one look and I can hear a bell ring!"

Llegó ante la puerta de su maestro. La música se oía más fuerte, así que era seguro que de ahí provenía.

"Just one look and I forget everything!

Tocó a la puerta insistentemente.

"wow wow..."

—¡Puedes pasar!

Y Saskia entró al cuarto bruscamente para toparse con una escena que Máscara Mortal habría pagado caro por ver.

"Mamma mia! Here I go again!

Frente a su espejo, Afrodita terminaba de peinarse el largo cabello con extremo cuidado mientras balanceaba la cabeza lentamente de un lado a otro siguiendo el ritmo de la música. No parecía molestarle demasiado la presencia de la chica, concentrado como estaba en dejar su cabello perfecto.

"My my, how can I resist you?"

—¡Maestro! ¡¿Qué es esa música?!

Afrodita se encogió de hombros con los ojos cerrados.

—ABBA, un grupo de mi país. ¿Algún problema?

Saskia entonces fijó sus ojos insistentemente en la pequeña radio sobre una repisa cerca de Afrodita. Se quedó observando la radio durante unos minutos y se cruzó de brazos. Tuvo que morderse el labio para no admitir lo mucho que le daba envidia el aparato.

El caballero de Piscis abrió los ojos y la observó extrañado a través del espejo.

—¿Pasa algo?

Saskia negó con la cabeza rápidamente.

—No. Sólo asegurarme de que era usted quien estaba escuchando música de tan mal gusto.

Afrodita frunció el ceño y volteó hacia la gitana.

—¡Cierra la boca! No posees motivación para entrenar y aun así te permites criticar a tu maestro.

Saskia se cruzó de brazos. Se sentía avergonzada ante su poca motivación, pero no quería admitirse en el error.

—Escucha bien esto, Saskia: pasar mis mañanas de domingo escuchando ABBA mientras continuo embelleciéndome es una simple recompensa por cumplir mis deberes como caballero—continuó Afrodita—. Me tomó años de entrenamiento obtener semejante privilegio. Si no tienes más que decir,retírate y déjame continuar disfrutando de mi mañana.

Saskia le echó una mirada más a la pequeña radio y finalmente se fue de la habitación. Afrodita negó con la cabeza antes de continuar arreglando su cabello. Se sentía profundamente molesto con la chica y bastante decepcionado.

¿Cómo se supone que debía mostrar su nueva lealtad a Athena con semejante aprendiza?

Mientras en su mente aparecía el pensamiento de lo mucho que le desesperaba Saskia, la canción de Mamma mía llegó a su fin. Afrodita volteó hacia su radio esperando pacientemente a que el presentador dejara de hablar y por fin diera paso a alguna otra joya de los setentas. Fue entonces cuando comprendió mejor las palabras de Shura.

—¡Saskia!—gritó con el tono más autoritario que pudo mientras salía de la habitación, aún cepillándose el cabello.

Poco después estaban cerca de la salida de Piscis. Afrodita, cruzado de brazos, parecía por fin haber encontrado la solución y Saskia lo miraba extrañada. El caballero expuso su idea, haciendo que los ojos de su alumna se abrieran como platos bajo su máscara.

—¿Una radio?—preguntó Saskia.

—Una radio.

Saskia creyó que Afrodita había enloquecido—"¿más?" Se preguntó— pero el caballero se veía muy serio. La gitana volteó hacia los lados, como esperando que Shura y Máscara Mortal salieran de detrás de alguna columna riéndose de la broma… pero no pasó nada. Su maestro estaba realmente tratando de convencerla con una radio. Una simple radio.

— ¿No había dicho algo sobre el khosmos y la justicia divina?

—Si no quieres la radio, por mí perfecto—respondió Afrodita encogiéndose de hombros de una manera que a Saskia le recordó a cuando su tía Ivenka se negaba a intervenir en alguna discusión quedó en silencio.

