Amor tras la máscara.
Capítulo 4
-¿C-Cómo…? ¿Qué dices…? Leon…
-Lo siento… pero al final entiendo que no correspondo a tus sentimientos…
-P-pero… L-leon…
-Sora, no te amo…
-No digas eso…-dice ella aferrándose al tubo nerviosamente.
-Es la verdad…
-¡No! ¡No lo es…! Yo lo sentí…-dice ella casi abrazando el tubo del aparato, queriendo aferrarse a él como si fuera Leon- en ese beso que nos dimos… Tenemos que vernos… hablemos de esto cara a cara… dejaré la casa de Layla si es necesario- dice ella sollozando.
-Lo siento…-dice él antes de cortar.
-Leon… ¡Leon! ¡Leon, no!-grita ella agitando el aparato desesperada- ¡Contéstame!
-¡¿Qué sucede?!-pregunta Clara alarmada por los gritos. Rápidamente se acerca a la muchacha y le toca el hombro.
-¡Noooooooo! ¡Déjame…! ¡No quiero…!-grita Sora sacándose a la señora de encima y huyendo de la casa, hacia el jardín.
-¡Sora! ¡¿Qué sucede?!-grita Clara tratando de alcanzarla, pero Sora ya se encontraba a mucha distancia.
-¡¿Por qué…?! ¡¿Por qué me haces esto?! ¡No lo entiendo…!-grita Sora corriendo a través del jardín de la mansión Hamilton. No le importan ni el cansancio ni la fatiga, solo desea correr y entender por qué…
Cuando finalmente se detiene, baja la mirada y lanza un estruendoso alarido- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!-grita con todas sus fuerzas, como queriendo largar todo aquello que la había estado matando desde que Leon la había dejado en la puerta de esa casa- ¡No lo entiendo! ¡No lo entiendo!-se repetía una y otra vez agarrándose la cabeza, furiosa consigo misma, furiosa con Layla, furiosa con Leon- ¿Por qué…?-pregunta finalmente derrumbándose sobre el pasto. Toda la hermosura que su rostro había adquirido con el entrenamiento se veía opacado por su tristeza y el sendero que dejaban sus lágrimas al caer.
Ahora no tenía más que contemplar el cielo manchado de pétalos de flores que volaron al momento que ella se desplomó en el suelo. Volaban sobre su rostro, como queriendo alegrarla, pero a pesar de su esfuerzo, era inútil. Le habían roto el corazón descaradamente, se sentía usada y abandonada. La había besado, la había amado, le había dicho hermosas palabras de amor, la había cobijado bajo sus brazos, la había impregnado de su aroma tan masculino, la había llevado a amarlo más que al escenario y él la dejaba así como a así, con solo un lo siento y sin dar explicaciones.
Sus ojos ya no estaban húmedos, se habían quedado secos e hinchados, rojizos… y debajo de ellos su piel se había vuelto de un tono grisáceo. Su rostro ya no expresaba emoción alguna, su maravillosa sonrisa se había extinguido y sus ojos perdían su brillo.
Lo único que parecía indicar que seguía viva era el hecho de que su cerebro siguiera funcionando.
-"Leon… Aún no puedo creer que me hagas esto… pero… ¿Por qué será que todo esto está pasando? ¿Vale la pena el haberte perdido…? La única razón por la que hago esto es por ti… yo quería dejarlo… y solo para estar contigo… pero fuiste tú quien me detuvo… me convenciste… ¿Qué pasó contigo Leon?"-piensa ella tapándose los ojos con el brazo. En esos pensamientos estaba ella, mezclada entre Leon, Layla, Yuri, Tabris y demás, pensando que algo más había en todo esto…todos actuaban más que raro, susurrando a sus espaldas. La única persona que podría revelarle las razones de Leon y mostrarle un poco de luz era May, la única que no había podido ver hace mucho tiempo.
Imágenes de Leon se le mezclaban con las de Tabris, recordándole como ambos a sus distintas maneras la habían hecho sentir ese cosquilleo en el estómago. Repentinamente, su mente se iluminó por completo, mostrándole una sola verdad, concreta e irrefutable.
Durante el resto del lunes y el martes, Sora no volvió a hablar de Leon, ni con Clara que la había alcanzado en el jardín la noche del lunes, ni con Layla que decía que era lo mejor, ni con Yuri que la veía rara, ni con Tabris, aunque éste ni preguntaba.
Lo único que se notaba era un cambio en la actitud de Sora con respecto a los entrenamientos, antes parecían casi una obligación para ella, su rostro se endurecía cada dos por tres y las sonrisas eran difíciles de conseguir; en cambio ahora sonreía con la misma facilidad de siempre e incluso más. Su cuerpo se movía con la misma gracia que había adquirido gracias a los entrenamientos, pero ahora tenía las ganas que Sora irradiaba desde su primer día en Kaleido. Un gran cambio se estaba dando dentro de Sora y ella era la única que lo sabía.
El miércoles y jueves durante sus clases de tango, sorprendió a Tabris con movimientos tan sensuales y femeninos que llegó a ver un sonrojo a través de su máscara. No era solo su cuerpo, era su rostro, sus expresiones, sus labios se mostraban anhelantes y sus ojos volvieron a ser profundos como el mar, con esa chispa de picardía y con esa pureza que se entreveía al abrirlos. Todo en Sora se había transformado desde el lunes en la mañana y nadie lograba entenderlo.
Finalmente, el viernes sucedió lo impensable. Exactamente a las 19:00 hs, comenzada la clase de Tabris y estando Sora en sus brazos, acercó su rostro y suavemente preguntó.
