Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
Esta historia participa en el minireto de diciembre para La Copa de las Casas 2017–18 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
El color de la insensibilidad
La nieve es tan obediente que ni se queja al caer al suelo. No le importa ser pisoteada y arrastrada, ser utilizada como arma o desaparecer acabada la época. La nieve cumple el propósito que tiene; se sabe que está ahí, a la vista de todos los que la quieran ver, y solo se acercan cuando quieren obtener algo de ella; en caso contrario, ni se percatan que ha llegado hasta que se ha ido.
En la choza familiar se encuentra solo Mérope, así que ella se permite contemplar a través de la ventana la nieve.
No refleja emoción alguna en el momento que apoya una mano en el marco roído de madera, que colapsará si cualquier objeto impacta en él. A menos que Mérope encienda una vela, lo que no va a hacer hasta que su padre se lo ordene, la única luz que le llega es la que proviene de la luna.
Mérope suspira con pesadez y se aleja de ahí. Se voltea, acomoda la espalda contra el muro y se deja caer al suelo.
—Así que padre todavía no ha bajado —dice su hermano mayor, antes de cruzarse de brazos y murmurar palabras ininteligibles que a Mérope no le importan—. Mejor así. No le necesitamos aquí.
—Sí, Morfin.
El mago se encamina hacia el sofá de segunda mano que ha encontrado en el vertedero de Gran Hangleton. Se sienta y mueve la varita entre sus dedos mientras que da un resoplido.
—¿Qué hay de cenar?
—Tengo una manzana podrida y la mitad de un pan mohoso. También conseguí un té de hierbas de un noble que se cabreó porque no era lo que pidió; lo iba a tirar pero lo levité hacia mí antes que sucediera.
—Imbéciles de la nobleza.
—Sí, Morfin. —Mérope avanza hacia la mesa y parte un cuarto del pan; se lo lleva hacia su hermano, quien se deleita ante la delicia que ve. «Los ricos no saben lo que tienen», piensa pero no se atreve a que salga de sus labios.
—Te esmeraste hoy.
Mérope asiente, sin sonreír.
Morfin come lentamente la pieza de pan que tiene, disfrutando de lo que es la última vez que comerá en un tiempo. Antes de dar el último bocado, le sonríe con desgana a su hermana y le convida del pedazo que le queda.
—Tienes que comer —insiste, agitando el pan enfrente de Mérope.
—Sí, Morfin.
El concepto de vacío también suele relacionarse con la ausencia de sentimientos, y en este sentido el blanco es, junto con el gris, el color de la insensibilidad. Obtenido de: aprendizajeyvida punto com/2014/03/17/el-color-blanco/
