Pensaba actualizar ayer, pero se me complico :S Ya falta cada vez menos para el de CSI y mientras tanto los distraigo con este ;) Juli como siempre el sol que ilumina mis dias con sus reviews cariñosas, muchas gracias! Se que el fic no es de Spencer, pero bueno vos ya sabes a esta altura como funciona mi mente, aunque te tengo una sorpresita para mas adelante, cuando lo termine, pero te aseguro que se trata de nuestro Doctor favorito! :D

Los temas musciales para este capitulito son: When the lights die, de Boyce Avenue y To be Torn de Kyla La Grange. Con respecto a este ultimo tema hay un remix de Atatika muy bueno por si estan interesados. Use las dos versiones :)

Espero que disfruten de este capitulo. Me fascino escribir estos ultimos que estoy por subir, me quitaban el sueño y espero que puedan disfrutarlos! Son bien recibidas todo tipo de critica asi que no sean timidos y pasen y dejen Review! ;)

Hasta la proxima!


Chapter Three, Part Two: When The Lights Die.

…"White As Snow, Red as Blood And Her Hair Was Black As Ebony…"

-Emma, Emma despierta- llamo suavemente el moreno cuando ingreso a la habitación de la joven tenuemente iluminada por el velador, un tanto nervioso luego de la llamada del jefe. Al notar que no respondía, le acaricio el rostro con delicadeza y ella abrió pesadamente los ojos, enfocándolos en los de él un tanto extrañada de encontrarlo a centímetros de su rostro a esas horas de la madrugada. La observo sin aliento ya que estaba hermosamente irresistible; sus largos y lacios cabellos enmarañados sobre la almohada, su mueca soñolienta, los ojos brillantes a pesar del cansancio y sus labios entreabiertos. Finalmente, luego de tanto tiempo el moreno noto que había podido conciliar el sueño y se sintió tremendamente culpable por tener que hacer aquello. –Es hora de irnos, Emma. Debemos salir de aquí cuanto antes- informo con voz suave, inclinado sobre ella que aun no reaccionaba bajo las mantas.

-¿De qué hablas? ¿Qué hora es? Estoy durmiendo, Derek, ¿sabes lo que eso significa? ¿Durmiendo, luego de quince años?- se quejo con voz pastosa sin comprender aun de que se trataba aquello, intentando taparse nuevamente con las mantas, pero él se lo impidió tomándole las manos.

-Lo sé y lo siento mucho- dijo con dulzura y corrió con suavidad los cabellos que caían sobre su pálido rostro. Sonrió con ternura ya que eso le provocaba su mueca grogui de ojos entrecerrados, ceño fruncido por la fotofobia y mueca de "no me molestes, estoy durmiendo". –Hotch me ha llamado… Jacob esta aquí- se limito a decir con cuidado, observándola cauteloso y ella lo observo fijamente con ojos desmesuradamente abiertos, como si hubiera despertado del todo, incorporándose de un salto en la cama. Derek se hizo a un lado para que sus cabezas no chocaran y noto el pánico en los ojos de la joven que articulo sus labios pero no salieron palabras de ellos.

-¿Cómo..? ¿Dónde…? ¿Cuánto tiempo tenemos?- pregunto pasándose una mano por los cabellos.

-Minutos. Hotch me ha dicho que lo han visto por la zona o al menos a alguien parecido, pero aun no lo han localizado. Si te ha estado observando, sabe que estás aquí y será el primer lugar al que vendrá a buscarte. Debemos salir de aquí, cuanto antes. Tomaremos la escalera y saldremos por la salida de emergencia- dijo atropelladamente mirando a su alrededor y lanzándose al bolso por algo de ropa para ella.

-Pero… ¿adónde iremos?- pregunto desconcertada ya que le pareció más peligroso salir que quedarse allí dentro a esperarlo, después de todo estaba con un agente entrenado del FBI, lo podía bajar de un tiro por todos los cielos! Se puso de pie lentamente mientras lo observaba revolver su bolso. Era tanta la confianza que se tenían, que a la joven no le avergonzaba que estuviera hurgando en su ropa.