-¿Quieres ser mi pareja de Kaleido…?-preguntó mirándolo a través de ese antifaz que había aprendido a respetar, pero al que odiaba más que a nada.
-¿Es lo que quieres…?-le preguntó él sin cambiar la expresión de su rostro.
-Es lo que deseo…-dice ella firmemente.
-Entonces… así será…-dice Tabris continuando con el baile.
-De acuerdo…-dice ella contoneando sus piernas alrededor de las de él.
Gracias a Clara a las 19:00 y cuatro segundos todo el escenario Kaleido ya sabía que la estrella Sora Naegino había elegido a un desconocido y enmascarado joven para ser su compañero en la presentación más importante de su carrera y del Escenario Kaleido.
A las 23:46 los tres teléfonos de la mansión Hamilton comenzaron a sonar escandalosamente, siendo todas las llamadas de sus amigas y diversos miembros del escenario Kaleido preguntando si era verdad el rumor.
-Si… lo es… Se llama Tabris… ¿Qué si es lindo? No lo sé… Si, no lo sé… tiene una máscara… no, no era una broma… en serio… -repitió Sora por decimaquinta vez antes de desconectar las líneas de la casa.
-Sora, la comida está lista…-dice Clara desde el comedor.
-Ya voy…-dice soltando la última línea de teléfono, la de su habitación.
Sábado, finalmente sábado… el único día que la señorita Layla le permitía recibir visitas, pero no salir. A primera hora de la mañana, Mía, Anna, Rosetta y Sarah tocaron la puerta de la residencia Hamilton.
-¡Sora!-gritaron las cuatro al unísono.
-¡¿Estás bien?!-preguntó Rosetta teniéndola de los hombros como temiendo que se desmayara nuevamente.
-Estoy bieeeeeen… deeeeeejaaaaa de sacudiiiiirme…-dice Sora tratando de no marearse.
-¡Oh, lo siento…!-dice Rosetta soltándola inmediatamente.
-Estábamos muy preocupadas… han corrido tantos rumores en el escenario…-dice Mía.
-¿Ah si? ¿Cómo es eso?- ºº pregunta Sora.
-Bueno… ya todos saben que harás pareja con tu instructor de Tango…-dice Anna.
-Eso ya lo sabía… me han llegado al menos 50 llamados…uuU-dice Sora
-Bueno, después… hablan de Le…-llega a murmurar Anna, pero Sarah le pisa su pie fuertemente.
-Ya saben lo de Leon…-dice Sora con una tímida sonrisa.
-Bueno… no queríamos hablar de esto, pero… ¿Estás bien?-pregunta Mía.
-Si… ha sido duro, pero todo estará bien… sé que así será…-dice Sora convencida de sus palabras.
-Queda una semana para el show… no puedo creer que esto vaya a pasar… mi primer aniversario en la compañía… -dice Rosetta.
-También el nuestro…-dice Mía abrazando por los hombros a Anna y a Sora.
-¿Cómo va tu entrenamiento?-pregunta Sarah.
-Muy bien… al menos eso creo… la señorita Layla, el joven Yuri y el joven Tabris dicen que así es…-confiesa Sora.
-Pues claro que te iba a ir bien… después de todo, tú eres nuestra estrella…-dice Rosetta orgullosa de su amiga.
-Bueno… ¿Qué quieren hacer…? Tenemos la casa para nosotras…-dice Sora.
-Ya recorrimos toda la casa la otra vez… ¿Qué tal si nos metemos a los baños termales? - pregunta Anna hiper-emocionada.
-No veo porque no…-dice Sora. Dicho y hecho, las chicas se encontraban totalmente sumergidas en las cálidas aguas, con solo un turbante sobre sus cabezas.
-Esto es tan relajante…-dice Mía desplomándose sobre una de las rocas de la alberca.
-Si… es un sueño…-dice Anna totalmente sonrojada.
-Chicas… ¿Ustedes creen que lo haré bien?-pregunta Sora mirando el cielo sobre sus cabezas y al sol, que sobresale por los árboles que tapan la alberca.
-Sora…-balbucea Sarah.
-¡Claro que si!-grita Rosetta indignada.
-¡¿Cómo puedes preguntar eso?! ¡Claro que lo harás bien!-exclama Anna.
-¡Nosotras confiamos en ti!-grita Mía.
Sin siquiera volver a pensarlo, las chicas abrazan a su amiga fuertemente.
-Muchas gracias muchachas… creo que eso era lo que necesitaba…-dice Sora derramando grandes lágrimas en las que estaban mezcladas la alegría y la angustia contenida desde esa llamada del lunes.
-Nosotras siempre estaremos apoyándote amiga…-dice Rosetta.
-Gracias… gracias…-dice tratando de limpiar sus lágrimas.
-Vamos… sonríe… sonríe para nosotras Sora…-dice Sarah tomando su rostro entre las manos y ayudándola con las lágrimas- ¿Qué haríamos nosotros sin esa sonrisa?-le pregunta maternalmente.
-Si…-dice Sora mostrándoles una hermosa sonrisa a sus amigas. Y como decía Sarah, era justo lo que todas necesitaban. Fueron muchos días de angustia y amargura sin Sora cerca de ellas y del escenario, días rutinarios y completamente aburridos. A esta altura, era sencillo reconocer una cosa; Sora era el alma del Escenario Kaleido.
-Bueno… ¿Qué les parece si vamos a comer algo a la casa?-pregunta Sora saliendo del jacuzzi y colocando sobre su cuerpo una toalla.
-Dale… después de tanta emoción me muero de hambre…-dice Anna sin poder contener los gruñidos de su estómago.
-Je je je… ok, vamos…-dice Mía no pudiendo contener ella su risita.
-Sora…-balbucea Rosetta haciendo que Sora se retrace.
