Hola, ¿Cómo están? Espero que bien.

Bueno antes que nada, quiero agradecer a todos los que siguen mi historia, no saben cuán feliz me hacen con sus comentarios. Billones de gracias.

Quiero aclarar la duda de Sakura-ssn, gracias por animarte a comentar, y, en cuanto al Pov de Sasuke, ya lo tenía en mente, claro que lo habrá, pero más adelante. Es necesario que exista uno, porque él tiene que aclarar unas cosas.

Gracias por tu comentario.

tania56: también muchísimas gracias por seguir la historia. Tus comentarios me animan mucho, amiga.

LunaSuk-chan: me alegra que te guste la historia, ojala y la sigas hasta el final, y también sigas comentando.

setsuna17: gracias por leer. Ojala también puedas seguir la historia hasta que termine.

Sakuraa24, monse, ale, JenniDubalinaa , gracias por leer, y por sus comentarios, sigan leyendo mi FIC hasta el final, Porfa!.

Cuídense….saludos.

Declaración: ninguno de los personajes que aparecen en esta historia me pertenece, todos son de Masashi Kishimoto.

La historia es de mi total autoría,

Sakura-Stolzes Herz

Capitulo 4: EL POEMA DEL CUERVO

¿Cómo se respira?, ¿Cómo se volvía a la realidad?, ¿Cómo apartaba la mirada?

Dios, ayúdame……..

No podía moverme ni un mísero milímetro, solo lo observaba a los ojos queriendo descifrar sus pensamientos, pero no podía ver nada.

Él por su lado, parecía verme través de mi piel, su mirada atravesaba la mía llegando a mi cerebro, a mí armario de recuerdos, que son, en su mayoría, de él.

¿Qué podía hacer?, ¿Cómo debía reaccionar?, la sangre corría a mil por hora recorriendo cada parte de mí, a una velocidad inimaginable, porque mi corazón parecía el de un ratón, que en vez de que se pudiera apreciar cada latido, en lugar de eso, era un zumbido.

Sin darme cuenta de cómo paso, su hermosa y masculina voz interrumpió el silencio que, en ese entonces, bañaba el salón, pero lo que pregunto, me hizo quedarme, completamente, sin reacción…… sin vida.

-¿Te conozco?-preguntó. Idiota. Sakura, eres una idiota. ¿Qué esperabas que dijera?, ¿creías que si tenías la oportunidad de volver a verlo, él se acordaría de ti y que te abrazaría y besaría hasta cansarse? ¡¿Como pudo eso cruzar tu estúpida mente?! Me reprochaba a mí misma.

Sentí un espantoso dolor, mi corazón ya no latía con frenesí, la sangre dejo de fluir, huyo de mi rostro, dejándome en una completa palidez.

Pero tenía una excusa, simplemente, no estaba preparada para verlo de nuevo, pero…, bien sabía que nunca lo estaría.

Trate de relajarme y tomar una postura desinteresada, ¡QUE NOTARA QUE HABIA CAMBIADO!, eso pensaba. Estaba a punto de decirle, ¡NO, NO ME CONOCES, ASI QUE NO ME MIRES DE ESA FORMA, ME MOLESTA! ¡ALEJATE!, ¡VETE POR DONDE VINISTE Y QUEDATE A…..no pude de terminar la frase que estaba cruzando mi mente, su voz retumbo mis oídos.

-¿Haruno Sakura?, si, eres tú- afirmó. No despego la mirada ni un solo instante.

Ay dios, le encantaba jugar conmigo, hacia que mi ser no pudiera reaccionar, con solamente una simple mirada, podía hacerme tocar el cielo, y luego, con unas simples palabras dejarme caer por debajo de la tierra, para después, sin previo aviso, subirme a una velocidad extraordinaria, tocando las estrellas.

¡ME RECORDABA!....

Inmóvil, ese era mi estado.

Dios me ayudo, y volví a respirar, no sé a ciencia cierta cuantas veces inhalé y exhalé aire para relajarme, pero creo que fueron como diez.

Cuando el aire regreso a mis pulmones, me sentí mucho mejor. Me voltee un poco y baje la cabeza, apoye mis manos encima del libro que leía y cruce mis piernas. Hice una risa tímida, que creó el pudo notar.

Ahora iba a jugar yo con él.

-Dime, ¿te conozco?, ¿Cómo sabes mi nombre?- dije con un tono de burla, no pude ver su reacción porque seguía con la cabeza hacia abajo. Cuando levante la mirada, recorrí desde la punta de sus pies hasta llegar a sus ojos, pero de nuevo no pude ver nada, absolutamente nada, simplemente… nada.