Una parte de ella le decía que era una idea patética, pero realmente quería una radio. Seguro con unos ajustes lograría captar Balkan , su estación favorita.

—¿Cómo sería mi radio?

—Como tú quieras.

—¿Puede ser pequeña?

—Pequeña o grande, como tú quieras. Te dejaré poner toda la música que quieras, todo eso no me importa— Afrodita sospechaba que esa no era una muy buena idea, pero estaba ansioso de ver si su nueva estrategia funcionaba—.Pasa cinco minutos en mi jardín de rosas sin desmayarte y es tuya.

Saskia hizo algunos ademanes y comentarios denotando con altivez lo absurdo de la idea; pero aceptó en pocos minutos. Afrodita ya sospechaba que había dado en el clavo. Al día siguiente, en el momento en que Afrodita salió de su habitación para despertarla, se topó con la chica cruzada de brazos frente a su maestro como si lo estuviera esperando desde hacía horas.

Tras el entrenamiento físico, al regresar a Piscis Saskia ni siquiera necesitó que Afrodita le pidiera acercarse a las cinco rosas que usaban para entrenar. Como poseída por su nueva motivación, se acercó a las terribles flores y casi hundió la cabeza en ellas, frunciendo el ceño y concentrándose en lo mucho que quería escuchar música con trompetas y percusiones.

Afrodita la observó bastante contento, pues podía ver que la chica por fin estaba motivada por algo (aunque no fuera algo cercano a los ideales de Athena, pero eso ya vendría). La observó batallar con las rosas y fingir que no se sentía mareada por un rato. Saskia ya estaba mordiéndose el labio y batallando por no desmayarse luego de unos segundos.

El dulcísimo aroma de las rosas parecía extenderse por todo su sistema con cada pequeña respiración. Al igual que en otras ocasiones, la gitana se sentía adormilada, mareada y enferma, pero esta vez quería lograr algo en serio. Tenía que conquistar ese privilegio no sólo por el objeto en sí, sino para demostrarle a Afrodita que estaba decidida a quedarse en el santuario aunque no se llevaran bien. Y que la casa de Piscis era ahora también su casa.

Pasaron largos minutos durante los cuales Afrodita se sintió cada vez más satisfecho con su alumna, pero sobretodo consigo mismo por haber aplicado tan bien lo que Shura había explicado. Llevaban dos minutos y la gitana no parecía estar inconsciente.

—¡Dos minutos, Saskia!

—¡Genial!—musitó la chica, en romaní.

El caballero de Piscis veía en ella una gran resistencia física. Aunque la gitana no pudiese respirar normalmente y se viera cada vez más enferma, no se había desmayado. Ciertamente, al menos en la fuerza física, poseía potencial.

En los últimos minutos, Afrodita creyó incluso distinguir una muy débil cosmoenergía emanando de ella.

"Patético" pensó "…pero es un comienzo"

Se preguntócómo podría lograr que Saskia realmente sacara su potencial y la idea que se le ocurrió hizo que sus ojos brillaran de forma casi imperceptible.

A los cinco minutos, y después de que Afrodita se lo indicara, una Saskia en muy mal estado levantó la cabeza de las rosas y exclamó débilmente;

—¡Lo logré! ¡Mi… ra..dio!

Afrodita asintió lentamente con la cabeza mientras en sus labios se formaba una sonrisa bastante preocupante. La gitana estaba segura de que lo que diría a continuación sería terriblemente doloroso.

—Muy bien, efectivamente. Sólo tengo un par de comentarios sobre tu hazaña.

—Ay, no ¿Ahora qué?— protestó la gitana con voz ronca.

Afrodita le sonrió de forma muy femenina, pero a la vez muy sádica, cosa que realmente tenía un efecto perturbador. Saskia, que no conocía la historia del santuario, no dejaba de preguntarse en esos momentos qué clase de problema tenía Afrodita de Piscis. Era… raro. Mucho más raro de lo que había probado ser su tío Boris durante el tiempo que vivió en su caravana.