-Ustedes vayan a la casa y asalten el refrigerador… yo ya las acompaño…-les grita Sora a Anna, Mía y Sarah.
-Escúchame Sora…-dice finalmente Rosetta después de que las chicas se alejaran lo suficiente.
-¿Qué pasa…?-pregunta Sora al ver el serio semblante de su compañera y amiga.
-Sé que el aniversario de la compañía es importante… pero tu salud es primero…
-…
-Todo esto me parece demasiado extraño… la actitud de la señorita Layla es una de las cosas que más me preocupa… entiendo que para realizar este espectáculo, se necesite un fuerte entrenamiento, pero la Sora que yo vi el fin de semana pasado… bueno… estaba más muerta que viva…
-Rosetta…
-Vi tus ojos Sora… y me asusté…-dice Rosetta llevándose las manos al pecho, hace tiempo quería poder largar esas palabras- jamás te había visto así… y temo que algo llegue a pasarte… además, los rumores de Tabris no son los únicos que nos han llegado…
-"Creo que sé lo que va a decirme…"-piensa Sora.
-Escuchamos que en uno de los anteriores aniversarios de la compañía… la señorita Layla tenía que hacer el mismo espectáculo… pero… su compañero… un tal Rafael Giovanni… murió Sora… él murió al realizar un ensayo…
-Rosetta… agradezco que te preocupes por mí… pero eso yo ya lo sabía…
-¿Qué?
-Si…-dice Sora tomándose por los hombros- durante varias noche me pareció haber escuchado un sollozo por la casa… y descubrí que era la señorita Layla… ella lloraba porque recordaba lo sucedido…
-Por eso mismo Sora… es peligroso… ella puede estar afectada por eso y presionarte de más…
-Al contrario Rosetta…-exclama Sora con ojos decididos- por ese dolor yo sé que la señorita Layla no me dejará fallar… por ese dolor yo sé que la señorita me hará dar lo mejor de mi misma…
-Perdóname Sora, pero creo que confías demasiado en Layla…-dice Rosetta bajando la mirada.
-Y ella confía en mí de la misma manera… por favor… tú confía en mí… sé lo que estoy haciendo…
-Trataré… pero hay otra cosa que me perturba…
-¿Si?
-Es… Leon…-confiesa después de dudarlo un segundo- ahora ha comenzado a recurrir más seguido al escenario después de semanas de desaparecido… y lo que más me extraña es que Carlos no le recrimina nada… es como si planearan algo… y no solo ellos…
-Eso también lo sé… y hay una persona que podría aclarar todo…
-¿Quién?
-May…
-¿Qué?
-Ella se apareció en la mansión hace mucho y estaba molesta… decía que no podía entender como me prefería a mí antes que a ella…
-¿Eh?
-Y muchas cosas más… me gustaría verla antes del espectáculo, pero presiento que no la veré hasta el día de la obra…
-Yo me encargaré de eso… déjame investigar…-dice Rosetta.
-No te preocupes por eso… ya me encargaré… Ahora vamos con las chicas que deben estar vaciando por completo la heladera de la mansión.
-Je je… tienes razón…
Así, ambas muchachas caminan a la casa aparentemente sin saber que una sombra las observaba desde la espesura del jardín de la mansión.
-¡Que rico!-gritaba Anna degustando un rico y caro helado del congelador de Layla.
-Si… nunca probé nada tan exquisito…-dice Mía
-Coman despacio… sino…-dice Sarah pero es interrumpida por la caída de dos cuerpos pesados.
-Ay…-dice Anna tirada en el suelo.
-Mi cerebro…-dice Mía tocándose la cabeza.
-Se les congelará el cerebro…-concluye Sarah con su característica sonrisa.
-Muchachas… ¿Qué les gustaría hacer ahora?-pregunta Sora al llegar a la cocina.
-Bueno…-dice Mía recomponiéndose y poniendo una seria expresión.
-¿Qué sucede?-pregunta Sora al ver la cara de su amiga.
-Tenemos que irnos…
-¿Qué?
-Si… Carlos nos tiene controladas… a todos nosotros en realidad…
-Excepto a Leon…-salta Rosetta histérica.
-Rosetta… tranquilízate…- nnU dice Mía.
-Bueno… es una lástima, pero al menos pudimos pasar un buen momento… cuando todo termine volveremos a la normalidad…-dice Sora sonriéndole a sus amigas con todo el corazón. Aunque la felicidad de la gente fuera su felicidad, el estar con sus amigas y charlar con ellas desde que despertaba hasta que debía dormir era algo que extrañaba horrores.
-Bueno Sora… esperamos ansiosas el sábado, al igual que miles de personas de todas partes del mundo que han venido a verte…-dice Sarah, pero rápidamente es acallada por las demás muchachas de manera brusca, lo que menos necesitaban era que se pusiera nerviosa.
-No se preocupen… jeje… estaré bien…-las tranquiliza la joven Naegino.
Las cuatro muchachas del escenario se retiran hacia la puerta principal de la mansión y allí Sora las despide alegremente, pero no sin percatarse de la presencia de alguien más.
-Ya puedes salir de allí…-dice de pronto dirigiéndose a un arbusto- te sentí mientras estaba hablando con Rosetta… no es necesario que te ocultes… May…-suspira Sora antes de que la joven oriunda de China se yerga con toda su dignidad.
-Eres más hábil… pero no te creas…-contesta May con recelo.
-¿Por qué no te relajas? No hay nadie en la casa… podemos hablar tranquilas… ¿Eso es lo que quieres… o no?
-Bah…-bufa la muchacha de largos cabellos oscuros.
Sora guía a May hacia la piscina de la mansión, y allí, sentadas en reposeras se disponen a hablar.
