¿Y Después de San Valentín?

By S. Hisaki Raiden

(07 de Agosto de 2012)

Los personajes de Beyblade pertenecen a Takao Aoki, yo solo los tomo prestados para realizar este fanfic.

Resumen: San Valentín es el día más predecible para decirle a alguien que te gusta, pero ¿Qué pasa cuando la persona que te gusta ni si quiera cree que te gusta? Ahora ¿Qué harás para que te crea? [KaixTaka… o algo así]

Rating: T (13+)

Genero: Romance, Ironías de la vida.

Advertencias: Shonen–ai sin concretar (Relaciones amorosas entre chicos) Malas palabras, Ironías y sarcasmos en todo el escrito. Sufrimiento protagónico.

Notas de la Autora:

Si todavía están leyendo este fic, no olviden dejar su E–mail en su Review o su Log in, para contestarles sus comentarios y avisarles de la continuación de esta historia. Gracias a: Kiray Himawari, a Anonimo (?), a Matsuno-chan, a Kioky-kon, y a Sei-LaRouss. Por haber leído el último capítulo y comentar.

Gracias por sus reviews.

Aclaraciones:

–Diálogos; "…" Resaltar palabras o frases; -Cursiva- Flashback; /…../ Pensamientos; (…) aclaraciones.

En el capítulo anterior…

–No te emociones –dijo Kai de pronto tan serio y estoico como siempre– yo jamás dije que sintiera algo por ti.

–… –Al escuchar eso, el enojo se le paso de inmediato al peliazul, claro, el enojo había sido desbancado en un santiamén por la confusión, no comprendía a Kai, de verdad esa era la enésima vez en el día que llegaba a esa conclusión. Sin embargo el enojo regresó tan pronto como se fue…

–¡Me largo! –Dijo furioso y de manera repentina, sabía que eso parecía demasiado bueno para ser cierto.

Kai lo observó y trató de detenerlo, pero…

–¡No te atrevas a tocarme otra vez, Kai! –le gritó y le miró bastante enojado.

–… ¿Y ahora qué te pasa? –inquirió de verdad confundido por la repentina furia del otro.

–¡No vuelvas ha aparecerte en mi camino otra vez o te parto la cara! –Gritó y se echó a andar a paso acelerado, pero sin correr.

–…. –Kai se quedó en verdad desconcertado.

Capítulo 04: ¿Y… Qué pasó?

Kai se había quedado parado en el mismo sitio donde Taka lo dejara. Jamás había estado tan confundido como en ese momento… o quizás si, y la sensación de volver a estarlo no era nada agradable. Él era consciente de que era un completo desastre en ese tipo de cosas, pero no creía haber dicho nada malo… después de todo, pelear con Takao era de lo más normal para él; erróneamente creía que era cuando mas se entendían… No podía estar más equivocado.

Estaba seguro de que habían discutido antes a muerte y nunca se sintió inseguro de lo que podría pasar después, como en ese instante. Antes sabía que no importaba cuando despreciara y rechazara al peliazul, al final del día, al darse la vuelta estaría ahí como siempre, pero en ese momento no estaba tan seguro de que eso sería como antes. Ya no eran unos niños y ya no existía la excusa del beyblade para seguirse viendo. Eso no parecía ser bueno.

Finalmente se movió para tocarse la frente, había sentido un leve dolor de cabeza al meditar todo eso…

–…/Qué es esto…?/ –se preguntó.

Y después se dio cuenta de que ya era tarde y tenía que volver a su casa. Así que decidido a no darle más importancia a lo que había pasado, se echó a andar por esa calle, pero apenas dio unos pasos tuvo una extraña sensación, miró de reojo a sus lados sin dejar de caminar… Alguien parecía estarle siguiendo.

-Hey, Kai, ¿Qué pasa contigo? ¿Ahora te vas a dedicar a vagabundear por acá? Vienes de una escuela de élite, –suspiró, cansado– créeme cuando te digo que esa no es precisamente una buena idea… Alguien podría robarte-

Esas habían sido las palabras de Takao. Sin pensarlo se acercó a la avenida para detener un taxi, pero…

–No te muevas niño y haz exactamente lo que te diga –le dijo alguien desde atrás susurrándole muy cerca de su oído, con una voz áspera y molesta, de por si odiaba que invadieran su espacio, pero lo siguiente que ocurrió fue aun peor: una mano fue puesta en su hombro, cosa que le causó repulsión, y no conforme con eso, aquel sujeto le apuntó con algo en la espalda para amedrentar.

La calle estaba convenientemente vacía para ese sujeto.

–Camina –siseó esa voz.

Kai comenzó a andar tranquilamente, aunque tratando de deducir si lo que sentía en su espalda era de verdad un arma.

–En la siguiente esquina vamos a entrar a esa calle –prosiguió esa voz– quiero que voluntariamente me des todo tu dinero y todo lo que traigas y no te haré daño. No quiero problemas, estoy trabajando.

