Capítulo 3: Bienvenida

Mientras que los niños se dirigían a Hogwarts en tren, Molly y Arthur Weasley fueron al callejón Diagon, dirigiéndose, como primera parada, hacia Sortilegios Weasley. Preguntaron a Verity, que seguía trabajando en la tienda, dónde estaba su hijo George y la mujer les indicó que lo encontrarían en el despacho junto a su socio, Lee Jordan.

-¿Qué tal, viejos?- saludó George en cuanto vio a sus padres entrar en el cuarto.

-George…- dijo Molly con un tono amenazante.

-Vaaale. ¿Qué tal, papis?- dijo George con una sonrisilla.

-Buenos días señores Weasley- dijo Lee girándose para ver mejor a la pareja-. ¿Qué hacen por aquí a estas horas?

-Vinimos a saludar- contestó Arthur, cuyo pelo, antes totalmente rojo, tenía un color naranja grisáceo, al igual que el de su mujer.

-Y a comprar la lana para comenzar a hacer los jerséis Weasley- añadió Molly.

-Pues este año vas a tener que hacer uno más- le dijo George-. Para mi ahijado que comienza en Hogwarts este año.

Arthur y Molly estaban totalmente sorprendidos. ¿Su hijo con un ahijado? ¿Desde cuándo? ¿De quién era el niño? Sin pensarlo dos veces, la mirada de ambos se clavó en Lee.

-Hey, no me miren así, que yo también soy padrino del chico- contestó Lee a la pregunta no pronunciada de Arthur y Molly Weasley.

-Pero… ¿quién es? ¿Por qué no nos lo habéis dicho antes?... - comenzó a decir la nerviosa señora Weasley.

-Tranquila mamá- dijo George suavemente mientras pasaba su brazo sobre la pequeña mujer-. Queremos que todo sea una sorpresa. Lo conocerás en Navidad, y tendréis que contar con una cama más para el chico y otra para Lee.

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Eva despertó muy temprano tras su primera noche en el castillo, como era su costumbre. Apenas eran las seis y media de la mañana, empezaba el amanecer, y las clases comenzaban a las nueve, así que tenía dos horas y media que, de una forma u otra aprovecharía.

Lo primero que hizo fue observar su habitación, que no tenía ningún tipo de ventana, aunque eso no le sorprendió realmente, ya que la Sala Común de Slytherin se encontraba en las mazmorras. Toda la habitación parecía tener los mismos colores, verde y plata, incluidas la colcha y los doseles de su cama, y era enorme para tratarse de una habitación para una sola persona. Allí parecían caber otras cuatro camas.

Se levantó, para entrar en el cuarto de baño y asearse. Sin embargo, no pasó de la puerta. Si la habitación le había parecido grande, el cuarto de baño no se quedaba atrás. Una vez entró, no tardó mucho en salir aseada y vestida con el uniforme y los colores de su Casa.

Se sentó sobre su cama que, extrañamente, ya estaba arreglada, con las piernas cruzadas, respiró profundo, contactó con Alma, la conciencia que protegía la dimensión que se encontraba entre la Tierra e Idhún llamada Limbhad, mandó un pequeño mensaje a su madre, y creó una conexión entre Alma y su habitación, que fue algo mucho más fácil de lo usual, debido a toda la magia que Hogwarts tenía en su ambiente. Esa conexión haría que fuese mucho más fácil conectar con Alma desde ahí y también transportarse hacia Limbhad de ser necesario. Eva sentía que las diferencias en el tipo de magia idhunita y terrestre eran lo que más ventaja y ayuda les darían, a ella y a Erik.

Una vez creada la conexión, y sintiendo la conciencia de Alma a su lado, Eva comenzó a decorar su habitación con la mayor parte de las cosas que tenía en su baúl. Lo primero que colocó fue una foto familiar en la pequeña mesita de noche en la que estaban su papá, Jake, su mamá, Victoria, su padre, Cristian, tía Shizuka, Erik y ella. Luego, colocó en la pared un póster de su padre, de cuando cantaba en Estados Unidos. Después, le tocaba el turno al escritorio y a la pequeña estantería. Sus libros y materiales para la escuela los colocó rápidamente en el escritorio, junto a la mochila, y en la estantería comenzó a colocar algunos de los libros que le habían regalado en sus últimos cumpleaños, un par de viejos libros de su madre y un álbum, que estaba hechizado para que sólo ella o alguien de su familia pudiese ver su contenido.

