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************ Capítulo 3 **********
"…Había tanto frío en mi corazón, que tu aliento provocó un desvuelo.
A tu lado puedo sentir el calor sin frenos me consumiré en tu fuego..."
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La mañana había sido bastante productiva. Los ejecutivos aprobaron los proyectos pendientes y Neherenia entendió o quizás la hicieron entender. Según Mina la había dejado aquel empresario millonario que le regaló esa parte de tierra donde pretendía hacer su casita.
Llevé el zumo a mis labios mientras observaba a Hotaru, ella realmente era productiva pero en este momento Darien estaba con ella haciéndole cosquillas. Lo miré de reojo, aun pensando en lo ocurrido.
Desde anoche no podía sacarme aquella información, lo que dijo esa mujer, me resonaba en la cabeza. No lo comprendía, si de verdad ellos no se conocían ¿por qué él se puso tan nervioso?
Y si salió con ella que más da. Yo también tuve pareja… Bueno chicos… Está bien me divertí. En fin, tuve que volverme maestra para conseguir lo que quería.
Lo peor era que de toda la conversación me resonaba eso… ¿ por qué dijo "sus servicios"?, supongo que la sangre de mi padre era más fuerte que cualquier cosa porque para cuando me di cuenta mi cerebro necesitaba una respuesta, nada tenía sentido o algo no encajaba realmente.
Hotaru se reía fuerte distrayéndome de mis pensamientos. En eso Darien me descubre observándolos pero automáticamente me giro, hago que escribo algo, no quería dar algo para que comenzara otra vez con lo mismo.
— Serena… — ignoro totalmente a Darien, sigo escribiendo nada en concreto— Serena.
— Srta. Serena —dice Hotaru y me giro sonriéndole a ella.
— No sabía que estabas ahí. —sigo ignorando a Darien, siempre es mejor mantener la distancia.
— ¿Necesita algo más? Si no me voy, tengo una clase que está por iniciar.
Asiento— Ve. Mañana cuando llegues necesito que vayas al departamento de diseño y traigas los planos. —miro la agenda— Para las siete los necesito en la costa oeste.
— Claro… Hasta mañana.
— Sabes que no me puedes ignorar todo el día. —había puesto mi vista en la computadora nuevamente.
—Darien, lo siento no me di cuenta que estabas ahí, hablaba con tu hermana de cosas importantes. —él resopló— Veras, solo me concentro en lo que es importante. No me gusta perder el tiempo y dejar que avance.
— Es un golpe bajo. —encogí mis hombros y lo mire restándole importancia a sus palabras— Si me dieras…
— Ya cansas… —me paré para enfrentarlo— NO-ME-IN-TE-RE-SA. O quieres que te lo diga en inglés I´m not interested, quizás lo prefieres en francés Ça ne m'intéresse pas, o en escocés...
— No es necesario que sea sarcástica. —se da media vuelta y va donde esta Hotaru recogiendo sus cosas.
Al llegar pone su mano en la espalda de ella y como cada día se van juntos, por lo que se comenta en la oficina él la llave a a clases siempre y luego la va a buscar.
Cuando por fin salen de mi vista resoplo, sé que me gustaría saber toda esa explicación, pero no cambiaría nada de lo que pasó. Diez años pasaron… ¿Que quiere, que luego lo perdone y haga como si no pasó nada? Pues no, pasó y pasó mucho.
Escucho un revuelto y parándome me acerco a recepción.
Mis ojos se agrandan al ver a Yaten tirado en el piso y a Kunzite ahorcajas sobre él dándole una paliza.
— ¿Qué demonios pasa acá ?—ambos hombres me miran.
Pongo mis manos en la cintura y estoy a punto de gritar.
— Serena... ¡ayúdame!
El grito de Mina detrás de ellos me hace ver la realidad y entender todo. Resoplando los señalo a ambos.
— A mi oficina ¡AHORA!
Yaten, Kunzite y Mina me siguen a una oficina vacía… en otro momento esta sería la de Mina. No me hago esperar para gritarles a los tres.
— ¿ Por qué defiendes a este tipo? Es un viejo que quiere robarme a mi chica.
Kunzite iba a pegarle otra vez, pero lo detengo.
— Antes que nada Kunzite tiene dos años más que nosotros Yaten, y segundo él la ama. Vos la engañaste con casi medio coro de chicas, si sigues comportándote así nunca... pero escúchame bien, nunca volverás a pisar esta oficina.
— Infiel, te dije que no quiero saber nada de ti. — Kun abraza a Mina cuando le grita y al parecer lo que le dijo hizo por fin entrar en razones a Yaten.
— Lo siento.
Cuando se fue quedamos Mina y yo, ya que Kun volvió a su puesto. Entonces me confesó que Yaten había venido por el tema del patrocinio, pero cuando la vio la besó sin descaro… Kun lo vio y estalló la bomba.
— Te dije que se lo dijeras.
— Lo sé, lo sé. —asintió mi amiga
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El miércoles por la noche recibí un mensaje de Hotaru que tenía que hablarme de algo importante pero que no podía hacerlo en la oficina. Coordiné que nos viéramos una hora antes de la entrada en el Starbucks, y que ella invitaría el café.
La cabeza se me partía en dos a pesar de tomar las aspirinas. La vida que estaba llevando no era sana, pero necesitaba más.
Estacioné el auto en la entrada del café y cerré los ojos un momento recordando lo de anoche.