-El espectáculo será el próximo sábado… falta tan poco…-dice Sora mirando el reflejo del agua sobre las paredes de la piscina y le es imposible no recordar a Tabris.
-…
-Sabes… he pensado mucho… acerca de lo que me dijiste ese día… he tratado de entenderte…
-Nunca me entenderás…-dice May desviando la mirada. La estaban hiriendo en el orgullo y no podía soportarlo.
-Leon…-dice de pronto Sora, haciendo que los ojos de May se dilaten enormemente.
-…
-Por él comenzó todo ¿Verdad…?-pregunta Sora sin mirarla a los ojos.
-Yo…
-A ti… a ti te gusta Leon…
-¡Cállate! ¡No hables!-grita May saliéndose de sus cabales- ¡No puedes…! No puedes saberlo…-dice finalmente recuperando el ritmo en la respiración y apaciguando su corazón.
-…
-Sabes… cuando llegué aquí… mi objetivo era derrotarte…
-…-Sora voltea la mirada hacia su amiga.
-Pero después eso dejó de importarme… no me molesta admitirlo… Pero… Pero… ¿Por qué…? ¿Por qué siempre te llevas lo que ambiciono…?-dice May derramando lágrimas que rápidamente trata de secar.
-May…
-A mí me hubiera encantado hacer la "Técnica fantástica" con la señorita Layla… pero lo hiciste tú… hiciste los que se consideran los mejores actos del Escenario Kaleido… y pensar que si yo no hubiera tenido que volver a China los habría hecho… ¡Me enferma!
-Pero May… ninguna de nosotras…
-¡Déjame terminar!
-…
-Pero lo peor… lo peor… fue cuando Leon me rechazó… fuimos pareja en el escenario… y creí que desde allí existía la posibilidad de ablandar su corazón, acercarme a él… pero mientras más intentaba, más quería alejarse de mí… Y me di cuenta… descubrí los ojos con los que te mira… jamás, él jamás me mirará así… ni a mí ni a nadie…
Sora sin darse cuenta evoca en su mente los ojos de Leon, esos profundos abismos de melancolía en los que cualquiera podía perderse. Esos dos océanos en los que ella disfrutaba reflejarse… siempre recordaría aquella vez en que él estaba sobre ella y la miraba, con esa mirada llena de ternura… esos ojos la acompañarían hasta el final de sus días.
-Al principio…-prosiguió May trayéndola de nuevo a la realidad, a la realidad en donde no estaba sumergida en sus ojos- …creí que veía a Sophie, su hermana en ti… pero pronto me convencí de la verdad… él te anhelaba… como jamás anheló a nadie… y sus ojos lo delataban… después de todo él es una de las personas más puras de corazón que hay… -dice la joven Wong llevándose las manos a su propio corazón- Cuando lo descubrí te odié… te odié de verdad… no podía entender como siempre conseguías lo que yo deseaba sin poner el menor esfuerzo… porque para agradarle un poco a Leon tuve que dar mi máximo esfuerzo… pero tú solo tuviste que ser tu misma, con eso bastaba… Leon te ama así como eres… ama esa sonrisa que yo tuve que lograr con la señorita Layla y la señorita Kathy…
-May, entiendo como te sientes… y no te culpo por odiarme…
-Pero, la razón por la que vine a hablarte es esa…-dice May sin dejarla terminar- ya no te odio Sora… me tomé este tiempo para pensar… para sincerarme conmigo misma… y me di cuenta de que lejos de Leon, mi amor por él se extinguía… que si tú soltabas algo yo ya no lo quería… que si dejabas de anhelar algo, esa cosa ya no tenía valor para mí…
-Pero que…
-¡Era un capricho!-grita May cerrando sus ojos y sus puños con furia- ¡Todo era un maldito capricho! ¡Quería lo que era tuyo! ¡Porque creí que si yo hubiera estado hubiera sido mío! ¿Ahora me entiendes…? Hasta Leon fue un capricho… en cuanto me enteré que actuaba contigo lo quise para mí… en cuanto me enteré que te miraba, supliqué porque me mirara a mí… cuando comprendí que te amaba, quería que sintiera eso por mí…-dice May derramando lágrimas que ya no podía contener. Pero sin que ella se diera cuenta, Sora estaba frente a ella, secando suavemente esas lágrimas, como acariciando su rostro.
-Ya todo está bien…-dice mirándola tiernamente.
-¡¿Por qué eres así conmigo?! ¡¿Por qué eres amable?! ¡Soy repugnante! ¡¿Cómo puedes todavía sonreír así…?!-dice apartando bruscamente la mano de la joven Naegino.
-May… Leon y yo…
-¡No me vengas con eso! Ya no me importa nada, así que voy a decirte algo muy importante… algo que debes saber… me pidieron que lo ocultara, pero…
-No May…-la calla Sora inmediatamente.
-Pero tú le dijiste a Rosetta…
-Le dije a Rosetta lo que tenía que saber… -dice Sora mirando fijamente a la chica de China.
-Tú… ¿Acaso tú lo sabes….?-pregunta May sorprendida.
-…-Sora afirma con la cabeza y May no puede más que derramar lágrimas de felicidad.
-Ahhh… no sabes que peso me quitas de encima…-dice May llevándose las manos al corazón- que alivio… ¿desde cuando…? ¿Desde cuando lo sabes…?-pregunta repentinamente la joven de largos cabellos azabaches.