Cuando terminó, aún quedaba cerca de hora y media para el comienzo de las clases, así que, decidió ponerse a leer un poco de un libro sobre criaturas mágicas que Erik le había comprado en su último cumpleaños.

En el castillo, sin embargo, Eva no había sido la única en despertarse dos horas y media antes de la hora de clases. Los cinco integrantes de la habitación de segundo año de Gryffindor despertaron casi a la vez a causa del estridente sonido, parecido al de una sirena que habla fuera del agua, que emitía el despertador de uno de sus compañeros, Erik.

-¡ERIK!-gritaron los chicos que había en la habitación, algunos de ellos desde el suelo.

-¿A QUÉ HORA HAS PUESTO TU MALDITO DESPERTADOR?- gritó James a su mejor amigo, al que, sin importar que todos sus compañeros de cuarto tuviesen ganas de matarlo, como siempre que los despertaba su despertador, seguía estirazándose en su cama.

-Pues… una hora antes de las clases- contestó Erik con un bostezo-, porque pensaba ducharme y…

-Pues tu maldito reloj ha sonado dos horas y media antes de tiempo, Erik- dijo uno de sus compañeros de cuarto, llamado Albert Wood, hijo de un excapitán de Quidditch de Gryffindor.

-¿¡QUÉ!- gritó Erik, que parecía haberse despertado del todo y se puso a mirar la hora del reloj.

-Bueno, y… ya que estamos despiertos, ¿por qué no hacemos algo y lo aprovechamos?- dijo James con una sonrisilla que Erik conocía muy bien.

-¿Y qué tienes en mente, hermano?- preguntó Erik, olvidando totalmente su mal humor.

-Preparar la primera broma de este año- contestó James-. Tío George me dio una idea genial.

-¿Cuál?- preguntó Andrew Lockwood, un chico bajito, aunque extremadamente musculoso, de pelo castaño oscuro y ojos negros hijo de muggles.

Andrew recibió, como respuesta, una sonrisa extremadamente pícara de James, que les indicó que se acercasen a su baúl. Poco a poco, James comenzó a abrirlo para mostrar… su ropa interior.

-¿Qué?¿Piensas asustarlos con esos calzoncillos de corazoncitos?- acabó diciendo Theo Beckett, un chico de pelo castaño y ojos azules, cuya familia había emigrado a Estados Unidos al comienzo de la segunda guerra y había vuelto un par de años después de naciese, provocando un enorme sonrojo en el rostro de James.

-¡NO!- exclamó James para luego sacar toda la ropa del baúl, hasta que quedaron a la vista varias cajas de Sortilegios Weasley y un enorme objeto cilíndrico con las iniciales SW grabadas.

-Explícate- pidió Albert.

-¿Acaso no es ése el nuevo mega-petardo patentado? ¡Pero si aún no ha salido al mercado!- dijo Erik, refiriéndose al enorme objeto cilíndrico.

-Lo bueno de que tu padre ayudase a que la empresa comenzase es que te dejan ver y conseguir algunos productos antes de tiempo, o eso dice tío George- contestó James sonriente-. Aunque también dice que soy el mejor heredero que los mayores bromistas de Hogwarts pueden tener. Así que, os explicaré lo que es esto. De las tres cajas, en la caja de la derecha, hay distintos tipos de petardos, incluidos tres o cuatro petardos araña, que están hechizados para que exploten a la vez que el mega-petardo patentado. Tenemos que colocarlos en las puertas y las habitaciones de nuestros compañeros, además de algunos de larga duración en la sala común. El mega-petardo patentado tenemos que colocarlo, con mucho cuidado, ya que es muy delicado, en las escaleras de la chicas. El mega-petardo patentado es la nueva creación de Sortilegios Weasley, se trata de un petardo gigante que contiene en su interior un total de cincuenta petardos que saldrán a la vez del mega-petardo patentado como si de un cañón de tratase- terminó de decir con un tono parecido al de un anuncio.

-¿Acaso te han contratado para hacerle la publicidad al petardo?-preguntó Andrew.

-No, pero me ha salido bien, ¿verdad?- contestó James.

-Me voy a la ducha- dijo de pronto Erik con un bostezo.

-¿Acaso no vas a participar, Erik?- preguntó Theo.

-Sí, pero prefiero estar fuera cuando comience la tormenta que crearemos. Así que, me ducharé, me vestiré, arreglaré la mochila y la pondré en la Sala Común para poder salir rápidamente- contestó, justo antes de entrar en el cuarto de baño.

