Nueva entrega de Domingo esta vez. Que pasen un bonito fin de semana y no olviden las notas de final. Este capítulo es un poco más corto, pero solo porque tuve que centrarme en los eventos de un solo día. Ya verán después el porque.
INTERMINABLE
CAPITULO IV
Mediador.
Korra se removió en el improvisado lecho en el suelo del establo al tiempo que un gallo lagarto anunciaba con su cantar el amanecer de un nuevo día. Odiaba las mañanas tanto como el saber que tendría que lidiar con dos familias que mantenían secuestrada esa villa con rencillas que habían durado generaciones. Abrió un ojo para notar que Asami no se encontraba en su camastro, o más bien dicho, el Avatar había invadido su área de descanso, probablemente entre sueños. No le asombraba que la ingeniero se hubiera levantado antes del amanecer, ya que era una costumbre muy arraigada en su amiga. Suspiró y se giró preparándose para dormir unos cuantos minutos más, notando que también el lugar de Bolin estaba vacío. Eso le causó cierta molestia, ya a ojos de todo el mundo ella sería la más perezosa del equipo, ya que incluso Naga sacudía la cola desde su cubículo, con la mirada atenta en el Avatar. Un ronquido proveniente de la plataforma donde Mako aun dormida la alivió. Ahora podía presumir de haber despertado mucho antes que el responsable inspector de policía.
-¡Despierten y sonrían al nuevo día, chicos! -La potente voz de Bolin le hizo sentarse de golpe para luego cubrirse la brillante luz del amanecer que amenazaba con dejarla ciega. El maestro Tierra por suerte dejó que la puerta se cerrara a sus espaldas.
-Buenos días, Bolin… -La morena se frotó los ojos perezosamente a sabiendas que era incapaz de regresar a dormir. Notó que el montón de paja al lado del lecho de Asami se comenzaba a mover y primero pensó que Pabu se habría escondido ahí. Grande fue su sorpresa cuando entre la hierba seca surgió una cabellera azabache que conocía muy bien.
-Ya despierto, Bolin… pero me niego a sonreír. -Asami se sentaba sacudiéndose de encima los montones de paja. Korra abrió la boca para preguntar cómo había llegado ahí, pero la mirada mortal de Asami le evitó decir cualquier cosa. Con Bolin presente, ¿Cómo iba a explicarle que gracias a las manos sonámbulas del Avatar, la ingeniero había terminado debajo de ese montón de hierbas? El menor del equipo al parecer no le tomó importancia al asunto y mostró el recipiente de barro que llevaba en brazos.
-Pues mientras ustedes roncaban como osos armadillo, yo pude conseguir el desayuno. -Tomó un objeto ovalado de color amarillento con unas manchas verdes. Asami bajó la cabeza pensando que ese día no podía haber empezado peor. -¡Huevos de Ganso Serpiente al estilo Daoyan! Una delicia para el paladar si me piden mi opinion.
-No los comas. -Gruñó Asami entre dientes a Korra, quien sin entender afirmó con la cabeza. La ingeniero conocía ese platillo, no era oriundo solo de Daoyan, sino de toda la región del Oeste del Reino Tierra. Igual se notaba que Bolin ya los había probado en Ciudad República, puesto que tomó uno entre sus dedos, quitándole parte de la cascara con el pulgar de manera experta, preparándose a degustarlo ahí mismo. El estomago de la pelinegra ya se revolvía de solo pensar en el contenido.
Los espíritus fueron muy buenos con la joven heredera Sato ese día, puesto que desde lo alto de su plataforma, Mako se había asomado para ver que ocurría con sus compañeros de equipo. Y en su prisa y modorra, había empujado con el brazo una de las riendas para caballo avestruz que había acomodado en una lado de su lecho la noche anterior. El objeto metálico pegó de lleno en la cabeza a Bolin. El súbito golpe le hizo soltar el recipiente que terminó al alcance de Naga. La perro oso polar no tenía los mismos escrúpulos que Asami, así que apuro en grandes bocados los huevos y se hecho de nuevo a seguir durmiendo.
-¡Por Raava! ¡Espero no haber golpeado algo! -Mako se bajaba con prisas por la escalera, ya que solo había escuchado el golpe de las riendas golpear algo que no era precisamente el suelo. Aterrizó de pie al lado de su hermano, quien en cuclillas aun permanecía sobándose el golpe con ambas manos. Pabu saltaba de un hombro al otro, preocupado por el bienestar de su amo.
