P.O.V. Normal
-¿Hace cuanto y donde se conocieron?-
-Hace 5 años en San Mungo-
-Bien ¿como se contactaban sin lechuza?-
-Harry es poderoso como ya lo notaste- el asiente- bueno el me manda cartas por el río donde nos encontrarse, solo debe impregnarlas de la cantidad adecuada de magia llegan a mi en perfecto estado-
-¿Porque tienes tanto interés en el? ¿Te ah contado algo de la profecía? y ¿De que lado estas en este guerra?-
-Cuando nos conocimos sentí una conexión con el, lo adoro, es el hijo que jamas podre tener; me dijo todo lo que sabe de la profecía; soy neutral, pero apoyo más al Lord Oscuro so el cambiase ciertas cosas me uniría a el no como una sirvienta si no como una amiga, no puedo estar con la luz cuando esta fue corrompida-
-Dumbledore...-
-Miente y manipula demasiado por si no sabes, Voldemort al menos es directo y franco respecto a sus planes de conquistas; no hay blancos y negros solo una infinita variedad grises, depende de cada uno de nosotros que escala de gris seamos-
-Bueno creo que es suficiente para mi, me alegra que quieras tanto a Harry, el necesita cariño
-Lo se, el no tiene la culpa de eso
-Vamos aun hay cosas que hace ¿supongo?-
-Tienes razón- se acercó a la cama- Harry tesoro despierta- lo sacudió un poco para despertarlo.
-¿Mama?-
-Vamos tesoro aún tenemos cosas que hacer-
Se salieron hacia el Callejón Diagon cerca de las 3:00 p.m., el lugar vibraba por la gente y la magia en el, Harry deseaba tener 8 ojos para poder ver todo pues era la primer vez que iba, el sintió una punzada al recordar a su familia pero al ver a su madre y a Remus sintió como la tristeza era reemplazada por la felicidad; su primera parada fue Gringotts, Harry leyó la palabras grabadas en un puerta de plata:
Entra desconocido, pero ten cuidado
con lo que le espera al pecado de la codicia,
porque aquellos que cogen, pero no lo han ganado,
deberán pagar en cambio mucho más,
así que si buscas por debajo de nuestro suelo
un tesoro que nunca fue tuyo,
ladrón, te hemos advertido, ten cuidado,
de encontrar aquí algo más que un tesoro.
Cuando entraron al vestíbulo Antares se acerco al duende más alejado de oídos indiscretos.
-Buenos día- saludo sonriendo- Que su oro fluya y sea abundante-
-Que su riqueza jamas acabe y la magia le proteja- respondió el goblim- Buen día Señorita ¿Que negocios desea hacer?-
-Deseo ver a Grancott el administrador de mis cuentas-
-Ah es usted Señorita Saclyrun, adelante el la atenderá de inmediato-
-Muchas gracias Raurustt- caminaron hasta una oficina que rezaba "Grancott administrador en jefe de Gringotts"- Encantada de volver a verte Grancott-
-Antares un gusto volver a verte, hace años que no nos visitas-
-Sabes que estaba ocupada ¿no?- el asintió- Harry, cariño, saluda- el goblim le dio una mirada interrogante.
-Saludos jefe Grancott, es un placer conocerlo, que su oro fluya y sea abundante- hizo una pequeña reverencia en señal de respeto- Me llamo Harry Potter-
-Saludos joven Harry, que tu riqueza jamas acabe y la magia te proteja, me alegra saber que alguien de su familia tiene respeto por las razas mágicas- luego miro a Remus- ¿Y el Señor es...?-
-Saludos señor Grancott- hizo una reverencia igual que Harry- Mi nombre es Remus Lupin, mucho gusto-
-Usted es un hombre lobo ¿verdad?- el asintió- No se preocupe entre nosotros usted siempre sera tratado con respeto, tiene sangre de criatura después de todo-
-Gracias-
-Ahora a los negocios, vengo a obtener la tutela de Harry y hacerlo mi heredero-
-Mama...-
-¿De verdad? En todos estos años nunca mostraste este tipo de deseo
-Harry ya me acepto como su madre, quiero ser su madre ante la magia ya que en sangre no me es posible-
-Bien si eso es lo que quieres hacer se hará-
-Gracias madre, entonces ¿viviré contigo?-
-Aun no tesoro, quisiera llevarte ahora pero debo resolver una cosas antes de que vengas a vivir conmigo, después de eso viviremos juntos lo prometo-
-Esta bien lo entiendo-
-Supongo entonces que el ritual se hará después, hasta entonces tendremos todo más que listo para la adopción-
-Gracias por todo-
-Si gracias señor-
-Me agradas muchacho, Antares hizo una buena elección contigo, esperó que no la decepciones-
-Jamas lo haría, lo juro-
-Nos retiramos entonces, hasta pronto Grancott, no vemos otro día-
-Adiós señor-
-Que pase bien señor-
-Igualmente- se despidió- Tiempos inciertos se acercan, solo espero que su hija no sufra más señores- se dijo cuando ya no escucho pasos.
