Capituló 3. Nuestro horrible pasado. Parte I.


-Sebastián, dile a Megumi de mi parte que lamento lo de hoy, y que la estaré esperando a ella y a Saeko en el comedor.- Dijo Ciel que se encontraba frente al espejo arreglando su chaqueta de seda color azul. Dentro de su habitación Sebastián observaba como por segunda vez era capaz de elegir su propia ropa.- y recuerda que tu también debes ir como invitado, esta noche la tienes libre. Pero solo para ir a la fiesta

- Iré inmediatamente.- Dijo este saliendo rápido del cuarto. Ciel quedo solo.


Mientras tanto en la habitación de Megumi se escuchaban sus quejidos provocados por el dolor del corsé que le apretaba Saeko.

- Más…. Ah.- El aire se le iba, sentía que le salían los órganos, pero aun así…- ¡Apriétalo más!- seguía pidiéndole a Saeko que lo apretara mas, la verdad es que la condesa era algo masoquista.

- Yo… yo creo que así está bien señorita Megumi.- Dijo la mayordoma casi sin creer lo que sus ojos veían, nunca en todos sus años viva había visto a alguien aguantar algo así.

- ¡Más, más, más!- en ese mismo instante cuando Saeko iba a aplicar toda su fuerza en ese corsé que parecía no dar para mas llego Sebastián el cual se sorprendió al ver a la pobre chica tan incómoda con esa cosa.

- Sebastián ¿se te ofrece algo?- Pregunto Saeko algo desconcertada por la llegada repentina del demonio.

- Bocchan me ha enviado a decirle directamente a Megumi-sama que lamentaba de corazón lo de hoy y que esperaba a ambas con ansias abajo en el comedor.- dijo este terminando con su clásica sonrisa de "todo está bien".

- La verdad Sebastián…- Dijo la rubia. Que mientras tanto Sebastián citaba su frase de disculpa se habían puesto un vestido azul ancho con tul, escote en V y detalles en color celeste.-…tú amo es un cobarde.

- Megu-sama, por favor no diga estupideces del conde.- pidió Saeko la cual ya se había arreglado un tiempo atrás. Llevaba un vestido rojo en caída lisa que llegaba hasta el piso y tenía un escote sin hombros. Su cabello iba suelto con algunas ondas.

- Esta bien Sae-Chan, solo porque me lo pides tu, pero me encargare de hablarle a su cara.- Esta salió rápidamente del cuarto en dirección al comedor, dejando a los dos mayordomos solos en la habitación.


Ella pensaba, sentía, rápidamente avanzaba por el pasillo así llegando a las escaleras

"Desvía tu mirada"

Ahí estaba el, tal cual como lo dijo Sebastian, Ciel estaba ahí, vestido con un detallado traje azul que le resaltaba a la perfección con su delicada tez blanca, Megumi comenzó a bajar por las escaleras a un paso moderado.

Ciel sintió su presencia y volteo a verla, ella acababa de bajar las escaleras y acababa de llegar al gran comedor para luego encontrarse con Ciel, Esta con una cara enfadada.

Este se percato de su enojo pero no le tomo importancia, Ciel estaba asombrado por lo bella que lucia Megumi, su vestido azul rey, con delicados detalles celestes, resaltaban en su blanquecina piel, su alto medio moño la hacía ver más alta y fina, y el color rojo carmín de sus labios los hacían ver más carnosos.

Esta noche luces muy bien Megum….- El conde no pudo terminar su frase, la chica lo interrumpió.

Conde, ¡es usted un cobarde! – Insinúa Megumi, bastante enojada, haciendo volver del cielo a Ciel.

¿Perdón?- el chico no entendía lo dicho por la dama enfrente de él.

Eres un cobarde eh dicho – Aclara la fina chica. -

Ciel la miraba con una cara confusa, no sabía a lo que se refería Megumi.

Me presente antes que nuestros mayordomos debido a que deseaba estar contigo a solas, para hablarte a ¡tu cara!, cosa que usted conde Phantomhive es incapaz de hacer por el simple hecho de que usted es un ¡CO…BAR…DE!.

Lady Megumi, creo que se está excediendo un poco, estamos a punto de comenzar un baile, y me gustaría que esta no tuviera ningún inconveniente. – Finaliza Ciel con una expresión de satisfacción por haber acabado el problema.