James, Andrew, Theo y Albert se miraron. Ciertamente, Erik tenía toda la razón. Sería mejor tener la huída preparada antes de comenzar la colocación de petardos.

-¡ERIK!-comenzó a decir James desde la puerta- ¡Ve deprisa que prefiero estar fuera a enfrentarme a la furia de mi prima Victorie!

Al girarse, James vio cómo sus compañeros lo miraban con cara curiosa.

-Es que, cuando se enfada, me recuerda a una combinación de la abuela Molly y una veela furiosa. ¿Nunca os habéis fijado en que, cuando se enfada, se le mueve el pelo sin necesidad de viento?- dijo James. Los otros tres chicos negaron-. Entonces es que nunca la habéis visto furiosa.

-Pues no sé quien es peor- comenzó a decir Erik desde la ducha-, si tu prima, a la que se le mueve el pelo, o nuestra "queridísima" Faith, que parece que se le cambia el color de los ojos cuando se enfada.

Erik no tardó mucho en salir, tras él entraron James, Albert, Theo y Andrew respectivamente. Cuando Andrew salió, Erik y James ya habían salido para colocar los petardos araña en las puertas de los alumnos de quinto, sexto y séptimo, entre los cuales había prefectos y premios anuales. A Theo, Albert y Andrew les tocó poner los de larga duración en la Sala Común, junto a las escaleras y escondidos bajo los sillones, además de un detallito, y también algunos petardos en la habitación de los alumnos de primero, ya James y Erik se encargaban de los de tercero y cuarto.

Al terminar, se reunieron en su habitación, ya que había que mover el mega-petardo patentado entre, como mínimo, dos personas, porque pesaba mucho. Lo echaron a suertes. Los transportistas acabaron siendo Andrew y Albert, mientras que los demás llevaban las mochilas.

-¿No podrían haberla hecho más ligera?- preguntó Albert, con la cara roja a causa del esfuerzo.

-Por eso mismo aún no está en venta, sigue en fase de desarrollo- contestó James.

-Eso no nos ayuda- comentó Andrew, también con la cara roja a causa del esfuerzo bajando los últimos escalones de las escaleras masculinas.

Al fin, Andrew y Albert colocaron el mega-petardo patentado en los primeros escalones de las escaleras de las chicas, ya que descubrieron el año anterior que no podían subir a las habitaciones de las chicas.

-Ahora que lo pienso… podríamos haber usado el encantamiento levitador- comentó Erik, que acabó con dos chichones en su cabeza y recibiendo intensas miradas asesinas por no haberse acordado antes.

Los cinco chicos se colocaron junto a la entrada de la Sala Común, alzaron sus varitas, murmuraron el encantamiento Incendio, apuntando a la mecha del mega-petardo patentado, y abandonaron tranquilamente la Sala Común , atravesando el cuadro de la Señora Gorda. Cuando llegaron al segundo tramo de escaleras, que los llevaría a la planta baja del castillo, escucharon los petardos.

Cuando el mega-petardo patentado estalló, ocurrieron varias cosas a la vez. El mega-petardo se abrió, dejando salir varios tipos distintos de petardos en las escaleras femeninas, algunos de ellos alcanzando los escalones más altos. Los petardos araña se activaron, y comenzaron a recorrer el hilo que James y Erik habían colocado en los umbrales de las puertas de los alumnos de los cursos superiores, retrasando la salida de los prefectos y premios anuales. Los petardos colocados en las habitaciones de los demás cursos también se activaron. Todo esto provocó uno de los momentos de caos más absolutos vividos y por vivir en la Torre de Gryffindor.

En cuanto el sonido comenzó, todos los alumnos despertaron. Entre gritos, la mayor parte intentó salir de sus habitaciones para saber qué pasaba, sin embargo, para los chicos mayores resultaba prácticamente imposible, ya que el petardo araña era muy rápido y les resultaba muy difícil apuntar bien. Los chicos de cuarto, tercero y primero sí consiguieron llegar a la Sala Común, pero, sin uno de los prefectos, apenas consiguieron mantener la calma con el sonido ensordecedor. Las chicas no podían salir de sus habitaciones, ya que sus escaleras estaban bloqueadas.