Kai sonrió por lo bajo, no traía dinero en efectivo, a lo mucho unos 500 yens para pagar un taxi; en su clase exigían una Lap-Top, pero debido a lo perturbado que se sentía con la presencia de Yuriy, se le hizo tarde y la olvidó. Lo más caro y valioso que llevaba encima era su celular… de no ser por Rei y sus ocurrencias, no tendría absolutamente nada de valor. Que lastima le provocaba ese miserable, no se llevaría nada de él.

–Es aquí…

Al oir eso Kai giró su paso, moviéndose preciso y sin dudas, cogió la muñeca del asaltante y con todas sus fuerzas, lo jaló y lo arrojó contra el suelo, respiró agitado, apenas lo observó por dos segundos, sus pies se movieron de inmediato hacia la avenida, corrió más de prisa, ya que en ese momento un autobús hacia parada y estaba casi a punto de cerrar las puertas, se subió rápidamente y miró como las puertas se cerraron de golpe. Miró a través del cristal hacia el callejón y apenas alcanzó a mirar a alguien asomar de allí, pero como el autobús aceleró ya no fue capaz de identificar al tipo en cuestión. Finalmente alzó la vista para mirar el interior del autobús y se percató de que las personas de los primeros asientos le miraban como bicho raro, probablemente porque había subido corriendo, incluso golpeando las puertas…

–Joven, suba y ubíquese en un lugar adecuado, ahí parado obstruye el ascenso –dijo el conductor como si lo regañara.

Kai se sintió incómodo, eso había sido muy imprudente, en verdad pudo haber sido una pistola, pero tampoco había tenido mucho tiempo para pensarlo, lo importante era que estaba bien. Subió los escalones para depositar su pasaje, y se dirigió al conductor.

–Disculpe, ¿A dónde va este autobús?

El sujeto lo miró extrañado, pero le respondió. Kai marcó su celular tan pronto como resolvió la situación de la ruta, no le quedaba cerca, pero iría hasta la terminal y allá tomaría el autobús de regreso que le regresara a su casa.

"–Hola, Kai, ¿Cómo estas? –respondió la voz de Rei"

–Necesito que vayas a mi casa, ahora mismo –Más que una petición había sido una orden.

"–¿…He? –se desconcertó el pelinegro– ¿Ahora mismo…? Er… no creo poder, estoy en…"

–Necesito hablarte de Takao, te espero en una hora –Y colgó.

–Pero, ¿Qué le pasa…?–dijo Rei por lo bajo mirando su celular como si este le fuera a dar la respuesta.

–Eso te pasa por volverte la "niñera" de Kai –dijo una irónica voz.

Rei miró al otro con desapruebo, pero dando un hondo suspiró, cerró los ojos en señal de resignación y se puso de pie, recargando sus manos en la mesa.

–Me voy –dijo, y acto seguido tomó sus cosas.

–¿Es en serio? –lo miraron incrédulos un par de ojos azules claros. Este no era otro que Yuriy Ivanov, que se encontraba sentado frente a Rei. Se encontraban ambos en un restaurante de nivel medio. Los sillones eran de color piel y en medio de la mesa había una pieza de plástico traslúcido en donde se mostraba los platillos del día.

–Si, es en serio –confirmó.

El pelirrojo lo miró un momento más hasta que al fin no aguantando las ganas se echó a reír, golpeando la mesa con sus palmas. Rei lo miró con cierta molestia, ya que la risa de Yuriy resultaba burlona y desagradable, además de escandalosa.

–No te rías –le exigió con calma.

Yuriy se echó hacia el respaldo del sillón, y se peinó el cabello con sus dedos.

–¿Cómo no me voy a reír? Si, de verdad eres la niñera de Kai, no creí estar vivo para conocer ese lado de él.

El pelinegro lo miró con mucha molestia, pero se mantuvo taciturno.

–Tengo que irme –se retiró de la mesa esta vez.

–Como quieras –Dijo Yuriy dejando de reír y adoptando una postura indiferente, y tomando el plástico del centro de la mesa, lo balanceó entre sus manos.

El chico de ojos topacio, lo miró por última vez y finalmente abandonó el lugar. Al salir del restaurante, miró como justo se estacionaba el autobús que lo llevaba cerca de la casa de Kai y corrió para darle alcance, afortunadamente alguien más lo detuvo y pudo abordarlo. Se sentó junto a la ventana y apoyó su codo en ésta para en su palma recargar su mejilla. Se puso a pensar en lo que habían pasado los últimos días:

Kai se le había declarado a Takao… ¿Y en dónde? Justo en la fiesta que organizó la BBA, para el día de san Valentín, hecho que ni en sus más retorcidos sueños habría ocurrido… ¡paso realmente!, y lo que le siguió también era increíble. Max le había hablado ayer en la tarde para contarle que Kai se había aparecido en la preparatoria donde asistían Takao y él para buscar al peliazul. Rei no pudo evitar reír para si mismo al recordar como Kai casi se infartaba el domingo ante la sugerencia de ir a buscar a Takao al salir de la escuela…, cosa que al final había terminado haciendo. Pero su sonrisa terminó en un suspiro cuando recordó que Max también le comentó que al platicar con Takao este seguía sin creer la confesión de Hiwatari… Y ahora se preguntaba que tan mal podrían haber salido las cosas después de eso… como para que Kai le llamara con tanta urgencia. Era inútil tratar de imaginárselo, sus dos amigos superaban sus expectativas y sus razonamientos, era mejor que esperara a que Kai se lo contara todo.