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— Ven bonita y mueve tu culo en frente mío. —me giré y le sonreí.
Poco a poco me acerqué con dos tragos.
Se lo entregué al que me había gritado, el más grande y el otro se lo di al hombre que estaba a su lado. Un joven ejecutivo con aspecto descuidado.
Me puse a bailar en la mesa para ellos, mis manos las pasaba sobre mi cuerpo, subiéndolas una y otra vez. Me incliné de espalda a ellos dejándoles ver mi trasero. Uno de ellos me lo pellizcó en ese momento.
— Siéntate acá, —señaló uno a sus piernas.
Me giré y obedecí No más estar encima de él sentí como su miembro crecía, aproveché para excitarlo más. Al instante sentí un par de manos que tiraban de mí hacia atrás, me incliné para ver al otro hombre. Agarró mi rostro y me besó con furia, con lujuria y salvajismo. Él hombre en donde estaba sentada puso una mano en mi pecho y la otra en mi muslo. Eran cuatro manos que me tocaban, y yo tenía ganas de vomitar.
— Así es, abre esas piernas para nosotros. —sus palabras las decían con pesadez, con lentitud.
Las manos del hombre que me había besado desaparecieron, en cambio las del otro abría lentamente mi corsé negro que tenía una Cinta roja a lo largo ocultando el cierre.
— No pudo aguantar mi amigo. —comentó.
Lo miré como sonreía.
Pensaba que me tenía para él, yo solo esperaba ver cuando él cayera.
Y así fue… No pudo terminar de abrí mi prenda cuando su cabeza cayó entre mi pechos. Con asco lo levanté y saqué de su chaqueta la llave y la combinación. Ahora me faltaba averiguar dónde ocultaban el papel.
Miré al otro, le saqué su identificación y claramente el domicilio que tenía puesto en una tarjeta de su billetera.
Me levanté tapándome. Salí de la habitación, de aquella fiesta y al pasar por el lado del cantinero me guiño el ojo, asentí como respuesta.
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Abrí los ojos rápidamente al sentir un golpe en la ventanilla, la bajé mirando al hombre que golpeó.
— ¿Está bien señorita?— sonreí al hombre mayor, tendría unos sesenta o setenta años.
— Sí, no se preocupe, solo estoy cansada.
— La juventud de hoy en día siempre anda cansada, tienen que relajarse más querida, váyase a su casa y duerma.
Asentí con una enorme sonrisa, me hacía acordar a mi abuelo.
Entré al café viendo de inmediato a Hotaru, ya sentada en una mesa al fondo.
— Buen día Hotaru. —me senté y miré la mesa vacía.
Esperaba mi café, encorve mi boca.
—Ya se lo traigo señorita Serena. —a pesar de que tenía poco de trabajar conmigo ya entendía cada uno de mis gestos.
— Serena, creo que ya te lo había dicho y por más que estemos fuera de la oficina no me gusta repetir.
— Lo siento.
Me senté enfrente de ella
—Bueno… tú dirás. —vi cómo puso sus manos unidas y se la notaba nerviosa.
— Sabe que yo la aprecio mucho, —la miré de reojo, esto no me olía bien— y también sé todo lo que vivieron usted y mi hermano.
— Veo que a ti tampoco te dijo nada. —me giré al escuchar esa voz y allí parado a mi costado estaba Darien, cerré los ojos y resoplé. Los abrí parándome para irme.
— Serena por favor espera.
— ¿Que espere?, ¡Esto es una trampa!—grité cuando comencé a sentirme acorralada.
— Es que lo hablé con la Srta. Mina y me dijo que sino nunca accederías y... —voy a matar a Mina porque tenía que ser tan metiche mi amiga— Por favor yo me quedaré, pero la situación en la oficina cada vez es peor… hasta la señorita Galaxia se dio cuenta.
Resoplé.
Qué podía decir si era verdad.
Tanto el martes como miércoles Darien me persiguió. Una vez me emboscó en la sala donde está la fotocopiadora. Me arrinconó y me besó apasionadamente. Está bien, yo le respondí, pero no sé qué hubiese pasado si su secretaria no hubiese tenido que ir por unas copias.
El almuerzo no fue mejor. Nos gritamos en pleno comedor. Bueno, si debo ser sincera quien gritó fui yo, él solo quería conversar y contarme no sé qué cosas. Pero no entendía que no quería saber nada, ¿ por qué insiste tanto?
— Tienen diez minutos. —declaré y me senté, cruzándome de brazos.
— Gracias. —Darien se sentó al lado mío y fue cuando me di cuenta que quedé atrapada entre los hermanos Shields.
Ahora sí sé que nunca serán diez minutos. Miré esperando que alguno comenzara, iba a resoplar cuando llegó una chica con los cafés.
— Gracias. —dijo Darien entregándome uno a mí y otro a Hotaru.
— ¿Cómo hiciste? Aquí nunca te sirven en la mesa. —cuestioné.
— Tengo mis métodos. —Dijo Darien, entrecerré los ojos y me concentré en el café.
— El tiempo corre, ¿lo saben?— ni los miré, pero de reojo vi como Hotaru le indicaba a Darien que comenzara.
— ¿Cómo está tu padre? —lo miré totalmente perpleja.
— ¿ De verdad? ¿De verdad me vas a preguntar por mi padre...? —Darien negó.