Cuando hice ese recorrido, pude observar lo cambiado que estaba, era mucho más grande (obvio), de estatura, vestía- al igual que yo- un pantalón negro de vestir pero para hombre, muy elegante por cierto, con unos zapatos negros; cuando mi mirada llego a la mitad de su cuerpo, vi lo cambiado que estaba la parte de su abdomen, de su pecho, era el de un completo hombre, sus pectorales se notaban, no eran muy grandes, pero tampoco muy pequeños, lo normal para su cuerpo, la camisa que llevaba era preciosa, rojo tornasol, que llevaba los primeros dos botones desabrochados. Cuando llegue a su rostro, me di cuenta que era el mismo, sus ojos negros, su cabello revuelto, su pálida piel.

Las imágenes del día anterior, del barniz negro y del edredón llegaron a mí.

-¿Uchiha Sasuke?, si, definitivamente eres tú- afirme antes de que pudiera decir algo, entonces, de nuevo jugó conmigo, hizo una sonrisa, que era para mí, solo para mí, me llevo al fin de la vía láctea. Si seguía de esa forma, me haría morir y resucitar en un mismo día, en un mismo instante.

-Sí- dijo apagando su sonrisa, pero teniendo esa postura de galán de cine.

Pasando a un lado de mí se sentó en la fila contigua, a tres butacas lejos de la mía.

Agache de nuevo mi cabeza, abrí torpemente mi libro y comencé a leer, según yo, sin poder concentrarme, ya que su mirada me hacía sentir escalofríos infinitos.

Pasaron unos minutos y un suspiro salió de su boca

-¿Te gusta la lectura de Edgar Allan Poe?- me preguntó. Me sobresalte de que me hiciera platica, el no era así cuando estábamos en secundaria, además, ¿cómo se dio cuenta que el libro era de ese escritor?, pero claro, nunca había una oportunidad como esa para hablar los dos.

No sabía, que tono usar con él, quise que fuera lo más normal y desinteresado. Solo lo logre un poco, dejando solo un tinte, lo demás era de pura estupidez, porque me sentía tan feliz de volverlo a ver, y, además, que me recordará.

-Pues, si- conteste.

-¿Por qué?

-Ha……, simplemente hace que sentimientos diferentes aparezcan con cada una de sus palabras, siento que, me transporta a un mundo de soledad, de felicidad, de amor desesperado con esta novela. De la tristeza infinita que tiene el protagonista cuando pierde a su amada, eso es realmente diferente, y, debo decir que amo lo diferente- hable, haciendo algunas pausas buscando las palabras adecuadas para expresarme- me siento bien, rompiendo la monotonía de la vida que impone el ser humano.

-Es….perfecto- habló cuando termine mi discurso.

Otra vez, Dios, ¿Qué no pensaba dejar de jugar?, otra vez salía disparada hacia el espacio.

¡¿Qué rayos le parecía perfecto?! ¡¿Por qué de pronto me habla como si nos conociéramos de toda la vida?! Es que, no dijo que no nos hayamos visto antes, pero nunca antes habíamos conversado.

Era extraño…, pero no me iba a quedar con la duda, no, por supuesto que no.

-Disculpa, pero, ¿Qué es perfecto?- dije con un tono de asombro, por la palabra que había empleado.

Se recargo en el respaldo de su silla, cruzo las manos sobre su pecho y cerró los ojos, mostrando una sonrisa de medio lado.

-Nada, olvídalo.

Iba a protestar, pero cuando estaba por abrir mi boca, me percate que alguien más había entrado en el salón, de inmediato gire mi cabeza y vi a un joven, muy simpático.

Rubio, de tez bronceada, ojos profundo como el mar, sonrisa alucinante y a cada lado de sus mejillas.

Iba vestido, muy extravagante, a mi forma de ver. Tenía una playera de color amarillo chillón, con garabatos en naranja; un pantalón de mezclilla desgastado, y unos converse azules. Sin embargo se veía muy lindo.

Dirigió su vista hacia Sasuke, sin mirarme para cuando hablo.

-¡Hey, Sasuke!- habló- te estaba buscando.

-¿Qué haces aquí retrasado?, este no es salón para idiotas como tú, largo- dijo con tanta tranquilidad y sin abrir sus ojos ni cambiar su postura relajada, eso enojo de sobremanera al lindo rubio.

-¡¿ A quién rayos le dices retrasado?- grito que tuve que tapar mis oídos, comenzó a caminar a zancadas hacia Sasuke, iba con la cara llena de cólera dispuesto a salir, me quede de espectadora esperando una pelea entre ambos- Vamos a arreglar esto de una vez, zopenco- hablo con enojo puro.

-No voy a permitir que quedes como un total estúpido frente a la señorita- habló Sasuke, mis mejillas tomaron un leve rojo, que gracias a Dios, ninguno de los dos- a parte de mí- pudo notar, el lindo rubio se giro y me miro con cara de asombro, que después, cambio a un total rojo carmín.

