Capítulo 4: Comics.
I.
Rose cerró los ojos y todo lo que pudo ver fue plata.
– Rose – escuchó una voz de chico muy familiar intentar sacarla de su ensoñación.
La chica apretó los ojos y se negó a abrirlos girándose en la cama de modo que su cabeza quedara enterrada en la almohada.
– Rose – La voz insistió una vez más.
– Largo – Rose contestó aun dormida.
– Vamos bella durmiente, no me hagas besarte – Otra voz diferente a la del primer chico se burló.
– Malfoy – murmuró Rose aun dormida sin tener idea de porque lo decía.
–Sí, soy yo – La voz masculina contestó.
Fue entonces como si un balde de agua fría cayera sobre Rose. Antes de que se diera cuenta había arrojado las cobijas y ya estaba sentada en su cama parpadeando para acostumbrar su vista a las penumbras de su habitación. Rose pudo distinguir dos figuras al pie de su cama: su primo Albus y el mejor amigo de este, Scorpius.
– ¿Qué es esto? –Rose pregunto un poco alto.
– Shhh Rose... – Malfoy la regañó – No queremos que todo el colegio se despierte – Malfoy sonrió y Rose se dio cuenta de que su mirada se posaba en todos lados menos en ella.
– Creo que deberías vestirte – Albus le dijo claramente avergonzado.
– ¿Qué? – Volvió a repetir la pelirroja antes de bajar la mirada a su cuerpo y darse cuenta.
– Oh – Fue lo único que puedo responder ante la visión que le ofrecía su ropa interior de estampado de iron man.
De todos los días, de todas las noches, este era justo el día en el que a Albus se le ocurría aparecer en su habitación. El día en que había encontrado su pijama sucio y había estado tan cansada por la interminable tarea de Encantamientos que no había tenido tiempo de buscar algo cómodo y solo se había quitado el uniforme y arrojado en la cama.
Rose sintió como su cara adquirió un color más intenso que su cabello y rápidamente se echó las cobijas encima.
– ¿Qué están haciendo aquí? – Rose susurró cubriendo su vergüenza con enojo fijando sus ojos únicamente en su primo Albus. Rose pudo darse cuenta que él también estaba avergonzado por aquella situación. El sabio y amable Albus. El chico que siempre se preocupa por todos, por supuesto se sentiría fatal por aquel suceso tan avergonzaste que su prima sufrió. Probablemente ahora se estaba culpando por aquello. Y si, Rose quería decirle que si era su culpa. Ellos no tenían que estar aquí.
– Necesitamos tu ayuda – Albus susurro de vuelta.
II.
Scorpius no pudo evitar sonreír mientras caminaba apretadamente junto con Albus y Rose debajo de la capa de invisibilidad. No podía quitarse la imagen de Rose Weasley de su cabeza. Era como algo que se había adherido en su mente y no había forma de arrancarlo de ahí.
Cuando Albus le había dicho que fueran por Rose, Scorpius se había negado rotundamente. Ellos no necesitan la ayuda de Rose para hacer algo tan sencillo como recuperar sus escobas del despacho de la profesora Sybill Trelawney -la maestra de adivinación- donde esta se las había decomisado por alguna estúpida razón. Al parecer los astros o las cartas del tarot -Scorpius no recordaba exactamente que- le habían dicho que tomar las escobas de los chicos y alejarlos de las pruebas de quidditch que se realizarían el día de mañana sería una buena idea.
Albus le había dicho que Rose era excelente en los hechizos para introducirse en lugares cerrados donde un simple alohomora no funciona. Ellos ciertamente no estaban seguros si el lugar tendría tanta protección pero lo mejor era estar prevenidos.
–Movámonos hacia la izquierda – Rose susurró con su vista en el mapa del merodeador de Albus. – Se acerca el conserje.
Los tres chicos se pegaron a la pared apretujados. El cabello de Rose rozó la nariz de Scorpius. La imagen lo invadió de nuevo sin poder evitarlo.
Primero fue la imagen de Rose dormida con su cabello rojo fuego abarcando toda la almohada, tenía sus labios entreabiertos y Scorpius podía ver lo largas que eran sus pestañas. Después fue la imagen de Rose saltando de la cama con sus rizos pelirrojos rebotando y cayendo sobre sus hombros. Las cobijas estaban echadas a un lado y ella solo estaba llevando ropa interior con un extraño estampado de una máscara roja con amarillo.
Scorpius siempre se había imaginado a Rose como una chica de sujetadores deportivos, estaba gratamente sorprendido de haber estado totalmente equivocado.
