Capitulo 4: Mas secretos en Toujours Pour Sang Manor.

Dios, mi cabeza… Estoy cansado… ¿dónde estoy? ¿Quien duerme encima de mis piernas…? ¿Hermione? ¡Ah! Nos quedamos dormidos en su dormitorio. –se levantó, miró alrededor para confirmarlo y luego, la miró a ella, con ojos tiernos-. Que hermosa se ve. Son las siete, todavía le queda mucho antes de despertarse. Creo que aprovecharé la ventaja e iré a darme un baño.

Anoche estuvo espectacular, no se como pude haberla odiado tanto en el pasado, viendo en la mujer tan hermosa y prometedora en la que se ha convertido. He cambiado mucho de parecer, desde luego. Y ella también lo ha hecho, aunque no de carácter. Su físico, su rostro y su figura son tan… perfectos –A duras penas y con una mano en su cabeza, se fue a su dormitorio. Abrió la puerta del baño, abrió los grifos y entró en su cuarto a coger ropas y toallas-. Y además, su pelo ya no está tan mal cuidado como antes. Ahora es tan perfecto como ella. Su cintura es pequeña, y sus caderas son tan apetecibles, además de sus ojos... dios, que ojos tan grandes y brillantes.

Creo que debería contratarla como pianista. Después de todo, solo trabaja aquí porque no quiero echarla. Necesita el dinero, aunque viva aquí, y la necesidad de sentirse útil la estaba consumiendo, incluso con Weasley. Pansy le hará la vida imposible como se quede de sirvienta. Es demasiado bella, incluso el uniforme le hace resaltar la belleza, y eso lo único que hace es poner a Parkinson verde de la envidia. –se sumergió bajo agua antes de echar jabón en su esponja. Se hizo un par de largos. Eran las siete y media-. ¿Porque le conté anoche lo del piano? ¡Ah si! Porque me contó lo feliz que ella se sentía al tocarlo. Y me recordó a mí en uno de sus momentos felices. Como cada vez que lo toco yo. Exactamente el mismo momento.

Creo que es un poco precipitado pensar en las coincidencias. No puede ser que ella recordara esa parte de su vida como "cuando Draco Malfoy me miró embobado" y no como "cuando el buscador más famoso del mundo me llevó de la mano al baile". No, es imposible que se estuviera acordando de Krum…, aunque es tan… hermosa. Eso ya lo he pensado antes… –se enjabonó el cabello-. Además, ella no solo es inalcanzable, sino que es viuda desde hace dos días… aunque no se la ve muy triste que digamos. Al menos, no la he visto ni llorar, ni con ojeras de no dormir, ni siquiera ha traído fotos de Weasley a la mansión.

¿Porque la invité a ella a la fiesta? –se preguntaba interiormente mientras flotaba bocarriba en el agua templada-. No lo entiendo, podría haber invitado a cualquier otro de mis músicos… pero ella es ella, simplemente. Creo que tengo razones. Aunque… aunque en este mismo momento no encuentre ninguna. Vale, la escogí a ella porque me gustó como tocó aquel día.

Pobre chica, se levantará con un dolor de cabeza… me estoy pensando si dejarle el día libre o si no. Vamos, Draco, si le das el día libre, los empleados sospecharan, no puedes contratarla un lunes y dejarle el miércoles libre... Pues que sospechen, me da igual. –Sumergió la cabeza bajo el agua y se sacudió el pelo, buceando un poco más hacia el lado para dejar la suciedad y la espuma allí-. Y lo peor de todo es que ha pasado… -mió el reloj, eran las ocho y cuarto- una hora y cuarto y te has tirado todo este tiempo pensando en Hermione Granger, quien me llama por "usted" y quien me considera su peor enemigo aun. No lo entiendo.

Soy un pesado. Acabo de darme cuenta de que no dejo de atosigarla. Su primer día, anteayer, ayer… soy un fastidio, estará harta de mi. Seguro. ¿Bueno, y porque? No lo entiendo, no dejo de pensar en ella, en lo que me dice, en su figura, su forma de ser, lo que me dice, lo que hace, ¿tan loco me vuelve ella solita? No…

Además, yo no puedo enamorarme de ella. No es posible... Como buenos amigos o como buena relación jefe-empleada debo mantenerme al margen de lo que le ocurra (¡pero es que no dejo de mimarla!)...

Mo consigo sacarla de mí, de mi mente... ¿pero por qué? ¡¿Por qué, maldita sea?