-Iremos a caminar, hay un show de fuegos artificiales en Central Park. ¿No has dicho que tu sueño siempre ha sido caminar por Manhattan una noche de invierno? Pues tu sueño ha llegado, ¿esto está bien?- alzo las primeras prendas que tomo para que la joven se vistiera, creyéndolas adecuadas y resulto ser su ropa interior. Emma lo observo atónita, conteniendo una carcajada, intentando no ruborizarse.

-Sí he dicho eso, pero no mientras huimos de un loco que quiere secuestrarme- señalo, sin dejar de verle las manos y él insistió con ojos suplicantes para que se diera prisa, creyendo que tenía una camisa y una pollera en las manos. –Ok, no- determino finalmente acercándose a él. –Cumpliremos mi sueño, pero no dejare que me vistas y menos con eso. Es mi ropa interior, Derek- dijo tomándola y alzándola a la altura de los ojos del moreno que lo comprobó y pareció avergonzado al cerrar los ojos con el ceño fruncido en gesto de disculpa.

-Lo siento, lo siento es que debemos darnos prisa- dijo preocupado mientras la observaba escoger un jean, una remera, un sweater, el abrigo y un gorro a la velocidad de la luz. Su mente comenzó a divagar ante la idea de su contorneada y bien proporcionada figura en ese conjunto de ropa interior que él le había ofrecido, pero se interrumpió de sus propios pensamientos antes de que estos llegaran más lejos, intentando concentrarse en salir de allí.

-Ten- dijo tendiéndole el abrigo y el gorro, no menos preocupada que él, ya que era su pellejo el que corría riesgo y no se podía imaginar que sucedería si la tomaba nuevamente y se la llevaba con él. –El bolso esta en el sillón del living, espérame allí- dijo intentando controlar la voz y sus manos temblorosas que no pasaron desapercibidas al moreno, que se limito a asentir una vez.

-Cinco minutos- aviso observándola fijamente y ella asintió.

-Sí, sí, cinco minutos; ¡vete ya!- dijo divertida poniéndose de espaldas y quitándose la remera para ponerse rápidamente la nueva y Morgan no pudo hacer más que bajar la vista y salir de allí aunque su cuerpo y alma le pidieran lo contrario. Hubiera dado lo que fuera por quedarse allí y ver como se vestía, pero claramente no podía. Eso era precisamente lo que lo irritaba; que con Emma la habitual definida y ancha línea entre hombre-agente, estaba difusa y se mezclaban entre sí, características de uno y otro, le costaba trabajo concentrarse ya que sabía que se estaba tornando personal, mientras que con otra víctima, la línea siempre estaba clara, bien definida y no era necesario todo su autocontrol como en aquel momento en el que realmente se sintió tentado de sentir su blanca y cálida piel junto a la suya, de besar sus carnosos labios, de acariciarla, observarla en silencio, de estar con ella. Pero no, la frialdad del agente hizo acto de presencia para ganar esta nueva partida. "Derek 0, Agente Morgan 3".

La nieve había comenzado a caer sobre ellos a los pocos minutos de haber salido sigilosamente del edificio y de haberse perdido entre la masa de personas que iban y venían sonrientes y eufóricas por las iluminadas y alegres calles, desconociendo el peligro al que muchas veces estaban expuestas. Morgan había avisado a Hotch que le informo que estaba alerta junto a Rossi y Prentiss ya que JJ, estaba con las familias nuevamente por si había detalles que habían olvidado, mientras Penélope revisaba datos y cámaras sin tener éxito, y Reid estaba ausente, ya que esa noche debía cuidar a Henry mientras su madre trabajaba en el caso y su padre estaba de viaje. Si bien estaban de incognito, Derek había convencido a la joven que llevara un chaleco del FBI debajo del abrigo, al igual que él, por precaución.