-Nada importante, Mako… me duele más cuando entreno con Korra. -Rió enderezándose, olvidándose de momento del desayuno perdido. Korra y Asami ya estaban de pie, asegurándose que realmente el golpe no le hubiera hecho daño.
-¡Vaya que tienes la cabeza dura, Bolin! -Se sorprendió el Avatar después de examinarlo. Le dio unas palmaditas en la espalda y retrocedió para proceder a estirarse perezosamente. -Bueno, al menos Naga ya desayunó. Ahora solo nos queda buscar algo para nosotros.
Nuevamente la puerta del cobertizo se abrió para dar paso a la comandante Yingtai acompañada de dos guardias que saludaron militarmente antes de retirarse. La jefa de mercenarios se veía un tanto abrumada, seguramente porque tuvo que batallar con los patriarcas mientras Korra y su grupo descansaban. Después del riguroso intercambio de saludos, Yingtai por fin expuso el motivo de su visita.
-Espero que hayan descansado y lamento que las cosas se hayan complicado tanto. La guardia está organizando la reunión de medio día para evitarnos otra escena.
-No sabe cuánto se lo agradecemos. -Al menos Korra se sentía segura al tener a la comandante de su lado, o al menos no en contra suya.- Créame que ya nos hubiéramos retirado de no ser porque como Avatar estoy comprometida a buscar hasta el último Maestro Aire de la región.
-Lo entiendo a la perfección. Les ofrezco toda la ayuda que pueda proporcionarles. Pero por ahora mi deber es informarles de un terrible accidente ocurrido hace algunos minutos. -La comandante perdió la frialdad que le acompañaba hasta hacía unos momentos. Se notaba que la noticia era grave. -Un camión de los Huang se quedó sin frenos y atropelló al padre del patriarca de los Pan.
-Oh, por Raava. Esas son horribles noticias… -Los cuatro jóvenes sabían muy bien lo que significaba un accidente de ese tipo entre dos familias que solo sabían tratarse con hostilidad.
-Tal vez lo mejor sea cancelar la reunión. -Asami se llevó los dedos a la barbilla, pensando muy bien las cosas. -Es decir, con ese fallecimiento no veo como puedan marchar bien las negociaciones.
-O tal vez es el mejor momento de intentar mediar entre los patriarcas. -Korra sonrió poniéndole una mano en el hombro a su amiga, tratando de infundirle algo de confianza. -No se preocupe comandante. Estaremos presentes para la reunión y hare lo posible por tranquilizar la situación.
-Eso sería una gran hazaña hasta para un Avatar. Pero le agradezco la preocupación. -Yingtai suspiró antes de recuperar su tono frío de costumbre. -Por el momento me retiro a seguir con la supervisión de la reunión. ¿Hay algo más en que pueda serles de ayuda?
-Ahora que lo menciona, comandante. -Asami tomó la palabra, dándole un par de golpecitos al recipiente metálico casi vacío donde transportaban combustible extra para el camino. -Necesito gasolina para el regreso. Gastamos más de lo que teníamos planeado en venir aqui. ¿Dónde se encuentra su estación más cercana?
-Hay dos en la Villa y sobra decir que cada una pertenece a las familias rivales. La más cercana es de los Huang, pero les recomendaría comprarles a ambas. Lamento ponerlas en estos predicamentos.
-La entendemos, comandante. Creo que en eso nos ocuparemos hasta llegue la hora de la junta. -Un rugido proveniente de un estomago retumbó y por inercia los ojos se posaron el Korra, quien tímidamente sonrió retrocediendo un par de pasos. Los presentes, menos Yingtai rieron un poco, aliviando la tensión. -Bueno, en conseguir combustible para las maquinas y para nosotros.
-Les recomiendo la plaza mercante. Es el único lugar donde podrán comer sin que alguien de los Pan o los Huang se sienta ofendido. Ahora, con su permiso. -Se despidió y los guardias que le esperaban fuera se le unieron.
-Y pensé que las triadas tenían relaciones complicadas. -Comentó Mako acomodándose el cabello lo mejor que pudo con sus dedos. -Se comportan más civilizados que estas familias.
-Lo dije y lo repito: Por eso Industrias Futuro nunca quiso tener nada que ver con estas personas. -Tomó el recipiente de metal y Bolin cortésmente se apresuró a quitárselo de las manos.
