"Sigo diciendo que deberíais volver a casa." Dijo el Doctor, consciente de que ninguno de los dos le estaba haciendo caso.

Miró a Jack y se preguntó cuando había sido la última vez que había visto al capitán tan feliz, con aquel brilló en los ojos y, lo que todavía más sorprendente para el Doctor, no le estaba haciendo caso a él.

"Ya lo has visto todo. Bueno todo lo que yo conozco, porque estoy seguro que el Doctor guarda más de un secreto dentro de la TARDIS. Nunca me has dicho donde está la piscina."

Jack sonrió al Doctor y por primera vez desde que lo conocía, no había más que buen humor en aquel gesto, en lugar de un intento de ligar con él.

"No quería encontrarte allí con alguno de tus ligues. Lo siento Jack, pero hay zonas de la TARDIS que prefiero que nunca conozcas. No es nada personal." El Doctor volvió a mirar al panel de control de la nave y dejo que sus compañeros de viaje volvieran a lo suyo.

"Supongo que va siendo hora de volver a la Tierra."

Jack llevó a Ianto hasta uno de los asientos, poco habituales en la sala de control de la TARDIS. Después de todo el día dando vueltas por la nave, Ianto estaba agotado, aunque no se lo fuera a decir al capitán.

"¿No lo dirás en serio? Es la primera vez que salgo de la Tierra y pretendes que todo lo que vea del espacio exterior sea la celda de esa apestosa nave, por no hablar de la criatura que intentó matarme y la TARDIS. Me has contado muchas historias Jack, no pretenderás ahora que no quiera saber más."

Jack lo miró, en el fondo sabía que tenía razón, aunque para el capitán era mucho más importante mantener seguro a su compañero y evitar meterlo en más problemas, pues es lo que siempre pasaba cuando se viajaba con el Doctor, de alguna manera, por muy extraña que fuera, los líos y los problemas, estaban garantizados.

"Todavía tardarás en estar en plena forma."

"Lo se, pero no te estoy pidiendo que nos enfrentemos a un ejército completo de daleks. Sólo quiero saber que es lo que hace tan único al Doctor y compartir contigo alguna de tus aventuras."

"¿De verdad piensas que soy único?" El Doctor sonrió burlonamente y volvió a sus cosas al ver a Jack que iba a contestarle, algo que seguramente no deseaba saber. "A mi no me importaría llevaros a algún sitio, siempre y cuando luego me prometáis volver a casa."

El rostro de Ianto se iluminó al escuchar aquello, como si de un cachorro con un nuevo juguete se tratara, habían sido tantas historias sobre el Doctor, tantas aventuras que había compartido con Jack, que siempre se había sentido celoso del Doctor, no sólo por los sentimientos que Jack siempre había tenido por él, sino por todo lo que el capitán había vivido lejos de él.

"Vale, pero sólo un paseo, un planeta y luego volvemos.

"Eso significa que volverás conmigo a la Tierra."

Jack abrió la boca para contestar, pero se dio cuenta que no podía hacerlo. Se había propuesto dejar la tierra, posiblemente para siempre y no volver nunca, a menos de que el planeta estuviera en verdadero peligro. Se había prometido alejar a Ianto y Gwen del peligro que su sola presencia suponía; pero en cuanto Ianto había viajado con él, todo había cambiado y ahora las cosas eran completamente diferentes.

Durante mucho tiempo, había intentado por todos los medios, alejar al muchacho de él, sin dejarle nunca decir que le quería o sin permitirle conocer todo lo que había en su interior. Pero Ianto siempre seguía adelante, siempre conseguía acercarse más, conocer un poco más, observar más de cerca y ahora lo tenía ahí, junto a él en la TARDIS, después de haber arriesgado otra vez, la vida por él. ¿Qué podía hacer para asegurarse que no lo estaba poniendo en peligro?

"¿Jack?"

"Muy bien volveré contigo, pero espero que cuando estemos en casa no me pidas que nos vayamos a vivir juntos o te pongas de rodillas para pedirme matrimonio." Jack sonrió, pero se dio cuenta que Ianto no reaccionaba igual. Al menos había conseguido lo que quería.