Emma observaba con detalle obsesivo a su alrededor, debido a su paranoia y eso la hacía retrasarse del paso apresurado de Morgan que no notaba que ya no la tenía a su lado. Se había detenido en medio de la acera, la gente iba y venía a su lado, pero eso no le importaba; sentía como el pánico la consumía de a poco ya que en minutos se le habían venido los recuerdos a la mente de lo que había sufrido estando en cautiverio y estaba más que segura en no querer que se repitiera, no querer alejarse de Derek.

-Emma- llamo suavemente el moreno, volviendo sobre sus pasos hasta situarse frente a la joven que parecía estar ausente. –Emma- repitió alzando el tono de su voz y la aludida enfoco sus dorados ojos en los oscuros de él. -¿Qué sucede?- pregunto con dulzura y ella lo observo aterrada, con un nudo en la garganta que le dificultaba tragar.

-No quiero que se repita, Derek. No creo poder pasar por eso nuevamente. ¿Qué pasara con los niños? No quiero que les suceda nada… por mi culpa, porque él solo se ha encaprichado conmigo- dijo con voz entrecortada y el comprendió a que se refería. La observo fijamente sin saber qué hacer, así que siguiendo sus instintos alzo una mano y le acaricio con suavidad el rostro, a lo que ella lo observo sin disimular el asombro.

-Ellos estarán bien, los encontraremos. He prometido protegerte. No dejare que nada te suceda, Emma- dijo seriamente, con una seguridad que logro tranquilizar a la joven que se interno en sus oscuros ojos. –Nadie te tomara de mi lado- dijo y ella asintió más relajada. –Intenta disfrutar de la noche, de las personas que te rodean, déjame a mí encargarme de vigilar si aparece- dijo con una media sonrisa y la joven sonrió aun nerviosa. -Vamos- le ofreció la mano que la joven tomo suavemente y él entrelazo sus dedos a los de ella para retomar su caminata por las navideñas calles de Manhattan.

-No, enserio. Hace tiempo que no tengo una relación seria- dijo Derek riendo a la par de Emma, contestando a la pregunta que la joven le había planteado, aunque claramente no creía en su respuesta. –No me mires así, es enserio- sonrió observándola reírse sarcástica.

-Sí, claro y se supone que debo creerte, Derek- dijo ella con sorna y él la observo mordiéndose el labio inferior sin poder resistirse a tanta belleza. Dios como le gustaba que lo llamara por su nombre de esa manera tan dulce, tan… cariñosa. Emma volteo la cabeza y lo observo enarcando una ceja.

-Bien, admito que citas no me faltan, pero…- dijo pensando con cuidado lo que iba a decir, aunque la sonrisa de suficiencia en el angelical rostro de Emma ya se había dibujado. –Nunca han ido más allá de eso, citas. Ninguna quiere formalizar, prefieren ser "espíritus libres"- rio amargamente y ella lo observo con atención. –Nunca he conectado con nadie a un nivel más allá de la atracción física, de la química entre ambos cuerpos. No eran capaces, envueltas en su propia lujuria, de sentarse a oír mi historia, de intentar conocerme; de saber que no soy simplemente el "sensual agente del FBI, portador de un arma y una placa"; ninguna quería saber que yo era mucho más, ninguna me observaba de esa manera intensa, capaz de leer mis pensamientos, o me enseño a jugar ajedrez para poder ganarle a Reid, o me preparo la cena- dijo distraído y Emma sintió como su corazón comenzaba a acelerarse y el rubor comenzaba a subir a sus mejillas. –No he tenido con ninguna esa conexión sobrenatural, que parece de otro planeta, que te hace sentir tan bien, te hace sentir protegido y querido por alguien; que ese alguien conoce tu historia y tu manera de ser y aun así esta a tu lado, te acompaña… te entiende- finalizo y bajo la vista hacia Emma que lo observo como si acabara de descubrir un diamante en medio de la acera.