El rubio rápidamente desvió la mirada y se concentró en todo menos en ella porque en verdad la visión de Rose le estaba causando problemas y parecía algo poco respetuoso estarla viendo. Sin embargo a pesar de haberla observado por un par de segundos la imagen se le quedaría tatuada en su mente. Ciertamente el uniforme de Hogwarts escondía muchas cosas de Rose: 1. Rose tenía unas cuantas pecas en las piernas 2. Su piel parecía como piel de bebé 3. Su pecho no era plano.
– ¿Qué te carajos te pasa? – Rose lo sacó de sus pensamientos. – Quiero regresar a dormir pronto así que camina.
Por el tono furioso con el que la Weasley le había hablado, Scorpius se preocupó de que Rose hubiera estado leyendo sus pensamientos, pero eso claramente era imposible. Simplemente ellos se tratan así todo el tiempo, no eran muy amigables el uno con el otro a pesar de compartir un mejor amigo. Scorpius recordaba que él había sido el primero en comportarse mal con ella. Ella había sido incluso muy amable con él los primeros días en Hogwarts. Sin embargo pronto se había dado cuenta que lo único que recibiría de Scorpius serían malos tratos, así que se empezó a distanciar de él y por lo tanto de Albus. La relación entre él y Rose consistió en ignorarse mutuamente y en los escasos momentos en los que se cruzaban en el camino del otro, lanzarse miradas furiosas y tratarse de una manera un tanto muy poco amigable y cordial.
– Lo siento Weasley – Scorpius respondió reanudando su marcha por el pasillo. – Estaba pensando en lo mucho que me desagradas – Vaya mentiroso que eres, Scorpius Malfoy.
– No sabía que ocupará gran parte de tus pensamientos, Malfoy.
– Espero que no vayas por ahí presumiendo que pienso en ti.
– Tranquilo, tu secreto está a salvo conmigo.
–Aquí es. – anuncio Albus interrumpiendo la respuesta de Scorpius.
–Alohomora – Rose murmuró sacando su varita mágica. La puerta al instante se abrió.
Scorpius no pudo evitar soltar un gruñido exasperado.
– Te das cuenta, Albus – Scorpius señaló a Rose. – Solo la trajimos para que soltara un hechizo que nosotros podemos hacer desde los 6 años. Que valiosa su aportación.
Rose resopló.
– Nunca dejaras de ser un idiota ¿cierto?
– ¡Shh! – Albus los reprendió a ambos. – No estoy de ánimo para sus discusiones infantiles.
– No son infantiles – dijo Rose al mismo tiempo que Scorpius decía: – No soy ningún infantil.
Ambos se voltearon a ver furiosamente mientras Albus soltaba una risa cansada.
– Solo tomemos las escobas y vayamos a dormir ¿de acuerdo?
– ¿Por qué la profesora Trewlaney les quitó sus escobas? – Rose preguntó tomando asiento en la silla del escritorio de la maestra. La mesa de este solo contenía una gran bola de cristal que Rose se dedicó a examinar y muchas tazas de té.
Scorpius hizo una mueca mientras Albus y él se ponían a buscar sus escobas. Otra cosa que odiaba de Rose: Siempre se dirigía los profesores como 'profesores' ¿se entiende? Nada de Trewlaney o McGonagall, siempre profesora Trewlaney y profesora McGonagall.
– La posición de Júpiter se lo aconsejo – contestó Albus buscando por una estantería llena de pergaminos que parecían ser mapas.
– Aquí están – anuncio alegremente sacando las dos escobas de un baúl.
Scorpius sintió como el aire regresaba de nuevo a sus pulmones. Desde que había escuchado lo del mundial de quidditch se había sentido sumamente emocionado y estaba seguro de que sería parte del equipo de Slytherin - Ravenclaw. Si no hubiera encontrado las escobas, Scorpius no sabría qué habría hecho. Probablemente Hogwarts les prestaría algunas de las escobas que utilizan para las clases de vuelo, pero aun así, Scorpius sabía que necesitaba de su escoba para ser el mejor cazador de Hogwarts y de los otros colegios, por supuesto.
– Debería organizar una campaña para que la clase de Adivinación desaparezca. – Rose dijo poniéndose la capa de invisibilidad.
– Creo que Lucy se sentiría muy ofendida si haces eso – Albus le recordó a Rose.
Lucy Weasley era la chica pelirroja que más desapercibida pasaba en Hogwarts. Scorpius la veía como dos veces al mes por lo mucho y siempre venía acompañada de Rose. Scorpius dudaba que tuviera otro amigo aparte de Rose.