&&&&&&&&&&&&&¿Y Después de San Valentín?&&&&&&&&&&&&&

Kai llegó a su casa al fin, se quitó el saco del uniforme y dejó allí tirada su mochila en el vestíbulo, casi sin darse cuenta de lo que hacía. Corrió hacia su habitación y se acercó de nuevo a la mesa para tomar entre sus manos la bendita tarjeta de San Valentín de Takao y contemplarla. Bajó más tarde, justo cuando uno de sus sirvientes le indicó que pasara al comedor para tomar la comida, ya era tarde, había estado esperando demasiado tiempo a Takao en la escuela, ni si quiera se había percatado de lo tarde que era hasta ese instante.

En ese momento preciso sonó el timbre… era Rei.

–Hola Kai –saludó el pelinegro todavía ataviado con el uniforme de la escuela a la que asistía.

Kai apenas lo miró y caminó hacia el comedor.

–Te tardaste –Dijo de manera muy seria, poniéndose de pie y caminando hacía la puerta del comedor.

Rei se sintió algo molesto por la falta de cortesía de Kai, pero bueno… tampoco era que esperara un cálido recibimiento, y menos si Kai estaba de mal humor, porque eso era lo más probable.

–Oye… ¡Me hice una hora hasta acá! –Se quejó con las manos en la cintura en señal de molestia.

Kai ni si quiera reaccionó ante la actitud de Rei, tan sólo lo observó.

–Espero que tengas hambre –Fue lo último que dijo antes de entrar al comedor.

–De hecho –Dijo todavía molesto– Me obligaste a salir de un restaurante… menos mal que aun no ordenaba nada –Concluyó entre dientes caminando hacía donde fuera su amigo.

Eran casi las seis de la tarde, lo cual Rei comprobó en los relojes de la chimenea del comedor de Kai. Un comedor demasiado ostentoso, el cual por cierto ya no le sorprendía a Rei, que ya había estado allí varias veces. Tomó asiento junto a su amigo y pronto les sirvieron de comer. Al chino pronto se le pasó el enojo al reconocer que la comida de la mansión de Kai era mil veces mejor que la del restaurantillo ese donde iba a comer, y lo mejor de todo es que no tendría que pagar por ello, Kai era muy atento con él, aunque a veces no lo pareciera, pues esa no era la primera vez que le invitaba a comer en su casa.

Durante la comida no dijeron nada, sino hasta el momento del postre, a Kai no le gustaban los postres, pero, si Rei comía con él, ordenaba que prepararan algo. Y el chino siempre le pedía a Linka (La cocinera de Kai) que también le sirviera postre a Kai. Ese día el postre eran duraznos en almíbar con crema batida. El chico de ojos amatistas los observó sin real interés, las cosas dulces nunca fueron su predilección, pero cuando miraba a Rei tan contento comerlas se sentía tranquilo y casi a gusto.

–Gracias por la comida, Kai –Agradeció sinceramente.

–… –No dijo nada al respecto.

–¿Y? –Reabrió la plática– ¿Qué pasó con Takao? –Le preguntó, mientras que tomaba la cuchara para comenzar a comer sus duraznos.

–No sé –Respondió Kai simplemente, sin agregar más y sin emoción alguna.

–… –Rei dejó lo que hacía para mirar a su amigo fijamente, mientras que éste miraba a su vez sus duraznos con crema, como si estos fueran los causantes de sus problemas… El pelinegro se llevó una cucharada a la boca y todavía masticando preguntó: ¿No sabes? ¿Acaso no fuiste ayer a verlo en la escuela?

–Si –Dijo y calló de nuevo.

Rei esperó de nuevo a que dijera algo más, pero Kai parecía estar ausente, aguardó un poco más y luego suspiró, todavía no alcanzaba a comprender porque esperaba a que Kai tuviera una conversación normal con él. Eso sería lo más sencillo, pero para Kai siempre era indispensable un interrogatorio.

–Kai… Vine porque tú querías hablar sobre esto… ¿O no es así?

–Hice lo que dijiste… –Comenzó a hablar interrumpiendo al pelinegro– Fui a su escuela y lo esperé…

Rei lo miró atentamente.

–¿Y… que pasó?

Kai cerró sus ojos y bufó.

–Al principio no quería ir conmigo… y caminaba atrás de mi, pero… después… estuvimos platicando un poco.

Rei se sorprendió bastante al oír eso, y esperó ansioso la explicación de Kai, lo cierto es que se moría de la curiosidad por saber que habían hecho Kai y Takao en su primera cita.

–Y sabes Rei… –cambió drásticamente el curso de la platica y Rei se sintió frustrado, quería saber un poco más de la platica que habían tenido.

–Dime…

–Se siente… bien… –concluyó moviendo sus duraznos con la cuchara.

