Disclaimer: Pertenece a JK Rowling todo lo que puedan reconocer.
Advertencia: Contiene spoilers y escenas del libro Harry Potter y el Cáliz de Fuego.
—¿Herrr-mio-ne?—Viktor Krum se acerco a la chica, temeroso. Llevaba en las manos dos bebidas pero las dejó en una columna para agacharse hasta donde se encontraba la chica. Ésta lloraba un tanto desconsolada y pasó de verse como una hermosa joven a una desaliñada chica; sin embargo, volteó a verlo fijamente.
—V-viktor—Balbuceó intentando quitarse las lágrimas de la cara pero éste sacó un pañuelo de un bolsillo en su casaca. Hermione río temblorosamente al darse cuenta de que él era posiblemente el único chico que hacía un gesto como ese. Tomó el pañuelo entre sus manos y lo pasó en su rostro.—Gracias.
Krum se sentó a su lado y le tomó la mano un poco indeciso de si hacerlo o no.
—¿Qué sucedió?—preguntó el chico y añadió—, prrregunté a tus amigos donde estabas, Errmione...
—Solo discutí con ellos... Nada importante—Hermione le restó importancia con un gesto de la mano.
Viktor se encogió de hombros y le pasó una bebida, mientras él tomaba un trago de la otra. Hermione tomó un poco y sintió como el ponche le regresaba su vitalidad perdida.
—Gracias—la voz de Hermione sonó un poco lejana y distante—, eres muy amable, Viktor.
—Yo...—El chico intentó encontrar las palabras adecuadas—, quierrro estarrr aquí, Errrmione... junto a tí.
Hermione dejó el ponche a un lado y miró al búlgaro fijamente.
—¿Quierrrres rrrregrrresarrr allá?—preguntó el chico ofreciéndole una mano. Hermione la aceptó y volvieron al Gran Comedor. La chica evitó mirar hacia donde se encontraban Ron y Harry con sus parejas, sin embargo, al echar una mirada de reojo, se dió cuenta de que habían desaparecido.
Hermione sintió un alivio inexplicable por su ausencia y bailó con Viktor toda la noche. El chico, acostumbrado a cenas y bailes de etiqueta, sabía muy bien como bailar y era él el que la guiaba. La chica se sentía tan femenina al estar con un sujeto semejante como el búlgaro; tan varonil, fuerte y sobre todo, caballeroso.
Sintió un escalofrío cuando Krum colocó una mano en su espalda desnuda y se ruborizó al pensar que esperaría el chico de esa noche. Tal vez quisiera besarla o más aún... No estaba segura, pero se moría de la mortificación al pensar como actuaría y se dió cuenta de la poca experiencia que tenía sobre esos temas.
Movió su cabeza al darse de lo superficial que estaba siendo. Las Weird Sisters en aquél momento cambiaron la canción por una mucho más ágil y divertida. Hermione río de sorpresa al notar como el búlgaro le daba una vuelta y bailaban mucho más divertidos.
—Me gusta—Admitió Viktor al darle una vuelta completa a Hermione. Ella asintió y siguieron bailando hasta que los pies de la chica lo resintieron.
Intentó hacer caso omiso de eso pero, con voz entrecortada, dijo:
—¿Podemos parar? Me duelen muchísimo los pies—Viktor tardó en comprender, pero asintió. La tomó de la cintura y se dirigieron a un rincón solitario del Gran Comedor.
Hermione se sentó y se quitó el zapato para darse masaje en la planta del pie. A pesar de traer un tacón muy pequeño sus pies no estaban acostumbrados a usar zapatillas. Sonrió y señalando la pista, dijo:
—Es muy buena la música, ¿no lo crees?—Hermione volvió a colocarse la zapatilla y miró a Viktor.
—Sí...—Viktor se inclinó hacia ella y la besó. Fue tan inesperado que ella sintió una especia de terror pero fue mitigado muy pronto por otro sentimiento. Cuando sintió como la lengua de Viktor se entrelazaba a la de ella fue como si todo su ser se ó una mano por el pecho del búlgaro y la otra la paso por su cuello. Intentaba acercarse aún más a él. Viktor intentó no propasarse con ella, teniendo en cuenta de que ella era menor de edad y posiblemente no tendría experiencia en esto.