Ciel Phantomhive, si es ese el problema déjeme decirle que no me interesa su ¡entupido baile sin inconvenientes! , y deseo de corazón que la pase de maravilla con nuestros mayordomos pero a mí, ¡no me incluya! ... y sin más que decir, con su permiso me retiro a mi habitación.- La enfadada chica se dio media vuelta eh intento irse pero la mano de Ciel la detuvo.

Su presencia en esta fiesta también es importante, no puedo dejar que se retire.- Sentencio Ciel, un poco abrumado por todo el alboroto.

Megumi, ya enfadada más no poder dio media eh intento darle una fuerte bofetada a Ciel, pero un tropezón hizo que los dos cayeran al suelo, con Megumi encima de Ciel.

Estaban tan cerca, sentían sus respiraciones cambiar de tranquilas a agitadas, la distancia entre sus labios era muy poca, la sangre de los dos subía a sus mejillas haciendo que se tornaran rojizas.

"sentimientos"

Megumi no sabía qué hacer, quería irse, pero su cuerpo no lo permitía.

"latidos"

"recuerdos"

"pasado"

El sonido de unos pasos detrás de ellos los hicieron volver a la realidad, el obscuro rojo de los ojos de los mayordomos observaban…, analizaban la situación.

Los dos se levantaron rápidamente como si hace un instante no hubiera pasado… "nada"

Disculpen si interrumpimos algo importante – Dijo con picardía Saeko.

Me uno a mi compañera, si gustan los dejamos solos y posponemos el baile para mañana en la noche,… así terminan lo que empezaron.- Finaliza Sebastian con una mirada… maliciosa.

¡Ya basta los dos, esto que vieron no es lo que piensan!.- Dice sonrojada Megumi por la insinuación de los mayordomos.

¡No tengo todo el tiempo para perderlo en tonterías!.- Nunca se había sonrojado tanto, esa cercanía… lo hizo sentir vivo… otra vez.

Que el baile comience.- Finalizo Ciel, no olvidaría ese sentimiento que tuvo hace un instante tan fácilmente, pero por ahora lo mejor sería comenzar el evento.

Tomaron dirección al gran salón de baile, todos caminaban lentamente, sus bocas no pronunciaban ninguna palabra, ni sonido, sus cuerpos silenciosos, unas almas tristes, ellas parecían atosigadas por las ganas de que alguien las entienda y ocultar sus recuerdos por la eternidad en lo más obscuro de su alma.

En medio del salón las dos parejas se detenían.

Lady Megumi, señorita Saeko, les damos nuestra cordial bienvenida a la mansión Phantomhive, y esperamos que disfruten su estadía en estos 18 meses, como celebración de este suceso, daremos comienzo a este baile en su honor.- Dice Sebastian para comenzar al sofisticado baile.

Un silencio incomodo dio paso a una triste melodía, una lenta melodía de vals que se hizo presente en toda la mansión. Inesperadamente trajo consigo… "recuerdos"

¿Me permitiría bailar esta pieza con usted, My lady?.- Pregunta Ciel inclinándose levemente, y llevando su mano izquierda delicadamente hacia Megumi.

Ella no sabía que decir aun estaba perturbada por ese sentimiento que tuvo momentos atrás, ese sentimiento hacia él. No dudo más y acepto. Lentamente comenzaron a danzar en el salón dorado al ritmo de esa melodía…del pasado.


Los profundos y rojos ojos de una hermosa mujer de un largo y liso cabello negro, observaban la situación tranquilamente, pero esa canción, la perturbaba se volvía a repetir ese momento de amor.

Lady Saeko, ¿tendría este simple mayordomo, el honor de bailar con una fina y hermosa dama como usted? – Sebastian, le ofrece educadamente su mano a Saeko.

Los ojos de esta volvieron a brillar, ese momento del pasado, volvía a renacer, su delicado cuerpo se volvió una marioneta del recuerdo. Acepto bailar con el hombre… de sus dulces pesadillas.

Danzaban al ritmo de esos sentimientos olvidados en la suave y fría brisa de esa noche, donde entre ellos existía… amor… ese sentimiento que se transformo de un momento a otro en su peor pesadilla.

Sus cuerpos débiles a cualquier leve interrupción, convertidos en dos marionetas danzantes, disfrutaban ese momento, El hombre del infierno abrió levemente sus ojos, sentía vibrar su cuerpo, el momento llego.


flashback

El castigo, el juicio, amar… ese sentimiento… ¡no está permitido!, tú has roto una ley, el derecho a amar, no se le está permitido a un demonio!... ese es tu mayor pecado… que absurdo…solo… por un asqueroso humano.