–¿Umn…? –El chino observó como la mirada de Kai se volvía amable y como una casi imperceptible sonrisa se formaba en sus labios, al decir eso. Rei estaba atónito, no creyó estar vivo para ver esa reacción en Kai, y su mirada se llenó de ternura al comprobar que éste estaba contento de recordar esos momentos con el peliazul.

–¿Vez? Te dije que era buena idea que fueras –le sonrió cerrando los ojos.

El ojiamatistas regresó la mirada a Rei.

–Aunque creo que lo que más bien quisiste decir es que te gustó mucho estar con él.

–… –No supo que decir, así que se decidió a levantar una cucharada de su postre y llevárselo a la boca.

La sonrisa de Rei no disminuyó.

–Uno puede decir repetidamente que las cosas dulces no nos agradan, pero quizás, si nos damos por una vez la oportunidad de probarlas, tal vez podamos descubrir que no nos son del todo desagradables.

El peligris miró sus duraznos y reconoció que sabían mejor de cómo se veían, pero en ese momento recordó lo que ocurrió ese día.

–Pero hoy… no fue igual.

Rei ya había terminado su postre y justo dejaba su cuchara dentro de su copa vacía cuando Kai dijo eso.

–¿Qué pasó hoy?

–Takao sigue sin creer que yo…–no fue capaz de completar la oración, pero Rei entendió igual.

–¿No? –Dijo un poco sorprendido– ¿Cómo lo sabes?

–Discutimos… –dijo sin levantar la vista– Estaba muy enojado… No sé por qué.

–¿¡Qué!? –Casi gritó Rei– ¿Cómo no vas a saber? ¿Pues que cosa dijiste…? ¿O qué te dijo?

Kai desvió la vista.

–Estaba muy presionado… y nada de lo que hacía le gustaba.

Rei se levantó empujando la silla en el acto y azotando sus manos sobre la mesa.

–¿Pero qué estabas haciendo?

–Le dije que fuera conmigo… igual que ayer –Explicó.

–¿Y? –Dijo Rei agachándose para mirar a Kai más de cerca, eso lo estaba frustrando, Hiwatari no era claro y no estaba explicando absolutamente nada de lo que había pasado.

Kai miró a Rei de reojo, y se sintió bastante presionado.

–Me dijo algo sobre que esa no era una invitación… y después yo… ¡Bah! ¡Olvídalo! –Dijo fastidiado, cruzándose de brazos y mirando para otro lado, no aguantaba la mirada de Rei presionándolo para hablar.

El pelinegro casi se cae al suelo.

–¿Qué? ¡Maldición, Kai! ¡Si no me dices que fue lo que pasó, no puedo ayudarte! –Dijo con impaciencia.

Kai cerró sus ojos y cruzado de brazos como estaba dijo con fastidio.

–Ya no importa, de todas maneras no voy a rogarle a Kinomiya por su atención.

–¿Escuché bien? –Inquirió molesto– ¡Dime que no te escuché decir eso!

–… –Kai mantenía su postura indiferente, aunque ya estaba harto de todo eso, y ya comenzaba a arrepentirse de haber llamado a Rei, incluso de haberle hecho caso y sobre todo de compartir su secreto con él, él bien pudo haberse llevado hasta la tumba lo que sentía por Takao, no le hubiera molestado en lo más mínimo. Antes de contárselo al pelinegro jamás paso por su mente que éste lo supiera. Pudo haber evitado todo eso, y sobre todo esa molesta situación de Rei reprendiéndolo por ser un fracasado en las citas. Se recargó del respaldo de la silla y abrió sus ojos pero sin intensiones de responderle al pelinegro o de voltear siquiera a verle.

Rei trató de calmarse.

–Kai… ¿Te vas a rendir? –preguntó de nuevo.

–… –No hubo respuesta.

Rei cerró sus ojos, suspiró y tomó asiento de nuevo; era inútil que siguiera presionado a Kai, eso no funcionaba, sólo estaba consiguiendo que éste se cerrara de nuevo, y siguiera sin contarle lo que realmente había ocurrido con su amigo peliazul. Lo más probable es que lo ocurrido, no se trataba de algo tan grave, y tuviera solución, pero, evidentemente, Kai no estaba buscando esa solución. Rei se cruzó de brazos y reflexionó en que el problema allí no eran sólo las limitadas habilidades sociales de Kai, sino también el que Takao no creyera que Kai estaba hablando en serio. Todo sería más fácil si Takao creyera en la confesión de su amigo…

Ese largo silencio extrañó tanto a Kai, que finalmente volteó a ver a Rei. Su chino amigo, se había quedado muy serio y se encontraba cruzado de brazos. No estaba seguro de cuanto tiempo había pasado, pero le extrañó que Rei no le insistiera más con lo de Kinomiya.

–¿Rei? –Le llamó sintiéndose algo incómodo, Rei nunca cerraba la boca cuando estaba con él, así que eso era de pensarse.

Kon lo miró sin responder, y al ver que Kai se agitaba un poco al sentir su mirada lo decidió, nada de eso funcionaría sino contaban con la cooperación de peliazul, en otras palabras, sino conseguía la información de Kai, lo mejor sería ir con Takao y preguntarle lo que había pasado esos días.