El pequeño grupo siguió caminando su primera parada fue en la tienda de baúles donde compraron 2 para Harry y Remus (ni que decir que no quería aceptarlo) con 4 compartimientos cada uno: habitación, laboratorio de opciones, biblioteca y salón de duelo adaptable a cualquier necesidad de práctica. El de Harry era negro, la manija era de plata, con 3 zafiro y 2 esmeraldas que permitían la entrada a los compartimientos; el de Remus era marrón, la manija de bronce (a pedido de el) piedras de color ámbar; ambos tenían sistemas de seguridad muy avanzados. Después de esa parada siguieron su camino, con calma, en Madame Malkin compraron varias túnicas para los tres, en Flourish y Blotts compraron 65 libros en total. Luego de ellos compraron ingredientes de pociones para que Harry empezara a practicar. Finalmente llegaron a Ollivanders, al entrar Harry sintió un que algo le hacia cosquillas.
-Ha joven Potter no esperaba verlo tan pronto por aquí- se dio vuelta para ver al anciano mago detrás de de ellos- si parecen que fue ayer cuando sus padres vinieron-
-Perdón pero para mi ellos no son mis padres-
-Si lo veo, Antares te ah acogido, pero basta de charlas y empezamos a buscar tu varita saco una cinta métrica con marcas plateadas- ¿Con que brazos coges la varita?-
-Soy diestro- contesto.
-Extiende tu brazo- midió a Harry por todos lados, mientras media le contaba que sus varitas jamas son iguales. La cinta lo media sola, en tanto el señor Ollivander estaba revoloteando entre los estantes, sacando cajas- Ya esta, ahora prueba esta; madera de caoba nervios de corazón de dragón, 23 cm, bonita y flexible. Tomala y agitala-
Pero se la quitó casi de inmediato, Harry lo intento varias veces. No tenia ni idea de que era lo que estaba buscando el señor Ollivander. Las varitas ya probadas, que estaban sobre una silla, aumenta van por momentos, pero cuantas más varitas sacaba el Ollivander, más contento parecía estar.
-Que cliente tan difícil ¿no? Me pregunto...si porque no, una combinación poco usual; acebo y plumas de fénix, 28 cm, bonita y flexible-
Harry toco la varita. Sintiendo un súbito calor recorriendole. Chispas verdes, rojas, azules y amarillas salieron al mismo tiempo de ella, mientras una corriente de aire fuerte hizo ondear sus cabellos. El veía con fascinación su varita, se sentía tan bien.
-Bravo Harry- Antares y Remus la aplaudían.
-Si bien echo... curioso... muy curioso- susurraba Ollivander.
-¿Disculpe? ¿Pero que es tan curioso?-
-Recuerdo cada vendo joven, es curioso que usted este destinado a esta varita cuando Dumbledore me aseguro que le pertenece a su hermano-
-¿Por que habría de pertenecerle?-
-Curiosamente el fénix que dio la pluma para esta varita dono una más solo una más, es muy curioso que esta sea su varita cuando su hermana esta en manos del Señor Oscuro-
-¿Que quiere...?-
-Podemos esperar grandes cosas de usted joven, después de todo el Señor Oscuro ha echó cosas terrible pero grandiosas- los tres se quedaron en silencio cuando Antares intente pagar Ollivander se negó a recibir los galeones.
-¿Crees signifique algo? ¿Mama?-
-No lo se, tesoro, pero lo averiguare- dio un suspiro- Bueno ahora vamos a comprarte un familiar-
-¿Un familiar? ¿Antares crees que sea conveniente?-
-Si, Harry necesita estar protegido cuando ninguno de los dos estén con el h que mejor que un familiar-
-Gracias mama-