-Disculpa preciosa, no era mi intención hablar de esa manera, no note tu hermosa presencia- dijo acercándose a mi- es un placer, mi nombre es Naruto Uzumaki, tengo 17 años 4 meses, vengo desde Canadá a estudiar, el nombre de mi grandioso padre es Minato Namisake, y el de mi hermosa madre es Kushina Uzumaki- hablo casi tan rápido que me recordó a Karin.

-Un placer, soy Sakura

- Que bien- Se coloco las manos detrás de su cabeza y respiro hondo. Yo lo mire sorprendida, cambio su estado de ánimo en un dos por tres, si que era extraño, pero sentí de nuevo el escalofrío, y voltee para ver que Sasuke miraba a Naruto con cara de pocos amigos.

-Ya lárgate, estas en el salón de cálculo, es demasiado para tu pequeño cerebro.

Creí que Naruto reaccionaria fatal, pero en vez de eso solo se estremeció.

-¿Cálculo?- repitió temblando, Sasuke solo asintió. Y sin decir adiós salió corriendo del salón.

Este chico era realmente raro. Me quede viendo por donde segundos antes, había salido Naruto.

Sentía la mirada penetrante y oscura en mi espalda, ya no tuve el valor suficiente de voltear para verlo, pero ahora que recordaba, ese cosquilleo en mi estomago, que sentí en la mañana, se había dispersado cuando él me había mirado.

Creo que ya sabía el por qué de ese extraño suceso. Tal vez el destino, el tiempo, me había anticipado o dado una señal, de lo que me sucedería ese día, pero algo muy dentro de mi me recordaba que él era inalcanzable, que era por eso del apodo que le había dado mi cabeza: unicornio, sabía que nunca me tomaría en cuenta, a pesar de mi cambio radical, pero no estaba, ahora, tan segura.

Sin que él o yo pudiéramos decir algo más, los alumnos empezaron a llegar y a ocupar el salón, guarde el libro en mi mochila y saque mi carpeta y una pluma para apuntar.

Abrí la carpeta en las primeras hojas y comencé por escribir la fecha del día, coloque debajo de ella la frase: "Cálculo, comienza hoy", quería encontrar más cosas que pudiera escribir, aún teniendo la mirada en mi espalda, que hacía que me distrajera de sobremanera.

Entro el profesor, saludo a la clase y dio comienzo, mirando de reojo pude observar que no todas las bancas estaban ocupadas, por mucho serian 7 u 8 alumnos presentes, contándome a mí por supuesto.

Cuando el profesor empezó a hablar del tema de ese día, sentí un gran alivio, ya no sentía el escalofrió, por lo tanto, ya no me miraba.

Termino la clase, junte mis cosas rápidamente y Salí del salón, sumergiéndome en un intenso, muy intenso, abismo de nerviosismo ¡me miraba sin ninguna explicación!, ¿Por qué lo hacía?, ¿Qué vio en mí?, gire mi cabeza un poco y me di cuenta que me seguía, yo trataba de desaparecer de su vista, me cole de entre los alumnos, pero sabía que mi cabello me delataba, sentía que no dejaba de verme, incluso lo vi caminar mas a prisa cuando casi me pierde de vista.

Iba tan distraída que no me di cuenta cuando tocaron con un dedo mi hombro, dando pequeños golpecitos, di media vuelta y me sorprendí de ver quien estaba ahí.

-¿Karin?- dije, aun sabiendo cual era la respuesta- ¿c-como es que estas aquí?- me sorprendí.

-A pues, estudio aquí- comento con absoluta burla.

Sin esperar, la abrace, olvidándome por completo de la mirada de cierta persona.

-¿Creías que ibas a hacer la única ingeniera?- me dijo cuando la abrace- siento desilusionarte.

Nos desprendimos del abrazo y nos miramos, estábamos en medio del pasillo, muchos nos esquivaban y se molestaban que les estuviéramos obstruyendo el paso.

-¿En qué te especializaras?-. Yo, nunca pensé que Karin estuviera interesada por la química, de hecho, una vez me dijo que la detestaba, además llego a reprobar la materia en tercero de secundaria.

- En mantenimiento- dijo naturalmente- es muy interesante esa carrera, además estoy en la gloria porque hay más chicos estudiando en esa carrera- dijo con una mueca de malicia clavada en el rostro.

Suspire, así era ella, pero, además de los chicos, sabía que ella amaba los estudios y que, para poder ayudar a sus padres en la economía de su hogar, tendría que tener un título profesional y un trabajo.

Sonó la campana avisando que se había agotado el tiempo de buscar el salón.

-Bueno, Karin, suerte, nos veremos en el almuerzo, ¿sí?- le dije caminando hacia el lado contrario.