Kai enarcó una ceja, Rei seguramente estaba tramando algo.

–Voy a hablar con Takao, Kai. Tú no te preocupes –Dijo al fin después de tanto silencio.

–No hagas tal cosa –Respondió con indiferencia, actitud que hizo a Rei finalmente perder la paciencia.

–¿¡POR QUÉ, NO!? –Se alteró al escuchar esa negativa, no le cabía en la cabeza que Kai se estuviera rindiendo.

Sin inmutarse por la reacción de Rei, Kai sacó la tarjeta que hacia unas horas se había echado al bolsillo y la deslizó por la mesa para dejarla a la vista del otro.

–¿Qué es? –Se confundió mirando a Kai y luego lo que había puesto en la mesa, parecía un sobre.

–Mírala –Le indicó.

Rei tomó el sobre, era color blanco, y al voltearlo vio una inscripción en una letra muy conocida.

–Es la tarjeta de Takao –Sonrió– así que siempre si la buscaste.

Kai permaneció igual de serio.

–Mira bien.

Rei sacó la tarjeta y al mirar el contenido se extrañó, para ser del peliazul era demasiado simple, la que había él recibido de él decía muchas cosas y estaba seguro de que la de Max también tenía mucho más… y ahora que lo notaba, el sobre era demasiado sobrio y serio.

–Umn… –Fue todo lo que dijo, después de mirar eso.

–Dime lo que estas pensando –pidió Kai.

Rei sonrió un poco nervioso.

–Creo que Taka andaba sin imaginación.

Kai sonrió con desdén.

–No soy estúpido Rei, tú también te diste cuenta de que Takao no quería hacer esa tarjeta.

Rei se quedó pensando recordando lo ocurrido con esa tarjeta…

Vio como cayó un sobre más sobre las cosas de Kai, era la tarjeta de Takao que la había lanzado en ese momento a la montaña de regalos.

Incluso había sonreído al ver eso.

-Creí que no se la darías.

Takao se ruborizó.

-¡No se la estoy dando! –Bajó la voz pues notó que había gritado– es decir, dudo mucho que se lleve todo esto, además no me sirve esa tarjeta que dice su nombre.

Rei no supo que decir después de recordar eso.

–Takao ha cambiado…–Dijo y apoyó su mejilla en la palma de su mano, y su codo en la mesa, desde allí observó a Rei que seguía muy callado y una sonrisa sarcástica se formó en sus labios.

–Sabes… en la fiesta, Takao me preguntó si había algo que me gustaba y cuando le dije que si, el creyó de inmediato que quien me gustaba eras tú.

–¡Takao es un idiota! –Grito Rei frustrado moviendo los brazos– ¿Cómo voy YO a gustarte cuando en el último torneo, tú le dejaste claro a TOOODO el mundo que, ÉL era él único que te interesaba? –Apretó su puño y miró a Kai– ¡Tenemos que convencerlo de que SI te gusta!

Kai gruñó molesto.

–Ya déjalo Rei, no se por qué le das tanta importancia a esto.

–¡POR QUE TAKAO Y TÚ TIENEN QUE ESTAR JUNTOS! –Gritó Rei esta vez cansado de la indiferencia y actitud apática de Kai.

–… –Kai lo miró muy sorprendido, no sabía de donde sacaba Rei eso. Pero logró mantener la postura, incluso burlarse de algo tan absurdo como eso.

–Si, claro…, después de decirme que no quiere verme nunca más en su vida. –Dijo con sarcasmo.

–… –Rei se quedó en silencio una vez más, eso parecía peor cada vez, no comprendía que era lo que había pasado, pero, como siempre, Kai no iba a entrar en detalles. No había remedio si quería que eso resultara tendrías que intervenir. Nadie le había pedido a Rei que lo hiciera pero él estaba firmemente convencido de que sus amigos tenían que estar juntos, algo se lo decía, y el podía apostar lo que fuera a que Takao también sentía algo por Kai, no podía estar equivocado. Kai se estaba rindiendo muy pronto, pero él todavía no desistiría.

–Gracias por la comida Kai –dijo de pronto con una sonrisa como si de pronto se hubiera olvidado de todo el tema anterior–. Ya me tengo que ir –se levantó.

El peligris lo miró un poco extrañado, creyó que se quedaría un poco más con él, y quizás lo deseaba, pero no lo demostró.

–Umn… –Fue todo lo que dijo y tomó su vaso con agua, pero el vaso se le resbaló de la mano, rodando por la mesa y después cayendo al suelo, para romperse.

–Ay, Kai… –se acercó Rei para ayudarle.

Kai miró su mano y la vio temblar, estaba como acalambrada, esa era la mano que había ocupado para aplicar esa llave al asaltante.

–Ya está.

Kai reaccionó al escuchar a Rei decir eso, su amigo ya había recogido los vidrios del vaso, con un recogedor y una escobeta.

–No tenías que molestarte –dijo con indiferencia.

Su amigo tiró los vidrios rotos al bote y luego dejó el recogedor a un lado.

