-Capítulo 4-

La Torre del Reloj

Edgar Phoenix era un chico de estatura baja, complexión delgada, ojos color chocolate y pelo negro peinado con raya. Vestía de manera formal: con camisa de cuadros y pantalón de vestir. A pesar de todo, su rasgo más distintivo era su prominente nariz aguileña.

Este joven caminaba a paso rápido por los incontables pasillos del Museo Británico de Londres, al parecer buscando algo, o a alguien en concreto.

Después de recorrer varias veces las diferentes salas de exposición, encontró por fin a la persona que estaba buscando: un hombre de estatura promedio y cuerpo musculado, de tez oscura y largo cabello negro que caía por su espalda. Una corta perilla decoraba su barbilla. De sus orejas colgaban dos pendientes color zafiro, y en su cuello llevaba un colgante con forma de clavera azul, decorado con perlas del mismo color. Iba vestido con un traje negro de etiqueta. Edgar se acercó a él

-Sabía que estarías aquí, Lancer. ¿Tan nostálgico te hace sentir éste lugar?

El hombre miró a su acompañante con sus negros ojos.

-No sabes cuánto… ¿Tienes la menor idea de la impotencia que te hace sentir el ver lo que algún día fueron tus tesoros dentro de vitrinas como objetos de exposición?

El joven mago observó por unos segundos el objeto de color verdoso expuesto ante él.

-A decir verdad, fue difícil convencer a la rama austriaca de la Asociación de Magos para que nos prestaran esta reliquia.-se encogió de hombros.-Así es como son las cosas ahora, no merece la pena que te comas el coco por eso. Tan sólo es una reliquia del pasado.

-Como yo…-murmuró Lancer.

-Sabes que eso puede cambiar. Sólo tienes que pedírselo al Grial, y tanto tu pueblo como tu antigua gloria estarán de vuelta.

Su interlocutor rió un poco.

-¿Y de qué me serviría eso? Ya fuimos saqueados y conquistados en el pasado. La sociedad cuenta ahora con armas mucho peores. Seríamos destruidos en aún menos tiempo…

-No debes ser tan pesimista. Este Grial puede cumplir cualquier deseo, por imposible que sea. Así que no te preocupes, céntrate en luchar y en ganar la guerra. Entonces, todo se solucionará.

-Me gustaría que así fuera…

La conversación fue interrumpida por un ligero pitido proveniente del bolsillo del Master. Éste cogió su teléfono móvil y se lo puso en la oreja, no sin antes descolgar la llamada.

-Ajá… Ya veo… Estaré ahí en cinco minutos.-dijo antes de colgar. Luego, se dirigió a su Servant.-Vamos a la sede, Lancer, ha llegado el representante de los Einzbern.


La apariencia de Adrian von Einzbern era, ciertamente, la que uno se esperaría del heredero de la mayor familia de alquimistas del mundo. Era un chico muy alto y delgado, de lacios cabellos color castaño oscuro e inexpresivos ojos marrones cubiertos por gafas de pasta. Iba vestido con un largo abrigo blanco, junto con pantalones negros y zapatos marrones de suela gris. Llevaba los brazos cruzados en su espalda en una posición de superioridad y autosuficiencia.

A su lado había un joven de brillante cabello dorado y penetrantes ojos rojos, vestido con una camisa informal y unos vaqueros negros. De su cuello prendía un suntuoso collar de oro puro.

-Señor Einzbern,-dijo John Goldsmith, el actual presidente de la Asociación de Magos.-con el debido respeto, pero ¿no cree que es un tanto indebido invocar a ese Espíritu Heroico? Usted más que nadie debería saber que es un grave delito.

-Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas.-contestó von Einzbern con absoluta frialdad.-La Torre del Reloj se está desmoronando. Cada vez hay más magos que se inclinan hacia las artes oscuras, o se trasladan a las otras dos ramas de la Asociación. Incluso los Tohsaka y los Matou han decidido prescindir de ustedes. Considérese afortunado de que la familia Einzbern aún le preste su apoyo, especialmente contando con un Servant como el que se encuentra aquí a mi lado.

-Comprendo su punto de vista, señor… Sin embargo, ¿por qué él de entre todas las opciones?