-Por supuesto- dijo yéndose

Tenía en cuenta que el salón donde me tocaba mi clase debía encontrarse en ese lado. Cuando encontré el salón 3 "F", sin pensarlo dos veces entre. Sentí un gran alivio al no verlo en aquellas butacas. El profesor de química en alimentos entro y empezó con su clase, me distraje por los 50 minutos que duro.

No volví a verlo en ninguna de mis clases, por lo que supuse, que estaría estudiando otra cosa.

Cuando dieron las 11:30 de la mañana salí de mi última clase, pregunte a un alumno que pasaba por ahí la dirección en donde estaba el comedor, me dio unas instrucciones y, después de agradecerle empecé a caminar.

Atravesé un campo de fut bol que estaba vacío, solo algunos, que como yo parecían buscar el comedor, aun seguía sorprendiéndome por las dimensiones de mi preciosa escuela.

Mientras caminaba, me detuve en una banca que se encontraba alrededor de la cancha de fut bol, había un árbol que con sus ramas, hacia sombra en ella, observe a mí alrededor y me percate que las demás bancas estaban expuestas al rayo del sol. No había nadie y me pareció perfecto para leer mi novela.

Me olvide de que debía ver a Karin en el comedor, después le explicaría, no tendría más remedio que perdonarme. Abrí mi bolso y saque el libro y comencé a leer, de pronto y sin darme cuenta, una preciosa voz masculina empezó a recitar uno de mis poemas favoritos de Poe………Alone.

"Desde el tiempo de mi infancia no he sido
Como otros eran, no he visto
Como otros veían, no pude traer
Mis pasiones de una simple primavera.
De la misma fuente no he tomado
Mi pesar, no podría despertar
Mi corazón al júbilo con el mismo tono;
Y todo lo que amé, yo lo amé solo.
Entonces -en mi infancia- en el alba
De la vida más tempestuosa, se sacó
De cada profundidad de lo bueno y lo malo
El misterio que todavía me ata:
Del torrente, o la fuente,
Del risco rojo de la montaña,
Del sol que giraba alrededor de mí
En su otoño teñido de oro,
Del rayo en el cielo
Cuando pasaba volando cerca de mí,
Del trueno y la tormenta,
Y la nube que tomó la forma
(Cuando el resto del cielo era azul)
De un demonio ante mi vista".

Me quede quieta sin moverme ni un milímetro, sostenía el libro en mis manos, escuchando el bello poema, recitado por un romeo, con voz hermosa.

Seguía quieta, no me había dado cuenta que había cerrado los ojos disfrutando de la recitación.

-Es mi poema favorito- hablo él sacándome de mi trance- ¿Lo habías escuchado?- me pregunto con impaciencia.

-Si- lo dije sin mirarlo- también es mi poema favorito.

Me miro por un rato y cuando abrí mis ojos me di cuenta que se había sentado a mi lado, gire mi cabeza, con un claro sentimiento de confusión

-¿Podrías leer en voz alta?- hablo viendo hacia el frente- quiero escuchar cada palabra de la lectura de Poe salir de tus labios.

Me estremecí. ¿Qué había significado eso?, ¿Cómo es que había una coincidencia tan grande entre ambos?, nunca llegue a imaginar que él estaría sentado a mi lado, esperando a que leyera una novela romántica y de tristeza absoluta, melancolía……..

Lo mire y sonreí- No creí encontrar a alguien que le gustara tanto Poe como a mí- dije, tome el libro y regrese las paginas hasta llegar al principio de la lectura, iba a comenzar a leer cuando él hablo de nuevo.

-Yo si sabía que habría alguien más al que le gustarían los poemas de Poe, que con el tiempo, aprendería a disfrutar de su lectura, y que le gustaría tanto como a mí- volví mi cara para mirarlo, pero él seguía con su vista perdida en lo verde del campo de fut bol- comienza, por favor.

Voltee de nuevo mi cara hacia ell libro, pero tarde unos instantes en los que mi cerebro trataba de entender las palabras dichas por Sasuke…

¿El sabia que existiría otra persona, además de él, que le gustarían los poemas de Poe?, ¿Tenía entonces fe y esperanza en aquella persona?, pero sobre todo, ¿A quién se refería?, ¿Ya la encontró? No sé.

Agite mi cabeza y acerque un poco más el libro a mi rostro y comencé a leer, Sasuke fijo su mirada en mí, cuando comencé con el primer párrafo.

Una tosca media noche, cuando en tristes reflexiones,

Sobre más de un raro infolio de olvidados cronicones
Inclinaba somnoliento la cabeza, de repente
A mi puerta oí llamar;
Como si alguien, suavemente, se pusiese con incierta
Mano tímida a tocar:
"¡Es - me dije - una visita que llamando está a mi puerta:

eso es todo y nada más!".

Espero que este capítulo haya sido de su agrado y dejen sus comentarios.

¡Porfa!.........

cuídense!

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