–No tenía, pero quise hacerlo –sonrió– ¿Necesitas algo más, Kai?

–… –Kai lo observó un momento hasta que recordó algo muy molesto– Si… ¿Sabes algo de Ivanov?

–¡Mira la hora que es! –Casi brincó– ¡Tengo mucha tarea y yo aquí! –Corrió a tomar su mochila– ¡Me voy! ¡Hasta luego Kai! ¡Y gracias otra vez por la comida! –Salió corriendo.

Kai se molestó, era evidente que Rei sabía de Yuriy. Y como él lo sospechó, fue Rei quien le dio su número de celular. Pero ya se las pagaría. Regresó la vista a la mesa y percató como el agua que se regó, había mojado la tarjeta de Takao. La recogió y la observó detenidamente.

-¿Y ahora qué te pasa?-.

-¡No vuelvas ha aparecerte en mi camino otra vez! ¡O te parto la cara!-.

Recordó eso y desvió la vista con cierto fastidio. Por primera vez quería hacer las cosas bien con Takao y parecía que se hubiera propuesto lo contrario. Tal vez las cosas no irían tan mal sino hubiera ocultado sus sentimientos por tanto tiempo.

&&&&&&&&&&&&&¿Y Después de San Valentín?&&&&&&&&&&&&&

Ya estaba empezando a anochecer.

Rei iba caminado por la calle, y lazó un suspiro, seguramente que Kai ya sospechaba que había sido él quien le dio su número de celular a Yuriy… Y cuándo lo confirmara… ¡Podía darse por muerto! Todavía se preguntaba así mismo, en qué estaba pensando cuando lo hizo… aunque, se podría decir que lo había hecho de manera inconsciente… suspiró otra vez, sólo a él se le ocurrían esos disparates.

–Oye, Rei.

En medio de la noche le extrañó escuchar a alguien llamándole, pero lo más sorprendente de escuchar su nombre esa noche, era escucharlo precisamente de esa voz, en medio de la nada.

–Maxie –Sonrió al voltear y ver a ese simpático chico de cabellos oro y ojos tan azules y tiernos. Sin lugar a dudas, hermosos, como el mismo mar.

El rubio Mizuhara llegó caminando, tranquilamente, hacia su amigo de cabellos negros. Llevaba un pantalón informal, color azul y una sudadera blanca con mangas verde pistache.

–¿Vienes de la casa de Kai? –preguntó.

–Si– Respondió él– ¿Y tú, Maxie? ¿A dónde vas?

–A casa de Kai, quería preguntarle como iba todo con Takao.

Una gotita bajó por la cabeza de Rei, primero porque sabía que las cosas no iban bien y en segunda por la real seguridad de Max al creer que Kai le contaría con lujo de detalles lo acontecido, cosa que él sabía de sobra, jamás pasaría…

Max sonrió.

–¿Te contó? –Inquirió Mizuhara al ver la reacción de Rei– ¿Qué ha pasado? ¿Ya se besaron? –Alzó sus puños lleno de emoción al decir lo último.

–¿He? ¿Besarse? –Se sorprendió, jamás creyó que Max preguntaría algo como eso. Rei se ruborizó sin querer al escucharlo, y por alguna razón llevó su mirada a los labios del rubio– Ah… –desvió la vista de inmediato– Ay, Max ¿Cómo crees que eso va a pasar?

El rubio se desilusionó.

–¿Entonces, no? Pero, es que eso hacen los novios… ¿O no? –Preguntó con un gesto inocente.

Rei se aclaró la garganta, y de nuevo volteó hacia otro lado al percatarse de que no podía mirar a Max sin mirar sus labios.

–Lo sé, pero… primero Takao tiene que creerse que le gusta a Kai.

–¿Cóomo? –Se quedó atónito el rubio– ¿Todavía no lo cree? –Se rascó la cabeza en señal de desconcierto– Vaya… y yo que pensé que eso se había solucionado hoy… –Lo último lo dijo casi para si mismo.

Rei suspiró y cerrando los ojos recargó una de sus manos en su cintura.

–No, todavía no.

–Creo que Kai debe de ser más directo –Dijo Max llevándose una mano a su barbilla, pensativo.

–Créeme cuando te dijo que se está esforzando mucho –dijo Rei suspirando. Y luego miró a Max– ¿Todavía vas a ir con Kai?

–No, el pobre debe de estarlo pasando mal, será mejor que no le moleste –Dijo con los ojos cerrados.

Después los dos caminaban por la calle de regreso. Rei rumbo a la parada del autobús para ir a su casa y Max dijo que iría a comparar algo antes de regresar a casa.

–¿Te acuerdas Max? –Reanudó Kon.

–¿De qué?

–De esa época en que Takao seguía a Kai a toooodos lados y no le dejaba tranquilo.

–Si, lo recuerdo –dijo– Taka estaba convencido de que Kai necesitaba abrirse más y tener más amigos. –Se rió– Kai siempre se enojaba con él, pero a Takao no parecía importarle y lo seguía "animando."