-¡¿Por qué? –Gritó pegando un puñetazo en el agua para frustrar su ira, Haciendo eco en su hermoso baño-. ¡¿PORQUE NO PUEDO SACARTE DE MI CABEZA?

*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*

-Vale, lo admito, me ha gustado comer con usted –dijo Hermione el miércoles por la tarde a un chico sonriente, mientras almorzaban en la pérgola del jardín delantero-. Pero no lo volveré a repetir. Solo estábamos nosotros, seria extraño que nos vieran tan relacionados... Además me ha engañado, me dijo que era una reunión.
-Oh, pero has admitido que te gustó –comentó el chico, tomando algo de vino-. ¿Has visto ya los jardines? –preguntó el rubio-.
-No, aun no he tenido tiempo. Pero veo que su cosecha de Hierbas medicinales es buena. Eso si lo he revisado.
-Si, las rosas azules están en buen estado –comentó como si nada. Se levantó de su asiento, y Hermione hizo lo mismo. Vio como el rubio se ponía una bata que había traído el mayordomo, de color azul, con un par de huesos cruzados que estaban bordados en el bolsillo, bajo el rotulo "San Mungo"-. Bueno, me voy a trabajar. Ahora puedes visitar mi jardín trasero, que tiene un huerto espléndido de plantas medicinales y sé que te va a encantar. Espero que te diviertas en mi jardín.

Y dicho esto, desapareció. Hermione dio una vuelta por alrededor de la casa, y vio que por delante el jardín era de plantas y por detrás de huertos. Era hermosísimo. La parte delantera estaba formada por flores, arbustos florales y árboles frutales, rodeando yn camino de arena hacia una gran fuente. Las flores amarillas, azules, rojas y rosas abundabas sobre la primicia de tan exquisito jardín delantero. Bancos hermosos se situaban bajo cada árbol grande, creando un ambiente romántico, inusitado. La fuente estaba formada por una dama, con un caballero sentados a lomos de un caballo (que no un unicornio). El agua salía por la boca del caballo. El agua era cristalina, y había muchos peces dentro de la cuenca de la fuente. Eran de todo tipo, carpas, de colores… podría decirse que una gran variedad de los peces que había en Inglaterra estaban concentrados en aquella fuente del tamaño de una piscina pequeña. En la superficie se abrían lindas flores rosas de nenúfar, y libélulas volaban alrededor de las cañas que crecían al borde, como si fuera un estanque. Esa fuente tenía algo especial… había una magia extraña en aquella fuente que la hacía sentirse especialmente… mágica. Se sentó en el borde, y paseó un dedo por el interior de la fuente. Los peces le acariciaban el dedo, haciéndole cosquillas. Era una agradable sensación. A la sombra, el aroma a jazmín abundaba a esas horas del mediodía. Se tumbó en el borde y metió la mano en las tibias aguas.

Y se quedó dormida.

*… Corriendo por uno de los innumerables pasillos de la mansión, estaba buscando Draco Malfoy por todos los rincones del lugar. Entonces, girando mil esquinas, ella veía deslumbrar el cabello plateado del chico, que huía de ella como un juego, sonriendo y dejando escapar una hermosa risa. Hermione entró en la habitación del chico, aun con su vestido azul noche que hacía que su cintura se viera minúscula y sus pechos abultantes. Entonces, le encontró a él. Sin aguantar un segundo la distancia, corrió y el chico la tomó en sus brazos, la tumbó suavemente en las verdes mantas y la besó como si aquel fuera el último día que pudiera hacerlo. Ella correspondió a aquel beso, el cual se sentía tan real…*

Sobresaltada, se incorporó tan rápidamente que su corazón latía a mil por hora.

-Oh, por Merlín, ¿Porque tengo esos sueños con Draco? –se preguntó a si misma en voz baja-.

Pero lo extraño fue que, con la mano dentro el agua, se volvió turbia, y un remolino se creó dentro de la cristalina y tranquila fuente. Al principio se asusto y apartó la mano, pero pronto descubrió el porque de tan violenta reacción en el agua. Una bola blanca, cuyo origen se era desconocido, comenzó a moverse por el reflejo de Hermione, que se borró por completo. Acto seguido, se reflejaron las siguientes palabras:

Los sueños son el reflejo de los deseos profundos que conscientemente no te atreves a alcanzar. Las pérdidas son dolorosas, pero aun así debes vivir, o puede que tu mente se olvide de cómo hacerlo.