El joven de cabellos rubios carraspeó.

-Es bastante descortés dirigirte a mí de esa manera, perro.-dijo en tono cortante.

-Cállate, Archer.-ordenó Adrian.

-Sí, sí, como digas, Master.-respondió el Servant con cierto aire de dejadez.

-Señor Einzbern, por favor, este Archer es especialmente capaz de actuar independientemente. Y teniendo en cuenta su personalidad y antecedentes… No creo que sea lo más correcto volver a invocarlo a éste mundo… Por favor, utilice un Command Spell para obligarle a que se suicide, antes de que sea demasiado tarde.

Al alquimista pareció molestarle esa petición.

-¿¡Se puede saber qué estás diciendo!?-preguntó, elevando ligeramente su tono de voz.-Tenemos con nosotros al Espíritu Heroico más poderoso que jamás ha pisado la Tierra, ¿y quieres deshacerte de él? ¡No pienso echar a perder esa oportunidad! Organiza ahora mismo una reunión con todos los Master de Golden Blood, rápido.

-S… Sí, señor…-obedeció Goldsmith, y se fue corriendo a cumplir sus órdenes, dejando a Edgar y a Lancer solos con los invitados.

-¿Qué es Golden Blood?-preguntó Edgar con cierta curiosidad.

-Es el nombre de nuestra facción en la Gran Guerra del Santo Grial.-respondió el alemán con cierta arrogancia.-Como puedes ver, nuestros Command Spells brillan en un tono amarillo. Somos miembros de la Asociación de Magos, taumaturgos que llevan en su sangre más de dos mil años de conocimientos mágicos. Esas son las razones de nuestro nombre. Ahora, si me permites, iré a mis aposentos a desempacar mis cosas.

En el momento en que los invitados pasaron al lado de Edgar, Lancer le dijo algo al Servant de Adrian.

-Es un honor contarte en nuestras filas, gran Rey de los Héroes, Gilgamesh.

Yellow Archer sonrió sarcásticamente.

-Veo que hasta los perros salvajes conocen mi nombre.-murmuró sin borrar su sonrisa.-Interesante, sí…

El comentario de Gilgamesh pareció sentarle mal a Lancer, que arrugó fuertemente el entrecejo.

-Nos vemos en la reunión, Phoenix.-se despidió fríamente Einzbern.


La reunión de la Torre del Reloj había comenzado. Cada uno de los siete Masters estaba sentado en un trono unido a la pared de la sala circular. Los Servant se sentaban en el brazo derecho del trono de su Master. Sobre la cabecera de cada trono había un símbolo que representaba a un animal o criatura específicos. Sentado en un trono ligeramente por encima de los demás, sin símbolo que lo represente, y con Lord El-Melloi III sentado en su brazo derecho, estaba el presidente Goldsmith dirigiendo la reunión.

-¡Compañeros de la Asociación de Magos! ¡Hoy, vosotros, que habéis sido elegidos para formar parte de la Gran Guerra del Santo Grial, estáis aquí reunidos con el objetivo de consolidaros como equipo antes de que den comienzo las batallas! Le cedo la palabra al representante de la familia Einzbern, ¡Adrian von Einzbern!

El alquimista se encontraba sentado cómodamente en el trono decorado con el símbolo de un ángel. Se puso de pie en su asiento y habló.

-Como ya os han dicho, mi nombre es Adrian von Einzbern.-dijo con cierta soberbia en la voz.-Y el que se encuentra aquí a mi derecha, es mi Servant, Yellow Archer.

Al fijarse en el Espíritu Heroico, todos los presentes empezaron a cuchichear. El descontento frente al Rey de los Héroes era más que obvio. Goldsmith se dejó caer aún más en su asiento, preocupado por la situación. Gilgamesh, por el contrario, parecía divertirse ante la conmoción que su sola presencia estaba causando.

-Veo que todos conocéis la identidad de mi Servant, sin embargo, he de deciros que eso no nos supondrá ningún obstáculo en esta guerra. Al contrario, será de gran ayuda. En el aspecto legal, no tenéis de qué preocuparos, pues ya cuento con la aprobación tanto de mi familia como de la Torre del Reloj.-dedicó una mirada furtiva al presidente de la Asociación al decir eso último. Le devuelvo la palabra al señor Goldsmith.