En el momento en que todo se calmó, todos se reunieron en la Sala Común, para ver un enorme cartel colgado en el que decía: "BIENVENIDOS A UN NUEVO CURSO ESCOLAR". Apenas llevaban un par de minutos en la Sala Común cuando los petardos de larga duración se activaron, que, aunque no provocaron mucho ruido, llenaron, al explotar, la Sala Común de serpentinas, mariposas y pequeños pájaros de melodioso trinar, los cuales desaparecieron tras unos cinco minutos. Estos petardos no se llamaban "de larga duración" porque sus efectos durasen mucho, sino porque tardaban mucho más en explotar que los demás.

Debido a que apenas quedaba hora y media para el comienzo de las clases, todos decidieron comenzar a prepararse para bajar al Gran Comedor a desayunar.

El último en salir de la Sala Común fue un chico musculoso, de pelo negro y ojos chocolate, hijo de muggles, que llevaba una placa de prefecto sobre su capa. Cuando el joven ya se dirigía al primer tramo de escaleras, vio dirigirse hacia la entrada de la Sala Común a su Jefe de Casa, el Profesor Longbottom.

-Joven Watson- comenzó a decir Neville al verlo- ¿qué ha ocurrido?

-Como mi tía muggle dice: los últimos en llegar a la escena de los hechos son los policías- dijo John Watson, ganándose una mirada repleta de confusión de parte del profesor-. Simplemente, Profesor, nos han puesto el despertador muy temprano, y todos los Gryffindor bajamos a desayunar más pronto.

Al terminar de decir eso, John se marchó, dejando a un confundido Neville frente al cuadro de la Dama Gorda.

-Sería bueno que hicieses algo con ese despertador- dijo la Dama Gorda con un bostezo-, además de estridente y enloquecedor, ha conseguido que despierte de mi sueño reparador- terminó de decir, antes de desaparecer de su cuadro.

En el Gran Comedor, en la mesa Gryffindor, se encontraban seis personas. Albert, Theo y Andrew estaban cerca del final de la mesa, terminando sus desayunos. Frente a ellos, también terminando sus desayunos estaban James, Erik y una Slytherin, Eva, que ya estaba en el Gran Comedor cuando ellos llegaron y su hermano la invitó a sentarse con ellos.

De pronto, las puertas del Gran Comedor se abrieron, dejando pasar a una enfurecida chica Gryffindor cuyas mechas de pelo verde parecían resplandecer y cuyos ojos verdes brillaban amenazantes, con la esclera oscurecida, cosa que llamó enseguida la atención de Eva, que se levantó de la mesa justo antes de que la chica se acercase lo suficiente como para darle un golpe a James en la cabeza que provocó que ésta rebotase sobre la cabeza de Erik.

-AUCH- gritaron los dos en cuanto sus cuerpos pudieron reaccionar para sobarse sus chichones.

-¡CÓMO SE OS OCURRE HACER ESO SIN AVISARME!- comenzó a gritar la chica, mirando con furia a los cinco chicos, hasta que su mirada se topó por primera vez con los ojos de la Slytherin. Su ira pareció enfriarse de golpe-. Siento esta forma de presentarme, soy Faith. Tú eres la hermana de Erik, Eva, ¿no?

Eva se limitó a un leve asentimiento, antes de pasar a su lado para dirigirse a las puertas del Gran Comedor, por donde acababa de entrar el profesor de Pociones y Jefe de la casa Slytherin.

-Vaya, no esperaba encontrar a nadie de ninguna casa tan temprano aquí- comenzó a decir Artemius-. ¿Ya se marcha, señorita D'Ascolli?

-Sí, profesor Bach- fue la escueta respuesta de Eva.

Artemius sacó su varita e hizo una leve floritura con ella, provocando que apareciese flotando ante Eva una pequeña hoja de papel.

-Su horario, señorita D'Ascolli.

Eva cogió el papel, le echó un leve vistazo y se marchó del Gran Comedor, dispuesta a dar una pequeña vuelta por la mayor parte del castillo antes de su primera clase, pasando al lado de todos los Gryffindors que se dirigían al Gran Comedor. En cuanto la vio, Albus se separó de sus compañeros para poder saludarla.

-Buenos días, Eva- le dijo en cuanto se acercó a ella lo suficiente, provocando que ella se girase para observarlo-. No esperaba verte tan temprano.

-Soy madrugadora- respondió Eva.

-Pues a nosotros nos han despertado mi hermano, el tuyo y sus compañeros…

-Ya lo sé, han sido los primeros en presentarse- le cortó Eva, girándose para continuar con su camino.

-¡NOS VEMOS EN CLASE!- gritó Albus a la única persona de su curso que le intimidaba y de la cual quería hacerse amigo.