— Serena es difícil yo...—bajó su rostro. Su hermana puso una mano sobre la de él a través de la mesa. Respiró y empezó—. Aquel día cuando el director me llamó, me llevó hasta donde estaba la asistente social del colegio, creo que su nombre era Reika o algo así. Entre ambos me dijeron que mis padres habían tenido un accidente esa mañana. Lo siguiente que escuché fue un ruido como una explosión en mi cabeza, me empezó a faltar el aire y la vista se me nubló. Estaba teniendo un ataque de pánico según me dijeron luego. Quería gritar y llorar pero no podía estaba mudo. Reika me empezó a consolar cuando poco a poco la respiración se normalizó escuché la voz de Diamante y la de Hotaru. Ambos venían hacia mí y él empujaba a mi hermana. Quería decirle que no lo hiciera, que no la lastimara pero las palabras morían en mi boca. Cuando Hot llegó me abrazó y muy bruscamente Diamante le dijo que mis padres murieron. Ella se puso a llorar a gritos pidiendo por mamá y papá. En eso el director te vio.
— Lo recuerdo.
— Cuando te vi quería decirte algo, llamarte pero las palabras no me salían. Quería gritar pero estaba en shock. Mis padres estaban muertos y Diamante acababa de decirnos que nos iríamos con él… Cosa que no quería. Yo mucho no lo conocía, mi padre siempre limitó nuestro contacto con él, nunca supe el motivo hasta ese momento. Él me empujó y como autómata lo seguí, seguía bloqueado recién me acabada de enterar que mis padres ya no estaban y ese hombre que nunca o casi nunca había visto dijo que se haría cargo de nosotros. Me empujó adentro del auto y cuando vi que te abalanzaste sobre el vehículo quise… quise pedirte que me abrazaras y me dijeras que era una pesadilla cualquier cosa, que lo que sucedía no era real. Pero no podía ni siquiera abrir mi boca, me dolía todo el cuerpo, el pecho… fue un dolor desgarrador. Hotaru no paraba de llorar. Diamante dijo que bajara la cabeza y arrancó.
— No lo sabía.
— No tenías por qué. —Hace una pausa y agrega— Cuando llegamos a la casa dijo que desde ahora se haría cargo de todo lo nuestro. Fue ahí que entendí que también se haría cargo de los negocios de papá, le grité y dije que yo lo haría. Se río y solo dijo que era menor, que aún no podía, pero podría ayudarlo en algo más adelante. Me negué sin saber a qué se refería, saqué mi teléfono y empecé a llamarte. Estaba seguro que tú me ayudarías y juntos pediríamos ayuda de tu papá, él me diría que hacer. Porque no quería estar cerca de ese hombre. — me mira luego de unos minutos añade— Él me arrebato mi celular y lo estrelló en el piso rompiéndolo en mil pedazos. Agarró a Hotaru y la encerró llorando en una habitación del piso de arriba. Grité y le reclamé, pero no me hacía caso, cuando paré de gritarle dijo que de ahora en adelante le haríamos caso, cero comunicación, cero mensajes, cero llamadas que me olvidara de todo. Recuerdo que iba a golpearlo cuando sostuvo mi brazo retorciéndolo y me llevó a la misma habitación donde estaba Hot sola y a oscuras llorando. Nos encerró por algunas horas. Cuando por fin nos abrí nos dijo que nos iríamos a Estados Unidos en ese mismo momento.
— ¿Acaso no te negaste?
— Claro. Amenazó con llevarse a mi hermana a un internado lejos mío y a mí me mandaría a otro más lejos, bajé la cabeza y prometí que haría caso si no la apartaba, debía cuidarla. Sonrió y dijo que lo pensaría.
— Ese día se fueron.
No era una pregunta, aun así Darien asintió y tomó un sorbo de su café.
— Cuando llegamos a Estados Unidos, no tenía forma de comunicarme contigo. A mí me faltaban unos meses y cumpliría la mayoría de edad, solo debía ser paciente. A la semana que estuvimos ahí me quedé solo en la oficina de él y aproveché para llamarte.
— ¿Entonces esa llamada fue tuya? Recuerdo que atendí pero enseguida se cortó.
Recuerdo ese día. Estaba triste y cuando sonó el teléfono lo atendí ilusionada en que fuera él, pero enseguida se quedó mudo y luego cortaron. Miré el identificador, solo pude saber que era del extranjero.
— Me vio Diamante y me cortó. Me obligó a sentarme y esperar que terminara unos negocios por teléfono. Cuando lo hizo me dijo que si tanto quería volver solo lo haría de mayor, pero debía devolverle la plata que él invertía en nosotros. La herencia de mis padres no la podía cobrar hasta que Hotaru y yo fuéramos mayores de edad. Como a mí me faltaban unos meses se liberaría la mitad. Recuerdo estar sentado y cerrar mis puños, él no nos quería, éramos un medio para tener la plata de papá. Entonces me propuso trabajar en algunos asuntos de él y darle un apoyo. Para cuando fuera mayor tendría dinero, y si también firmaba un papel cediendo los derechos de la herencia de Hotaru nos dejaría irnos. Al principio no quise, ni siquiera sabía de qué trataría. Pero a los días accedí.
— ¿Trabajaste con él?
