3- Un rubio muy simpático

Una vez dentro del edificio, fui mirando puerta por puerta buscando el aula que me tocaba. Apenas faltaban un par de minutos y ya encontré la clase.

Nada más llegar, varias miradas se posaron en mí. Vale, momento incómodo. Lo mejor que podía hacer era seguir caminando y sentarme en un sitio libre de las últimas filas. Más gente iba llegando y ocupando los asientos. ''Wow, aquí hay de todo'', pensé. Desde chicas altas y tremendamente maquilladas con uniforme de animadora hablando con los que supongo que serían los del equipo de fútbol, hasta algunos que ya tenían la cabeza enterrada en algún libro y se acomodaban las gafas cada dos por tres.

Apenas habían pasado unos instantes cuando el director entró y nos avisó de que a causa de una reunión de profesores íbamos a tener esta hora libre, pero mantener el orden debíamos quedarnos en el aula.

Solté un pesado suspiro. Vaya, una hora libre en una clase con gente que o me miraban con asco o pasaban de mí.

Nada más poner mi mochila sobre la mesa para usarla de almohada, di un respingo al girarme y ver unos brillantes ojos azules al lado mío.

-¡Hola! Eres la nueva, ¿no!

-Ehhh…¿Sí? – Primera persona que me habla de la clase y parece bastante simpático. – Soy _ Roberts.

-Y yo Niall Horan, encantado de conocerte. – Y me dedicó una preciosa sonrisa. Este chico me impresiona….es decir, ¿alto, guapo, simpático y hablando conmigo? Esperaba que se quedase charlando con el resto de sus amigos.

-Igualmente. – Le sonreí tímidamente, a lo que él se sentó a mi lado.

-Y dígame, señorita Roberts, ¿qué le trae por una ciudad como esta?

-Pues no mucho, señorito Horan. Asuntos de trabajo, en Irlanda las cosas no iban muy bien.- Niall abrió los ojos desmesuradamente.

-¿ERES DE IRLANDA?

-Emmm…si – No pude evitar soltar una risa por su graciosa expresión.

-¡Con razón ya me estabas cayendo tan bien! Yo también soy de allí, de Mullingar.- Tenía una gigante sonrisa en la cara. Bueno, Niall, parece que vamos a ser muy buenos amigos.

-Vaya, yo soy de Cork. Ya sabes, lluvia todo el rato.- A este chico era imposible quitarle esa sonrisa.

-Claro, he estado un par de veces. Y dime, _, ¿ya has conocido a más gente aquí o tengo el gusto de poder ser el primero?

-Bueno…me he cruzado un par de veces con un chico un tanto rudo, pero vaya, apenas hemos intercambiado dos palabras. – Niall torció el gesto, intentado adivinar de quién hablaba.

-No me ubico, ¿de quién me hablas?

-No sé aún su nombre, pero me ha resultado bastante irritante. Creo que tiene nuestra edad. – El rubio volvió a poner cara pensativa, hasta que abrió los ojos de golpe como si hubiese dado con la respuesta.

-No puede ser, ¿tenía el pelo rizado?

-Sí

-¿Muchos tatuajes?

-Eeeeh, sí, también.

-Y para quedarme seguro…¿se comportaba como un gilipollas?

Vale, sí, estaba claro que hablaba del chico de ojos verdes que no podía quitarme de la cabeza.

-Sí, sin duda hablamos del mismo. ¿Quién es?

Niall se rió un poco, chocando su mano contra su frente mientras negaba con la cabeza.

-Querida _, la primera persona que conoces aquí y tenía que ser el engreído de Harry Styles.

Creo que mi cara se tornó un poco rojiza al escuchar el nombre de aquel chico misterioso, porque Niall me miró con un gesto de burla.

-No me digas que te gusta. – Dijo alzando las cejas repetidamente.

-¿Eh? ¿Qué? – Caí en la pregunta - ¡NO! ¡Claro que no! Es más, ¿cómo me iba a gustar ese idiota? Me ha parecido un niñato insoportable.

-Ya, claro, el rubor de tus mejillas no parece opinar lo mismo. – Le fulminé con la mirada, a él le parecía muy divertida la conversación.

Y así se pasó la hora volando, mientras nos contábamos el uno al otro diversas cosas acerca de nuestras vidas. Resulta que es uno de los jugadores del equipo de fútbol –no me di cuenta de que llevaba la chaqueta del equipo hasta que me lo dijo- , pero que no está dentro por querer ser popular, si no porque en un futuro le gustaría jugar profesionalmente. Por otra parte, no le gustaba las personas superficiales y anormales del resto de su equipo y las animadoras, aunque la mayoría de la gente pensase lo contrario por pasar la mayoría del tiempo con ellos. También me contó que Harry solía estar en el equipo, de hecho era el capitán, pero por unas circunstancias lo dejó y cambió de actitud de un día para otro, alejándose de casi todo el mundo y portándose como un verdadero imbécil.

Me quedé con la duda sobre qué circunstancias podían haber causado eso, pero decidí no preguntarle más, aunque parecía que él sí sabía la respuesta.

Una vez finalizada la hora, salimos hacia la cafetería, donde nos sentamos en una mesa un tanto apartada y seguimos con nuestra charla. Hablábamos acerca de cosas triviales, y ya tuvimos que irnos a pasar las dos últimas horas de clase, las cuales no me tocaban con él. Tocaba conocer más gente.

Cuando llegué a la clase y tomé el que ya iba a ser mi habitual sitio en el fondo al lado de la ventana, un chico un tanto peculiar entró por la puerta.

No puede ser…¿Harry? ¿Ese era Harry? Imposible, tenía gafas e iba con chaleco y pantalones de pana, una pajarita y el pelo repeinado hacia atrás. Pero esos ojos eran totalmente inconfundibles.

Me extrañó mucho el hecho de que al pasar al lado de los superficiales, como yo les llamaba ahora, estos se reían y algunos soltaban comentarios que la verdad, sobraban.

Pasó de largo y al verme ahí, mirando con odio a aquellos chicos que le habían dicho tales cosas, se le iluminó la cara.

Caminó hacia mí, como si no me conociese. ¿Perdona? Pero si él mismo me había llamado patosa y se había reído de mí al haberme caído.

-Hola, eres _, ¿no? – El corazón me iba a mil por hora.

-¿Cómo sabes mi nombre? – Fruncí el ceño.

-Bueno, no suelen entrar nuevos alumnos a este centro, se puede decir que eres la noticia del día. – Me sonrió, de manera que se le marcaron unos hermosos hoyuelos.

-Pero si ya nos hemos visto antes. ¿No te acuerdas? Me echaste de un árbol donde me quería sentar. – Esto era muy extraño.

-¿Qué? Pero si nosot…Oh, no, te confundes. Seguro que con quien te has cruzado ha sido Harry. Yo soy su gemelo, Marcel.