La clase continuó y Ginny se dio cuenta de que su amiga no levantaba la cabeza prácticamente ni para mirar los ingredientes que estaba agarrando de la mesa, sabía que era la forma de actuar de Hermione cuando tenía ganas de llorar pero no quería hacerlo delante de nadie, lo hacía desde que eran pequeñas.
-las dos horas pasaron y algunos comenzaron a pasar por la mesa en la que Snape continuaba leyendo ensayos, Hermione y Ginny se levantaron de las últimas, la pelirroja sintió que a su amiga le temblaba el paso, se estaba empezando a preocupar de verdad, a ella jamás le habían afectado tanto los desprecios de Snape.
La agarró suavemente del brazo tocando su espalda para darle algo de seguridad y la castaña dejo la muestra encima de la mesa, los ojos de Snape se clavaron en los suyos negro-melado, pero el hombre bajó la mirada como si nada, y Ginny tiró de Hermione suavemente saliendo aun con su mano tomada.
-que hay ahora Herms?- la joven no contestaba.
-Herms?
-Trans…formaciones… creo.- el labio inferior le temblaba, Ginebra la miró pero solo caminaron hasta el aula en la que Mcgonagall no tardó en aparecer.
-Buenos días!- todos respondieron educadamente, y la clase comenzó con normalidad, deberían transformar un simple lazo rosa en el color de su casa, Slytherin, verde y plateado y Griffindor, dorado y granate. Explicó cómo debía hacerse el encantamiento y las primeras sesiones de prueba comenzaron para los alumnos, algunos consiguieron transformarlo a sus colores correctamente y muchos otros hicieron autenticas barbaridades con los lazos.
-Herms! Lo he conseguido! Dorado y… y… rosa?- La castaña no le respondió, estaba con los ojos fijos en su lazo.
Negro. Ese era el color en el que se había convertido, Ginny lo transfiguró a como era nerviosa.
-bueno Herms… prueba otra vez, seguramente te saldrá mejor- Hermione volvió a hacer los movimientos.
El lazo volvió a volverse negro.
Las manos de Hermione temblaban, Ginny quería decir algo pero no le salían las palabras. Pudo ver como los ojos de su amiga se cristalizaban y sabía por que. Al menos se hacía una idea. La castaña salió de la clase corriendo ante la atónita mirada de Mcgonagall pero sabía que no debía seguirla.
Las lagrimas comenzaron a salir en cuanto salió al pasillo, como había podido hacerle tanto daño con esas simples palabras? Se había burlado de una forma mil veces más intensa otras veces, y el maldito hechizo… el lazo… Se sentó en la torre de astronomía, no tenía fuerzas para nada, se dejó llevar por las lágrimas que aun ni siquiera ella comprendía.
Los alumnos de séptimo podrían ir a Hogsmeade eso la relajaba podría pasar un día sola en cabeza de puerco o las tres escobas, eso era todo lo que deseaba en ese momento.
La horas pasaron y simplemente subió a su habitación, posiblemente después de la hora de comer daría un paseo, pero no haría mucho más ese día.
En las mazmorras Severus daba vueltas con Dumbledore observándole con detenimiento por encima de sus gafas de media luna.
-no entiendo porque no quieres jugar una partida Severus, sabes que siempre bajo a esta hora.
-eso era antes Albus, simplemente siempre te gano, siempre haces los mismos movimientos y no estoy de humor.
-y eso por que?
-por nada- Severus desvió la mirada.
-sabes? Minerva me dijo que la joven Hermione salió llorando de su clase esta mañana, pobre jovencita, sabes por que podría ser?- A Severus se le formó un nudo en el estómago.
-porque habría de saberlo?-Albus sonrió.
-no lo se, venía bastante sensible de tu clase según ella, pasó algo?- Las cejas de Severus se arquearon, no se había pasado, no señor, ella lo había hecho mal él le había hecho lo que siempre le hacía. Que demonios pasaba con esa mujer?... niña? "Granger"le corrigió su mente.
-nada en absoluto Albus…
-está bien Severus, cuento con que mañana vendrás a Hogsmeade…
-ire…
-bien, buenas noches hijo.
-buenas… noches.