— Digamos… que trabaje para él. —lo miré sin entender esa última parte… ¿no sería lo mismo, si trabajó en la empresa con su tío?— La primera vez me negué cuando finalmente me dijo realmente lo que quería de mí, pero luego a los días accedí. Con el tiempo muchos habrán dicho que se hacía más fácil, pero no es así. En fin me faltaba unas pocas semanas para cumplir la mayoría de edad, cuando uno de los cliente de Diamante se quejó porque no quise hacer algo que pidió, me denunciaron y aunque no terminó peor fue lo suficiente para que el juez me negara la tutela de Hotaru. No tuve más opción que quedarme con ellos para protegerla, no quería que él hiciera lo mismo que hizo conmigo, como en muchas veces lo insinuó o inclusive trato de envolverla en sus trampas.
— Hermano. —susurro ella apretando su mano.
Darien la miró y le sonrió con nostalgia, ambos compartieron esa mirada triste, como si en sus corazones guardaran un secreto doloroso.
— Con el tiempo aprendí a aceptar lo que me había pasado, y lo que tenía que hacer, cuidar a Hotaru era mi prioridad. Pero en ocasiones escuchaba a las personas que trabajaban en la casa de él hablar de una chica de cabellos rubios, que golpeaba insistentemente la puerta, o les gritaba exigiendo saber dónde estábamos. Hablaban como si fuera una leona que les robaron a sus cachorros. —me mira y me sonríe. No puedo creer que eso logre sonrojarme, siento que mi cara hierve y si, había hecho eso, pero aun así no conseguí ninguna información— Eso me daba la esperanza que algún día cuando pudiera volver y explicarte tú me escucharías y me perdonarías.
— Lo que paso no fue tu culpa…
— Pero eso no quita que me obligaran a alejarme de ti. —mira a un costado unos minutos y luego vuelve su vista a mí— Hace un año Hot me planteó la idea de comprar algo aquí en Japón, pequeño, algún negocio, había visto que muchas empresas pusieron en ventas sus acciones, porque empezaron a ampliar el mercado. Las investigué y con lo poco que me quedaba oferté en la empresa. Fue una suerte que a pesar de ser una de las ofertas más pequeñas aceptaran y nos hicieran socios.
— Nunca se trató de cuanto pagarían, solo queríamos una de confianza y que sepa trabajar a todo pulmón. Elyson se hizo con solo tres personas ahora somos más de cinco mil, es importante, muchas familias depende de ella. —me rio por lo bajo por lo que voy a confesarle— A decir verdad ese día estaba tan dormida que no supe a quién voté.
Darien abre sus ojos por la sorpresa e incredibilidad de mis palabras. Luego Hotaru sigue mi risa y posterior se suma.
Los tres nos reímos a carcajadas, a los minutos Darien agrega.
— Le puse nuestro apellido a la oferta y cuando registré usé la misma para honrar a nuestros padres. La puse a nombre de Hotaru y mio, eso fue un error.
— ¿ Por qué?.. Espera creo que vi a empresa Shields asociada con la que hay en Estados Unidos.
Asintió.
— Como Diamante aún maneja la parte de Hotaru, él es parte de mi empresa.
— ¿Y tú parte? Digo la de tus padres.
— Cedí mis derechos al cumplir los dieciocho, se lo di todo con tal de estar al lado de Hotaru, ya que el amenazó nuevamente alejarla de mí vaya saber a dónde. Por seguridad de ella preferí perderlo todo.
O sea que Diamante es parte de la empresa Shields.
Saqué cuentas mentales y Hotaru aún le faltaba por lo menos unos ocho meses en cumplir la mayoría de edad. Ahí ella cedería su parte y esta empresa.
— Espera ¿Cuando ella se a mayor cederá todo?
— Sí. —respondió la hermana de Darien— El acuerdo que hicimos es que le daríamos todo incluso las ganancias que obtendríamos de esta empresa hasta el día que cumpla los dieciocho.
— Eso no es justo, ustedes trabajan mucho para eso. —me quedé pensando un instante, entonces añadí llegando a mi propia conclusión— Espera tú no eres mi asistente por gusto, él te obliga a trabajar.
Hotaru bajó la cabeza dando la respuesta de la pregunta que formulé.
— Es parte del trato y aun así a ella le gusta lo que hace.
— Es verdad Serena, no pensé que me gustaría ser asistente, pero lo llevo bien.
Suspiré, no podría decir que no, pero ahora veo porqué se quedaba mucho rato hablando con Momo, la chica de diseño.
— ¿Tú quieres ser otra cosa?
— No Serena, me gustaría ser arquitecta.
— No la engañes, algo que no puedes hacerle a Serena es engañarla. Sabes las veces que traté de salir con otras chicas a escondida y ella me descubrió.
Le estampé mi cartera en la cabeza al muy arrogante.
— Ya hubieses querido tú, bien que te deshacías de cada chico que me invitaba a salir o me abrazaba más de la cuenta.
— Eras mi novia ¿no?
— No en ese tiempo.
Iba a seguir discutiendo cuando notamos que Hotaru se reía a carcajadas, aunque claro estaba tratando de ocultar esa risa.
— Enana ¿de qué te ríes?
Comentó Darien, aunque a decir verdad su risa era contagiosa y yo también sonreía.
Claro sin contar que su hermano reía por la bajo.
— Porque Rei siempre me dijo que ustedes eran así, hasta hoy no te había visto tan relajado y alegre. —Darien la abrazó y le dio un beso en la frente.
— Es que me hace feliz estar con mis dos bellas mujeres.