Hermione se asustó tanto por la razón de aquellas palabras (y por qué una fuente supiera escribir en el agua) que corrió despavorida a su dormitorio, subió a la buhardilla y se tumbó en el colchón, tan bruscamente que levantó una nube de polvo. Suspiró, y comenzó a darle vueltas a aquella extraña "cosa" que había pasado con la fuente del jardín.

-¿Los sueños reflejan deseos… será verdad? –Dijo al rato, ya más calmada-. Debes vivir… ¿quiere decir que siga mi instinto? Pero que boba soy… –se sorprendió diciéndose a ella misma-. ¡Es solo una fuente, una estúpida fuente gigante que te cosas! Lo que no te gusta escuchar… -cerró los ojos y, aunque intentó con todas sus fuerzas que no ocurriera, se quedó dormida. Justo cuando el rubio entró en su propio dormitorio, quejándose del papeleo de los Sanadores que las secretarias no se dignaban a hacer (o algo por el estilo) Hermione despertó de un sobresalto. Al momento recordó todo lo que había pasado aquel mediodía, aunque ya debiera ser casi la hora de servir la cena. Decidió, muy a su pesar, que si quería dejar de pensar en aquello debería preguntarle al "Señor" sobre aquella fuente tan extraña.

Bajó las escaleras, cruzó el pasillo y llamó a la puerta contigua a la suya. Una voz la invitó a entrar.

-Eh… señor, ¿puedo hablar un momento con usted? –preguntó con timidez-.
-Si, claro –dijo ofreciéndole un sitio en el banco que había a los pies de su cama. Cerró el libro que le tapaba la cara y dejó al descubierto unas gafas de montura cuadrada y fina, que le hacían tener un aire intelectual. A Hermione se le aceleró el corazón y se puso muy nerviosa, pero sin rodeos preguntó-.
-¿Cómo funciona exactamente la fuente que hay en el jardín, Señor?
-¿Ya lo has descubierto? –preguntó asombrado-. Vaya, yo tardé años en enterarme siquiera de la existencia de algo mágico en esa fuente. Pues verás, esa fuente pone en palabras lo que tú sientes, piensas o intuyes, pero que tienes miedo de expresar.
-¿Y… son ciertas? Las respuestas –aclaró-. Lo que la fuente dice.
-Si –dijo relajadamente subiéndose las gafas con un dedo por la nariz-. Siempre. ¿Qué le preguntaste?
-Pues… -disimuló-. Nada importante en realidad. Es más, me lo preguntaba a mi misma, como una pregunta retórica… aunque no me gustó demasiado que pensara aquello por mí, ahora que lo pienso.
-Cuando preguntas algo extraño cuya respuesta podría no agradarte, no es aconsejable recurrir a cosas así –explicó. Le retiró el pelo de la boca, pues con las prisas y el correr no le había dado tiempo de ponerse más o menos presentable y se había despeinado. Ella notó el calor del rubor en sus mejillas-. Otra opción es intentar olvidar la respuesta.
-Vaya… -se llevó una mano al pecho. Su respiración era entrecortada, aunque intentaba disimularlo, pues no se debía sino al nerviosismo que en ese momento le recorría todo el cuerpo-. Lo siento, estoy abatida, he venido corriendo desde el jardín –mintió-.
-Pero esa fuente requiere un contacto directo… ¿cómo es que, siendo invierno, has tocado el agua de la fuente y ni te has dado cuenta?
-La verdad es que estaba tan cansada que, cuando me senté al borde a mirar los peces, me quedé dormida, y soñé. Y cuando me desperté, me hice una pregunta a mi misma…
-¿Y qué te contesto? –Dijo el rubio, intentando sonsacar algo más de lo que la chica quisiera decir-.
-Me ha dicho que… que los sueños son el reflejo de los deseos propios y… y que viva. Que haga el esfuerzo de vivir... –le miró con cara cansada-. Pero no me gusta eso. No me gustó ese sueño, y no…
-Túmbate –le dijo el chico de ojos grises a la leona-.
-¿qué?
-Que te tumbes. Aquí – El chico se levantó, se sentó al borde de la cama y señaló sus piernas-. Así te podrás relajar mejor...
-No, no es nada… -pero la cabeza le daba punzadas diciéndole lo contrario-. De verdad…

-¿No te fias de mi? –bromeó-. Espero que tu orgullo te permita recordar que Soy Sanador.