-Por favor, Kyle, habla tú…-dijo el anciano.

-Cómo diga, presidente.-respondió Lord El-Melloi. Se puso de pie en el brazo del asiento, manteniendo el equilibrio perfectamente. Acto seguido, puso un pie fuera del asiento y, tomando algo de impulso, comenzó a caminar tranquilamente por el aire, a la altura de los tronos de los Masters.

-Este El-Melloi, siempre llamando la atención…-bromeó el mago sentado en el trono del dragón.

-Al parecer, los eventos ocurridos en el día de hoy han supuesto un estrés demasiado grande para el presidente Goldsmith, así que yo hablaré en su lugar.-anunció.-Como ya sabréis, la Torre del Reloj, se encuentra en un estado de decadencia. Nuestro objetivo en esta Guerra del Santo Grial debe ser la restauración de nuestro prestigio como Asociación de Magos.

Un murmullo de descontento de queja inundó toda la estancia.

-Por supuesto, también podréis pedirle al Grial que os conceda vuestros deseos personales.

La actitud de los magos cambió a una mucho más positiva. Algunos incluso comenzaron a silbar y aplaudir.

-Lord El-Melloi.-intervino el mago sentado en el trono con el símbolo del zorro.-Si tenemos que utilizar un deseo para restaurar la gloria de la Asociación, ¿no implicaría eso que uno de nosotros deberá renunciar a su propia petición?

Una sensación de duda recorrió las mentes de todos los Masters y Servants presentes.

-Tu nombre era Claus Drachenblut, ¿no?-intervino Adrian.

-Así es.

-Permíteme decirte que no necesitamos malgastar un deseo para lograr nuestro objetivo común. El simple hecho de vencer y prevalecer sobre los otros equipos será más que suficiente para demostrarle a los magos de todo el mundo que los taumaturgos de la Asociación somos aún los más poderosos del mundo. De esta forma, todos y cada uno de vuestros deseos íntimos serán concedidos por el Santo Grial. La pregunta es, ¿¡estáis dispuestos a arriesgar vuestras vidas y luchar por ese objetivo!?

La respuesta fue, obviamente, un "sí" totalmente sincronizado. El único que tenía dudas sobre todo aquello era el propio Edgar, que se encontraba sentado en el trono con el símbolo de lobo.


¡Ladies and gentlemen! ¡Es la hora de anunciar a los ganadores del Concurso del capítulo anterior! Cómo sólo hubo tres reviews-respuesta, no hay duda alguna de a quienes pertenecerán los tres primeros puestos.

El tercer premio es para… ¡ANNIMO, que sólo fue capaz de adivinar la identidad de Green Rider!

El segundo premio es para… ¡ANONIMOUS, que adivinó ambas identidades, pero fue el último en responder!

Y, por último, pero no menos importante… El premio gordo le pertenece a… ¡FLOMONORK, que, además de adivinar la identidad de los dos Servants, fue el primero en responder!

Así como advertencia, os digo que, si queréis spoilearos, podéis revisar los reviews y consultar la identidad de Green Archer y Green Rider. Sin embargo, si preferís seguir la historia justamente, hacedlo. La decisión es vuestra, queridos lectores.

Así pues, os planteo la segunda pregunta: ¿Cuál es la identidad de Yellow Lancer? ¡Repasemos las pistas!

1. Su reliquia fue traída de un museo de Viena.

2. Gilgamesh lo llamó "perro salvaje", cosa que consiguió ofenderle.

¡Esta vez es más difícil que la anterior, chicos y chicas!

Para terminar, pondré la tabla de Skills del Servant ya revelado por la historia:

Clase: Archer

Afiliación: Golden Blood

Espíritu: Gilgamesh

Título: Rey de los Héroes

Master: Adrian von Einzbern

Stats:

Fuerza: C Maná: A Resistencia: C

Suerte: B Agilidad: B Noble Phantasm: EX

Habilidades de clase:

Acción Independiente: A+

Resistencia Mágica: E

Habilidades personales:

Carisma: A+

Divinidad: A+

Regla de Oro: A