-Bueno, vamos a comer algo y por el combustible. En serio, tienen que probar esos huevos que Naga se comió. ¿Verdad Mako? ¡Son realmente deliciosos! -Los hermanos salieron primero y las chicas los siguieron a corta distancia.
-¿Por qué no quieres que coma eso? -Por fin preguntó Korra cuando estuvo lo suficientemente lejos para que Bolin no escuchara y se sintiera ofendido.
-Son huevos cocidos con un embrión de dos semanas dentro. Los venden en el pequeño Ba Sing Se dé Ciudad Republica. -La boca de Korra se abrió ampliamente. Ni en su tierra tenían un platillo de ese tipo. Asami movió la cabeza afirmando que no era un invento suyo. -Dicen que no sabe tan mal, pero yo paso de probarlos. Bolin parece adicto a ellos.
-Y pensé que los de nuestra tribu teníamos platillos extraños. -Se erizó de solo pensar en lo que Asami le había dicho, recibiendo una caricia en su espalda por parte de la ingeniero. Ambas sonrieron y mejor apuraron el paso antes de que el Maestro Tierra decidiera llevarlas a comer al lugar con comida más exótica de la Villa.
Habían pasado casi una hora desde que el equipo había salido del establo. Pudieron desayunar con tranquilidad en la plaza central, pero no dejaban de estar prevenidos ante cualquier confrontación. La gente se movía de un lado a otra y no había miembro de las familias rivales que pasara sin portar algún tipo de arma. Tenían bastante tiempo antes que tuvieran que reunirse con los patriarcas, así que habría que aprovecharlo comprando el combustible necesarios. Cruzaron la plaza después de pedir direcciones a la estación de combustible de los Pan, puesto que la de los Huang se encontraba a dos cuadras. Bolin estuvo un tanto ansioso y terminó deteniéndolos antes de abandonar la plaza.
-Hey, chicos… en vista que Naga se comió los huevos esta mañana, ¿Qué tal si consigo mas para el camino?
-Bolin, no creo que a las chicas les agrade… Además la situación en la ciudad es bastante peligrosa en este momento. -Fuera del conflicto entre familias, Mako tenía la ligera sospecha que Asami no era fan de ese alimento y Korra no se veía entusiasmada en probarlos. Bolin insistía a pesar de ello, puesto que nadie tenía el corazón para desilusionarlo. Asami fue la que terminó tomando una decisión.
-Bolin, aunque estamos llenos, puedes ir por mas si eso deseas. Los puedes guardar para el camino de regreso. -Mako y Korra se miraron entre ellos incrédulos.
-¡Oye, esa es una buena idea! Saben que siempre me da hambre en el camino. -Pabu se asomó de su casaca donde permanecía desde el desayuno y soltó un chillido antes de acomodarse en los hombros de su amo. -Ok, también Pabu. A los dos nos da hambre cuando viajamos tan lejos.
-Claro que les da. Solo apresúrate y alcánzanos en la estación de los Huang. ¿No hay problema si va solo? Puedo acompañarlo. -La pregunta fue dirigida a Mako, quien le quitó a su hermano de las manos el recipiente para el combustible. Nunca lo dejaba solo en ciudades extrañas, pero alguien debía, por caballerosidad, cargar con el recipiente una vez lleno.
-No lo sé. Es mejor esperarlo aquí. Bo, tienes cinco minutos o iré a buscarte. -Bolin felizmente afirmó con la cabeza y se apresuro a regresar sus pasos a la plaza, justo donde anteriormente había comprado esa delicia que tanto le recordaba su infancia. El maestro Fuego suspiró fijando su vista a Asami. -Ok, ¿Qué le vas a decir cuando se dé cuenta que a ninguno de ustedes dos les gustan esos huevos?
Las chicas sonriendo se encogieron de hombros, ya inventarían algo. Asami se acomodó el cabello notando que tras ellos un joven con ropas de los Huang los observaba demasiado interesado y cuando se vio sorprendido por los orbes verdes de la bella chica pelinegra, se puso aun más nervioso. Sorpresivamente y frotándose las manos con cierta ansiedad, caminó hacia ellas. Tenía los rasgos característicos de su familia y al cinto llevaba una espada, pero no parecía hostil. Probablemente tenía la misma edad que Bolin. Asami tosió para llamar la atención de sus compañeros y señaló al extraño con la barbilla. Realmente les pareció muy sospechoso, sobre todo a Korra. Parecía ansioso de acercarse, pero también temeroso.
