Ni Hetalia ni sus personajes me pertenecen.
Advertencia. Yaoi. Uso de parejas a mi preferencia (si deseas saber las parejas de Hetalia que me gustan y que, por ende, podrían incluirse en esta historia, en mi perfil podrás encontrar más información). Yaoi.
Dedicado a "Aves de Papel", una buena lectora, que deja reviews y lee mis notas, quien me dio la idea para este capítulo. No creo que sea exactamente lo que me pidió, pero ese comentario que dejó me inspiró para escribir. Este capítulo tiene más de mil palabras, por lo tanto es un oneshot, así que espero haberte cumplido. Un beso y un abrazo, querida.
CASO IV. Actos altruistas.
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Noruega tomó el control del televisor y presionó sin compasión el botón que apagaba el aparato, dejando como desconocido el partido de fútbol que su amigo danés miraba echado en el sofá de la casa ajena.
—¡Noru~! ¡Eso iba a ser gol!
—Te he dicho que no te quiero en mi casa. No estás invitado. No eres bienvenido. Ni siquiera sé cómo entraste.
—Ya te dije, Is me dejó entrar. —Sonrió tan encantadoramente infantil como solo su cara era posible.
—Tsk.
El menor se dio media vuelta y fue a la cocina de su hogar. No era la primera vez que su hermano dejaba entrar a Dinamarca a su casa, y a estas alturas ya no sabía por qué lo hacía; era para molestarlo o... o... ¿todavía le...?
—¿Y dónde está Is, Noru? —el rubio del gran copete se acomodó nuevamente en el sofá y encendió el televisor.
—Salió con un compañero —frunció el entrecejo—, hacen un trabajo.
—¿Ah, si? Es raro que sigas aquí..., normalmente ya lo estarías acosando. ¿Y cómo se llama su amigo?
—No es acoso, estúpido; me preocupo por él. Hong Kong. —Pronunció el nombre con fastidio. Sacó un delantal y se lo colocó, la hora de la cena se acercaba.
—¡Ohh! —Dinamarca saltó de su asiento— ¡Gooool! —estalló en felicidad con cánticos y porras, para después ir bajando la euforia. Aún con la sonrisa por la victoria se levantó del sofá y fue al comedor continuo a la sala, se sentó en una silla mientras observaba la espalda del noruego—. Es raro que no esté por aquí, siempre es amable conmigo.
—Hmp, te odia tanto a más que yo.
—¡Que malo~! No creo que sea así. Recuerdo que hasta hace unos años era muy tierno conmigo, ¡Ahaha! Tartamudeaba y se sonrojaba, todo lo que hacen las personas tiernas.
—¡Hmp! —clavó con furia un cuchillo en un rábano— Pues si tanto te agrada, regresa cuando esté él.
—Pero ya esto aquí. ¡Además Noru cocina muy buenos estofados~!... Aunque Is hace buenos postres. —Se recargó en el brazo izquierdo mientras alucinaba con comida.
Noruega cortaba enojado cada ingrediente del platillo, claro que esto ni se notaba por su cara perenne de seriedad y aburrimiento, pero en sus adentros -y no muy adentro- ardía en una desconocida rabia. No le molestaba que lo compararan con su bonito, joven, responsable, tierno, maduro y guapo hermanito menor, para nada, para nada. Y menos si esa comparación venía de un estúpido danés que hace mucho, mucho, fue el amor platónico de Islandia, no le molestaba en absoluto. Porque Dinamarca había sido primero amigo de Noruega, así que lo tenía que preferir, aunque Noruega le repitiera más de diez veces al día que no le caía precisamente bien, así que no le molestaba ni tantito.
Pero si dinamarca fuera esa estúpida zanahoria que ahora mismo cortaba, oh, lo cortaría con el filoso cuchillo una y otra vez al estilo juliana, a ese maldito cabeza hueca que solo servía para hacerlo desesperar; ese tonto danés con su estúpida y hermosa sonrisa de lado a lado que brillaba tanto que lo molestaba, oh, sí, lo picaría en mil tiritas y...
—¡Noru, estás sangrando!
—¿Eh?
—¡Ahhhhhhhhh!
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CosasDeNórdicos.
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—Te digo que pares de llorar, Anko.
—Es que... había sangre por todos lados, y, y, no te detenías y, y, qué tal que te mueres.
—Hmn... —rodó los ojos. Y pensar que el que casi se vuela los dedos era él.— Ni siquiera me duele tanto. —Se levantó de la mesa, apretando su otra mano con el montón de servilletas que impedían que la sangre saliera disparada por todos lados. Se encaminó a su habitación donde tenía un botiquín de emergencia.
—¿Necesitas ayuda? —escuchó de su amigo cuando se disponía a subir las escaleras.
—Me corté un dedo, no quedé paralítico.
Subió a su habitación y tomó el picaporte de la puerta, pero fue detenido por Dinamarca quien se adelantó y abrió la puerta por él, para después reírse como tonto y sonreír. Rodó una vez más los ojos y entró a la habitación.