— Ya empezamos—acote sarcásticamente—.Por qué tienes que empezar con tus cursilerías.
— Porque es la verdad.
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Cuando la risas pararon suspiré, era mucha la información y por extraño que parezca aunque no se lo admitiré nunca, me trajo algo de paz saber su verdad.
Después de unos minutos, el ambiente se relajó, ya no estaba tensa y menos ellos dos. Charlábamos de cosas sin importancia aunque claramente Darien cada vez que insuaba que quería saber de mi yo lo esquivaba.
— En seguida vuelvo. —de repente anunció Hotaru levantándose y acercándose al mostrador.
Vi cómo empezó a pedir algo sólido para nuestros gruñidos estómagos que cada vez era más alto. Es que café sin comida no representa un desayuno, es como cine sin palomitas no es cine.
Miré la hora y ya era las nueve y media, junto con eso recibí un mensaje de Mina, bueno un dibujo que solo eran dos manos juntas pidiendo perdón, ella lo sabía y sabría que la mataría por hacerme enfrentar esto. Aunque siendo sincera conmigo misma ahora entiendo varias cosas pero tengo dudas de otras.
— ¿Cómo está tu papá? Me gustaría verlo, también a Luna —fue como un balde de agua fría a la realidad. Lo miré y mis ojos se llenaron de agua, giré la cabeza hacia el cuadro que estaba en la pared del costado, ahora me parecía mas interesante que el hombre a mi lado. — ¿Serena?
No lo vi, solo las palabras salieron de mí.
— Murió. — con solo mencionarlo me concentré en el cuadro prefería eso que ver sus ojos de lástima.
Cerré los ojos cuando sentí que las lágrimas escaparían en cualquier momento. Lo extrañaba enormemente, fue mi apoyo cuando Darien me dejó sola sin una respuesta a mis preguntas, y al mismo tiempo recordé la misma pesadilla de siempre.
Cuando encontré mi voz agregué. —Murió dos años después de que te fuiste.
— Lo siento.
Estiró su mano hasta la mía y al sentirla la aparté. No quería su contacto. No, porque me rompería como cada vez que pienso en mi padre.
— Era un buen hombre. —nos quedamos en silencio.
No lo miraba y Darien tampoco me forzaba. En ese silencio escuché cuando Hotaru volvió y se sentó.
— Traje algo para que comamos —de reojo vi como ella se dio cuenta que algo había pasado pero quiso esperar que alguno de los dos dijera algo—. Tenían uno con fresa.
— ¿Qué sucedió? —fue Darien el que rompió el silencio y retomó el tema. Hotaru se quedó en silencio. Lo miré por primera vez desde que le dije lo de mi papá. No me veía con lástima sino con el mismo dolor que podían reflejar los míos, el mismo que cambio de alegría a tristeza. Verme en él era ver al joven de hace diez años, aquel hombre que había conocido y que pensé que se había ido para siempre—. Si no quieres hablar está bien, solo dime donde está su tumba, para llevarle unas rosas.
— ¿A quién hermano?
— Al papá de Serena. Seguro no te acuerdas de él porque eras muy pequeña. Era un excelente hombre.
— Creo que sí. ¿ El Sr Tsukino no? Recuerdo que algo leí una vez en el despacho del Tío, decía que se había quitado la vida por un problema legal o… —la miré con rabia al tiempo que detuvo en el aire la mano que llevaba un pedazo de muffin a su boca—. Lo siento si dije…
— NO. — le grité cortando su disculpa.
— Tranquila Serena, no creo que ella lo haya dicho con esa intención.
Me incorporé de golpe y puse ambas manos en el mesa.
Con toda mi furia contenida, no me molesté que estuviéramos en un lugar público y les grité.
— MI PAPÁ NO SE MATÓ… A ÉL LO MATARON… ESCUCHARON, ME LO MATARON.
Darien rápidamente se acercó llevándome a sus brazos. Ni me había dado cuenta que estaba llorando, hacía ya tiempo que las lágrimas se habían secado en mi rostro o eso creía. Mientras que dejé que me acunara en su pecho supe que el dolor y la angustia seguían allí, aun nadie me creía y nadie decía lo contrario.
— Tranquila pequeña, tranquila.
— Lo siento. —escuché la voz de la hermana de Darien.
Abrí los ojos empujándolo con fuerza volviendo a ser la Serena que nada siente y todo puede. La que esconde el dolor bajo la piel.
— Se acabó la reunión… es tarde y hay que trabajar, Hotaru en cinco minutos quiero los informes que te pedí ayer en mi escritorio.
Me di media vuelta y prácticamente salí corriendo a los aseos.
Al llegar me incliné sobre el lavado de manos y cuando sentí que mi respiración se normalizaba me mire. Nadie quería creerme, se dejaban llevar por ese maldito artículo que ensuciaba su nombre, con mentiras.
— Yo limpiaré tu nombre papá, ya verás… Lo haré.
Respiré profundo, me lavé un poco el rostro y me miré al espejo.
Después de mirarme una y otra vez salí con la frente en alto. Nadie me arrebataría algo más sin pagar las consecuencias necesarias.
Al llegar a la calle me encontré con Darien esperándome. Solo mencionó que Hotaru ya se había ido. Sin decirle nada empecé a caminar hacia la oficina, él lo hizo al lado mio.
Antes de llegar a la esquina solo dijo.
— Gracias por escucharme.