"sentimientos"

El momento del juicio se dio por pausado, ese exquisito momento en el que disfrutaba de eso aroma olvidado, y el honorable aroma de… amar.

Ese momento se daría por terminado, todo volvería a ser normal en unos instantes, la melodía, acabaría, y ese sentimiento que compartían esas dos almas del recuerdo se ocultarían ahora para siempre, pero todavía era duradero ese hermoso vals que ellos disfrutaban con su abandonado corazón.

Esa mujer, de ese pasado obscuro teñido en sangre, y recuerdos ruinosos que transformaron su cálida vida en una eterna noche fría, revivía esos momentos, una lágrima cae por la mejilla de porcelana de esa hermosa y femenina marioneta danzante.


Mi pasado…algo tan oscuro que no debería revelarse jamás… ¿y por qué decirlo ahora?, ¿Para qué?... no, no puede seguir ocultándose. Ese amor fue lo que cambio todo, ¿para qué ocultarlo? ¿Tiene algún beneficio?... aun que no se puede evitar recordarlo, es lamentable para una doncella tan bella como yo. Otra vida desperdiciada. Otra alma consumida por el amor… eso que es tan importante e insignificante a la vez ¿hay que pensar fríamente sobre esto? ¿O solo hay que dejarse llevar?... fueron estas dudas las que me llevaron a cometer muchos errores… pero… ¿en ese momento fueron errores?... no, no lo fueron… porque yo lo amaba….

- Buenos días padre.- Saludo cordialmente una jovencita de cabello negro largo a un señor de edad sentado en una silla roja leyendo el periódico.

- Buenos días querida Saeko, por favor toma asiento junto a tu viejo padre.- respondió amistosamente el anciano a su querida hija única.

- ¿Hoy vendrá tu prometida?- Pregunto Saeko con un tono de voz apagado que daba una clara iniciativa que no le tenía un buen sentimiento a esta persona.

- Si, vendrá hoy…-Se sintió algo culpable ya que apenas hace dos meses había fallecido su esposa, Katherin Matherlo, ama de casa cariñosa y madre de Saeko. Lamentablemente no se tenía información de la causa de muerte de está, aun que su hija pensaba que había sido por envenenamiento.

- Tranquilo, no me importa que te hayas olvidado tan fácil de mi madre.- Bajo la mirada. Ella era fría cuando se trataba de decir algo, no andaba con rodeos y la verdad era que no deseaba estar en esta situación. Simplemente, estaba enojada con su padre.

- ¿¡Saeko pero que estupideces dices!- Este se levanto exasperado de su asiento dejando caer el diario.

Saeko solo lo miro con enojo, se levanto de su asiento y se apresuro a retirarse. Esas situaciones incomodas no le gustaban, no se molesto en mirar la cara de su padre. Abrió la puerta y se perdió en la oscuridad del pasillo.

Luego de 3 meses….

Ha…. Ese tiempo… casi no puedo recordarlo y prefiero no hacerlo… pero el solo ver los ojos rojos de mi amado demonio me hacen despejar la niebla que los rodea. La música del vals me ayuda a contener las lágrimas. Sería una vergüenza llorar en frente de mi ama.

- ¿Así que ya se casaron?... que rápido pasaron estos meses… y que rápido me entere de todo.- La joven Saeko que en ese entonces representa aproximadamente 17 años de edad levanto rápidamente la mirada para mirar enojada a una mujer de edad avanzada que lucía un vestido rojo simple y un abanico negro.

- ¡No te permito hablar de nada estúpida niña! ¡¿Crees que el idiota de tu padre te creería?... a una imprudente como tú.- río sarcásticamente.-… niña tonta.

- ¡cállate!, ¡jamás dejare que utilices a mi padre!, tu lo único que quieres es la herencia.- Grito Saeko mientras daba un par de pasos delante de la mujer morena.

- Niña imprudente ¡te matare!- La mujer levanto su mano derecha con elegancia, pero aun que esta fuera delicada logro sacarle un gran grito de dolor a la pobre niña. Fue una bofetada directamente en su sentible mejilla.

- Tú…- Saeko la miro a los ojos… parecían los de un demonio, sintió miedo y sus lágrimas fueron imparables.

Pero no importo nada… ninguna de mis advertencias funciono, mi padre se cerró totalmente y solo tenía ojos para esa bruja… olvido todo, incluso mi existencia. Para mi suerte la herencia ya estaba escrita antes y lo único que se le era otorgado a la mujer estaba escrito por la ley… el 50% de los bienes materiales.