—Oh, sólo que tienes puesta tu má me parece justo.

—¡¿Justo?!— de repente, Saskia pareció recuperar la energía—. ¡¿De quéestá hablando?!

—De que tu máscara bloquea el aroma de mis rosas. No tiene sentido.

—¡Claro que no lo bloquea!—protestó ella haciendo varios gestos con las manos— ¿Cómo los va a bloquear si casi me desmayo?

Afrodita comenzó a caminar en círculos, alrededor de la gitana.

—Hace años, alguien logró pasar por mi camino de rosas usando una máscara de amazona. Era un caballero, así que su cosmos lo protegía del aroma, pero me hace pensar que tu máscara no te permite aspirar el dulce y hermoso aroma de mis rosas.

Por unos segundos, la gitana se preguntó de qué rayos iba toda esa historia. Antes de que ella llegara, aparentemente el santuario había sido un lugar aún más desquiciado…

—¿Entonces qué hago? ¡Ustedes fueron los de que me cubrieron la cara!

—Además, no hiciste caso a lo que te dije—continuó Afrodita ignorando sus quejas–. Te dije "cinco minutos entre mis rosas", no "cinco minutos entre cinco rosas".

Saskia abrió la boca bajo su máscara, indignada, mientras Afrodita dirigía discretamente la mirada hacia la salida de su templo. Cuando comprendió a que se refería, comenzó a negar con la cabeza.

—No. No. No, no, no, no: Saskia NO entra a ese jardín—musitó.

—Lástima, y yo que pensando en lo motivada que te veías pensaba comprarte, además de la radio, cosas para tu habitación…

¡Cosas para su habitación! Esa frase tan imprecisa era perfecta: podría obligar a su maestro a comprarle lo que quisiera para decorar su cuarto. Se quedó en silencio, pensándolo seriamente. Estaba entre muy asustada y muy, muy interesada.

Afrodita se cruzó de brazos y la observó sin dejar su sonrisa sádica.

¡Malditos gadjos!—exclamó, por fin, la chica–¡Y luego dicen que los tramposos y engañosos somos los romaníes! ¡Qué injusticia! Está intentando hacerme caer en una trampa como en la que cayó mi bisabuela Michaela durante la guerra en Sarajevo y que la dejó sola y sin…

—¡Te he dicho mil veces que no me interesa tu familia!

—¡No voy a quedarme sola y con una casa en ruinas como mi bisabuela Michaela!

—¿Entre sus discusiones familiares, no está por allí gata blanca?—interrumpió la voz del caballero de cáncer. Saskia y Afrodita ni lo voltearon a ver, enojados. Máscara se encogió de hombros, divertido—Quiero darle algo de comer antes de irme a la misión que Shion acaba de asignarme.

—¿Qué misión?— preguntó tranquilamente Afrodita, apartando la mirada de su alumna.

—¡Una misión en el Yomutsu, claro!

—Mentiroso: siempre estás ociando en el Yomutsu. Vas y te pasas horas burlándote de los muertos que caen por el precipicio.

Saskia sintió un escalofrío. No estaba segura de qué significaba todo eso, pero de sólo pensarlo le sonaba a algo muy oscuro.

—Pues sí, pero esta vez tengo un pretexto—Máscara Mortal volteó hacia Saskia burlonamente—Veremos qué día te llevo a visitarlo, Rosa menor.

—¿Visitar qué…?

—El día de hoy no me parece haber visto a la criatura—interrumpió Afrodita respondiendo por fin a la pregunta de su mejor amigo. Mascara de muerte negó con la cabeza.

—Yo sólo digo que si no encuentro a esa gatita hoy, Afrodita, y me entero de que tuviste algo que ver en ello… va a haber una pelea de mil días y es en serio.