Asentí, no podía hablar. No ahora. Necesitaba de estas dos cuadras para recomponerme totalmente.
En el semáforo mientras que esperaba la indicación del cruce, miré al cielo y prometí una vez más encontrar al que dio la orden de ejecutar a mi papá, hasta que no lo hallara no iba a parar. Nadie iba a parame.
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En silencio llegamos a la oficina, mi corazón latía fuerte cuando las puertas del ascensor se abrieron y empecé a caminar.
— Serena espera.
Me di vuelta y le sonreí. —Parece que esa palabra te sale muy a menudo. —sonrió y luego agarró mis manos.
— Me escuchaste y me entendiste, gracias… Que te parece… Serena quiero intentarlo, contigo como antes como…
Di un paso atrás y lo interrumpí.
—Que te haya entendido, no quiere decir que no sienta que hayan pasado diez años, porque eso pasó. Cambiaste y yo también. No puedo borrar todo, pero qué tal… si somos solo amigos.
Se quedó en silencio viéndome por tanto tiempo que pensé que nunca me contestaría.
— ¿Los amigos hacen esto…?
Me jaló hacia sus brazos y me empezó a besar con fuerza pero a la vez dulce. Como aquel primer beso pero este demostraba experiencia y anhelo.
— Hoy podrás decirme que no, pero ese no… no durará mucho. —con eso se alejó y yo aturdida como estaba no sabía qué hacer.
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El resto del día fue calmado, si podemos decirlo de alguna forma. Darien trataba de buscarme a toda hora que si no fuera porque Molly siempre estaba cerca, creo que podría haberme secuestrado.
La mañana del viernes hubo una nueva reunión, el muy desgraciado se insinuaba cada vez más…
Diablos no era nada sutil. Estábamos a mitad de la misma cuando sonó su celular. Lo miro y como si no hubiese pasado nada de las provocaciones se puso serio.
— Ya vuelvo, sigan. —salió de la junta.
— ¿Lo esperamos?—preguntó Mina.
Me encogí de brazos, a los minutos vi mi reloj y como no volvía continúe con la presentación del proyecto.
— Entonces ¿estamos de acuerdo?
— No, yo creo que deberíamos ver más el mercado, las playas ya están demasiadas abarrotadas para el nuevo hotel.
— La idea no solo sería un hotel sino poner unas termas. —aclaré.
Las puertas se abrieron y Darien entro más serio que antes, agarró su saco y volvió a salir.
— Sr Shields ¿se va? —preguntó uno de los ejecutivos
— Sí, lo siento, tengo una... —miraba todo el tiempo su móvil.
— ¿Y cuál sería su voto?—preguntó otro interrumpiéndolo
— Lo que diga la Srta. Tsukino. —con eso se fue cerrando la puerta.
— ¿Y a este qué le pasó?—dijo Mina mirándome.
— ¿Yo por qué lo tengo que saber?
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Estaba escribiendo un informe, cuando en mi mente se cruzó lo que pasó esta mañana. Llevé un dedo a mi boca y miré a la nada. ¿Quién lo habría llamado? ¿ Por qué se puso así?, cambió totalmente, recuerdo que volvió a la oficina una hora después pero volvió a salir, sin mirarme o decirme nada.
—Darien te volviste muy extraño.
Aparte estaba el tema de Alex, ¿Por qué lo habría llamado así? Era obvio que la conocía sino ¿ por qué se puso nervioso? Torcí mi labio. Era un enigma más si me pongo a pensar en estos diez años.
Recapitulé: el tío los sacó del país, los incomunicó, y les robó el sacrificio de sus padres, sin pensar en el dudoso accidente. Mi padre me lo había dicho claramente al día siguiente de la muerte de ellos, habían revisado el auto dos días antes entonces… ¿Cómo fallaron los frenos? Eso habrá sido la causa de que se cayeran al barranco.
Me rasqué la nuca ¿Cómo se llama el tío? Claro… chasqueé los dedos.
— Diamante Shields. —susurré poniéndolo en el buscador de internet.
Empezaba a decir las noticias que era hijo de… sacudí mi cabeza no me interesaba eso. La nota seguía hablando que se había casado y de esa unión nació Rei, pero se separaron a los pocos meses por situaciones dudosas…
Luego ponían que se hizo cargo de sus sobrinos tras la muerte de su hermano y su fortuna que ascendía actualmente a…
— ¡Diablos!
Abrí los ojos a la suma.
— Hermano llegaste. —escuché a lo lejos.
Levanté la vista y Darien le sonreía a Hotaru.
Iba a sacar el artículo cuando una noticia más abajo me llamó la atención… "En un confuso episodio se vio envuelto el sobrino de Diamante Shields. Horas después fue absuelto de todo cargo y puesto en libertad."
Traté de leer más, pero solo decía que fue un error y a las horas los liberaron, sin inconvenientes. Vi la fecha y empecé a calcular.
— Diez años—dije en voz alta—. Sucedió hace diez años.
— ¿Qué sucedió hace diez años?
Escuché su voz y bajé mis manos automáticamente, al mirarlo le sonreí como cuando uno hace una travesura y lo descubrían.
— Nada...
— ¿Te falta mucho?—preguntó acercándose a lo que veía en la laptop pero reaccioné rápido y la cerré de golpe.
— Ya terminé.
Por poco y me atrapa investigándolo, no quiero crearles falsas expectativas. Le sonreí y él me devolvió la sonrisa. Ese no era el Darien de esta mañana.