Un grupo de hombres con los colores de los Pan caminó hacia ellos, empujando a Mako fuera del camino, lo que ocasiona un pequeño destello de ira en Korra. Asami la detiene del hombro.
-Korra, recuerda que no debemos meternos en sus problemas personales… hay que esperar a que regrese Bolin. -El sujeto que iba al frente de la pequeña caravana de los Pan comenzó a gritarle al joven de los Huang que los observó con una expresión de cansancio. Como si ya fuera costumbre tener esos encuentros con enemigos armados a temprana hora de la mañana.
-¡Yin Huang! ¿Qué clase de imbécil enseño a tu familia a conducir? -Las palabras estaban machadas de rabia y dolor por la pérdida de un ser querido. Las manos de los jóvenes se posaban en las empuñaduras de sus armas.
-Gao… -murmuró el llamado Yin claramente consternado. -…me acabo de enterar sobre lo de tu abuelo. ¡Fue un terrible accidente!
-¡Sabes que no hay accidentes entre las casas de Huang y Pan! -La gente comenzaba a reunirse a su alrededor y Korra apretando los puños retrocedió unos pasos hacia el callejón próximo, seguida por sus compañeros.
-¿Intervenimos? Esos tipos están armados… -Cuestionó Asami ajustándose el guante eléctrico que esta vez había tenido el cuidado de llevar.
-Tienes toda la razón. Es mejor detenerlos antes de que se agreguen dos más a la lista de fallecidos… -Se tronó los dedos no muy entusiasmada de no tener otras opciones. -Ustedes dos sólo cúbranme las espaldas, yo me encargo de mandar estos niños a sus casas.
-¡No quiero pelear contigo, Gao! -Los gritos alcanzaron los oídos de los tres jóvenes, pero la gente ya se amontonaba en la estrecha calle.
-¡Cobarde como todos los Huang! ¡Defiéndete! -Los gritos ahora venían acompañados por el ruido de espadas siendo desenvainadas. El equipo Avatar comenzó a abrirse paso entre la multitud con Korra al frente.
-¡Hey! ¡Chicos, basta! ¡Permítanme mediar entre ustedes! -Una tercera voz se unió a la discusión, poniendo sobre todo a Mako en alerta total. Era la voz de Bolin que se trataba de alzar sobre gritos furiosos de los contendientes. El Maestro Fuego entró en pánico y comenzó a empujar gente con furia. Korra tuvo que hacerse a un lado para permitirle el paso al notarlo tan desesperado. Mientras tanto Bolin no parecía querer renunciar a imponer la paz entre esos dos. -¿Pan? ¿Huang? Que son los apellidos cuando todos somos iguales entre…
Para cuando los tres jóvenes habían regresado al sitio de la pelea, los combatientes estaban agitados, mirando como Bolin estaba de pie entre ellos. Korra suspiró aliviada pensando que de algo habían servido las palabras del Maestro Tierra para tranquilizarlos y se apresuró a llegar al lado de su joven amigo.
-¡Hey, Bolin! ¿Qué haces? ¿Compraste los huevos o ya se habían acabado? -Cuando colocó la mano sobre el hombro del menor se dio cuenta que las puntas de las espadas de los combatientes estaban manchadas de sangre. Korra sintió el cuerpo fornido del maestro tierra perder fuerza. Sus rodillas se doblaron mientras asustado se llevaba las manos al vientre. Grandes cantidades de sangre escapaban entre sus dedos y formaron en un instante un charco a sus pies. Korra lanzó un grito de horror que calló los rumores de los presentes a su alrededor.
Katara le había enseñado muchas habilidades, sabía como curar heridas de todo tipo y sobre todo, darse cuenta de cuales eran los peores escenarios posibles. Korra colocó la mano encima de las de Bolin, sintiendo la sangre escaparse en un torrente continuo y sabía que estaba herido de gravedad.
El joven Maestro Tierra estaba muriendo en sus brazos.
-Todo va estar bien, Bolin. Tranquilo. -Korra trató de calmarlo, incapaz de hacer algo para aliviar el dolor de su querido amigo. Mako se apresuró a su lado, sosteniéndole el rostro, pero los ojos verdes en otro tiempo tan alegres, ahora yacían fijos en el cielo, ampliamente abiertos con las pupilas reducidas a dos pequeños puntos obscuros, apreciando una bandada de aves cruzar el cielo sobre sus cabeza.