A pesar de que le doliera en todo su ser, la alejó suavemente de sí. Viktor intentaba demostrar con ese beso todo lo que sentía por ella a pesar de haberla conocido apenas unas semanas atrás. Sostuvo la mano de Hermione, tibia, pequeña y suave, y la sostuvo entre sus dos manos.
—Crrreo que ya terrrminó—Señaló el búlgaro viendo como las parejas empezaban a salir del Gran Comedor. Hermione se levantó tomada del brazo de Viktor. Parecía que esa noche era un sueño. El chico la acompañó hasta la escalinata.
—Fue maravillosa esta noche, Vikor—Sonrió Hermione y éste se agachó para besarle la mano con galantería.
—Lo sé... ¿podrrremos salirrr mañana?—Hermione asintió, un tanto ruborizada al notar como todas las parejas que pasaban por allí los miraban con atención, y Viktor, tras un último beso, salió del Castillo.
La chica comenzó a subir las escaleras intentando mantener sus sentimientos a raya pero se detuvo al ver como en una columna una pareja se besaba apasionadamente. Reconoció a la chica como Fay, quien tenía sus manos en el cuello de aquél chico que sin duda era de Durmstrang (por su casaca roja).
Oh, no.
El chico era aquél que le había llamado sangre sucia en la biblioteca. ¿Cómo había dicho Fay que se llamaba? Draco algo... Hermione apartó su mirada de aquél lugar y comenzó a subir las escaleras con un sentimiento de culpa al estar presenciando algo íntimo.
Al llegar a la Torre de Gryffindor, Hermione dio gracias a Merlín ya que Ron se había ido seguramente a dormir. Subió hasta su dormitorio y sonrió al pensar en las vueltas de la vida. ¿Quién diría que la come-libros de Hermione Granger iría al Baile de Navidad con Viktor Krum?
—No otra vez—susurró Draco al estar en una tina llega de agua. Estaba determinado a relajarse por la fuerte resaca del día anterior. A pesar de que él tendría que estar ayudando a Krum a averiguar sobre como abrir el huevo... Resopló y se sumergió en el agua. Mierda.
Y allí estaba de nuevo, esa estúpida cara sonriente y ruborizada al entrar en el Gran Comedor de brazo con el buscador más joven del mundo. Mierda, mierda, mierda...Joder.
La maldita cara de la sangre sucia se le aparecía hasta al estar en la tina. Se colocó el cabello para atrás y salió de la tina. Sintió que nada estaba bien, ni en su sitio.
—Te ves terrible, tío—Comentó al entrar Antonovich y verlo allí parado como un idiota. Draco hizo una mueca.
—Vete a la mierda, Antonovich.
—¿Así que estamos enojados?—Antonovich se dejó caer en el catre y mirándolo fijamente, añadió:—¿Qué cojones pasa contigo?
—Es esa maldita sangre sucia, sigue apareciendo siempre...—Draco golpeó furiosamente la madera de la pared intentando calmarse.
—¿Y si le hablas?—intervino Antonovich, antes de que Draco siguiera golpeando todo lo que tenía a su alcance.—Es decir...—aclaró ante la furibunda mirada del chico—: podrías hablaras con ella podrías quitártela de la mente.
Draco lo miró con singular cara. No era tan mala idea, igual podría tener suerte y podría sacarla de sus pensamientos por siempre; esbozó una sonrisa maliciosa.
Hermione se encontraba en el puente que unía al castillo con la salida a Hogsmade hablando con Harry. Le reprochaba el que no se esforzará en lo más mínimo en encontrar lo que significaba el huevo y éste ni siquiera se esforzaba en descubrirlo.
—Supongo que Krum ya lo descubrió—replicó Harry en un tono desdeñoso que le recordó a Ron.
Hermione río.