— Hermano ¿dónde me quedaré yo la semana que viene?—Hotaru se acercó a nosotros preguntándole nerviosa. Darien suspiró.
— Ya lo resolveré.
— ¿Qué sucedió? ¿Tienes un viaje?
— Algo así.
— ¿De trabajo o placer?—elevé rápidamente mis ojos, bueno le hice ojitos, burlándome, tanto que su hermana se reía, tratándolo de ocultar poniendo su mano en la boca.
— Si fuera de placer sería contigo—se acercó a mi rostro—. Te llevaría al séptimo cielo y cuando aterrices iríamos juntos al infierno.
— Da gracias que contigo llegaba al segundo. —me enderecé en la silla y crucé mis piernas.
Hotaru se reía más, y la cara de Darien era mortal. Creo que herí su ego.
— Choca esos cinco. —levanté mi mano a la voz de Mina por detrás mío chocando ambas las palmas—Destruiste su orgullo con esas palabras mujer.
Todos nos reímos, y cuando digo todos éramos todos los de la oficina.
— Si quieres te puedo demostrar que te equivocas.
Me enderecé y empecé a guardar mis cosas.
— Pues paso… Gracias creo que me arreglo mejor sola. Por lo menos así llego al quinto.
Carcajadas y más carcajadas era el lugar. Hotaru a pesar de estar roja se reía mucho.
Estaba guardando una carpeta cuando sentí sus manos haciéndome girar y luego subiéndome al escritorio para ponerse entre mis piernas
Me besó con furia, pasión, me envolvió y yo se lo estaba permitiendo. Abrió mi boca paso su lengua por mi labio inferior y la introdujo en mi cavidad, deleitándose en ella. A su vez sus manos fueron a mi trasero y me acercaban a él. Luego de unos segundos una de esas manos subió a mi nuca y provocó que inclinara mi cabeza hacia atrás. Darien se apoderó de mi cuello, estaba rendida a él, su boca me volvía loca, me succionaba… me mataba. Si había un hombre que supiera besar ese sería él. Arrasaba con mi ser, mi espíritu se rindió hasta que mis manos fueron a sus cabellos despeinándolo, acercándolo y sujetándolo…
— ¿Pero qué demonios?—alguien gritó no identifique ni la voz o el tono—. Parece una película porno
Darien me soltó y se alejó unos centímetros. Ambos vimos a Galaxia con las manos cruzadas sobre su pecho y cuando volvimos a vernos aun respirábamos entrecortado. Llevé mi mano a mis labios que estaban hinchados, mis mejillas rojas por la excitación.
Diablos cuando pude perder la compostura.
— ¿Está tu hermana Shields?
Ambos nos giramos pero Hotaru no se la veía por ningún lado.
— Se fue cuando la arrinconó. — señalo Mina y giré a ver.
— Mina.
Yo aún estaba agitada, Darien también pero Mina, diablos por qué mi amiga tenía que ser así, sostenía en sus manos un celular que nos apuntaba directo a nosotros.
— Directo a Internet, aunque ¿lo podría vender no?—me tapé la cara con las manos, Mina había filmado todo con su maldito telefonito.
— Tranquila pequeña, yo convenceré a la loca. —estaba acercándose cuando elevé mi mano y lo frené.
— Tranquila mi abuela… Es tu culpa. Seré el hazme reír de todo el mundo.
— Yo creo que serás la fantasía de todo el mundo.
— No ayudes Mina. —dijo Darien y ella se encogió de hombros guardando el teléfono.
— Es increíble Serena, tú haciendo estos espectáculos. —resoplé ante el gruñido de Galaxia y me bajé del escritorio.
Por suerte Darien se había apartado y fue a buscar a su hermana.
Miré a Galaxia y solo con mirarla me entendió y solo encorvó sus hombros.
— Lo siento, no se repetirá.
Saqué mi espejo para arreglar el desastre que me hizo en el pelo.
— Discúlpame a mí también—comentó Darien al llegar—. Nos vamos con Hotaru
Galaxia Asintió.
Los hermanos se dieron vuelta cuando ella me miró y agregó.
— ¿Iras así a ver a Helios?— Darien se detuvo y me miró. En cambio yo lo ignoré y vi a mi amiga rubia.
— ¿Estoy mal?
— ¿Quién es Helios?— ambas lo ignoramos.
— Yo me arreglaría un poco el pelo y toma, —sacó algo de su bolso y me lo dio— es una crema especial, ocultará el moretón que se está formando en tu cuello.
— ¿Qué?—lo miré por el espejo y luego al culpable llena de furia. Él sonreía... ¿con orgullo? aunque tenia una ceja fruncida
Me alejé y fui arreglarme un poco al baño, era fin de semana de Helios y no me lo perdería. Luego de unos minutos, Galaxia me acompañó y salimos del edificio.
Estaba subiendo a mi auto cuando una mano me detuvo.
— Esta vez no me ignoraras… ¿Quién es Helios?—lo miré y luego vi a lo lejos un taxi,dentro estaba Hotaru.
— A ti no te importa.
Lo empujé y arranqué. Vi claramente como subió al vehículo empezándome a seguir. Está bien si quiere saber quién es Helios… Lo sabrá.
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A los minutos llegué a un barrio residencial, la casa era grande, blanca con una hermosa puerta de madera. Me gustaba el lugar. Al bajar vi como él se bajó también, hizo señas a Hotaru que seguramente resopló y se acercó a mí.