Aquello había dolido a Ianto, aunque su rostro trataba de ocultar el golpe. El Doctor miró a Jack, incluso él, que no era el más indicado para hablar de sentimientos, se había dado cuenta que eso no había sido nada correcto.

"No he dicho que cambiemos lo que somos." Ianto trató de ser lo más orgulloso que pudo y Jack no se dio cuenta de lo contrario. "Sólo quiero que vuelvas conmigo, que no salgas corriendo otra vez."

"Muy bien, volveré contigo. ¿A dónde quieres ir? O mejor dicho ¿Doctor, sorprendemos, donde nos vas a llevar esta vez?"

Ianto se sorprendió de escuchar aquello. Había oído a Jack de los viajes que había hecho con Doctor, que no se podía creer que la TARDIS se hubiera puesto realmente a funcionar, escuchar aquel extraño sonido de motores que no llevaba a comprender y que Jack estuviera a su lado.

"Jack, esto te parecerá un locura, pero algo me dice que tenemos que ir al planeta de los Oods."

"Ya has estado allí, no pensaba que quisieras volver." Jack se puso a los mandos de la TARDIS conforme el Doctor le fue dando instrucciones, mientras Ianto miraba la escena anonadado, aquello que ni siquiera llegaba a comprender. "Decías que era demasiado frío para tu gusto."

"Y lo sigue siendo, pero tengo una voz en mi cabeza desde hace días que no hace más que llamarme. Necesito ir allí y estoy seguro que a tu joven amigo le gustarán los Oods, son gente amable y no tendremos ningún problema con ellos."

"¿Oods? Nunca he oído hablar de ellos en Torchwood. ¿Nunca han llegado a la tierra?" Preguntó Ianto mientras la TARDIS se ponía en marcha de camino al planeta.

"Sólo un par de veces, pero fue hace mucho tiempo, creo que fue antes de que tu nacieras."

Jack miró a los controles de la TARDIS, parecía tan concentrado que Ianto no quiso decir nada más. En su lugar continuó contemplándolo. Por un momento, parecía que la pena y desesperación que habían llevado a Jack a dejar la tierra a toda prisa, hubieran desaparecido por completo.

No estaba seguro si eso le hacía sentir completamente bien, sabiendo que la única forma de devolverle a su forma de ser normal, era con la compañía del Doctor y no la suya o que estar en la TARDIS le sentara mejor que trabajar en la base, que algún día volverían a tener de Torchwood.

"¿Va todo bien?" Al levantar la vista se encontró con la mirada del Doctor y se preguntó cuantos minutos había pasado atrapado entre sus propios pensamientos.

"Si, es sólo."

"No te preocupes, no eres el primero al que le sobrepasa todo esto, en realidad, creo que excepto Jack, para todos los que han entrado en la TARDIS, ha sido demasiado al principio." Jack sonrió con picardía y volvió a sus cosas.

"No es… no se a veces creo que no conozco a Jack, hay tanto que no me cuenta, que pienso que nunca llegaré a conocerlo profudanmente." Ianto suspiró.

"No creas, eso es lo que Jack quiere que creamos, le gusta ponerse caparazones, le gusta hacerse el tipo duro para que no veamos que se siente solo o que nos echa de menos o en tu caso, que te quiere."

"Jack no me quiere, se siente atraído por mi, pero no me quiere como yo a él." El Doctor puso una mano sobre el hombro de Ianto.

"Hazme caso, déjale un poco de espacio y ya verás como va a ti. No le gusta estar sólo y cuando cree que estás lejos, entonces a por ti y verás como reacciona."

"¿Estás diciendo que lo ponga celoso?"

El Doctor sonrió ampliamente. El amor no era su asignatura favorita, sobretodo porque no llegaba a comprenderlo completamente, pero cuando se trataba de Jack, el capitán era como un libro completamente abierto para él.

"Yo no he dicho nada."

El Doctor se levantó y volvió con Jack.

"Hemos llegado y mira, parece que hay alguien esperándote ahí fuera."

Lleno de curiosidad, Ianto miró a la pantalla igual que ellos y ante él pudo ver su primer ood, y lo que era más importante todavía, estaba en su primer planeta extraterrestre. Sonrió y se mantuvo alejado de Jack, no tenía nada que perder, así que seguiría los consejos del Doctor, para tratar de atraer al capitán.