-¿Qué hay de Penélope?- pregunto de repente la joven, sintiendo curiosidad ya que los había oído hablar por teléfono y antes de ir a Nueva York, personalmente y la química entre ambos era palpable a kilómetros de distancia.

-¿Penélope?- pregunto sin comprender, sonriendo extrañado y ella asintió.

-Sí, está claro que ocurre algo entre ustedes- dijo intentando no sonar un tanto celosa, ya que la analista en computación le agradaba mucho, pero parecía tener algo con ese moreno, con su moreno. Él rio negando con la cabeza, como si ella hubiese dicho que acababa de ver un unicornio rosa en medio de la acera.

-¿Qué? No, no, no, no, no- dijo rápidamente. Faltaba solo una cuadra para llegar al agrupamiento de personas que como ellos deseaban ver el show de fuegos artificiales, y lo recorrieron mientras él se explicaba. –Somos solo amigos. Hemos pasado muchas cosas juntos, y eso ha ayudado a solidificar nuestras relación. Espero no te hayas asustado con nuestra manera de tratarnos, pero es algo normal entre nosotros desde que nos conocimos. No sería mi Penélope sino me recibe la llamada telefónica con algún comentario sugerente o provocativo- dijo sonriendo de una manera que Emma no había visto antes en él.

-Se nota cuan especial es ella para ti- dijo Emma con suavidad y una sonrisa amable. Se detuvieron ya que habían llegado a la concentración. Derek la observo fijamente, sin comprender.

-¿Por qué lo dices?- pregunto con curiosidad sintiendo como esos dorados orbes se metían en su alma, cuando ella lo miraba de esa manera tan intensa.

-Hay dulzura y devoción en tu voz cuando hablas de ella. Tus ojos brillan intensos y es como si vieras todos y cada uno de los momentos que has pasado con ella, reproducirse ante tus ojos como si de una película se trataran. Tu voz es suave y dulce, no hay nada que recriminar, solo demostrar el inmenso e infinito amor que le tienes a esa mujer, tu amiga- contesto con simpleza, sonriendo con ternura, siendo tan precisa con las palabras que Derek se quedo sin aliento ya que parecía conocerlo mejor que él mismo.

-Dios, eres tan hermosa- dijo acercándose a ella que lo observo con ojos como platos cuando le tomo con delicadeza el rostro y situó el suyo a centímetros del de ella. –Con nadie me he sentido como me siento cuando estoy contigo, Emma- dijo traspasándola con la mirada cargada de amor, de ternura. La joven no podía creer que estuviera a punto de besarla, allí mismo, mientras aguardaban los fuegos artificiales. Había tanto cariño en sus palabras, en sus caricias y la profundidad de sus ojos era tal, que la transportaron lejos, muy lejos de allí, a un lugar seguro y tranquilo. A un lugar donde solo estuvieran ellos dos, respirándose, sintiéndose. Se acercaba cada vez más, ya faltaba poco, solo unos escasos milímetros de distancia entre unos labios y los otros, pero:

-¿Qué me dicen amigos si comenzamos con la cuenta regresiva?- resonó la voz grave del presentador y el bullicio y los gritos ensordecedores de las personas presentes, cortaron por la mitad el clima intimo que ambos estaban teniendo y se separaron lentamente sin romper la fuerte conexión de las miradas. –Eso es, 5, 4, 3, 2…- dijo y cuando comenzaron a aparecer los primeros en el oscuro e invernal cielo de Manhattan, Derek tomo la mano de Emma y tras sonreírse cómplices, alzaron la vista para apreciar el show.