-No hace mucho que me di cuenta… pero preferiría que no le dijeras nada a nadie… se han esforzado demasiado como para arruinárselos…
-Entiendo…
-Pero comprende que el hecho de que yo conozca la verdad no hará que el plan de ellos no se lleve a cabo…-dice Sora penetrando a May con la mirada, y ella comprendió que Sora jamás había estado más segura de nada- La función del sábado será la mejor del Escenario Kaleido y yo me encargaré de eso…
-"Ella… es mucho más hábil y decidida de lo que yo pensaba… es como si cada obstáculo solo la hiciera crecer un poco más… a mí me falta un gran trayecto, pero sé que algún día te alcanzaré Sora Naegino… te alcanzaré…"-piensa May al retirarse de la mansión. Al fin había logrado sincerarse, y se sentía tan bien y doloroso a la vez… fue como si también hubiera tenido que batirse con su orgullo, y le había ganado… Incluso en su caminar se sentía más liviana y sabía muy en el fondo que todo era gracias a esa sonriente chica japonesa de rebeldes cabellos rosas, casi borgoña, casi morados…
Finalmente había podido hablar con ella… Agradecía a Dios la posibilidad de pode aclarar las cosas con May, después de todo, más allá de rivales eran amigas, grandes amigas. Dentro de su corazón lamentaba tener que haberle mentido a Rosetta, pero mientras menos supieran mejor. Ya de por si había sido duro para ella asimilarlo, no imaginaba lo que sería para Rosetta. Al descubrir todo se había sentido traicionada, pero después de pensarlo, meditarlo con suma calma y siempre sola, comprendió que todos lo hacían por ella. No era un complot, mucho menos una traición, era su forma de enseñarle y era lo mejor.
La semana pasó entre rápida en los entrenamientos y lenta en las noches. Y cada noche era una odisea; al fin había podido descifrar esos malditos sueños que la hacían sudar y llorar durante horas, pudiendo dormir mejor que nunca en su última semana en la mansión Hamilton. Ese sábado todo terminaría y así sin más, llegó rotundamente el 25 aniversario del Escenario Kaleido.
El Escenario y 300 metros a la redonda se había convertido en un autentico caos durante la última semana, entre los últimos retoques al escenario y a la utilería, los camiones con los nuevos trajes y equipos que iban a usar para la presentación, los ayudantes que corrían de un lado a otro, dando indicaciones a gritos; los actores que trataban de controlar sus nervios, el espectáculo se haría en pocas horas y ya no había espacio para últimos ensayos. Lo que más incertidumbre causaba era el hecho de que nada se hubiera ensayado con los actores principales. Ni Sora Naegino, ni Leon Oswald, ni el misterioso Tabris habían aparecido durante esa última semana y eso desconcertaba a todos. Además ya se había corrido por todo el elenco la oscura historia de Layla Hamilton y su desdichada pareja que hace algunos años habían fracasado al intentar el mismo acto que ahora se estaba a punto de interpretar.
Era la primera vez que en ese maravilloso escenario se sucedían tales hechos, ni siquiera la traición llevada a cabo por Yuri Killian hace algún tiempo había causado tanto escándalo.
La función se realizaría a las 23:00 hs, y se divisaba por toda la ciudad pancartas con la hermosa Sora apunto de ser besada por un encantador joven de cabellos castaños cortos; y sobre ellos el sello del escenario. La televisión había convertido en trascendental el aniversario de la compañía y los noticieros no hacían más que ponerlos en extremo nerviosos, al decir que habían comprado entradas hasta en Alaska para venir a ver el espectáculo.
Los actores en su mayoría estaban tomando complejos vitamínicos, ya que de los nervios se veían obligados a vomitar, las sonrisas solo estaban en las caras de Layla Hamilton, Carlos, Yuri y Sarah, que se paseaban por el escenario con superioridad, parecían saber más que los demás.
La noche se acercaba y de entre todas las personas nerviosas y misteriosas, resaltaba una hermosa joven de cabellos rosas que se hallaba apoyada en un balcón del escenario, contemplando el mar como tantas veces lo había hecho. Su mente se había convertido en un confuso torbellino de pensamientos, algunos que la hacían sentir intranquila, otros que le aseguraban que todo saldría bien, que su esfuerzo iba a ser recompensado. Y de entre esos pensamientos había uno que estaba invadiendo su mente. Qué debía hacer… debía acaso hablar con ella… tenía deseos de hacerlo, pero era un asunto que se encontraba tan discretamente oculto y protegido en el corazón de Layla que le atemorizaba sacarlo a la luz más de lo que se había hecho. Solo deseaba darle un poco de conforte, decirle que entendía porqué había hecho todo, hacerla sentir comprendida, rogarle que sea feliz; pero había otra persona presente en todo esto… si alguien podía sacar a la señorita Layla de toda esa oscuridad, era esa persona.
-Sora… ya debemos prepararnos…-dijo de pronto una suave voz, que sabía estaba interrumpiendo un profundo memento, pero que la requerían en ese instante.
-Si Rosetta… ya voy…-dice Sora abrazando sus brazos, de verdad hacía frío esa noche, pero a ella no le había importado, había salido con solo un maya de entrenamiento y una campera del escenario sobre sus hombros.
Entró en el camerino rápidamente y comenzó a vestirse. Su traje era simple y por un momento no pudo reprimir sus recuerdos de El Lago de los Cisnes, en esa ocasión había llevado un traje igualmente simple, pero que durante la función se fue transformando. En esta obra se daría algo parecido, solo que los demás actores harían que ella cambiara. Su traje era rosa, un rosa suave que combinaba perfectamente con sus cabellos y sus ojos caobas. De hecho era tan simple que parecía una malla de entrenamiento, pero le cubría todo su cuerpo, desde el cuello hasta los tobillos.