-¿doctor, como esta mi padre?- la fina dama de cabellos negro con ya 18 años se levanto de su asiento para hablar con el doctor que salía de la habitación de su padre.

- Lo lamento mucho, Lady Saeko, pero debo informarle que lo hemos perdido.- comento triste el hombre canoso de lentes con mucho aumento.- Sin más que decir procedo a retirarme. Mis condolencias.

En ese momento quede en estado de shock, desde la otra habitación sentía las risas de mi madrastra. Mi corazón de bondad se partió y se lleno de oscura y asquerosa venganza… pero no cualquier venganza, sino que la de sangre. Deseaba verla muerta.

Tarde en una noche oscura de luna llena, sentada en la ventana de mi habitación mirando está recite tres veces "Dies computati sunt, nihil quod timere est, tantum liberi erimus ubi plus perdere non fueris."… a los minutos sentí un aire detrás de mi espalda, mi cabello danzó junto con la brisa, tenía miedo, pero debía hacerlo si quería comunicarme con aquel ser. Lo mire a los ojos, me sorprendí al ver los zafiros que, yo creí, eran los de una cobra… esos ojos rojos me cautivaron e incitaron a hablarles.

- ¿Cuál es el demonio que tengo delante de mí?- Dije sin más, me sabía el ritual ya había practicado durante 2 meses. No podía equivocarme, tenía que terminar con ese infierno lo antes posible.

- Mi nombre no es importante, Saeko Berthman. Pero si tanto te interesa puedes llamarme Sebastían- Dijo el ser que en ese momento no se dejaba ver, me sorprendió que supiera mi nombre, por lo que había leído eso significaba que era un demonio fuerte, aparte de esto no podía siquiera distinguir su figura, solos sus ojos brillantes me indicaban hacia dónde dirigirme para comunicarme y lo único que mi mente dibujaba era un monstruo con cuernos, de color rojo y patas de chivo.

- Sebástian, te he invocado para firmar un contrato en el que te pediré acabar con la vida de las personas que han atentado contra mí y mi familia cercana, a cambio de esto…- Yo tenía claro que lo que pedían era el alma de una persona, pero no la daría tan fácil…-.. yo te ofrezco mi cuerpo.

- ¿tu cuerpo?...- esos ojos abismales me miraron sorprendidos, por lo que yo pensé esa era la primera vez que le ofrecían tal cosa. A lo mejor pensó que era una arrastrada, pero deseo demasiado mi alma como para condenarme el resto de la eternidad.- interesante propuesta… pero tú ya debes estar al tanto de que yo pido almas… no necesito el cuerpo de una dama para satisfacerme.

- Lo lamento Sr. Sebástian, pero aprecio demasiado mi alma como para darla a un extraño, además o quiero vivir condenada el resto de la eternidad…- Me acerque decidida, aun que aun tenía miedo, debía saber a qué monstruosidad entregaría mi ser.

- Entiendo perfectamente, además, tu alma parece ser bastante insignificante… me atrae más tu cuerpo…- Me dijo con voz sensual, pensé que era un total pervertido y que empezaríamos con el trato ahí mismo.

- Pero antes… Debo saber con qué ser espectral me estoy comprometiendo, porque yo seré tuya el resto de la eternidad.- tragué saliva. Me tiritaban las piernas, la verdad es que es una experiencia horrible que no se la recomiendo a nadie

- ¿Enserio quieres verme?- El solo escuchar aquello me estremeció.

- Si… por favor.- Cerré los ojos con fuerza por unos segundos para luego sentir una caricia en la mejilla. Abrí los ojos despacio.

Me sorprendí al ver a un joven de aproximadamente 25 años, cabello negro, ojos rojos y piel blanca. Esbelto. Atlético. En una palabra, perfecto.

- ¿Feliz de verme?- Preguntó sarcásticamente, la verdad es que nunca me hubiera imaginado ver a un chico tan hermoso como él.

- Cerremos el trato, si el precio no será mi alma, estoy dispuesta a todo.

- Como desees mi lady, pero te advierto que nunca seré suave contigo.- me tomó la mano y la besó, sus labios eran fríos.

- Una cosa más. Quiero que siempre seas mi protector, por qué mi verdadero deseo es nunca morir a manos de otra persona, demonio, animal o ser extraño.- traté de especificar con todos mis nervios y tembladeras de piernas.

- Entonces, creo que estamos listos para sellar el contrato ahora si no le molesta llevar un tatuaje demoniaco cerraremos el trato.- Me tomó de ambas manos y me lanzó a mi cama.