Para cuando Asami logró llegar hasta sus amigos, Mako cerraba los ojos de su querido hermano entre sollozos. Se llevó las manos a los labios y se dejó caer de rodillas en el empedrado. Ella y el Maestro Fuego no se dieron cuenta cuando Korra se puso de pie con las manos cubiertas de la sangre en pleno Estado Avatar.
La tarde había caído y Asami regresaba del interior de las barracas de los mercenarios. Sus ojos estaban rojos y temblaba un poco, incapaz de asimilar lo que había ocurrido ese día. Korra permanecía sentada en silencio en una banca, mirando a la nada. Su ropa aun tenía manchas de sangre de su amigo y las lagrimas no habían logrado detenerse. Recibió de manos de Asami una taza de té caliente que solo observo, dejándolo a un lado al sentirse incapaz de tan siquiera llevarse algo a los labios. En el centro de la Villa aun se levantaban restos del incendio provocado durante su furia. Solo los espíritus sabían cómo había evitado lastimar gente inocente.
-¿Y Mako? -Después de varios minutos de silencio cuestionó a la pelinegra, quien yacía sentada a su lado con otra taza de té entre sus manos, igualmente incapaz de tomar aunque fuese un pequeño sorbo.
-No sé a separado del cuerpo de Bolin. -Sus manos vacilaron y el recipiente cayó al suelo. Se cubrió la cara llorando desconsoladamente. -Fue mi culpa, Korra. Los ojos de Mako me lo dicen… yo fui la que lo mandó a comprar esos huevos. Fue una tontería de mi parte. De no ser por mi seguiría vivo.
-No.. no Asami… nadie tiene la culpa. El murió tratando de meter a esta gente en conciencia. Fue un héroe… gracias a él los patriarcas accedieron a hablar… -La abrazo tiernamente, llorando también. Bolin sería recordado como un héroe en esa villa y aunque en el fondo Korra odiaba todo, tenía que fingir una paz que estaba lejos de sentir. Una fuerza espiritual la previno de camino a Daoyan y no tuvo la experiencia necesaria para reconocer el peligro al que llevaba a sus amigos. Tragó saliva con dificultad y le dio un beso en los cabellos a Asami mientras lagrimas rodaban por sus mejillas morenas. -Ahora tenemos que ser fuertes por Mako.
La ingeniero logro calmarse, pero Korra en su lugar continuo gimiendo. El Avatar nunca había perdido a nadie tan cercano. Tanto como Asami y Mako habían sufrido pérdidas paralelas, pero no el Avatar. Hasta ese fatídico día, no conocía el dolor provocado por la muerte de alguien que podía considerar casi un hermano. Manos pálidas guiaron a la morena para que se recostara sobre la banca, recargando la cabeza en el regazo de la ingeniero.
-Es mejor que duermas un poco, cariño… -le quito algunas hebras de cabello del rostro y le dio un pequeño beso en la frente. -Hiciste todo lo que podías. Mañana será un día difícil.
-No… no lo sé, Sami.. no creo poder dormir en semanas… -Se limpio la nariz con el dorso de la mano y cerró los ojos. Su amiga le recorría el cabello alborotado buscando relajarla.
-Claro que puedes. Veras que al despertar dolerá menos… -Asami mintió fingiendo una sonrisa. Esas pérdidas nunca dejan de doler. Ella y Mako lo sabían y Korra pronto lo aprendería.
Continuará…
¿Alguien se quejaba del buen Bolin en capítulos anteriores? *Se esconde bajo la mesa* ¿Ya les dije cuanto los amo? ¡No me ejecuten! ¡Es parte de la historia! Como dijo Asami, todo estará bien. ¡Se los juro!
O si, lo de los huevos raros. Recordé un platillo llamado Balut. Y es exactamente como lo describe Asami. [Puede googlearlo, pero no me hago responsable del horror al que puedan someterse].
Obini: Sabíamos que eso de ser tan inoportuno lo metería en problemas, pero pues es parte de su personalidad. Todos amamos al buen Bo.
Rarie-Roo: En efecto, esta historia se está alargando más de lo que tenía planeado. Pero aun así no creo que llegue a extenderse tanto como Tormenta. Ya veremos qué pasa con los siguientes capítulos.
Murasakii-11: Inoportuno el chico, por eso no es bueno dejarlo sin supervisión. Luego le pasan cosas... asi, cosas.
Gracias a todos los que pasan a leer [Dejen comentarios, no muerdo~]. No olviden ver mis otros fics. ¡Nos leemos la semana próxima!