Aunque fueran palabras serias, parecía que había dicho todo en broma. Máscara de muerte parecía tan feliz de burlarse de todo mundo que era difícil decir cuando estaba bromeando y cuando estaba diciendo algo en serio. Saskia observó bastante impresionada como su maestro sólo hacia un gesto de hartazgo ante el comentario.

—Pff… no gastaría mi tiempo en un gato. Además, estoy intentando que mi alumna despierte su cosmos.

—Vaya. ¡Suerte con eso, Rosa menor! ¡No te intoxiques demasiado!

—¡¿Más de lo que ya estoy?!—protestó Saskia, que aun no veía con buenos ojos la idea de pasar tiempo en el jardín.

Mascara se retiró, aún echando una mirada al templo por si gata blanca aparecía medio perdida en alguna parte. Afrodita miró a su discípula tranquilamente.

—Bueno, suficiente por hoy. Mañana comienzas con mi jardín.

—Es injusto…

—Cuando logres cinco minutos, estarás cerca del nivel de resistencia de…—lo pensó unos segundos—Si, tal vez un caballero de bronce con una máscara de amazona. Es una exageración, pero piensa eso para sentirte más motivada.

—Definitivamente ustedes dos están locos.

Afrodita se retiró dándole nula importancia al comentario. Lo curioso es que recordaba haber escuchado esa frase muchas veces durante su vida. Especialmente en el santuario. Desde el día siguiente, como había dicho, Saskia comenzó a acercarse al jardín de rosas demoniacas…

…con terribles resultados.

Si bien Afrodita comenzaba a sentir el cosmos de la gitana, era tan débil y tan poco estable que la chica apenas duraba unos segundos consciente. Los primeros días, Saskia se sintió profundamente desanimada. El caballero de Piscis la sacaba del jardín cuando notaba que no aguantaría más.

Entre más fracasaba, más frustrada (y enojada) se sentía Saskia. Necesitaba una radio. Necesitaba cosas en su cuarto, para no seguir sintiéndose en un lugar extraño. Además, lo que más la enojaba era Afrodita. No porque el caballero pareciese especialmente decepcionado… sino por su extraño carácter y esa manera de sonreír cuando ella caía inconsciente que le resultaban insoportablemente perturbadores. Quería arrancarle esa sonrisa de la cara y burlarse de él.

En su vidajamáshabía conocido la sensación de desmayarse y durante esa semana la probó muchísimas veces. No dejaba de pensar en cuanto le gustaría poder comportarse como si esas rosas no tuvieran nada en especial y no dejaba de pensar en su radio. Definitivamente, si lograba superar esto no la apagaría en todo el día.

Tras casi dos semanas de frustración, un viernes Saskia acabó sentada en posición de loto (que según su maestro, era mejor para concentrarse) (según consejos de otro caballero que Saskia ya ubicaba como "El rubio de la India") en medio de la marea roja que conformaban las rosas demoniacas.

Se había acostumbrado al olor dulce de las rosas. Dulce.Y tan potente que parecía emborrachar a quien lo oliera. Saskia estaba esforzándose, pensando fuertemente en las canciones que terminaría por escuchar en su radio. Había descubierto que si su cerebro se concentraba en tratar de recordar las melodías, se distraía de su malestar.

Frente a ella, fuera del camino de rosas, Afrodita y Shura la observaban, curiosos por saber cuán lejos llegaría esta vez.

—¿Cuánto tiempo ha aguantado?—preguntó el caballero de capricornio, que había tenido curiosidad de ver a la chica entrenando con Afrodita.

—Tres minutos como máximo—respondió, encogiéndose de hombros.

—Bueno, para una civil tres minutos en dos semanas no está mal—comentó Shura. Afrodita lo volteó a ver, denotando muy poco interés.

—Bah. A mí no me parece un gran progreso.

—Me lo imaginaba.

Se quedaron en silencio mientras Saskia, cabeceando y a duras penas, lograba pasar los tres minutos. El aroma de las rosas, por un soplo de viento, llego cerca del caballero de capricornio, que inmediatamente se cubrió la boca y la nariz con la mano.