A mitad del mismo Emma oyó una voz entre la multitud y las explosiones de los fuegos artificiales: "-Había una vez hace mucho tiempo, allá en el norte, a la mitad del invierno, cuando los copos de nieve caen como plumas desde el cielo, una reina que gustaba de coser sentada junto a una ventana que tenía los marcos hechos de ébano negro. Y mientras cosía y miraba hacia afuera el caer de la nieve, se punzó uno de sus dedos, y tres gotas de sangre cayeron sobre algunos copos de nieve que habían entrado por la ventana. Y vio aquella sangre preciosa sobre la blanca nieve, y pensó:-"¡Oh!, ¡Si yo llegara a tener una niña que tuviera el blanco de la nieve, el rojo de la sangre, y el negro del ébano del marco de esta ventana!"-...

Una voz masculina, clara e infantil, que deslizaba con suavidad las palabras por sus labios; palabras que leía de un libro. Una voz que a pesar de los años reconoció a la perfección y le provoco escalofríos. Se volteo con brusquedad tensando violentamente su cuerpo, sin soltar a Morgan que lo noto y la observo interrogante, pero la joven solo tenía oídos para esa impresionante voz que leía un cuento y ella sabía muy bien cual: …"-Pronto tuvo la dicha de tener una linda niña, que era tan blanca como la nieve, sus mejillas rojas como la sangre, y su cabello tan negro como el ébano. Por lo tanto la llamó Blanca-Nieves. Pero poco después de nacer la niña, la reina murió-"…

-Emma, ¿qué sucede?- pregunto el moreno al notar que la joven lo tomaba fuertemente de la mano e instintivamente se había acercado más a su cuerpo como una manera de protegerse. Supo que algo no andaba bien, y aunque observo a su alrededor no noto nada fuera de lo común más que rostros alegres y gritos y risas eufóricas.

-"Y ahora Blanca-Nieves estuvo por largo tiempo en el ataúd, y no cambiaba nada en absoluto, siempre aparentando que estaba dormida, porque era blanca como la nieve, roja como la sangre y su cabello negro como el ébano-…"

-¿Emma?- insistió el moreno que notaba a la joven desconcertada y con terror en los ojos, observar a su alrededor en busca de algo, o alguien.

-"Permítanme tenerla como un obsequio, porque no podría vivir sin ver a Blanca-Nieves. Yo la honrare y valorare como mi mas amaba posesión-", decía la voz del hombre que tomaba cada vez más fuerza y estridencia entre la multitud y parecía ser solo oído por la joven que temblaba de horror al oír las palabras. …-"Te quiero más que nada en el mundo, ven conmigo al palacio de mi padre y te hare mi esposa-"…

-¿Emma? Háblame, ¿qué sucede?- insistió nuevamente Morgan, tomándole el rostro horrorizado de la joven que desenfocaba los ojos, en busca de la figura de esa voz. –¡Mírame, Emma!- ordeno severo, frunciendo el ceño y a la joven le resto obedecer, mientras tragaba en seco.

-Él está aquí- se limito a decir por sobre el ruido del ambiente y el moreno la observo preocupado, al mismo tiempo que su rostro se transformaba provocando que sus rasgos hacia minutos extremadamente dulces, lucieran en ese momento severos y amenazantes. –Él está aquí, Derek, puedo sentirlo- dijo con ojos llenos de lagrimas observándolo desesperada, con un terror inhumano en sus hermosos orbes dorados. –Puedo oírlo-.

-…"-Permítanme tenerla como un obsequio, porque no podría vivir sin ver a Banca-Nieves. Yo la honrare y valorare como mi más amada posesión-"…- oyó que la voz repetía estridente y observo desesperada hacia todos lados y no lo vio entre la feliz multitud de rostros iluminados por los fuegos artificiales.