Me paré poniendo mis manos en jarras.
— No te cansas.
— ¿Acaso es la casa de tu novio?… No claro, si me dijiste que eras casada.
— ¿ Por qué no te vas?
— ¿Tienes miedo? Vamos, quiero conocer a ese tal Helios. —se acercó y tocó el timbre.
— Odioso… Vete. —me ignoró.
No tenía nada que ocultar y menos a él. Todo el mundo sabía quién era Helios, así que no estaba preocupada.
— Si… ¿En qué puedo ayudarlo?—salió un hombre de unos treinta años de cabello blanco y largo, a los segundos me vio por detrás de Darien y sonriéndome ampliamente agregó— Serena.
Empujé a Darien dándome espacio y me lancé a los brazos de aquel hombre.
— Te extrañe mucho.
— Mulita ¿Dónde estabas? Helios te extrañó horrores. —La cara de Darien se empezó a transformar primero porque seguro que pensó que este caballero era Helios, le sonreí desde sus brazos— ¿Quién este hombre?
—Darien te presento a Artemis, Artemis Darien— Artemis le extendió la mano pero Darien lo miraba con recelo, como si le arrebato algo que fuera de él—. Sé hombre y dale la mano a mi amigo
La extendió pero vi claramente en sus ojos que amenazaban a mi amigo, resoplé pensando…"Hombres"
— Entonces ¿eres amiga de todos tus ex?—dijo en forma despectiva y aclarando ex. Lo conocía y daba por hecho que estaba sola.
— ¿Ex?
La pregunta de Artemis quedó en el aire, al escuchar un torbellino correr a mis brazos desde adentro de la casa.
— Mamina… Mamina.
— Helios, mi amor ¿me extrañaste?— le sonreí a mi niño .
Él era un sol, de pelo blanco y ojos rubí. Fue lo mejor que me dejó. Vi a Darien que estaba perplejo y sin comprender
— ¿Qued ested hombre?—preguntó Helios. Le di un beso en la frente y sonreí.
— Un amigo de Mamina, su nombre es Darien.
— ¿Cuánto… Cuantos años tiene?—me preguntó a mí pero quien le respondió fue el mismo Helios.
— Tezz. —luego se agarró de mi pierna y se puso a chupar el dedo.
Darien me miro incrédulo y luego al hombre de la puerta. Era claro el parecido con su padre. Por un momento me pareció que sus ojos se cristalizaron, pero los cerró y sacudió su cabeza.
— ¿ Por qué no pasan? Tomemos una taza de café. —invito cordialmente Artemis
— Mamina, papá me complod un conejo. —Helios me tiraba de la ropa para que lo siguiera
—Darien.
Vi su confusión, sé que quería preguntar pero no se animaba a la respuesta que le podría llegar a dar.
Tenía miedo y empezó a retroceder.
— Disculpe tengo… Lo siento. —prácticamente salió corriendo. Se subió al auto y se fue.
— ¿Era él verdad?—asentí— Ven… Creo que tenemos que hablar de muchas cosas.
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Oooooh! ¿les gusto? jaja ya saben algo mas de lo que pasó hace diez años, aunque apareció Artemis, ¿quien sera en la vida de serena y helios? o este dulce niño.
como ven sus amigos confabularon para que ella conozco un poco mas de la verdad y también ¿que habrá pasado con el padre de serena? ideas, que piensen jaja...
Bueno gracias por la revisión a Yeni y perdón por la demora espero que el próximo no demoré tanto, aunque como hoy deben estar en la nube por el capitulo de Crystal que lindo y tan igual al manga!
bueno respondiendo a los reviews:
Maria Paolini: Hola que gusto que te haya enganchado. sera que Darien vendio su cuerpo o sera otra cosa? y Sere algo empieza aclararse que la llevo a ser como es ahora. no te preocupes y te aviso por face. cariños para ti también
Verona: quien quisieea tener a un Darien striper que baile para una jaja, pero sera ¿que se convirtió en eso? de a poco iremos viendo aunque ya en este algo de luz empezó a salir. Perdon por la demora tratare de que el próximo no tarde
Chat´de´Lune: antes qe nada perdon por la demora y las palabras erradas...si las vi T.T tengo varios ojos mas gracias eso me ayuda a releer, a mi no me incomoda creo que uno siempre debe aprender. Bueno volviendo a la historia con Serena esa es la idea que sea decidía y de cáracter totalmente diferente a otras historias jaja.y Darien oh dios otra mas que piensa que es gigoló, sera realmente? también podría ser un mujeriego. Por lo visto veo que de a poco iran odiando al tio. Para tu ojitos vemos que al fin ella deja explicarle pero bueh si Serena no es terca no es Serena jaja. saludos
Miriam Ortiz: poco a poco iran descubriendo las cosas que les pasó y los hizo ser como son ahora o que los llevo a eso. perdón por la demora, saludos
Yssareyes48: pobre Serena es demasiado terca pero se tuvo que volver fría y ahora que apareció él como dijo Mina es el ínico capaz de desencadenar su corazón. como veremos ambos secretos hicieron que ellos ahora sean de forma muy diferente a como eran aunque quizás juntos no se quizás podrían cambiar no? saludos y perdón por la demora
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Espero sus comentarios, dudas o lo que quiera todo es bien recibido...