– No tenían por que acompañarme a mi sala común – Weasley dijo ya cuando se acercaban al cuadro de la señora gorda.
– Lo hubieras dicho antes, Weasley – Scorpius dijo tratando de fastidiar a Rose. –Una bonita Slytherin me está esperando en mi habitación.
– Qué bueno que ya llegamos, Malfoy – Rose le escupió – Aunque seguro que la hermosa Slytherin ya se marchó. No creo que esperara por ti, sinceramente.
– Adiós Rose – Albus interrumpió mientras Rose se salía debajo de la capa invisible y entraba a su sala común.
– ¿Por qué siempre discutes con ella? – Le pregunto el azabache ya cuando habían llegado a su habitación en la sala común de Slytherin.
– Porque es odiosa – Scorpius contesto dejándose caer en su cama.
Albus negó con la cabeza.
– Rose no es odiosa. Tú eres un idiota con ella.
– Me gusta ser un idiota con ella.
– Más bien creo que te gusta ella.
Scorpius soltó una carcajada ante aquella estúpida frase que había salido de los labios de su mejor amigo.
– ¿Por qué dices eso? – El rubio pregunto sorprendido de que aquellas palabras hayan salido de sus labios en lugar de simplemente haberlo negado.
Albus no le contesto y Scorpius supuso que ya se había quedado dormido.
III.
Roxanne caminaba junto a Lyssander rumbo al campo de quidditch en el 'día más especial en la vida de Hugo Weasley' como su primo lo había bautizado. No se había cansado de repetirlo tanto que a Roxanne no le había quedado otra que nombrar a aquel día, 19 de septiembre, como el día más especial en la vida de Hugo Weasley.
– ¿Harás una prueba? – Lyssander le pregunto saliendo del castillo.
Roxanne se soltó riendo y negó con la cabeza.
– ¿Realmente Lyssander? Soy terrible, más terrible que en Historia.
– Siempre me puedo ofrecer como tutor de Quidditch – Le contestó su mejor amigo ojo azul girándose a verla. El sol hacía brillar su cabello rubio cenizo. él y Roxanne eran totalmente diferentes, físicamente hablando. Roxanne era la única chica Weasley que no era pelirroja, excluyendo a Dominique y a Victorie que eran rubias. Su cabello era oscuro y rizado, y su tez era oscura al igual que su madre y su hermano Fred.
– La verdad no estoy interesada. Creo que me gusta la tierra firme.
– Seguro – Lyssander le guiño el ojo – Si cambias de opinión ya sabes dónde encontrarme.
– Por supuesto, en el nuevo número de Batman.
– SHHHH – Lyssander le tapó la boca. –No sé de qué estás hablando.
Roxanne sonrió. Ella no era la única que se había contagiado de Dominique, Lyssander también lo había hecho. Recordaba perfectamente el día en que había encontrado a Lyssander en la madriguera cargando una pila de comics que su prima Dominique le habría prestado. Él se encontraba totalmente asustado como si hubiera estado haciendo algo vergonzoso.
– ¿Qué te pasa? – Roxanne le había preguntado intentando no reírse.
– Tu prima está loca – Había dicho el.
– ¿Dominique? – Roxanne había preguntado imaginándose que de ella se trataba. Dominique era la más obsesionada con las cosas muggles, incluyendo los comics que Lyssander estaba cargando en ese momento.
– Si. Ella…– Lyssander negó con la cabeza como si no pudiera terminar la frase.
– Ella es un poco intensa – Roxanne admitió – ¿Te obligo a leerlos? O... ¿Se pasó toda la tarde contándote acerca de todo lo que pasa en cada uno de los números de Spider-Man?
Lyssander se sonrojo.
– En realidad hablamos acerca de DC Comics, no de Marvel.
– Entonces… – Roxanne respondió no sabiendo exactamente a qué se refería.
– Me gustaron – Lyssander admitió – Ella me convenció de leer uno y yo solo ya no podía parar de leer... y ella me los prestó y, oh por merlín, Rox no le digas a nadie.
Roxanne se sorprendió sabiendo que Lyssander solo le decía 'Rox' cuando era algo serio o importante.
– Por supuesto, pero no entiendo por qué haces tanto drama. Son solo comics Lyssander, nadie se va a burlar porque los leas.
– Tú no lo sabes – Lyssander le respondió con una mirada triste. – Soy el hijo de Luna Lovegood y Rolf Scamander... algunas personas solo esperan que haga algo un poco raro para burlarse de mí y esconderme las cosas.