Saskia se dio cuenta de que no aguantaría mucho más, pero también se daba cuenta de que aún no lograba pasar los cinco minutos. Hizo una mueca de desagrado bajo su máscara y frunció el ceño¡Tenía que concentrarse más!

¿Cómo iba la letra de aquella canción?

Para que bailen tan hermosamente, canto para los romaníes—murmuró para sí misma, como un pretexto para no pensar en cuanto le dolía el cuerpo—.Canto para los romaníes, lo juro por mi vida ¡Todo está bien para los romaníes cuando danzan!

La melodía de la canción comenzó a fundirse en su pensamiento. Las rosas estaban volviendo todo pesado a su alrededor. Casi no sentía su cuerpo.

—Creo que no le queda mucho—comentó Afrodita con un tono un poco curioso.

—Realmente eres un sádico—murmuró Shura, frunciendo el ceño. Ya los dos se resignaban a ver como Saskia caería hacia un lado, inconsciente.

Pasaron otros minutos mientras esperaban ansiosamente.

Pero en lugar de esto, Shura y Afrodita voltearon sorprendidos hacia la gitana al sentir una conocida perturbación en el ambiente. Shura sonrió entusiasmado y Afrodita la observó genuinamente sorprendido.

Una débil luz estaba rodeando a la gitana. Una energía distinta emanaba de ella.

—¡Su cosmos!—exclamó Shura— ¡Bravo, Saskia!

Bajo su máscara, Saskia sonrió ampliamente. ¡ESA fuerza interior! ¡A eso se refería Afrodita! Ahora que lo sentía todo le parecía mucho más sencillo. No sabía explicarlo pero ahí estaba como una evidencia. El universo en su interior.

Shura y Afrodita se veían extremadamente satisfechos. De ahora en adelante, pensaban, los entrenamientos tendrán posibilidades de ser más efectivos.

Pasaron los cinco minutos y Saskia exclamó, exhausta:

—¡Lo logré! MI RADIO—y cayó desmayada justo después de pronunciar la última palabra.

Mientras entre Shura y Afrodita iban a rescatarla, en cáncer Máscara de Muerte acababa de aparecer entre llamaradas y demás. Sacudió su capa, se ajustó una hombrera de la armadura que tenía un tanto descuidada y se estiró perezosamente.

—Aah… ¡No me canso de ir al Yomutsu!

—Miau.

Máscara de Muerte sonrió ampliamente y miró hacia abajo.

—¡Ah! ¡Gata blanca! Sospechaba que la señorita Rosa Mayor había decidido usarte de juguete con sus flores.

La gata blanca se sentó tranquilamente frente al caballero y poco después la acompañó gato negro. Máscara Mortal los miró un momento. Podía leer en sus ojos que queríanque les sirviera algo de comer como acostumbraba.

Máscara de Muerte se echó a reír:

—¡Sólo vienen aquí por comida, desgraciados! Así me gusta—la armadura de cáncer se despegó de su cuerpo y se armó a un lado del caballero, que no le prestó atención mientras se dirigía a su cocina seguido de los dos gatos.


Fin.

Cade Shukar. Es una canción de Parno Graszt, sobre el pueblo romaní. De hecho, se refiere a ellos como los Roma, pero para evitar confusiones lo traduje como romaní.

ABBA. Es un grupo muy famoso de música setentera, originario de Suecia. Probablemente conocen la canción de Mamma Mía, que incluso es el título de un musical. Asocio a ABBA con Afrodita porque comparten país de origen y porque me parece especialmente adecuado.

Balkan Roma. FM. Es una estación de radio ficticia, aunque puedo apostar a que estaciones de radio dedicadas a la música gitana o balcánica debe haber un montón por el mundo. Por la cercanía geográfica, es posible que exista algo parecido en Grecia. Y si no existe, bueno, debería.