Al final, la necesidad pudo al orgullo Gryffindor, y ella decidió tumbarse.

-Bueno, esta bien… -la chica se tumbó algo tímida en la cama, apoyando la menor parte posible de su cuerpo encima de las piernas del rubio, el cual ya había comenzado a maajearle las sienes. Ella podía ver en su mente sin ningún tipo de duda una media sonrisa dibujada en su cara. Entonces, se le ocurrió algo: - Y… ¿Cuándo descubrió usted esta fuente? –Peguntó por curiosidad-.
-Fue en séptimo curso, cuando explotó la gran guerra... Recuerdo que Potter y sus inseparables amigos Granger y Weasley habían desaparecido de la faz de la tierra, que nadie les había visto desde la boda de los Weasley…
- ¿Y que le preguntó? –insistió. Muchas preguntas obvias, necesarias e incluso consoladoras pasaron por su mente: Como estarán mis padres, quien ganará la guerra… seguiré vivo…Pero la respuesta del chico hizo que se encogiera su alma-.
-Le pregunté cómo estarías… si estabas a salvo… y si alguna vez volvería a verte…

Hermione le miró de soslayo, sintió su cara enrojecer y, poniendo cualquier excusa (como la de ir a darse un baño para la cena) se fue de la habitación de "El señor", y no volvió a verle ni a salir de su dormitorio hasta la mañana siguiente.

Hermione despertó aquella mañana como cualquier otra, poniéndose el uniforme, limpiándose la cara y lavándose los dientes. Se puso sus cómodas bailarinas de uniforme, y entonces Anne entró por la puerta sin avisar, corriendo a ver a Hermione, que pareciera que la hubiera estado esperando, de pie y con la diadema de sirvienta en la mano.

-Hermione, están pidiendo en la cuarta planta una ayudante de cámara. Las demás han ido a comprar comida, y Pansy se cree la señora de la casa y no me quiere ayudar –explicó muy deprisa, algo desesperada. Sus rizos parecían mas despeinados que de costumbre-. ¿Dime, me ayudarías? Ve tú a ayudar al sastre, por favor…

-De acuerdo, no hay ningún problema –dijo ella, sonriendo. Aun no había abrochado su uniforme, y ya iba a pedirle a Anne que la ayudara con la cremallera cuando esta dio media vuelta y se marchó, gritando un apaciguado "Gracias" por el pasillo-. Espera, ¡No te…! Oh, es igual –comentó enfadada-. Justo cuando más la necesito… -comenzó, pero unas manos la ayudaron a deshacer los apretados nudos de aquel "artefacto del demonio" como lo llamaba la castaña-. Gracias, Anne. Pensaba que no me habías oído cuando te he gritado por el…
-Yo no soy Anne –susurró una voz en su oído que hizo que los vellos se le pusieran de punta-.
-¡Señor! –Dijo tapándose rápidamente la espalda con las sabanas-. ¿Qué hace aquí?
-Venia a ofrecerte un nuevo puesto de trabajo –explicó como si nada, quitándole la sábana y poniéndola de espaldas. La chica no sabía si se había quedado estática de la emoción de un nuevo puesto de trabajo o si era porque el chico había decidido, sin ningún tipo de decoro, abrochar su uniforme, el cual abierto no tapaba la zona del trasero-. Pero si no quieres, siempre puedes quedarte limpiando y ayudando al sastre a recoger alfileres.
-¿Un nuevo… puesto?
-Si –Dijo él, mientras notaba los vellos de Hermione erizarse al contacto de su frías manos en su piel-. Como pianista. ¿El otro día te comenté que no podía llamar a mis músicos?

-No me dijo nada.

-Pues no pude llamarlos, y como tú tocas mucho mejor que mi antiguo pianista, el cual ha sufrido un… pequeño percance, he decidido sustituirle por ti.

-Agradezco la amabilidad, señor, y acepto gustosa –dijo intentando no saltar de alegría-. Pero espero que esto sea por mis méritos de la noche anterior, y no por simple enchufe de ser tu ex compañera de Hogwarts.

-Bueno, en realidad por esa regla de tres también Pansy estaría en el grupo musical tocando la flauta.