Morgan no dudo en llamar a Hotch e informarle sosteniendo fuertemente la mano de Emma que parecía al borde del colapso, y el supervisor le estaba ordenando que se fueran de allí, cuando en el silencio que se había formado entre las personas de la multitud que aguardaban el momento culmine del show, se oyó un disparo que impacto en uno de los espectadores, cercanos a ellos y que cayó sin vida cerca de Emma. Ambos, aun tomados de las manos, observaron horrorizados como una estampida humana, en medio de gritos de terror y llantos descontrolados, se abría paso en distintas direcciones, algunos se ocultaban en los arboles cercanos, otros se dirigían al centro, a las avenidas y otros solo corrían desorientados, estando ellos en medio mientras la sangre, espesa y carmín se esparcía por la blanca nieve del suelo. La joven con rostro lívido observo confusa todo, como si se tratara de una reproducción en cámara lenta y con el audio ahogado ya que los ruidos los sentía lejanos, apagados, mientras Morgan tironeaba de ella para que corriera con él hacia un lugar seguro. Otro disparo y otra persona que cayó a sus espaldas, provocando que un joven tropezara con ella y cayeran ambos al suelo.

-¡Emma!- llamo Derek desesperado al no verla a su lado y cuando enfoco nuevamente la vista la observo que el joven que había tropezado con ella era al que el disparo había alcanzado y que la joven luchaba con el peso muerto del cuerpo que se quería quitar de encima. Corrió rápidamente hacia ella y la ayudo a levantarse mientras la aludida se quitaba la nieve del negro abrigo. -¿Estás bien?- pregunto el moreno asustado y ella asintió como en estado de shock.

-¿Cuántas personas tienen que morir para que regreses conmigo, Emma?- se oyó con claridad entre la multitud que corría en distintas direcciones y la joven alzo la cabeza direccionando la cabeza para intentar deducir de donde provenía esa horrible voz y Derek la imito ya que también lo había oído. –¡Porque no me detendré hasta que te des por vencida! ¡No perteneces aquí, tu lugar es a mi lado! ¡Debes venir conmigo!- grito pero aun seguía sin poder localizarlo, al igual que el agente, pero Jacob no se encontraba entre la multitud que aun huían de las calles. Con ojos llenos de lagrimas, horrorizada por lo que veía a su alrededor, se volteo pero no lo encontró allí. No sabía aun donde estaba, lo único que veía eran los arboles y el camino cubierto de nieve en el que aun quedaban algunas personas , de Central Park.

-¡No lo escuches! ¿Emma, que haces? Debemos irnos de aquí- dijo el moreno con desesperación mirando a su alrededor, pero al notar que la joven se alejaba en busca del rostro de aquella voz, y no respondía se acerco a ella y le tomo el rostro para que lo observara. El frio era intenso allí entre los árboles, y no había parado de nevar desde que ellos habían huido del departamento.

-Es mi culpa, Derek. Esto no terminara hasta que él me tenga, siempre se trato de eso, por eso estaba protegida por ustedes. Seguirá matando y es por mi culpa- lloro desesperada y él negó con la cabeza tragando en seco, debido al nudo en su garganta producto de su temor por perderla.

-No, no Emma. ¡Esto no es tu culpa! El loco desquiciado es él, ¿recuerdas? Tú no tienes la culpa de todo esto- afirmo seriamente intentando tranquilizarla, mientras secaba apresurado las lágrimas en el pálido rostro de la joven y acariciaba sus mejillas con delicadeza.

-No quiero que te haga daño, no quiero que los niños sufran, Derek- dijo entre lagrimas, realmente asustada y el no pudo hacer más que abrazarla para tranquilizarla y ella se aferro a él con fuerza, como si no volviera a verlo nunca más escondiendo el rostro en el pecho del moreno; como si necesitara de él para vivir lo que le quedaba.