-Me asombra la magia de este escenario…-dijo Rosetta de pronto, interrumpiendo sus pensamientos- si yo te viera así en otro momento, pensaría que solo vamos a entrenar… pero sé que ese traje se convertirá en algo mágico…-dice Rosetta mirando alegremente a su amiga- igual que tú…
-¿Eh?
-Tú eres algo mágico Sora… ¿No te has dado cuenta de la atmósfera que hay gracias a ti…?
Sora voltea a su alrededor y visualiza a todos sus compañeros de elenco. Todos nerviosos, si, pero ahora sonrientes como llenos de seguridad.
-Si tan solo los hubieras visto en los ensayos… todos te extrañamos mucho Sora… no era lo mismo sin ti… jamás será lo mismo sin ti…-dice Rosetta abrazando el brazo de su amiga.
-Yo también los he extrañado mucho… ustedes son… mi familia…-dice Sora acariciando suavemente la cabeza de su pequeña amiga.
-¡¡Actores!! ¡¡Al escenario!!- gritaba uno de los asistentes, la hora del espectáculo se acercaba.
-¡Vamos Sora! ¡A sonreír!- gritó Rosetta antes de salir corriendo a su posición.
Ya Sora desde su posición en el escenario, oculta entre las estructuras, apunto de salir; podía escuchar el murmullo de la ansiosa masa que añoraba verla. No solo el elenco había estado tras sus pasos, sino también la gente en general estaba al tanto de los rumores alrededor de ella.
La voz de Sarah de pronto inundó el ambiente, haciendo que el murmullo de la gente cese de inmediato. El canto de una hermosa y armoniosa melodía llenó el lugar por completo, un canto semejante al de una sirena se esparcía en el aire, dando comienzo a la magia de Kaleido.
La primera parte del espectáculo comenzó con la danza en trapecios de la mayoría de los miembros del escenario. Éstos representan el baile de celebración por el nacimiento de la princesa (Sora).
Abajo, en el trampolín principal aparecen danzando Mía, Anna y Rosetta. Vestidas las tres de igual manera, pero en distintos tonos (Mía: Amarillo y anaranjado; Anna: Azul y celeste; Rosetta: Rosa y fucsia). Un traje base que les cubre desde la entrepierna hasta el cuello, con largos lazos a la cadera y en la frente de cada una. Las alas de Mía son redondeadas, las de Anna más puntiagudas, mientras que las de Rosetta hacen una curva antes de terminar en un pico doblado. En el pecho de Mía hay un sol, en el de Anna una luna y en Rosetta una estrella. Cada una de ellas realizaba el papel de una de las hadas madrinas de la Bella Durmiente. Al principio la danza era a modo de presentación de las hadas; ellas danzaban y en un momento las tres saltaron de manera sincronizada y terminaron acostadas en tres trapecios adornados con velos rosas, pareciendo las tres verdaderas hadas. El juego de tres trapecios comienza a girar, exhibiendo a las tres hadas por completo.
-"Bien… aquí voy…"-pensó Sora cuando al fin le llegó el turno. Impulsada por el mismo mecanismo que Layla en la Cenicienta, Sora salta, quedando entre sus tres amigas.
El público no se extraña por lo simple del traje de Sora, ya que saben que la magia del escenario crea milagros.
Cada una de las amigas de la joven Naegino comienza su parte del espectáculo. Primero Mía salta de su trapecio nuevamente hacia el trampolín dejando a Sora su lugar. Al rebotar, Mía toca a Sora, haciendo que el traje se desprenda del cuello y los hombros, formando un hermoso tocado de velos rosas, que se enreda en los ahora desnudos brazos de Sora y en su pecho. Mía vuelve a saltar y abandona en trampolín principal, quedando en uno al costado de la acción.
Segunda va Anna, quien también abandona su trampolín para dar lugar a Sora. Cuando vuelve también toca a Sora y la parte del vientre de su traje se desprende, plegándose y formando un hermoso moño en su espalda, luciendo como alas y en el centro de su busto, aparece una hermosa gema (muy parecida a un diamante).
Sora permanece con los ojos cerrados sobre el trapecio de Anna. Ésta salta y queda en otro trampolín al igual que Mía, quedando solo Rosetta.
De pronto, las luces rosas que cubrían la maravillosa escena tornan a rojas, llevando la atmósfera de dulce a espeluznante. Del cielo, vestida con un provocativo traje negro con tocados en violeta oscuro, aparece May, representando al hada malvada. Rosetta y May saltan al mismo tiempo, tratando de darle su trapecio a Sora, pero ambas la tocan en el aire. Al tocarla Rosetta, la parte de las piernas del traje se desprenden, volviéndose un largo velo de gasa rosa claro, pero al tocarla May, la gema de su pecho se oscurece y de él comienza a emerger una especie de raíz, que se extiende por todo el cuerpo de Sora, la maldición del sueño había sido creada en ese instante.
Tanto May como Rosetta quedan enfrentadas en dos de los trapecios del escenario, mientras Sora solo salta en el trampolín principal. Una larga tela violeta oscuro cae del cielo, May se envuelve en ella y de un giro, ella y la tela desaparecen. Rosetta, con gran pesar en su rostro, da un gran salto y termina en el último de los trampolines laterales, éste se encuentra justo frente al público. Ahora, las cuatro muchachas saltan de manera sincronizada, solo para desaparecer en una cegadora luz.
-Ahhh… eso estuvo genial… me gustó mucho tu expresión Rosetta…-dice Sora tratando de conservar el aliento.
-¿En serio? Sabes… esa expresión recién pude lograrla después de verte caer 15 veces del trapecio… ¿Te acuerdas? Cuando Layla te trajo y…
-Si, lo sé… bueno, vamos… ahora viene la parte del pinchazo…
-Jeje… vamos…
La siguiente parte del espectáculo consistía en el famoso pinchazo que haría a todos dormir.