-Está bien –dijo, tras sopesar posibilidades-. Me lo tendré que creer.
-De acuerdo, entonces estupendo. Como hemos tenido un pequeño percance, me temo que tu y el violinista tendréis que turnaros para trabajar. El pianista ha sido encerrado en Azkaban recientemente, y el violonchelista no puede actuar tampoco. La chica que toca la viola es su esposa y ha decidido acompañarle.
-¿Por qué han encerrado al pianista en Azkaban?
-porque casi mata al violonchelista con el arco del violín –dijo incomodo-. No sabía que era tan agresivo. Bueno, tú mientras (solo si quieres) puedes seguir haciendo tareas de vez en cuando, o ya sabes, seguir de asistente de camara. Pero eso ya es tu asunto. En la jerarquía de los sirvientes de Toujours pur sang manor, eres el escalón mas alto. No lo desaproveches, ¿vale? Ahora puedes mandar a Pansy a hacerte sandwichitos y cosas irritantes por el estilo–le guiñó un ojo y se dispuso a ir, pero una pregunta le detuvo-:
- ¿pero, porque lo hace? –Hermione decidió en ese preciso momento que tanta amabilidad debía de ser una trampa. Si no, ¿Cómo era que Draco Malfoy, el chico que odiaba a los Sangre Sucia, estaba siendo tan amable con ella?-. Es decir, antes me trataba como si fuera una basura y… ahora me trata como a cualquier persona de sangre… bueno, pura.
-Lecciones que me dio la vida –dijo dándose la vuelta con el semblante serio. Se sentó en la cama de ella, mientras la chica se alisaba el uniforme, dudosa de si seguir o no insistiendo-.
-Me gustaría saber el porque. Si no molesta, claro –añadió-.
-si, por… por supuesto –dijo el chico, tragando saliva. Hermione notó la tensión que había en ese momento en sus manos, cerradas en un puño. La rabia podía notarse en sus cejas fruncidas, y la helada mirada color gris que ella conoció en el colegio volvía a aflorar una vez más-. Me enamoré al terminar el colegio. En realidad le fui infiel a Parkinson, con una chica realmente hermosa… era el corazón mas puro que he llegado a conocer jamás, pero... Ella me descubrió y… bueno, ya te imaginas el resto, Pansy ha sido educada para destruir todo aquello que la perjudicara…
-¿Y qué tiene que ver eso con los de sangre Muggle? –Dijo Hermione.-
-La chica en cuestión vivía en una calle cerca de Little Winning, donde yo había estado apostado tanto tiempo a la espera de que apareciera Potter, cuando mi familia vivía bajo el yugo de ya-sabes-quién -Malfoy tragó saliva, aun asustado por sus recuerdos-. La conocí un día soleado de los que había pocos en aquellos tiempos tan oscuros. A penas nos vimos supimos que debíamos estar juntos.

-Ella era Muggle –dijo sorprendida Hermione-.

-Si… Aquello solo duró una semana. Ella pensaba que algo extraño estaba pasando en el mundo, y yo le prometí que nos iríamos a un lugar donde la guerra mágica no pudiera seguirnos… Había tantas coas que quise hacer con ella… pero entonces llegó Pansy. Ella había sido, como yo, entrenada para ser una Mortífaga letal y silenciosa. Ella lanzó un Sectumsempra hacia Marie, mientras me despedía de ella, con un beso, hasta una mañana siguiente, que nunca llegó… -hizo una pausa para limpiar una lagrima solitaria. Miró a Hermione desafiándola a que riera, a que hiciera algo, pero solo vio un ceño fruncido y unas lagrimas al borde de sus ojos-. Entonces, llevándola al hospital mas cercano, me dijeron que no sobreviviría.

-vaya… no lo sabia –dijo Hermione asombrada.
-Ya… la quería mucho… -dijo con la voz quebrada. Limpió una lagrima rebelde de sus mejillas-. Pero no pudo ser… a veces pienso en por qué esa chica me cautivó tanto. Te miro a ti y… y me recuerdas a ella. Sus ojos, su pelo… Eres como ella.
-Lo siento, Draco. Digo, Señor -se corrigió automáticamente. Ella quiso poner una mano encima de las suyas, para consolarle, pero se contuvo-.
-No pasa nada. Sin comentarios –dijo esbozando una pequeña sonrisa-. Nos vemos cuando quieras. Suelo comer los miércoles en el jardín, si quieres podrías acompañarme. Te parece bien?

-Me parece una idea excelente –sonrió la chica. Eso consiguió sacar una sonrisa al rubio-.