—No, no lo ha hecho. Viktor es más físico—añadió sin darse del doble sentido de sus palabras y al ver la cara de Harry entendió su error—. No es lo que piensas, él prefiere verme estudiar que hablar sobre otra cosa.
Y era verdad. Su relación con Krum era confusa en el punto de que nunca hablaba y se expresaban por medio de sus miradas y roces de manos. A pesar de haberse besado en el Baile de Navidad y haber salido al día siguiente, Hermione sabía que él no era ni su alma gemela ni nada por el estilo. Solamente era algo así como un pretendiente..
—Potter, ¿puedo hablar contigo?—la voz de Cedric Diggory los sobresaltó. Hermione miró al prefecto de Hufflepuff con simpatía y pensó como podría salir Cho Chang con un chico tan espectacular como él; Diggory le sonrió ampliamente y añadió—, a solas, ¿por favor?
Hermione miró a Harry y se dirigió de regreso al castillo. Deseaba buscar un libro para terminar sus deberes y poder ayudar a Harry cuanto antes. Al entrar a la biblioteca no vió el acostumbrado grupito de fans de Viktor Krum lo que significaba que él no estaba allí.
Se dirigió a las estanterías buscando el libro adecuado para la tarea de Pociones. Pociones y mil botijas más. El recetario de todo mago. Y por fin lo encontró; se puso de puntillas para intentar alcanzar el libro, sin embargo estaba muy fuera del alcance.
—¿Por qué no usas magia como las personas normales?—Una voz burlona le susurró al oído y Hermione se sobresaltó. Soltó un suspiro y volteó a ver al culpable de su sobresalto. Gran error.
—¿Eres tú?—dijo ella con desdén y volvió a mirar al ése joven extranjero. Frunció el ceño y con un "Accio Mil Pociones para el joven brujo" alcanzó el libro que quería. Se fue a sentar a su mesa leyendo y escribiendo en un pergamino las ideas que necesitaba.
El sonido de una silla siendo arrastrada la distrajo de sus deberes. Volteó a ver quien era el causante y se topó con unos ojos increíblemente grises llenos de rabia. Sin saber que hacer o cómo reaccionar se tensó. No sabía que quería provocar con esa actitud, pero sin duda era el sacarla de su zona de confort. Lo miró con curiosidad y estaba a punto de decir: ¿Qué quieres?, cuando una voz la distrajo. Era Viktor.
—Errr-mione—La chica volteó y sonrió sin percatarse de cómo el rubio a su lado apretaba los puños. No sabía explicar el alivio que experimentaba en ese momento; se levantó de la silla y, mirando al extranjero a su lado, se colgó su mochila ante la mirada atenta y embelesada de Krum. Salieron de la biblioteca ante las miradas fijas de todos.
Malfoy no se dió por vencido y todos los días iba y se sentaba, fingiendo leer, en la mesa que acostumbraba la tal Granger a sentarse. Al principio la chica lo evitaba como la peste, pero después se dió cuenta de que él no se rendiría tan fácil y se sentaba en su mesa acostumbrada. Lo ignoraba todo el tiempo y, aunque estaba frente a ella leyendo sin prestarle la mínima atención, Hermione comenzó a sentir curiosidad sobre aquél chico.
Sabía gracias a Fay que se llamaba Draco Malfoy y que su familia era una de las más prestigiadas de todo el mundo mágico. También que estaba a punto de entrar a Hogwarts pero que por un conflicto familiar no pudo, y Hermione comenzó a pensar, mientras estaban en ese mutismo en la biblioteca, que hubiera pasado si él cursara en Hogwarts. Seguramente estarían en el mismo curso...
—¿Me prestas un pergamino?—Una voz con un deje de altanería la interrumpió de sus cavilaciones; alzó su mirada y se encontró con unos ojos impresionantemente grises y entonces lo recordó. Era el mismo chico que la había mirado al principio de curso y con él que había sentido una conexión momentánea.
Irónicamente, en ese momento sucedía lo mismo y por ello tardó varios segundos en reaccionar y dejar de mirarlo, algo que satisfacía de un modo inexplicable a Draco.