- ¿Dónde estará?- Pregunte, porque según lo que yo había leído en cuanto más se vea el tatuaje más importante será el pacto para el demonio.

- tú solo observa.- corrió mi cabello de mi cuello, lamió y mordió una zona en especifico de este y sello el pacto con un beso.

- Pacto sellado, desde ahora me perteneces Sebastian…- en ese momento recordé que no sabía su apellido.-… ¿tu apellido?

- Elijelo tú, yo he tenido tantos nombres que ya no me importa cual sigue.- Dijo mirándome a los ojos nuevamente, me senté en la cama a pensar que apellido le quedaría mejor.- ¡Michaelis!

- ¿Michaelis? Seré feliz con cualquier nombre si viene de usted, my lady.- se agacho tomó mi mano y la besó.

Volviendo a la realidad mientras Saeko estaba totalmente sumida en sus recuerdos, Sebastian comenzaba otra ronda de vals al darse cuenta como Saeko no prestaba atención en él, pero tenía muy claro el por qué.

- Ciel… ya estoy muy cansada ¿podemos ir a sentarnos?- Preguntó Megumi a su pareja de baile, Ciel, luego de haber bailado sin parar durante una hora.

- Claro, pero… ¿no quieres hacerle la competencia a Sebástian y Saeko?, ellos llevan lo mismo que nosotros bailando y no se les ha agotado ni un musculo.- comento Ciel sin dejar de bailar.

- ¡tienes razón!, esta es la guerra de baile.- se rio para sí misma y tomó la mano de Ciel aun más fuerte.

Y así sin que Sebástian o Saeko se enteraran comenzó una guerra de baile.


Mientras tanto en la mente de Saeko.

Y llegó el día tan esperado para mí, me levante temprano y me vestí con mejor vestido.

- Ah, la niña tonta ya se ha levantado, ¿por qué estas vistiendo eso?- Mi madrastra me miro con aquedad.- Recuerda que ahora eres mi sirvienta…

- Se equivoca, yo ya no soy ninguna sirvienta ¿y sabe por qué?- me incline hacia ella con una cara que a mí misma me sorprendió, era la cara de una asesina loca.

- ¿¡Que planeas imbécil!- Dijo ella levantándose de la cama desesperada presintiendo lo que iba a hacerle.

- Sebástian…- Solo esa palabra basto para ver como él entraba a la habitación rápidamente.- ¿Preparaste mis cosas?

- Yes, my lady.- se iba a agachar para completar su gesto de mayordomo pero se lo impedí.

-¡¿y este quién es? ¡¿Qué hace en mi casa?- Dijo la bruja que me había tenido encerrada ahí durante un año.

- Él es… mi esposo demonio, pero tranquila porque esta será la última vez que nos vemos.- dije saliendo de la habitación, pero me detuve…-… Sebástian… mátala.

- Yes, my lady.

Luego de eso no se escucho nada, ni como el cuerpo se partía en mil pedazos tal como se lo pedí a mi mayordomo. Solo luego de unos segundos lo vi llegar a mi habitación cubierto en sangre.

- Es hora de irnos, alguien podría llegar pronto, mas aun tomando en cuenta que mataste a todos lo que te pedí.- dije tomando mi bolso

- En total 100 hombres, my lady.- Me tomó entre sus brazos, lo siguiente fue saltar por la ventana sin dejar mas rastro, a la mañana siguiente se publico en todos los periódicos de Inglaterra la muerte de la condesa junto con las antinaturales muertes de los 100 hombres lo que proclamaron como una enfermedad.

En cuanto a mí, Sebástian ya había encontrado una cabaña en las montañas, estaba abandonada pero él se preocupo de arreglarla rápidamente. En fin, desaparecimos para el mundo.