Sora comienza a danzar, pasando de trapecio a trapecio, utilizando poses y movimientos perfectamente delicados y femeninos. Las lecciones de tango habían convertido a Sora en toda una mujer, sensual.
Sus manos se trasladaban lentamente por su cuerpo, delineando sus ya pronunciadas curvas. Su rostro, su delicado cuello de cisne, sus brazos, sus propias manos, su abdomen, su cintura, sus caderas, bajando por sus piernas, acariciando cada rincón de ellas, sus muslos y bajando incluso hasta sus pies. Cada parte de su cuerpo era parsimoniosamente acariciado por ella misma, mientras más de un espectador quisiera convertirse en sus manos.
Pero un espectador en especial miraba ese cuerpo sin perversión, sino más bien con la mayor adoración posible; deleitándose con el puro resplandor que emana el cuerpo de Sora. Cada movimiento lo conocía en profundidad e inspeccionaba cada uno, observando la reacción de cada poro de la piel de la joven. Añorando rozarlo, besarlo, hacer suyo cada parte de él de una vez por todas y olvidarse de toda esta maldita culpa que lo atormentaba.
La sensual escena, adornada por el sutil canto de Sarah y una iluminación cálida, de tonos rojos tirando a salmón; de pronto se vio interrumpida por la segunda entrada de May. Esta aparece montada en una especie de trapecio que gira alrededor de Sora que ha quedado suspendida en medio del escenario. May, con una risa malévola que retumba por todo el escenario, comienza a rodear a la "inofensiva" Sora con el trapecio, dejando una espesa nube negra.
La gente no sabe que pensar, ya que esta nube no permite ver nada, pero en cuanto comienza a dispersarse la gente observa maravillada que May ha creado alrededor de Sora un gigantesco capullo de telas moradas y negras. Al principio parece un simple capullo, pero cuando se dispersa, se ve claramente su forma, se descubre que es una abominable rosa negra.
-Guauuuu… Mía es un genio…-murmura Rosetta desde fuera del escenario, observando la función.
Las luces del escenario se encienden del todo, permitiendo al público ver a los demás miembros del elenco congelados en la escena, detenidos en el tiempo tal como dice la historia.
-Bien… se acerca mi turno de entrar en escena…-dice Tabris.
Muchos caballeros (miembros del elenco) se arrojan hacia la rosa negra desenfundando espadas, tratando de liberar a Sora, pero ninguno de ellos puede. Hasta que en un momento, una luz de tonos carmesí revela al apuesto Tabris montado en un trapecio, mientras Rosetta se balancea debajo de él (como hacía con May en el Lago de los Cisnes). Él viste un pantalón estilo árabe, amarrado a la cintura y ancho al final de sus piernas; un gran chaleco que le llega hasta las rodillas; unos brazales de plata en sus brazos; un medallón de plata también sobre su pecho; un lazo amarrado a su frente que sobresale por sobre su espalda y por supuesto su máscara. Todo el traje se distribuye en colores vino y negro; combinando perfectamente con sus castaños cabellos.
Con su espada logra cortar la primera capa de tela del capullo, logrando que Sora comience a moverse, pero cuando se dispone a cortar el segundo, May aparece agitando una espada negra. Rosetta empuja a Tabris a otro trapecio y ella se bate en lucha con May utilizando el lazo de su cadera y unas esferas color azul. Haciendo uso de sus habilidades para el diábolo y un poco de malabarismo, Rosetta le va pelea a May golpeándola con las esferas, obligándola a soltar la espada. Mientras tanto, Tabris corta una a una las capas de la rosa hasta que finalmente queda una.
Rosetta con la misma espada de May arremete hacia ella, al mismo momento que Sora es totalmente liberada de las telas y cae en dirección a los brazos de Tabris, tensando su cuerpo de manera que queda en perfecta posición horizontal.
-Vamos Sora… tu puedes… confía en que te alcanzará…-reza Layla observando el espectáculo desde la plataforma de control de luces- por favor Sora… no te alejes de él…
-"Por favor confía en mí Sora… juro que jamás te dejaré… juro que siempre te amaré… por favor… CONFÍA EN MÍ SORA"- piensa Tabris esperando a Sora entre sus brazos.
-"Yo… yo…" –piensa Sora cuando está casi en brazos de su pareja. Se acerca más a él, abre sus ojos y se deja atrapar por sus fuertes brazos- …yo confío en ti…-susurra ella de manera casi inaudible acercándose a él- Leon…- susurra mientras la gema de su pecho vuelve al color de antes y las raíces desaparecen de su cuerpo.
-… ¿Desde cuando… desde cuando lo sabes…?-pregunta Tabris/Leon sin inmutarse.
-Sígueme…-murmura ella continuando con el espectáculo.
May cae apuñalada por Rosetta, mientras Sora y Leon se separan a polos opuestos del escenario, recibiendo cada uno una tela. Tabris (Leon) una color verde y Sora una color escarlata.
Ambos se vuelven a lanzar al centro del escenario y comienzan a enredar sus telas, de manera que la de Tabris cubre la de Sora hasta que al final la tela de la joven Naegino reaparece, hinchándose y doblándose en delicadas capas. La pareja termina su "edificación" solo para enseñar una rosa gigante, brillante gracias a la seda de las telas y con una pareja de enamorados entre sus pétalos.
Sora y Leon quedan abrazados dentro del capullo formado por la tela escarlata de la joven.
-¿Desde cuando… sabes la verdad?-pregunta Leon abrazándola con todas sus fuerzas.