—Eh...—Buscó en su mochila y tardó varios segundos en sacar un pergamino escrupulosamente doblado—, claro, aquí está.
Se dirigió hacia él para entregarle el pergamino y se ruborizó al ver como él no dejaba de verla, más bien, examinándola fijamente. Hermione carraspeó y volvió a su lectura y Malfoy hizo lo mismo. Hubieran seguido en ese silencio si ella no dejará de mover su pluma, un tanto irritada al no poder concentrarse.
—¿Podrías dejar de hacer eso? Es asquerosamente molesto, inclusive si a eso le sumamos tu presencia—comentó Malfoy, mirándola con enfado. Hermione frunció el ceño y replicó:
—Si tanto te molesta está toda una biblioteca para tí solito— Alzó los brazos y los dirigió hacia su alrededor—: Justo enfrente de tí hay una mesa disponible.
—Prefiero quedarme aquí—Señaló Malfoy, haciendo algo parecido a una sonrisa. Parecía más una mueca.
—Puedo preguntar el porqué—Hermione se cruzó de brazos y se le quedó mirando fijamente.—No entiendo para que estás aquí si es únicamente para molestarme. Es decir, ¿qué te he hecho?
Todo,pensó Malfoy al verla en aquél estado de irritabilidad.Tú y tus manías no me han dejado descansar desde hace varios días.
Al ver que el extranjero no contestaba, Hermione añadió, en tono más apaciguador.
—Mira, es evidente que hemos comenzado con el pie izquierdo...—Suspiró y lo miró fijamente—, ¿qué te parece una tregua?
Y un cuerno. Prefiero convertirme en elfo doméstico antes que hacer una maldita tregua con una asquerosa sangre sucia; no hay treguas en las guerras.
—Suena bien—los labios de Malfoy fueron más rápidos que el hilo de sus pensamiento; frunció los labios y agregó—: ¿Y como habremos de hacer esa "tregua"?
—Comenzaremos con nuestros nombres— propuso Hermione, entusiasmada de no seguir con esa estúpida actitud de hace varios días—: Me llamo Hermione Granger.
—Vaya nombre—bufó por lo bajo Draco—: Yo soy Draco Lucius Malfoy—Pronunció su nombre con cierto retintín y orgullo en la voz que Hermione no pudo evitar reírse por su altanería hasta por su nombre. El chico la miró confundido por su risa y preguntó en tono ofendido—: ¿De qué te ríes, san... Granger?
Hermione ignoró el hecho de que él estaba a punto de llamarla sangre sucia y explicó:
—De tú presunción y orgullo, es muy infantil sentirse superior sólo por su apellido.
—Verás, Granger, date por privilegiada porque te haré el honor de darte una clase sobre la superioridad en el mundo mágico—Hermione rodó los ojos y estuvo a punto de replicar algo en tono malicioso cuando la voz de Harry le llegó del otro lado de la biblioteca.
—¿Hermione?—Harry se asomó por una estantería y miró a la extraña pareja con una ceja alzada pero se abstuvo de comentar algo—, necesito que me ayudes con algo.
—Claro, Harry, sólo...—Miró a Malfoy y, dándole una adiós seco y cortante, se marchó con su mochila en su hombro. Antes de irse volteó a mirar a Malfoy y casi se sintió mal por dejarlo allí a media conversación. Casi.
Aquellas horas en la biblioteca intentando que Harry descubriera un método para poder respirar bajo el agua fueron una tortura sin igual. Hermione intentaba recordar en donde había leído algo sobre aguantar la respiración y sin embargo, no encontraron nada. Suspiró cansada al estar casi todo un día estudiando y buscando sin salir. Volteó por pura costumbre a su mesa acostumbrada y se dió cuenta de que Malfoy no se encontraba allí y volvió al libro que tenía enfrente.
—Nada, no hay nada—murmuró Ron, más dormido que despierto y Hermione hizo un sonido de desaprobación.
—Debe haber algo, siempre habrá algo que no hemos visto...
—¿En los último cincuenta libros?—ironizó Ron, mientras que Harry intentaba leer un enorme y grueso volumen que hablaba sobre el agua.