—¿Necesitas ayuda?
—No, Anko.
Se estaba volviendo más molesto que los vendedores en una tienda de ropa, preguntando para todo si necesitaba ayuda. No necesitaba ayuda para agacharse, ni para abrirlos cajones, ni para buscar en su armario, no, carajo.
—¿Necesitas...?
—¡No, Anko, no! —Dinamarca se alejó y se sentó en el rincón de la habitación con un aura oscura rodeándolo.
¡Esto parecía una pesadilla! Noruega continuó en su búsqueda del botiquín; no estaba debajo de la cama, ni en la cómoda o el baño. Revisó el armario, y en una de las repisas de las más altas se asomaba la cruz roja en una caja blanca; bingo. Buscó el banquillo que siempre guardaba por ahí, pero no había nada; se estiró pero acabó decepcionado al comprobar que no alcanzaba a llegar. Tal vez podría escalar por los marcos que sobresalían en la pared, pero necesitaba sostenerse con una mano y tomar la caja con la otra, y por el momento solo disponía de una de sus manos. Bajar a la cocina por una silla sería muy complicado, además de que no estaba seguro de poder subirla con una sola mano. Se estiró una vez más, poniéndose de puntitas y brincando pero terminó frustrándose al ver que solo le faltaban pocos centímetros para tomar el botiquín.
La servilleta se empapó de sangre y el dolor comenzó a ser más notorio.
Por otro lado, Dinamarca seguía hecho un ovillo en un rincón de la habitación, llorando dramáticamente preguntándose por qué Noruega era tan cruel con él, por qué no le sonreía de vez en cuando, por qué era tan lindo y tan duro a la vez. Sintió el toque de una mano en su espalda.
—Anko... —el Rey del Norte lo miraba sorprendido—, yo... eh... hum... podrías... eh... —suspiró—. Podrías bajar aquella caja. —La sonrisa del mayor apareció al instante.
—¿Noru necesita mi ayuda?
—Hmn.
—¿Depende de mi? ¿Solo yo lo te puedo ayudar?... ¡Si te ayudo seré...tú héroe! —sonrió y se rió bobamente— Noru, pídelo correctamente.
—Baja la caja, por favor. —Susurró entre dientes.
—Tienes que decir: "¡Dinamarca, solo tú, poderoso Rey del Norte, puedes ayudarme, por favor baja aquella caja y te lo agradeceré eternamente! Además de que prometo que ser más lindo y amoroso contigo." Todo esto acompañado de una sincera sonrisa, anda ¿sí?
—No abuses.
—Bueno, entonces solo lo de la sonrisa.
Noruega suspiró por quinta o sexta ocasión. Se aclaró la garganta y miró fijamente a Dinamarca. Curvó sus labios, o eso trató, pero era como si un calambre atacara su rostro e hiciera que las cejas se le contrajeran y la nariz se le arrugara, solo se le levantó el lado izquierdo de la boca y mostró los dientes en una escalofriante mueca involuntaria.
—¿Ehh~?
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CosasDeNórdicos.
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—¡Is, Is, Is, Is! ¿Ya te conté que le salvé la vida a Noru? ¡Sí, sí, sí! Él estaba muy asustado pero yo le ayudé a mantener la calma porque estaba a punto de quebrar en llanto. Su vida dependía totalmente de mí, en serio. Entonces lo curé y me dio la gracias, dijo que no sabía qué haría sin mí, y que yo era alguien muy especial para él —sonrisa boba—... pero es mejor no verle sonreír... Noru da miedo cuando sonríe.
FIN DEL CASO IV.
Notas. Ho-la. Bien, otro capítulo bizarro. Ocuparé este espacio para aclaraciones y algunos avisos. En cuanto al capítulo; me encanta el DenNor, pero trato de hacer lo más "realista" posible la historia -en cuanto a relaciones se refiere-, es por esto que estoy abierta a muchísimas posibilidades (Porque a nadie le gustaría estar totalmente atado a una sola persona ¿no?) y todo esto lo digo para llegar al punto que por eso le daré -solo muy de vez en cuando- un toquesito de DenIce, ¡pero tranquilas! Esto serán meras insinuaciones, solo para que Noruega sienta celos (?). Amm, supongo que solo quería aclarar eso. Ahora un aviso, entré de nuevo a la escuela, pero si el tiempo me alcanza, estaré publicando los viernes; como esto es una 'historia' sin una cronología estricta, no sé cuándo podría acabar, podría ser en un año o la próxima semana (?).
En fin las notas se extendieron más de lo necesario. Así que les recuerdo que deberían dejar comentarios, leo y contesto todos, me gusta saber sus impresiones, cada uno reaccionamos diferente. Les doy las gracias por leer, favoritear y seguir la historia. Si tienen alguna idea, lo bizarro es lo interesante, no dudes en comentarla y mi mente podría plasmarla en un capítulo.
Espero les haya gustado y dejen algún review.
M'L~