-…-Sora le sonríe angelicalmente, antes de tomar su máscara y delicadamente sacarla de su rostro- … hace poco lo descubrí… ahora… dime tú ¿Hace cuanto que puedes ver a Fool…?- suspira ella rozando los labios de él con sus dedos y mordiendo los suyos. Debía controlarse y no caer en tentación. Al fin podía ver esos dos zafiros grisáceos que eran sus ojos, esos océanos en los que disfrutaba hundirse.
-Jeje… el día que salimos… a la tarde… lo encontré siguiéndome…
-Ya veo… creo que tenemos muchas cosas que discutir ¿No lo crees…?-dice ella imitando un beso, ya que las luces apuntaban a ellos, dando un espectáculo de sombras al público.
-Si…
-Vamos… el público nos espera…-dice ella preparándose para el salto.
Leon la abraza más fuertemente con su mano izquierda y con la derecha toma un extremo de la tela que los cubre y comienza a abrirla. Sora se aferra a él con la derecha y con la izquierda toma el otro extremo de la tela, jalándola.
Lentamente, ambos saltan de la rosa para caer suavemente abrazados frente a todo el público que aplaude satisfecho y emocionado.
-Lo hizo… Sora lo hizo…-suspira Layla derramando lágrimas. Tanto había esperado para ver a su pequeña Sora realizar lo que ella por la falta de amor jamás puedo cumplir.
-Claro que lo hizo… y todo gracias a ti Layla…-susurra una persona a sus espaldas, sobresaltándola.
-Yuri… tú…
-Layla… debes saber que… lo que le pasó a Rafael no fue tu culpa… tú lo amabas… hiciste todo lo posible…-dice el joven Killian acortando la distancia entre él y la mujer.
-Yo…yo no…- balbucea Layla cohibida por la cercanía del acróbata de rubios cabellos. Él era la única persona que conseguía ponerla de esa manera.
-Layla… ya sufriste demasiado… por favor… déjame estar a tu lado…
-Pero que dices… si tú siempre has estado a mí lado… "siempre lo has estado"
-No así… no como quiero… Layla… déjame amarte…
-…
-Por favor… déjame amarte…-dice él tomándola entre sus brazos fuertemente, pero sin hacerle daño- déjame mostrarte todo el amor que tengo para ti… ese amor que no daré a nadie más que a ti… déjame curarte… déjame cuidarte… por favor Layla…- suspira Yuri derramando lágrimas que caen sobre el rubio cabello de ella.
-¿Tú… me amas?-pregunta ella sin animarse a levantar su rostro del pecho de él.
-Siempre lo he hecho… y siempre lo haré…
-Yo… yo…-balbucea ella aferrándose a la blanca camisa de él tan fuertemente que sus nudillos se vuelven blancos- yo también te amo… te amo… te amo…- expresa ella abrazándose a Yuri, pasando sus manos por detrás de su espalda.
-Gracias Layla…
-No digas eso… soy yo… quien tiene que darte las gracias… mi querido Yuri…-dice ella levantando la mirada para encontrar esos preciosos, profundos y húmedos ojos azules, llenos de amor solo para ella. Era inevitable caer en la visión de sus labios, colmados de deseo.
-Te amo… mi hermosa Layla…-dice él sacándola de su ensoñación. Apoya su frente en la de ella y bajando lentamente roza sus labios. Durante instantes se mantienen así, solo rozándose, hasta que en un momento, Yuri siente como las manos de Layla toman su rostro suavemente y lo presionan contra el de ella, profundizando ese dulce beso, hasta convertirlo en una necesidad para ambos.
-Tabris es… Tabris es… ¡¡LEON!!-grita Rosetta al enfocar el rostro de la pareja de Sora ya sin la máscara.
Al escuchar el grito de la joven pelirroja, todos los miembros del elenco, se distrae para observar la verdad, Sora se encontraba abrazando a un Leon de cortos y castaños cabellos.
-Rosetta… -susurra May a su lado.
-¿Eh?
-No juzgues a Leon tan fácilmente ¿Si?
-Pero… ¡¿Tú lo sabías?!-pregunta Rosetta escandalizada.
-La señorita Layla… me pidió que no interfiriera…
-¿Sora lo sabía?-pregunta Rosetta clavando sus plateados ojos en May.
-Solo prométeme… que no te apresurarás al juzgarla… -dice May antes de marcharse del lugar.
-Sora… ¿Me mintió?-pregunta Rosetta en una mezcla de reproche y sorpresa.
-Esta noche… ven a mí casa Sora… y te contaré todo…-susurra Leon a su oído antes de retirarse.
-Está bien… esta noche nos veremos… Leon…-dice Sora marchándose en dirección contraria- "Cuanto tiempo más aguantaré… ahhh"
-¡Sora! ¡Sora! ¡Lo hicimos!-grita Mía alcanzando a la joven Naegino con un jovial abrazo.
-Siiiiii… lo sé… fue tan emocionante…-responde Sora.
-Oye… ese ahí… ese era Leon… Leon era Tabris… ¿No?
-Si… siempre fue Leon…-dice Sora antes de retirarse del lugar, simplemente no tenía ganas de responderle lo mismo a todos.
Fin
A todos los que están leyendo esto, les pido disculpas por la tardanza y por el hecho de que la historia se alargará a un capítulo más (creo).
No tengo mucho que decirles, excepto que dedico este capítulo a una niña muy especial, "Narcisista por Excelencia" (Esto va para ti, espero no me mates)
Ahora, anuncio que el próximo capítulo definitivamente tendrá escenas Lemon…
Me disculpo por la falta de originalidad y por lo mala que soy para describir acrobacias y peleas… Gomenasai T-T
Muchos besos para todos ustedes…
SakuraHimeZoey HanaHime