–¿Cuánto hace de eso? –Lo volteó a ver Rei– Tiene mucho que Takao no es así con Kai… ¿Qué pudo haber pasado?

–Umn… Quien sabe –se alzó de hombros, y hubo una pequeña pausa en donde ninguno de los dos dijo nada, hasta que Max decidió romper la palabra– Oye, Rei… –dijo con un poco de timidez.

–¿Si?

–¿A dónde vas ahora mismo? –Preguntó cambiando el tema.

–He, pues… a mi casa –respondió.

Max sonrió.

–Oye… ¿No tienes un poco de tiempo? –preguntó y dejó de caminar, consiguiendo que Rei también parara su paso y le volteara a ver.

–¿Tiempo… para qué?

–Estaba pensando… no tengo mucho que hacer ahorita en casa y… bueno… –Se ruborizó pero siguió– ¿No te gustaría ir… a tomar algo conmigo? Y seguir platicando…

–… –Rei lo miró algo sorprendido, no creyó que sería Max quien le invitaría, sonrió con mucha ternura al notar lo apenado que estaba su amigo– ¿Para seguir hablando de Kai y de Taka?

Max sonrió, casi sentía que esa era una afirmación.

–¡De lo que tú quieras hablar!

Rei se volteó hacia su amigo y estaba por contestar que "si", cuando de pronto sintió como algo se deslizaba bajo sus brazos y unas manos, le rodeaban de la cintura para atraerlo hacia el cuerpo de alguien… ¿Alguien? Se quedó tan desconcertado que no pudo reaccionar a tiempo para defenderse, pero lo que más le estremeció no fue ese atrevido abrazo, sino el rostro de su rubio amigo, el cual le miraba con algo de tristeza y negación.

–Lo siento, pero será otro día –Dijo una fría, cínica y conocida voz.

–¿Yuriy…? –Volteó entre molesto y sorprendido, encontrándose con los hermosos, pero fríos ojos del ruso, acompañados de una sonrisa falsa, le estaba apretando hacia él en una posición algo comprometedora– ¿Qué estas…haciendo? –reaccionó al fin con molestia tratando de soltarse de ese agarre.

–Lo siento, Rei… Nos veremos otro día.

El nombrado regresó la vista hacia Max, sólo para ver como éste sonreía con los ojos cerrados, para después darse vuelta y salir rápidamente de allí, casi corriendo.

–¡Max espera! –Lo quiso persuadir, pero no le fue posible.

Al ver eso, Yuriy soltó a Rei y suspiró fastidiado.

–Que niño tan tonto, por lo menos pudo tratar de reaccionar más celoso y retarme, pero prefirió huir… ¡Que aburrido!

–¡Eres un idiota! –Gritó Rei, lanzándole un puñetazo, el cual Yuriy esquivó, al ver eso, Rei le lanzó también una patada, la cual Yuriy detuvo con sus manos, sin ningún problema.

–Takao… y Max… –Dijo de manera burlona, mientras tenía inmovilizado a Rei, sosteniendo su pierna– No se cual es el problema que tienen Kai y Tú, que se interesan en niños tontos, como ellos.

Rei se libró del agarre de Yuriy de manera brusca, mirándolo con desdén.

–¡No te atrevas a insultarlos! –Le reclamó– ¡Max y Takao, nos han dado a Kai y a mí, algo que tú nunca conocerás… ¡Ni aunque volvieras a nacer!

Yuriy alzó las palmas de sus manos en señal de paz.

–Hey, tranquilo Kot (1) que no es para tanto.

Rei afiló su mirada en cuanto escuchó a Yuriy llamarle así.

Yuriy sonrió cínicamente al ver que Rei estaba más enojado que antes, le encantaba hacerle enfadar.

–Bueno, –dijo más calmado sin ánimo de enojar más al chino, o casi– todavía no compruebo si lo que dices es verdad –Miró hacia el camino que llevaba a la casa de Kai, a donde se disponía regresar–, Si yo estuviera en el lugar de Kai, no le rogaría nada al tarado de Kinomiya.

Rei inclinó la vista, no tenía argumentos para debatir eso, ya que desconocía de verdad los sentimientos de Takao por Kai, solo tenía una corazonada.

&&&&&&&&&&&&&¿Y Después de San Valentín?&&&&&&&&&&&&&

Esa misma noche…

El menor de los Kinomiya se encontraba en su habitación revisando su tarea. Tenía puesto su estéreo a todo volumen en su cuarto… solamente él podía concertarse con semejante ruido. Su mesa de tareas estaba justo frente a la ventana, y desde allí podía mirar el cielo nocturno. La noche estaba un poco nublada, pero cuando el viento empujaba las nubes era posible ver las estrellas.

–¡Este es él último ejercicio!

Dijo satisfecho de haber terminado sus tareas; después se estiró, y miró el cielo un momento, pero, sin querer comenzó a pensar en Kai, y en lo que había ocurrido en la tarde. Y su cejo se frunció al sólo pensar en ello. Recargó su barbilla en su mano y su codo en la mesa, todavía tenía el lápiz en la mano con el que había terminado su tarea.