Hermione estaba a punto de contestarle exasperada pero para alivio de Harry, quien consideraba seriamente en irse a pedir ayuda a otra persona, llegaron Fred y George.
—¿Qué hacen aquí?—preguntó Ron, olvidando la disputa con Hermione.
—McGonagall quiere que vayas a su despacho—explicó George mirándolos con una sonrisa y recargándose en la mesa.
—Y a tí también, Hermione—añadió Fred, y a la chica le dió mala espina todo aquello. Intuía que tal vez la profesora los regañara por andar ayudando a Harry cuando se suponía que debía hacerlo todo él solo.
—Nos vemos en la Sala Común—dijo Hermione, dirigiéndose a Harry, quien los miraba con seriedad—: Y trae todos los libros que puedas, ¿vale?
Y con aquello, los gemelos, Ron y Hermione salieron de la biblioteca un poco tensos. Fred y George no dejaban de bromar acerca de la reprimenda que seguramente McGonagall les echaría y Hermione terminó por desquitar su furia con ellos hasta el despacho de McGonagall; en cuanto llegaron, los gemelos no dudaron en irse al ver la actitud enojada de Hermione.
Ron abrió el despacho y se llevaron una gran sorpresa, aparte de McGonagall se encontraban Dumbledore, Cho y una chica que se parecía sospechosamente a Fleur Delacour.
—Oh, Srita. Granger y Sr. Weasley, estábamos esperándolos—comentó jovialmente Dumbledore moviendo la varita para aparecer dos butacas y que pudieran sentarse; los chicos tomaron asiento y él prosiguió—: Bien, seguramente se estarán preguntando para que los cite aquí; como sabrán mañana será la segunda prueba del Torneo y por ello los necesitamos.
—¿Para qué, señor?—preguntó Cho, expresando la duda de los reunidos.
—La prueba consiste en que los concursantes busquen a quien más valoran bajo el agua—explicó Dumbledore, paciente y de inmediato se escucho un chillido de asombro proveniente de aquella chica que debía ser la hermana de Fleur.
—¿Bajo el agua, profesor?—repitió Hermione, atónita—. ¿Cómo podremos sobrevivir respirando mientras nos rescatan?
—¿Y cómo sabrán ellos quien es al que deben escoger?—añadió Ron, confundido.
—Oh, es muy simple, les haremos un hechizo para que se queden en un estado, digamos, incosciente—respondió el director—; y respecto a si sabrán es lógico, Sr. Weasley, a usted lo rescatará el señor Potter; a la Srita. Chang el Sr. Diggory; a la Srita. Granger el Sr. Krum...—Hermione se ruborizó hasta la raíz del cabello al escuchar semejante confesión— y a la Srita. Delacour obviamente su hermana, Fleur.
Después de varias preguntas acerca de como les harían el hechizo y si no tendrían secuelas, McGonagall los obligó a formar una fila para que Dumbledore les aplicara un hechizo. Hermione, quien era la penúltima, miró como Ron y Cho se quedaban dormidos instantáneamente sobre unas camillas. Al llegar su turno, cerró los ojos instintivamente y después todo quedó en negro.
—¡Krum! ¡Krum! ¡Krum!—Hermione oyó como una multitud gritaba el apellido sin cesar y abrió los ojos al tiempo que intentaba tragar una bocanada de aire. Se sintió desorientada y dejó escapar un chillido al ver como la cabeza de un tiburón se iba transformando en la de Viktor.
—Err-mio-ne—exclamó el búlgaro y la tomó en sus brazos para ayudarla a nadar hacia la orilla, en donde se encontraban toda una multitud prodigándole sus apoyos al campeón. Hermione comenzó a temblar al sentir el aire frío impactarle en pleno rostro y sintió como Viktor la cargaba cuidadosamente para que alcanzara la orilla.
Una mano la ayudó a subir y Hermione la tomó al instante; sintió como alguien le ponía una manta encima y Krum, que ya había subido, le colocó otra manta encima. Hermione comenzó a sentir como el calor regresaba a su cuerpo y miró a su alrededor. Se encontraba en medio de un gentío de alumnos de Durmstrang que gritaban sin cesar: ¡Krum! ¡Krum! ¡Krum!; sintió como alguien la miraba fijamente y se dió cuenta de que se trataba de Malfoy.