Luego de eso, la mayoría del tiempo fue muy tranquilo, pero si me preguntaran alguna de mis escenas favoritas… pues bueno…


~~~~~~~~~Flash Back~~~~~~~~~

- Ah~ Sebas~chan…- los gemidos se sentían por toda la habitación inundada con el calor de sus cuerpos, bueno realmente del cuerpo de ella.

-solo un poco más…- Respondió él, sabiendo que no tenía porque contenerse con ella, había un contrato de por medio que se lo daba por derecho, pero durante ese tiempo ya había más que una amistad.

- Sebas~chan… te amo ah~.- gimió Saeko llegando al climax dejándose caer en el pecho del joven mayordomo que se había convertido en mas que un simple ayudante.

- yo también… mi amada Saeko.- y aun que fuera imposible para un demonio, esto llegó a pasar.

Flash Back End


Si, fueron tiempos felices para mí, en teoría había recuperado mi libertad, pero….

La felicidad no dura para siempre….

Una noche fría mientras dormía plácidamente en la cama que compartía con mi demonio, me gire para ver su cara, había tenido un sueño que me dejo bastante excitada y quería cumplirlo con Sebas.

- ¿Sebas~chan?...- Estire mi brazo para acariciar su cabello pero me percaté que estaba totalmente sola en el lecho.

No me podía quedar de brazos cruzados, además me puse a pensar en lo peor ¿me había abandonado?... no, no me lo creí. El contrato no especificaba que no podía tener otros contratos además, los que yo había pedido en el contrato ya estaba cumplido, yo solo era "el juguete de Sebástian". Por eso, tenía que evitarlo a toda costa. De pronto me encontré en el bosque.

- ¿Entonces, eso es solo lo que quieres?- Escuche a voz de mi demonio en medio de los arboles.

- Si, apresúrate no tengo todo el tiempo ¡firma ese estúpido contrato!- escuche la mandona y, para mí, molesta voz de un niño. Esa última frase que pronuncio me hiso odiarlo, quería detener todo pero por alguna razón mis piernas no se movían. Él me había descubierto.

- yes, my lord.- Esas palabras me dolieron, me penetraron como mil agujas en el corazón. Vi como una luz encendía todo el bosque para luego pasar a la gran oscuridad. Mis piernas volvieron a moverse y caí al suelo.

- ¿Qué haces aquí?- Yo aun mirando la tierra, escuche la voz de Sebástian.

-Mejor dicho, ¿Qué estabas haciendo tú?- Me levante y lo mire a los ojos los cuales seguían rojos.

- Voy por una nueva alma…

-¡¿Y vas a dejarme sola? ¡¿Es qué estos años no te han importado?- Estaba desesperada, no puede evitar las lágrimas.

- No entiendo porque me reclamas, en el contrato estaba especificado "En cuanto el contrato se concluya, el demonio podrá poseer el cuerpo de la dama tanto tiempo como el desee hasta encontrar una nueva alma".- Me respondió e hiso que me enfadara totalmente…

-¡¿Es qué para ti no te importa nada más que el contrato? ¡¿no te importa que te ame? ¡¿mis sentimientos?..-llore aun más y mi voz se desvaneció de apoco.-… ¿es que… mi amor por ti….no te importo?...

A esto último no respondió, se acerco a mis labios, los besó y dijo "Desde ahora eres totalmente libre de hacer lo que quieras", su mirada inexpresiva me dejo confusa, no era una mirada amable, no era una mirada enojada, simplemente no era nada. Luego de eso se perdió entre las sombras.

Luego de unos años mi amor se convirtió en odio, y ese odio deseaba venganza sangrienta. A lo único que se dedico mi mente fue a planear como matar a Sebátian Michaelis, por despreciar mi amor.

Para esto fui a muchos lugares hasta que tope con otro demonio, se hacía llamar Claude Faustus. ¿Cómo llegue hasta él?, mi amiga Hannah era "amiga" muy cercana a este demonio araña, pero de cómo llegue a conocer a Hannah es otra historia. Oh, el vals con mi demonio casi termina, me apresurare a recordar.

Con Claude hice un trato que termino muy mal, bueno para Claude, para mí fue un gran beneficio. Le pedí a Hannah que me transformara en demonio para evitar darle mi alma a Claude, eso en el mundo de los demonios es totalmente valido. Es así como me transforme en lo que ahora soy. Durante ese tiempo me entrene alimentando mi deseo de venganza pero ahora…

Ahora….

No sé si todo valió la pena….

El vals termino dando paso a las despedidas de los caballeros a las damas, Saeko tomo a Megumi la cual no podía ni pararse sin tambalearse, esto debido a el baile en exceso, y se fue para acostarla en su cama, pero lo que la mayordoma no sabía era que la pequeña niña había recordado también su horrible pasado….

-Fin del capítulo-


Hola chicos! les habla Saeko, espero les aya gustado este capi, la verdad es que esta medio fuerte para menores de edad (pero yo les avise)... bueno no los interumpire tanto, el capi 5 no se cuando sale pero el capi 6 ya se esta medio empezado = cosa rara que lo hagamos así, pero fue porque dividimos partes con Naty...

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ok me despido bye bye