Lo que ninguno noto es que mientras se abrazaban y la gente corría a su alrededor histérica entre la nieve, un auto se situaba frente a ellos en el límite de la calle y el parque en el que ellos se encontraban, alguien bajaba y colocaba el cañón de un revolver en la nuca del moreno que se tenso al mismo tiempo que él y Emma sintieron que cargaban el arma. La joven alzo la vista temblando y se encontró con un par de ojos celestes y fríos como el hielo, y una sonrisa arrogante por sobre el hombro izquierdo de Morgan que la sostuvo con fuerza entre sus brazos, sintiendo su temor. Pero hubo algo más que ella noto en el rostro del hombre; había cólera en sus fríos ojos, su rostro estaba descompuesto de la ira, desquiciado y temió porque le hiciera daño al moreno. En el tiempo que la tuvo secuestrada no lo había visto así, ni siquiera cuando ella lo había herido, antes de escapar y realmente temió por que cometiera una locura.

-Y aquí estamos nuevamente. Por fin te encuentro, mi princesa- dijo Jacob con su suave y fría voz y Derek, aun sin verlo ya que estaba de espaldas, apretó los maxilares con violencia. Estaba seguro de querer dar su vida por la de la joven que tenia acunada entre brazos, pero supo que no sería tan sencillo, ya que, si él moría y Jacob se la llevaba, no habría quien le hiciera justicia a la joven. Sabía perfectamente lo que sentía por ella y lucharía porque estuviera a salvo. Si se la llevaba, lo que era muy probable en aquella situación, él seria personalmente quien la encontrara, la trajera de regreso y acabara con ese desgraciado, porque por su culpa estaba sucediendo todo aquello; por su estúpido descuido de dejar ganar al "Derek hombre". "Derek finalmente 1; Agente Morgan 3". –Vendrás conmigo. Finalmente estaremos juntos- dijo con su fría mirada clavada en la dorada y acuosa por las lágrimas de ella. –Aléjate de él, o tendré que matarlo para llevarte conmigo-

-¡Emma!- advirtió Morgan que la sostenía fuertemente de la cintura y no quería soltarla bajo ninguna circunstancia. Comenzaba a sentir el cuerpo entumecido por el frio de estar a la intemperie y la tensión de perderla, de que la arrancaran de sus brazos, de que se la llevaran y nunca volviera a verla, inmovilizaba aun mas su cuerpo.

-¡Cállate!- se atajo Jacob y puso un dedo sobre el gatillo a lo que la joven emitió un gemido de dolor. No, él no. Muchas personas ya habían muerto por su culpa, Derek no debía ser una más, no podía serlo.

-¡Iré contigo, iré contigo pero por favor no le hagas daño!- lloro desesperada en los fuertes brazos del moreno que la observo con espanto, sin comprender lo que sucedía, por qué lo hacía ya que el que tenía que estar negociando era él, como agente del FBI y no la víctima. Pero claramente esto era importante y Emma se encontraba entre la espada y la pared, sin escapatoria; solo una pero muy dolorosa para ella y estaba dispuesta a sacrificarse. Trago en seco al notar cuán importante era él para la joven. –Nadie más debe salir lastimado, tú mismo lo has dicho. Iré contigo, pero no le hagas daño a él- pidió intentando controlar la desesperación de su voz, pero aun así se quebró.

-¡Emma no lo hagas!- advirtió el agente enojado, con el ceño fruncido a poca distancia del rostro de ella, traspasándola con sus oscuros e indignados ojos.

-Sera más fácil que tú me encuentres a que yo intente revivirte- susurro cerca de su boca observándolo fijamente, traspasándolo con esa hermosa y dorada mirada que derretía al moreno que respiro su dulce aliento. -Es a mí a quien quieres, ¿verdad Jacob? Iré contigo, pero debes prometerme que no le harás daño, a nadie mas- pidió aterrada, intentando sonar dulce a pesar de sentir un nudo en el estomago por el miedo y la repulsión que le daba aquel hombre. No podía ni siquiera detenerse a pensar que por su culpa le sucediera algo a Derek, que por cierto la observaba como si quisiera matarla con la mirada por la estupidez que estaba cometiendo, pero no entendía lo que sentía por él, no podía darse siquiera una vaga idea.