Roxanne se sorprendió al escuchar aquello. Ella sabía cómo era Luna pero a ella no le parecía que la gente dijera cosas malas de ella o molestara a Lyssander por ello. Para Roxanne, Luna Lovegood era una de las personas más respetadas del mundo mágico. El hecho de Lyssander se preocupara de que leer comics lo convertiría en una persona de la cual las personas se burlan, le hizo sentir ganas de llorar. Roxanne odiaba a las personas que hablaban mal de otras y odiaba más a las personas que se burlaban de la familia de Lyssander.
– Oye, nadie se va a burlar de ti –dijo Roxanne no sabiendo que más decir.
– Solo no le digas a nadie – fue la única respuesta de Lyssander.
– Buena suerte – Roxanne le dijo de vuelta en el campo de Quidditch.
– Creo que tu buena suerte no está completo – Lyssander le dijo con una media sonrisa quitándose un mechón rubio que le caía en el rostro.
– ¿Qué quieres decir? – Roxanne pregunto.
–Te falta el beso.
– Por supuesto: El beso – Roxanne sonrió mientras daba un paso más cerca de Lyssander – ¿Cómo pude olvidarlo?
Lyssander se agachó para dejar su mejilla a la altura de Roxanne.
– Buena suerte, Lyssander – Le dijo la ravenclaw antes de plantarle un beso en la mejilla.
VI.
Lucy frotaba sus manos mientras observa la prueba desde las gradas. Todavía no entendía cómo era que se había levantado aquel día tan valiente y había decidido que adicionar para el puesto de buscador del equipo de Gryffindor- Hufflepuff era una gran idea. Estaba loca, era la única respuesta que Lucy tenía. Ella no podía hacer esto. Lo mejor era huir e irse a esconder a la sala de menesteres donde su prima Rose no la encontraría.
– Si – Lucy pensó mientras se levantaba del asiento. –Esto es lo mejor. No hagas el ridículo de tu vida.
Lástima que el destino odiaba a Lucy Weasley.
– ¿A dónde crees que vas?– Rose Weasley apareció enfrente de ella con los manos en la cadera. – Siéntate ahora mismo que ya casi es tu turno.
– Rose, por favor.
– No. Tienes que hacerlo Lucy.
– ¡Si! ¡Lucy! ¡Vamos! – Una pelirroja gritó desde su escoba: Lily Luna Potter, para ser exactos.
En aquel momento se estaba llevando a cabo la prueba de los cazadores de Gryffindor- Hufflepuff lo que explicaba la presencia de Lily en el campo de quidditch. Ella y Hugo seguramente serían dos de los cazadores de ese equipo.
– Yo…– Lucy dijo antes de hacer la cosa más ridícula: correr. Claro que si corres directamente a los brazos de alguien es aún más ridículo, y claro que si ese 'alguien' es Jeremy Nott –El cual ya ha estado presente en otros de tus momentos vergonzosos- definitivamente tienes que cambiarte de escuela o algo.
– Gracias a Merlín que la atrapaste – Lily dijo haciendo que Lucy deseara desaparecer.
– ¿Qué? – Jeremy preguntó con sus ojos hielo viendo directamente a través de Lucy – ¿Qué pasa contigo Lucy Weasley que siempre te cruzas en mi camino?– preguntó divertido.
– Yo...– Oh por Merlín. Estas cosas solo me suceden a mí. – Solo han sido dos veces – contestó la pelirroja de ojos verdes arruinando aun más su vida, si era posible.
– ¿Por qué Lily Potter me dijo que te 'había atrapado'? – le pregunto Jeremy diciendo 'Lily Potter' como si se tratara de la chica más bonita de Hogwarts… lo cual era cierto.
– Lucy – Lily la llamó evitando que Lucy tuviera oportunidad de contestar alguna otra tontería. – Es hora de la prueba de los buscadores – Su prima sonrió haciendo que Lucy tuviera ganas de vomitar. Ya no había escapatoria: tenía que hacer la prueba.
Nota de la autora: Hola. Gracias a todos por leer y dejar algún review, la verdad no tienen ni idea lo feliz que me hacen. Aqui estoy puntual como lo prometi. Debo confesar que este capitulo no me dejo muy conforme (siempre releo el capitulo como miles de veces antes de subirlo y ahora no tuve tiempo) pero espero que lo disfruten. Estoy apunto de entrar a la universidad y eso me tiene loca. De hecho hoy acabo de sacar la ficha y no se si estuve bien con la carrera que elegí. En fin gracias y nos vemos el próximo domingo.