Nadie lo vio, pero, en ese momento, el rostro de Eva se asemejó, un poco más, al que tenía en el momento en que la foto de su habitación con su familia fue tomada.

-No me gusta tu hermana- dijo Faith en cuanto ella, Erik y James salieron del Gran Comedor rumbo al aula de Encantamientos-. Me he sentido como una cría de hurón frente a un hipogrifo adulto.

James la miró, curioso. Erik se limitó a suspirar.

-Suele causar esa sensación en la gente- comenzó a decir Erik, mirando al techo-. Por eso mismo, nunca ha hecho amigos. Aún así, mi hermanita es una niña estupenda. Dale una oportunidad, ¿vale, Faith? Porque deseo que mi hermanita sea capaz de hacer buenos amigos aquí.

Ninguno de ellos se fijó en que un Hufflepuff iba tras ellos. Así, Michael Dursley decidió hacerse amigo de la chica Slytherin, porque era como él, le costaba trabajo hacer amigos. Aprovecharía la primera hora de clases, de Historia de la Magia, para acercarse a ella, porque era una hora que ambos tenían en común.

Rose, José y Albus se dirigían juntos a su clase de Transformaciones, que era la primera que compartirían los lunes. Albus no paraba de hablar, contándoles a su prima y a su nuevo amigo cómo habían despertado a todos los Gryffindors.

-Espera que me aclare- le cortó José en cuanto la historia llegó a cuando se encontró a Eva-. Tu hermano y sus compañeros de habitación pusieron petardos en la torre de Gryffindor de tal forma que provocaron el mayor caos posible para despertaros para, después, daros la "bienvenida al nuevo curso".

-Exactamente- contestó Albus, sonriente.

-Ojalá me hubiesen despertado a mí así- dijo Rose con un bostezo.

-¿Por?- preguntó José.

-Porque anoche me costó mucho trabajo quedarme dormida- contestó Rose-. Me puse a leerme Historia de Hogwarts…

-¿Historia de Hogwarts? Pero si te la sabes de memoria!- exclamó Albus.

-Por eso mismo, aunque no pasé del primer capítulo…

-¿Tan aburrido te parece?- preguntó José.

-Si lo hubieses leído y escuchado tantas veces como yo, te hubieses quedado dormido en la primera página…

-¿Tía Hermy lo sabe? Lo de que utilizas su preciado libro como un cuento para dormir…- comenzó a decir Albus, colocándose tras todos sus otros compañeros que ya esperaban en la puerta de su clase.

-NI SE TE OCURRA DECÍRSELO, ALBUS SEVERUS POTTER- gritó Rose, provocando que sus compañeros la mirasen sorprendidos justo en el momento en que su profesora de Transformaciones, Alyson Carpenter, abría la puerta del aula.

En el aula de Historia de la Magia comenzaban a reunirse los alumnos del primer curso de Slytherin y Hufflepuff. En la tercera fila, apoyada sobre la fría pared de piedra, se encontraba Eva, con sus ojos cerrados y su respiración acompasada. De pronto, notó cómo la silla a su lado se movía. Al abrir sus ojos vio a un chico de Hufflepuff sentado a su lado, dirigiéndole una sonrisa un tanto nerviosa.

-Hola, soy Michael Dursley- se presentó el chico-. Puedes llamarme Miky, si quieres.

-Eva D'Ascolli- dijo ella, mientras escuchaba la silla que se encontraba en el pupitre tras ella moverse.

-Y yo soy Scorpius Malfoy- dijo el chico que se sentó tras ella, el mismo que se sentó frente a ella en el Banquete de Bienvenida-. Buenos días, Eva. Buenas, Miky.

-Buenas, Scorp- le contestó Michael, mientras que Eva lo saludó con un leve asentimiento- ¿Sabes algo de éste profesor?

-Claro. El profesor Binns es un fantasma…

Eva dejó de escuchar a Scorpius. Sus ojos recorrieron a todos sus compañeros de clase, que parecían sorprendidos de que dos Slytherin y un Hufflepuff estuviesen tan amigables en su primer día de clase, y que apartaban su mirada del pequeño grupo en cuanto se fijaban en que ella los observaba. A veces, era bueno ser un poco intimidante.

N/A: Lamento la tardanza. Quería un capi más largo y me he quedado un par de veces bloqueada, además, recordad que esto lo hago con mi madre, así que ella le tiene que dar antes el visto bueno. Decidme qué opináis, ¿vale?