Este capítulo es la vida desde la perspectiva de Heero... espero que lo disfruten.
¡ERES UN IDIOTA!!!!!! ¿Porque tratas tan mal a mi hermana, acaso ella te ha hecho algún daño?
Esa fue la única cosa que pude escuchar de Miliardo Pisfcraft. Eso fue lo único que quise escuchar y aunque el tipo era un idiota para mí, pero, él tenía razón.
Relena siempre era tan dulce, tan amable y tan eficiente que no sé por qué le hacía daño; siempre que podía la ignoraba o cuando tenía que prestarle atención la contradecía o la criticaba, no entendí porque, pero ella llegó a trabajar a la estación de policía en la que yo trabajaba, quizás la aceptaron allí porque era hija de un antiguo comandante o porque era una psicóloga forense, graduada de la mejor universidad del Reino de Sanck. La verdad, fuera lo que fuera, ella estaba allí, trabajando conmigo. Solo recuerdo cuando ella llego a la oficina acompañada de Lucrecia; cuando vi una fotografía de ella pensé que era una chica común y corriente, de esas chicas acostumbradas a andar en tacones por todas partes y que al ver un muerto se desmayarían o saldrían corriendo, pero no fue así. Desde el primer momento ella vacío las expectativas que tenia de ella, de verla como una hija de mami y papi, pero eso para ella era imposible ya que no tenía padres, los había perdido a causa de un asesino serial, cuyo blanco eran las familias que tenían alguien en la policía o la milicia. Su padre lo pudo detener pero ese mismo día el también murió.
En fin, cuando ella se presentó ante mí, me sorprendió por que hizo una leve reverencia como si estuviera invitándome a bailar – mi nombre es- dijo ella pero estúpidamente la interrumpí, no sé por qué lo hice y me porté tan altanero con ella- se quién eres- solté – no es necesario que te presentes, vamos a trabajar y te informo que no tolerare ninguna estupidez de tu parte, por estupideces es que el puesto estaba vacante, pero no sé por qué enviaron a una niña tonta a llenar el espacio- pensé que lloraría y vi sus ojos esperando verla derramar lágrimas y verla salir corriendo, me sentí un estúpido. – no señor dijo con una voz muy firme, no soy tonta, y no cometeré errores, no es mi categoría, estudié psicología y me especialice en el área forense para esclarecer los crímenes y evitar nuevos, hice mi practica en el mejor hospital del este país, ¿usted cree que le tengo miedo a los muertos? ¿Acaso sabe lo que es ver morir a tu padre y no saber por qué mataron a tu madre? Que la única explicación que alguien le puede dar a un par de hijos es que sus padres murieron protegiéndolos... ¿acaso usted lo sabe?- esta vez pude ver lagrimas asomándose a sus hermosos ojos agua marina he ironíceme los embellecían aún más.
Tenía ganas de gritarle que no debía de hacer eso pero muy en el fondo sabía que me merecía eso, que era un idiota y que debía hacer algo para que ella no llorara.
¿Jefe ya está aquí la nueva psicóloga? Fueron las exclamaciones de Cuatre las que me sacaron de mis impulsos de idiotez. –Si es así Trowa quiere entregarle su indumentaria- dijo Cuatre haciendo mención del jefe de laboratorio, pero al terminar de decir esto corrió hacia los brazos de Relena y me tomo por sorpresa ver su bello rostro iluminado nuevamente, - estas aquí, Relena, no sabía que serias tú la que estaría como psicóloga forense. Cuando Dorotty me contó que trabajarías ejerciendo tus estudios y cuando Lucrecia me comento que habría una nueva integrante al grupo, jamás pensé que serias tú. Me alegra tanto verte aquí. Ella solo pudo asentir y cuando se disponía a contestar, mi impulso de estupidez nuevamente salió a relucir. –Perdón por la interrupción de este hermoso encuentro-dije con sarcasmo- pero esos muertos no se van a levantar solos ¿no creen? Ante este comentario ella solo me vio con esa mirada firme de nuevo, se acomodó la ropa y le dijo a Cuatre que la llevara a buscar la indumentaria para su trabajo.
Esto era de casi todos los días, un año ya había transcurrido así, entre peleas y discusiones, pero hoy si la había herido y la verdad si yo fuera Miliardo Pisfcraft me agarraría a patadas por lastimar a Relena, a tan dulce ser que lo único que hace es alegrar mi día cuando la veo venir, cuando me sonríe, el mundo da vueltas y yo lo único que puedo hacer es dañarla. Me encanta cuando ella se porta valiente y no se deja vencer por mí, ella siempre tiene la razón, ésta comisaría no ha trabajado mejor antes, si no desde que ella llego a este lugar y yo lo único que hago es tratarla mal. ¿Por qué? ¿Por qué es tan difícil amarla? ¿Por qué siempre la daño, la hago llorar, sufrir?, soy un maldito idiota, no debería de existir, simplemente la muerte debería venir por mi así ya no la seguiría dañando...
Cuando salí de la enfermería la escuche llorar en el estacionamiento y quise tomar mi revolver y dispararme una y otra vez en la boca ya que mis palabras la habían hecho llorar, la habían lastimado tanto. Estuve a punto de correr hacia donde ella estaba para poder abrazarla, para decirle que todo iba a estar bien, que yo era un idiota que simplemente la amaba pero que no sabía por qué la hacía sufrir. Cuando por fin me arme de valor escuche unos pasos que venían de la enfermería y me escondí, era Miliardo, cuando el la vio en el suelo tirada llorando la levanto con tanta delicadeza como quien toca a un ángel y le secó las lágrimas, ella se veía tan hermosa, él la abrazó y solamente la consoló; unos minutos más tarde se subieron a su auto y se marcharon.
Nuevamente toda mi vida quedó en un profundo silencio...