Se ruborizó imperceptiblemente sin saber exactamente el motivo y sentía como Krum la abrazaba fuertemente mientras Madame Pomfrey le daba una botellita para que se recuperara.
—Gracias por salvarme, Viktor—dijo Hermione, abrazándose a sí misma para darse calor. Él la miró sonriente, quizá demasiado sonriente.
—Estaba bastante... prrreocupado—explicó torpemente Viktor; se acercó a ella y le tomó una de sus manos. Hermione lo miró fijamente pero no quitó la mano de Krum—: Yo... nunca había sentido... algo así porrrr una chica, Err-mio-ne.
Hermione tragó grueso y contuvo su aliento.
—¿Vendrrrías a Bulgarrria conmigo?
Hermione abrió la boca en ese momento para contestarle pero comenzaron a escucharse unos gritos y chillidos provenientes de la orilla. Y entonces se dió cuenta de que ni Harry ni Ron daban señales de vida; comenzó a mirar a su alrededor buscándolos cuando la cabeza pelirroja de Ron se asomó junto a la chica que era la hermana de Fleur. Ésta última, que Hermione no se había dado cuenta de que estaba a su lado, comenzó a gritar:
—¡Gabguielle!, ¡Gabguielle! ¿Está viva? ¿Está heguida?
Hermione estuvo a punto de salir corriendo hacia donde se encontraba pero la enfermera y Viktor se lo impidieron tajantemente. El último parecía bastante nervioso, ya que la chica no le había dado ninguna respuesta, pero Hermione no se encontraba en aquél momento dócil; quería ir con Harry y Ron para asegurarse de que se encontraban a salvo. Ignoró a Pompfrey y Krum, y corrió hacia donde se encontraban Ron después de que Fleur le hubiese dado un beso en cada mejilla al igual que a Harry.
—¡Harry! ¡Ron!—Los abrazó fuertemente a ambos intentando rodearlos a ambos con sus brazos y fallando estrepitosamente—: Pensé que... ¡pudiste resolver el misterio! ¡Están a salvo, ambos! —Siguió abrazándolos sin importarle los comentarios que causaba a su alrededor y cuando los soltó les dió una pequeña colleja en el brazo.
—¡Auch! ¿Y eso por qué?—se quejó Ron, mirando a Hermione con diversión.
—Por haberse tardado tanto, pensé que se ahogarían allí...—respondió Hermione, divertida a pesar de querer mostrarse enfadada.
—Err-mio-ne—La grave voz de Krum los sobresaltó y Hermione se giró a él con cierto enfado—: Tienes un escarabajo en el pelo—La chica se lo quitó bruscamente y se dió cuenta de que lo único que quería Viktor en ese momento era que ella le prestar atención. Se giró hacia él y le susurró:
—Hablamos después, ¿vale?
Viktor no pareció muy satisfecho con su respuesta y, encogiéndose de hombros, se marchó de allí para dejar que Hermione siguiera al pendiente con sus dos amigos.
—Vaya espectáculo que dió Krum—comentó Antonovich, mirando como el campeón caminaba con un séquito de admiradores y un poco detrás se encontraba Potter con su amigo pelirrojo y la chica que a Draco tanto le importaba, y que en ese momento no despegaba su vista de ella.— La vas a gastar si sigues mirándola de esa forma.
—No seas imbécil—replicó Malfoy, dejando de mirarla y gruñó—: Al parecer el orangután de Krum no consiguió la atención debida después de su heroico acto.
Antonovich sonrió.
—¿Le has ayudado con esta prueba?—preguntó, desviándose de la multitud que se dirigía a Hogwarts y echaron a andar hacia el barco.
—Se supone que para eso vine acá, para ayudar al grandioso Viktor Krum—Su voz estaba cargada de ironía y miró de reojo como Granger se iba al castillo tomada del brazo de su amigo Potter. Frunció el ceño y experimento unas tremendas ganas de lanzarle una maldición a Potter y otra a Granger sin saber muy bien el porqué.