–/… Kai, idiota/ –Fue lo único que pensó. Cerró sus ojos y tomando el lápiz con su dedo índice y el medio, comenzó a balancearlo.

No pensó en nada más… no tenía nada más que pensar, sólo se sentía irritado.

-¡No vuelvas ha aparecerte en mi camino otra vez! ¡O te parto la cara!-.

Dejó de mover el lápiz y abrió los ojos. Estaba muy enojado cuando dijo aquello. Reconocía que había sido un poco impulsivo –¿Sólo un poco?-, pero, es que Kai, tenía una habilidad increíble para irritarlo y más aún con esa extraña actitud que había optado desde el catorce de febrero, y Takao estaba a dos pasos de detestar ese día.

Estaba en eso cuando su celular sonó. Se levantó para bajar el volumen de su estéreo y levantó el celular de la mesa, para sonreír al ver el nombre de quien le llamaba.

–¡Hola, Rei!

"–Hola, Taka, ¡Buenas noches! ¿Interrumpo? –Dijo Rei por el teléfono."

El peliazul se sentó en su cama.

–¡Para nada!. Ya terminé lo que estaba haciendo, sólo falta darme una ducha y después a dormir –dijo contento.

Rei sonrió al escuchar a Takao de buen humor.

"–Oye amigo, me gustaría verte, ¿Tienes algo que hacer mañana?"

–¿He…? Pues, no realmente… voy a practicar un poco de Basquetbol… ¿Quieres acompañarme? –Preguntó emocionado– Max tiene clase de idiomas, así que estaré solo. Serás una grata compañía.

Rei se sintió un poco mal al escuchar que no vería al rubio, pero al mismo tiempo le convenía estar a solas con su amigo peliazul.

"–Me parece bien, entonces… ¿Te veo en las canchas?"

–¡Genial! –Respondió Takao.

"–Pero, me vas atener que esperar un poco en lo que llego… ¿No hay problema? –preguntó."

–No te preocupes –Dijo Takao despreocupado– No tengo nada que…–estaba por decir eso, cuando de pronto, recordó que Kai, ese día lo había esperado afuera hasta que saliera de la escuela… ¿Y si Kai iba a esperarlo…?

"–¿Takao? ¿Estas ahí? –preguntó Rei, al escuchar que Takao se quedaba en silencio sin terminar lo que le estaba diciendo."

–¡Si, aquí estoy! Perdón, es que recordé algo, ¡Pero no tiene importancia! –Se rió llevándose una mano tras su nuca– ¡Te estaré esperando! Vas a ver como he mejorado en el Basquetbol –Dijo emocionado.

Rei sonrió.

"–Me gustará mucho verlo. Bueno, te dejo porque tengo que preparar las cosas para mañana."

–Está bien. Hasta mañana –Colgó. Takao se sintió bastante aliviado de saber que vería a Rei y no tendría que estresarse pensado en que al salir vería al pesado de Kai, y si se le ocurría ir, ya tenía una excusa para decirle que no tenía tiempo para él.

Y con eso en mente, preparó sus cosas para tomar un baño, y al tiempo que sacaba sus cosas de su ropero, de allí dentro, pero del suelo, sacó un balón de basquetbol y lo metió en una redecilla. El entrenador de la preparatoria le había dicho que no tenía la altura suficiente para practicarlo profesionalmente, pero a él le encantaba jugar y no dejaría de hacer algo que le encantaba sólo por que le habían dicho eso. Dejó el balón sobre la cama y se fue al cuarto de baño.

TSU ZU KU… (Continuará…)

Aclaraciones:

Kot: Gato en Ruso. (Ni sé para que lo explico xDDD).

&&&&&&&&&&&&&¿Y Después de San Valentín?&&&&&&&&&&&&&

Notas Finales:

Empezando 2013 con el pie izquierdo xDDD. Decidí actualizar este fanfic gracias a la insistencia de Sei-LaRouss, vaya que ejerció presión y estoy segura de que ni se dio cuenta xDDD. Me gusta mi historia, pero he perdido muchos lectores por el tiempo sin actualizar, y no estoy nada sorprendida por ello, éste es el resultado de la desidia jajaja, lo irónico de todo esto es que esta es la única historia (de casi todas las que escribo) que el final ya está escrito.

¿Qué opinan de Kai y Takao? ¿Qué tendrá que ver Yuriy en toodo esto? ¿Kai y Takao llegaran a estar juntos antes de que termine febrero? (En la historia, claro xDDDDD, por que si hablamos de mis actualizaciones estarán juntos, pero hasta febrero del 2014 xDDD) ¿Rei logrará hacer de cupido? ¿Vale la pena seguir con esto?

Pues, como todavía estoy a tiempo…

¡Feliz año 2013! ¡Cuídense mucho, sea felices hoy y siempre, y que sus propósitos de año, no sean sólo palabras!

Comentarios, preguntas, sugerencias, amenazas de muerte, jitomatazos y de más frutas y legumbres (menos virus) serán bien recibidos.

¡Mil gracias por leer y luego nos leemos!

ATTE: S. Hisaki Raiden.

Do svidan ya !

(До свидаья!)