-Dime que me amas- pidió Jacob con el revólver aun en la nuca del agente que se tenso al oírlo, observando a la joven con sus oscuros ojos chispeándoles de la ira y los celos. Realmente estaba desquiciado. –¡Dilo!- ordeno con voz enérgica y la mano que sostenía el revolver tembló ligeramente a lo que Emma se sobresalto entre los brazos que la rodeaban.

-Te amo- se le escapo a la joven, no muy convencida, forzada a hacerlo y Jacob cerró los ojos para oírlo y en su rostro se dibujo una sonrisa de satisfacción, pero Emma comprendió que cuanto más rápido y mejor lo hiciera, mas pronto se acabaría todo, por lo que no observo a Jacob, sino que desvió su dorada mirada a los oscuros orbes de Morgan que la tenía en brazos y estaba pendientes de cada movimiento que ella realizara. –Te amo- repitió con seguridad, traspasando al moreno con ojos honestos y brillantes, y él la observo fijamente mientras sus rasgos se dulcificaban al oír la voz de Emma decírselo, sintiendo que todo se desvanecía a su alrededor, que ya nada tenía importancia, que ya nada existía allí, solo Emma en sus brazos, observándolo fijamente. Aunque el temor no se esfumo del todo ya que pareció una triste y dolorosa despedida. Tanto Emma como Morgan supieron, al observarse a los ojos, que lo que sucedería a continuación era inevitablemente lo que ellos más temían.

Emma no oyó lo que decía Jacob mientras la tomaba fuertemente del brazo para llevársela de allí, lo único en lo que reparo fue en la intensa mirada que le dedico Derek desesperadamente mientras ella, inmóvil por el frio y el pánico que sentía, se aferraba al abrigo del moreno que no pudo hacer nada más que tomarla con fuerza de la muñeca, ya que aun era amenazado por el arma.

-Iré a buscarte- susurro mientras Jacob tironeaba de ella intentando alejarla de él que la observo dolido. –No temas-.

Emma lloro con terror observándolo desesperada mientras asentía intentando de grabarse a fuego el sonido de la voz del moreno que le tomaba con fuerza la muñeca, resistiéndose a que se la llevaran de su lado, por si no lo veía por un largo tiempo.

-¡Te encontrare y te traeré de vuelta! Eres fuerte, resiste un poco mas Emma, solo un poco mas, iré por ti- pidió el moreno con voz rota mientras sus manos no resistían el fuerte tirón que termino por arrancar a la joven de su posesión y la traspaso con la mirada, aterrado por lo que pudiera hacerle aquel loco, dejándole solo en la mano la pulsera de ella. –¡Resiste por favor! ¡Te encontrare!- exclamo desesperado, mientras ella lo observaba a través de la ventanilla y lloraba en silencio, observándolo fijamente para no borrar el recuerdo de su figura. Jacob arranco el auto y dejo que ella observara a través del vidrio como el agente echaba a correr tras el auto gritando su nombre y prometiéndole que la encontraría. Observo como la silueta se hacía más pequeña a medida que avanzaban y se metían en la carretera para salir de allí.

-¿Qué quieres de mí?- pregunto con voz dura, intentando contener el temblor mientras se secaba las lágrimas, y el hombre se limito a sonreír como un niño pequeño. Estaba desesperada ya que no sabía qué hacer y temía lo que sucedería al llegar a la casa de su secuestrador. Pensó en los niños, en lo horrorizados y solos que debían estar y pensó que debía resistir para protegerlos hasta que Derek y el equipo los encontrara.

-Es hora de dormir- se limito a decir Jacob y sus ojos brillaron intensos en la oscuridad del auto y cuando la joven se volteo para observar a que se refería, le tapo la nariz y la boca con un pañuelo siendo para ella inevitable respirar el penetrante olor que despedía. –Dulces sueños princesa- susurro con una sonrisa en su rostro y Emma no observo nada más. De repente todo se oscureció.