—Oh, oh—Antonovich siguió la fulminante mirada de Draco y sonrió divertido al notar como los ojos del rubio echaban chispas—, alguien está celoso de Potter.
—¿De qué carajos celos hablas, Antonovich?—le espetó Draco y se echó a andar hacia el barco con enfado mientras su amigo lo miraba con una sonrisa despectiva.
Apostaría mil galeones a que era la primera vez que Malfoy se sentía celoso de alguien y sabía con seguridad de que jamás lo admitiría, al menos no en voz alta.
Las semanas pasaron y Marzo llegó bastante rápido; los alumnos de Durmstrang se pasaban todo el día al aire libre disfrutando del clima a pesar de que los de Hogwarts se pasearan con bufandas y suéteres gruesos. Viktor Krum aprovechaba para caminar por las tardes alrededor del lago con una camisa ajustada y sin mangas; al principio no se encontraba a nadie pero después una multitud de chicas comenzaron a seguirlo con risitas tontas.
En una de esas ocasiones, Krum vió a Hermione sentada en una escalinata con todos sus libros a su alrededor y estuvo tentado a sentarse a su lado pero sabía que a Hermione no le gustaba que sus fans estuvieran alrededor de ellos soltando risitas; suspiró al pensar en que Hermione era una chica excepcional y sin precedentes, comenzó a caminar cuando volvió su mirada al ver como una cabeza rubia se dirigía hacia donde se encontraba la chica.
Viktor bufó al ver que se trataba de Malfoy y, sin pensárselo dos veces, corrió hacia donde se encontraba Hermione sin importarle que esas chicas tontas lo siguieron pero dejaron de hacerlo al ver como iba con Hermione. Ésta última no notó su presencia hasta que Viktor se sentó a su lado y la miró fijamente.
—Err-mio-ne—El búlgaro tomó una mano de Hermione, provocando que ésta se ruborizara, y la besó galantemente.
—¡Viktor!—La voz de Hermione sonaba sofocada y su cara se parecía más a un tomate—: ¿Quieres caminar?—agregó, un poco más repuesta y tomó sus libros metiéndolos en su mochila; se levantó y miró a Krum sonriendo nerviosamente.—¿Vamos?
Krum asintió torpemente y tomó la mochila de Hermione para colgársela él mismo a su hombro provocando que la chica casi soltara un suspiro al darse cuenta de lo caballeroso que era Viktor. Se fueron caminando juntos hablando de trivialidades y Hermione se sorprendió al ver como Malfoy estaba sentado cómodamente en la orilla del lago leyendo un libro. Volteó a verlo de reojo pero regresó su mirada a Viktor, quien le hablaba de Bulgaria y lo mucho que le gustaría que ella lo acompañara a su país.
Por ello, no se dió cuenta de como un par de ojos grises la miraban casi sin pestañear y sujetando con más fuerza de lo debido el libro entre sus manos.
¡Volví ! No saben lo mucho que lamento no haberme reportado pero se me ha juntado todo, en fin; vemos un gran avance en el Dramione, y lamento informarles que esto se irá tan lento como los pasos de un tortuga. Vale, sólo están intercambiando miradas, Draco por fin le habla a Hermione y ésta, después de ignorarlo, le habla con curiosidad. No están enamorados, pero sienten un magnetismo y atracción algo no muy recomendada (en caso de Draco). Hermione solo siente curiosidad pero veremos como pasan las cosas... He omitido ciertas cosas que no tiene tanta relevancia en el fic, pero si en el libro, pero buenooo... ha sido puro Dramione este capítulo, aparte de que Viktor se ha dado cuenta de que Malfoy mira más de lo recomendado a su chica.
Déjenme su review y gracias a: Serena Princesita Hale, Guest, Yuuki Kuchiki, Guest y Cissy quienes dejaron su review en el capítulo anterior. Me gustaría que me dejaran uno todas las que no se reportan ! Besos,
MarianaMasen
